Dale un toque saludable a tu alimentación con semillas de lino

  • Gastronomía
cat-icon-on-post

Hay productos y alimentos que, por una razón u otra, se ponen de moda cual prenda de vestir trendy o canción del verano. Lo que pasa es que, una vez que se termina la novedad, vuelven a desaparecer y nuestras comidas retoman el camino de las costumbres tradicionales. Pero algunos de esos alimentos merecen la pena, porque están ricos, son fáciles de preparar y, sobre todo, porque son saludables. ¿Cuál va a ser el motivo por el que nos olvidemos de ellos? No queremos que lo haya, y eso es lo que vamos a tratar a continuación hablando de las semillas de lino. Seguramente hayas oído hablar de ellas, aunque, tal vez, te hayan parecido una de esas “modernidades” sin consistencia. No lo son, y te vamos a explicar por qué las semillas de lino merecen la pena y cuáles son los beneficios que le pueden aportar a tu dieta.

¿Qué son las semillas de lino?

No queremos dar nada por hecho, y aunque te digamos que son buenas y se pueden comer, a lo mejor no sabes exactamente lo que son. Las semillas de lino, también conocidas como linaza, son las que se extraen del fruto de la planta del lino.

Se pueden encontrar en distintas modalidades, aunque la mayoría de la gente las compra enteras y luego las tritura o las muele para consumirlas. Normalmente, las semillas de lino que se compran suelen tener un color que va desde el amarillo al marrón rojizo. También se pueden encontrar con colores más blanquecinos o verdosos, que quiere decir que no han madurado del todo, o negras, que son todo lo contrario, y cuyo consumo en crudo ya no es recomendable.

¿Por qué son beneficiosas las semillas de lino?

Las semillas de lino pueden resultar muy buenas si las incluyes en tu alimentación porque tienen un montón de propiedades beneficiosas. De hecho, últimamente se están poniendo de moda y mucha gente las considera un súper alimento. No te vamos a decir que con ellas vayas a obtener el elixir de la eterna juventud, porque no son mágicas ni tienes que atribuirles poderes que no existen.

Para empezar, entre lo que pueden ofrecer se encuentran grandes aportes nutricionales: estas semillas tienen ácidos grasos poliinsaturados omega 3 y omega 6, vitamina E y vitaminas del grupo B, minerales como el yodo, hierro, zinc, magnesio, calcio, potasio y enzimas que favorecen la digestión y el tránsito intestinal.

Con todo esto, lo que podemos esperar de las semillas de lino son un montón de beneficios, como:

  • Ayuda a la pérdida de peso: son buenas para favorecer la digestión y ayudan a absorber los elementos nutricionales del resto de alimentos. Por si fuera poco, también tienen mucha fibra soluble, lo que ayudar a eliminar las grasas del cuerpo.
  • Mantienen el colesterol a raya: su alto aporte en ácidos grasos omega 3 y omega 6 las convierten en grandes aliadas para combatir los niveles altos de colesterol malo. Esto, consecuentemente, también es bueno para prevenir enfermedades cardiovasculares, algo que cada vez preocupa a más gente.
  • Regulan los niveles de glucosa: la alta cantidad de fibra que contienen las semillas de lino también es una amiga perfecta para mantener la glucosa en niveles adecuados y, del mismo modo, prevenir la diabetes.
  • Combaten el envejecimiento: las semillas de lino contienen lignanos, que son polifenoles que proporcionan beneficios antioxidantes, por lo que ayudan a combatir el envejecimiento celular y, a su vez, ayudan a que la piel y el pelo mantengan una apariencia saludable y juvenil.
  • Previenen enfermedades: estos lignanos tan beneficiosos también tienen propiedades antibacterianas y antivirales, por lo que el consumo de semillas de lino también puede favorecer la prevención de resfriados o gripes, entre otras enfermedades.

¿Cómo se pueden consumir las semillas de lino?

Las semillas de lino son muy fáciles de incluir en la alimentación. Se pueden consumir enteras, aunque es preferible hacerlo molidas o trituradas. A partir de aquí, ya queda todo en los límites de tu gusto y de tu imaginación. Las puedes añadir a masas de galletas, bizcochos o pan, y también a otras comidas como ensaladas, salsas o, incluso, yogur.

En fin, que ya no te quedan excusas para, al menos, probarlas. Son pequeñitas, pero poderosas, y tu salud se verá beneficiada si las incluyes en tu dieta.

compartir en redes

te recomendamos