El triángulo del bienestar: El descanso (parte I)

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Tres cosas son imprescindibles para encontrar el bienestar: El descanso, el ejercicio y la alimentación. El triángulo del bienestar es un triángulo equilátero, en el que cada uno de sus tres lados tienen la misma importancia, por lo que debemos cuidar cada uno de estos aspectos de la misma manera, sin priorizar ni descuidar ninguno de los tres.

Es fácil mantener hábitos saludables si sabes cómo y qué aspectos cuidar para un bienestar total.

Vamos a empezar por el más ignorado de todos: el descanso.

Hoy te vamos a dar las claves de por qué el descanso es igual de importante que la alimentación o el ejercicio para el bienestar y por qué es fundamental respetarlo.

Con frecuencia el estilo de vida que llevamos obliga a desear que el día tuviese más horas para poder hacer todo lo que desearíamos hacer en un día. Y al final siempre sale perdiendo el tiempo que dedicamos al descanso, ya que parece que descansar es un lujo que solamente se merecen unos pocos afortunados. Es por esto que hemos elegido el descanso como el primero de los tres lados del triángulo del bienestar.

El descanso se entiende como una pausa o un reposo en el trabajo, y la Real Academia de la Lengua da una segunda e interesante acepción: causa de alivio en la fatiga y en las dificultades físicas o morales. En efecto, descansar supone un alivio y evita las dificultades al continuar con nuestras tareas. Es fundamental mantener un descanso suficiente para optimizar nuestro rendimiento, ya que un descanso de calidad incide en nuestra salud y afecta a los otros dos lados del triángulo del bienestar: la alimentación y el ejercicio.

Si no hemos descansado suficientemente no estaremos al 100% para entrenar o hacer ejercicio, porque nos encontraremos cansados, la concentración falla y nuestro rendimiento descenderá. De la misma manera, y según varios estudios, la falta de sueño altera los niveles de dos hormonas que intervienen en nuestro apetito: la grelina y la leptina. La grelina estimula el apetito y la leptina lo disminuye. Si dormimos poco, la grelina aumenta, lo que provocará ataques descontrolados de hambre, en los que tendemos a consumir fundamentalmente azúcares e hidratos de carbono, y esto causará un desequilibrio en la alimentación.

Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de descanso? Estamos hablando fundamentalmente de sueño, pero el descanso también comprende otras actividades como el ocio o la relajación. Es decir: descansar es dormir, pero no solamente.

Pequeños descansos durante el día

Durante nuestra jornada de trabajo es necesario tomarse descansos, encontrar momentos de relax para mejorar el rendimiento. En muchas ocasiones, es durante estos breves descansos cuando encontramos las mejores soluciones y recursos durante nuestras tareas, pero estos descansos sirven para despejarse y poder volver a abordar las tareas con energías renovadas.

Parar y desconectar sirve para descansar, para despejarse y poder volver a retomar las tareas con energías renovadas. Un breve descanso durante la jornada ayuda a mitigar el estrés y a comunicarse con los compañeros. Hablar de otras cosas, tomar un café y compartir opiniones e inquietudes con los compañeros son pequeños descansos que nos ayudan a romper con el ritmo de trabajo, a pasar un rato agradable que nos refresca y puede ayudar a aportar nuevas ideas y a no agotarnos demasiado rápido. Es una manera de gestionar el esfuerzo.

De la misma manera es importante desconectar después de la jornada laboral, esto refresca la mente y ayuda a concentrarse mejor al día siguiente. Desconectar de la jornada laboral es importante también para conciliar el sueño por la noche.

Siesta, ¿sí o no?

La siesta. Esa gran deseada para muchos. Entre todos nosotros hay partidarios y detractores de dormir después de comer para reponer fuerzas. Hay quien dice que unos veinte minutos son suficientes para estar como nuevo durante la tarde, ya que el sueño nos ayuda a regenerar y restaurar nuestras funciones físicas y cognitivas. Estas últimas se refieren a los procesos de aprendizaje, memoria y concentración se regeneran durante la fase REM, por lo que si eres capaz de conciliar durante veinte minutos tal vez seas de esas personas que funcionan a la perfección con una siesta. Las necesidades de descanso varían según la persona, por lo que lo mejor es conocerse a uno mismo, saber cuáles son sus puntos fuertes y sus posibilidades y actuar en consecuencia.

El descanso nocturno: fundamental para el bienestar

En este punto no hay discusión: es vital un correcto descanso durante la noche para que nuestro organismo funcione correctamente. Desde lo más básico, que es asegurarnos el estar despierto al día siguiente, hasta procesos más complejos como la regulación de nuestro sistema endocrino y cómo afecta esto a nuestro apetito, nuestros niveles de estrés y nuestro estado de ánimo, dormir es una necesidad del ser humano para la vida.

La Fundación Nacional del Sueño (NSF por sus siglas en inglés), dedicada a mejorar la salud y el bienestar a través de la educación del sueño, recomienda entre 7 y 9 horas de sueño para los adultos. Cada individuo tiene unas necesidades concretas según su condición y su edad, pero todos necesitamos dormir un mínimo de siete horas. Durante la noche nuestro cuerpo se regenera y segregamos una hormonas que se aseguran de ello. Si el descanso falla, los niveles de hormonas se alterarán también, lo que afecta al apetito y al estado de ánimo.

El descanso también asegura que nuestro rendimiento será mejor, por lo que podremos finalizar nuestras tareas en tiempo y así prevenir el estrés, un estado que también se acentúa por la falta de sueño.

En todo este proceso la gestión del tiempo es muy importante para conseguir un descanso suficiente y de calidad. Si gestionamos bien el tiempo, podremos dedicar el día al necesario trabajo, al ocio y al relax de después de la jornada laboral. Con todas nuestras tareas en orden, conciliar el sueño será una tarea sencilla, que nos ayudará a descansar bien y así poder afrontar el nuevo día con energía, con buen humor y con ganas de comernos el mundo.

La buena noticia es que puedes empezar hoy mismo a cuidar tu descanso y así estar un poco más cerca del bienestar

¡Ah! Y aprovecha para soñar

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