Dibuja tu bienestar con Zengtangle

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Hay quien lo llama yoga para la mente, y es que el Zengtangle es una manera para relajarse y ejercitar la creatividad mediante una técnica de dibujo sencilla y que ofrece resultados muy vistosos.

En los tiempos del teclado, del iPad y del móvil, coger un rotulador y empezar a crear formas es una manera sana y divertida de desconectar.

Coge papel y un rotulador y pon tu mente a jugar.

Cuántas veces te has sorprendido a ti mismo haciendo dibujos en una hoja mientras hablabas por teléfono. Aquellos garabatos que hacías de forma automática, sin pensar, de forma repetitiva, te ayudaban a despejar tu mente, aumentar tu concentración y relajarte. ¿Recuerdas la última vez? En este mundo de pantallas táctiles quizá hace tiempo que no coges un rotulador y liberas tu mente en una hoja en blanco. Y puedes estar perdiéndote una de las formas de relajación y creatividad más simples y efectivas que existen.

Ahora, el Zentangle eleva ese pequeño placer de dibujar a la meditación con técnicas para que además crees pequeñas obras de arte.

El Zentangle surge en EEUU hace aproximadamente 11 años de la mano de María Thomas, caligrafista, y su pareja, Rick Roberts, profesor de yoga y monje budista. Todo surgió cuando María se encontraba dibujando una letra capitular gótica con mucho nivel de detalle. Rick la llamaba y María sin embargo era incapaz de escucharle porque se encontraba totalmente abstraída por su dibujo. Fue entonces cuando Rick comprobó el potencial del dibujo como fuente de relajación y ambos decidieron unir sus dos pasiones en una nueva disciplina de meditación.

A través de estos patrones geométricos, podemos liberar nuestra mente de estímulos externos. El Zentangle libera nuestra mente porque no hay intención de dibujar algo concreto, sino que se va construyendo y cambiando a medida que pasamos el rotulador por el papel.

“Muchas veces tenemos miedo de ponernos a dibujar, porque no sabemos si lo haremos bien, o cómo será el resultado. Aquí se dibuja desde la nada. El dibujo no es el fin, sino el camino que recorres dibujando”, nos explica Alicia G. Rey, una de las pocas profesoras certificadas de Zentangle de España.

Diseñadora gráfica de profesión, Alicia sufrió una grave crisis en 2011, poco después de ser despedida de su trabajo. Sufría ataques de pánico y ansiedad, y se sentía incapaz de salir de casa. Hasta que se armó de valor y viajó a EEUU para recibir un curso de Zentangle. “Fue el mejor viaje de mi vida. Me salvó la cabeza”, recuerda.

Ahora dedica su vida a dar a conocer los beneficios del Zentangle a través de cursos y talleres por toda la geografía española.

El Zentangle se realiza en una pieza cuadrada de papel o ‘tecela’ del tamaño de un posavasos. Se empieza dibujando un marco a lápiz y varias separaciones libres que delimitarán los espacios o ‘tangles’ que después iremos rellenando con nuestro patrón geométrico. Esta será la última vez que lo usemos. A partir de aquí tomaremos un rotulador para empezar a dibujar.

“Es imprescindible utilizar un rotulador, porque si usamos un lápiz sabemos que se puede borrar, y precisamente el Zentangle lo que busca es te preguntes: ‘¿Por qué no me puede salir bien a la primera?’. Saber que no puedes borrar aumenta tu concentración”, afirma Alicia.

En el Zentangle, como en la vida, no se pueden borrar los errores, pero sí aprender a gestionarlos. “Cuando te equivocas al dibujar, no se trata de un error. Debemos verlo como un camino diferente por el que continuar. Debemos adaptarnos a nuestros errores, aceptarlos, y verlos como una oportunidad”.

Aquellos que se acercan al Zentangle llegan sin apenas saber nada sobre este arte, pero salen satisfechos y sorprendidos. “La experiencia es muy satisfactoria; muchos no se creen que ellos hayan podido hacer una pequeña obra de arte. Dicen que es lo primero en su vida que van a enmarcar”, comenta Alicia.

El Zentangle, como le ocurrió a Alicia G.Ray, puede cambiar tu vida. ¿A qué esperas? Pon tu mente en blanco… ¡Y a dibujar!

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