Lo que debes aprovechar y lo que debes evitar bajo el sol

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¿Qué sería de nuestra vida sin la luz del sol?

El sol es el astro rey. Ilumina nuestros días y hace posible la vida. Nos da luz y calor. Gracias a él crecen las plantas y los animales y seres humanos podemos disfrutar de todos sus beneficios.

Pero la exposición al sol también puede tener sus inconvenientes.

Te contamos cómo aprovechar todo lo bueno que nos da el sol y los riesgos a evitar en los días de sol.

El calor ha llegado para quedarse. El final de la primavera y el inicio del verano son días perfectos para disfrutar del sol y de las temperaturas, que empiezan a ser tal vez incluso un poco agobiantes, pero ¡qué bien se está siempre al aire libre disfrutando de un buen rato con los amigos bajo el sol! El astro rey es nuestro amigo, nos produce alegría y buenos momentos, pero a veces debemos tomar sencillas precauciones para que estos buenos momentos no se conviertan en insolaciones, quemazones o algo peor.

El sol es una gran estrella alrededor de la que giran todos los planetas del sistema solar. Con un diámetro de 1.392.000 km ilumina nuestros días y marca nuestros horarios, llena nuestras vidas de luz y nos alegra el corazón. La energía que radia el sol es aprovechada por los organismos fotosintéticos, que se encuentran en la base de la cadena alimenticia, por lo que es la principal fuente de la energía de la vida. El sol también proporciona la energía que configura los procesos climáticos. Su movimiento alrededor de la tierra es la base de nuestro calendario, lo que configura un modo de vida compartido por la mayoría de los habitantes del mundo. Muchos de estos efectos han hecho que desde tiempos prehistóricos se le haya considerado como una deidad y se le haya adorado como tal.

Tengo el corazón contento

Además de todo esto, y como nos cantaba Marisol, la luz del sol nos pone de buen humor y su calor nos anima a salir a la calle a disfrutar de sus caricias en la piel y de sus bondades. La luz del sol estimula la producción de serotonina, también conocida como la hormona del placer o del humor. La serotonina se relaciona con el bienestar y es la mejor aliada contra la depresión o el malestar. Esta es la explicación científica de por qué al sol nos ponemos de buen humor.

Si eres de los que se levantan a la vez que Lorenzo, debes saber que su luz te ayuda a empezar el dia con la energía necesaria para afrontar el día. La luz solar también interviene en la regulación los niveles de melatonina, la hormona del sueño, la que nos hace querer dormir por la noche, y responsable también en gran parte de los trastornos que nos causa el jet lag. Por este motivo, exponernos a la luz solar no solo nos pondrá de buen humor, sino que también nos ayudará a dormir por la noche, lo que redundará en un mejor estado general de ánimo. 

Otra de las bondades que nos brinda el astro rey es la de fortalecer nuestros huesos y nuestros dientes mediante el proceso de absorción del calcio. La exposición solar durante unos 5 o 10 minutos al día nos hace generar la suficiente vitamina D para que nuestro organismo pueda absorber el calcio necesario. El sol es importante para el crecimiento en niños, pero también contra la osteoporosis en adultos. Este elemento es importante no solamente en la formación y mantenimiento de nuestros huesos y dientes, también tiene otras importantes funciones metabólicas como la regulación de los latidos del corazón y la transmisión nerviosa.

Los rayos UV también ayudan a metabolizar mejor el colesterol, favoreciendo la salud cardiovascular. Su efecto vasodilatador también mejora la circulación y los problemas de hipertensión.

Los beneficios de la radiación solar se utilizan en diferentes tipos de terapias, desde enfermedades de la piel hasta para solucionar problemas anímicos.

Coge tu sombrero y póntelo

La exposición moderada al sol también nos proporciona un mejor aspecto. Mediante la producción de melanocitos, cuya función es proteger a la piel de los excesos de la radiación solar, nuestra piel adquiere un bonito color que nos da un aspecto más saludable, e incluso ayuda a mejorar el acné y otras enfermedades cutáneas.

Es aquí donde debemos empezar con las precauciones. Una exposición al sol demasiado prolongada puede causarnos serios problemas en la piel. Es muy importante protegernos debidamente de las radiaciones del sol, ya que además de las quemaduras solares (que pueden llegar a ser muy graves), el sol aumenta el riesgo de cáncer de piel. Una exposición al sol excesiva, acelera el envejecimiento de la piel, además de provocar su deshidratación. Por esto es importante también hidratarse suficientemente bajo el sol.

Debemos vigilar nuestras exposiciones al sol, hacerlas con sentido común, incluso si tu piel es muy oscura, y evitar las quemaduras con protección solar y limitando las exposiciones. Las quemaduras del sol no solamente son un riesgo en la playa, también en el campo e incluso en la ciudad debemos tener cuidado.

Una precaución fundamental si nos vamos a exponer al sol, consiste en ponernos un gorro. Un gesto tan simple para proteger la cabeza de la luz del sol previene la deshidratación, y el malestar y el dolor de cabeza típicos de la insolación, que a veces produce fiebre, mareos e incluso problemas gastrointestinales. También hemos de proteger los ojos de la radiación solar, sobre todo si estamos realizando deportes, esto puede hacer que las radiaciones incidan más en ellos. Los rayos de sol, al igual que pueden causarnos lesiones en la piel, pueden hacerlo en los ojos.

Llega la tarde y el sol nos brinda el precioso espectáculo de esconderse detrás de la tierra, llenando el cielo de colores. Todos los días sin falta podemos asistir a este momento tan mágico, que cada día es diferente.

Es hora de terminar el día, pero mañana volverá a iluminar nuestro desayuno y el resto de la jornada.

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