5 claves para dejar por fin de procrastinar

  • Mente
cat-icon-on-post

A todos aquellos que esperan al último momento para terminar un proyecto, a todos aquellos que de repente sienten una imperiosa necesidad de ordenar su escritorio antes de escribir ese informe urgente…

A todos vosotros os dedicamos el post de hoy y esperamos que os sea verdaderamente útil.

Procrastinar, esa palabra de complicada pronunciación y que en los últimos años oíamos tanto. Procrastinar es el moderno arte de ir aplazando tareas en favor de otras, digamos, menos importantes. Procrastinar es el nuevo “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” de toda la vida.

Pero, ¿a qué se debe este proceso tan común?

Existen tantas explicaciones como tipos de procrastinadores. Los adictos al trabajo bajo presión, quienes prefieren añadirle cierta emoción a la rutina diaria, dirán que el hacer todo en el último momento les convierte en personas más productivas, ya que al necesitar cumplir un plazo, nos vemos forzados a trabajar más rápido. Sin embargo, es posible que esto afecte negativamente a los resultados de nuestro trabajo, debido a las prisas y al estrés o los remordimientos de última hora.

Procrastinar no es algo que tenga lugar solamente en el ámbito laboral, aunque es ahí donde más se nota, debido a la imposición de plazos y entregas que debemos respetar para no interferir en el discurrir normal de un proyecto. Por razones similares es algo muy notorio también en los estudios, ¡los exámenes aprietan! y hay quienes terminan estudiando la noche anterior, incluso aunque se hubieran hecho un planning en el que empezaban con esa materia dos meses antes.

El estilo de vida actual en muchas ocasiones no nos deja tiempo para ver a ese amigo que hace tanto tiempo que no vemos, y que justo está disponible para el día en que ibas a empezar a estudiar/con el informe/a redactar el proyecto/lo que sea, en ocasiones no ayuda mucho a emprender nuestras tareas. Añadamos a esto la relativamente reciente aparición de la televisión en streaming a la carta o las redes sociales, las principales culpables de que dejemos las tareas “serias” para dedicar nuestro tiempo a la vana y facilísima actividad de no hacer nada, de apagarse y aislarse durante horas delante de una pantalla con el cerebro apagado.

A veces también aplazamos tareas por el miedo que nos supone asumir cierto reto o enfrentarnos a ciertas actividades que nos asustan. Estos suelen parecer más grandes de lo que son si no nos ponemos delante de ellos, los miramos a los ojos. Solamente tenemos que empezar con esa tarea para saber exactamente de cuánto trabajo nos va a suponer, de cuánto tiempo disponemos, etc.

¿Tu perro se comió el trabajo?

De procrastinador a procrastinador: no hay ninguna excusa válida para aplazar tus tareas. Simplemente debemos hacerlas. La inspiración, como decía Picasso, debe pillarnos trabajando, y verdaderamente, hoy en día, con acceso a Internet y a un ordenador desde casi todas partes, es muy difícil que no puedas ponerte manos a la obra en un periquete.

Por lo que abandona las excusas y ponte manos a la obra. Estás a cinco claves de dejar de ser un procrastinador patológico.

1. Aprende a reconocer el sentimiento

No falla. Siempre que vas a ponerte a estudiar ahí está, esa vocecilla que te recuerda que aún no has visto la última temporada de esa serie tan interesante. Ese es el proceso. Aprende a reconocerlo y lucha contra él. La primera batalla es la más difícil. Las siguientes las irás ganando cada vez con más facilidad.

2. Ser conscientes de que podemos

Y si no tenemos a mano los elementos necesarios (un ordenador, conexión a internet, el libro aquel que me va a dar toda la información que necesito, hace demasiado calor, etc), busca soluciones. La mayoría de las veces nos ponemos límites o excusas fácilmente salvables si tenemos ganas de hacer las tareas. Deja de engañarte, eres capaz de hacer todo lo que te propongas a pesar de los ridículos obstáculos que te hacen recurrir a las redes sociales cada cinco minutos.

3. Aprende a gestionar tu tiempo y tu energía

La clave está en la gestión de tiempo y de energía. Es decir, es muy posible que además de aplazar la tarea más importante en favor de otra menos importante o urgente, hayas consumido toda tu energía en seleccionar todas las fotos de tu último viaje y ya sea demasiado tarde para ponerse con el informe dichoso. Por lo que es importante ponerse objetivos reales y cumplirlos.

Prioriza y haz enseguida aquello que no lleve mucho tiempo. Fallarás, seguro, pero eso te ayudará a ir conociendo tus plazos y tus capacidades.

4. Medita

Las tareas que aplazamos no son necesariamente aquellas que menos nos gustan, sino aquellas que requieren concentración y esfuerzo intelectual. En muchas ocasiones tendemos a evitar aquellas labores que se salen de nuestra zona de confort o que no estamos muy acostumbrados a hacer.

La meditación te ayudará a mejorar tu concentración y tu atención en lo que estás haciendo. Aprenderás a gestionar mejor tus tiempos ya que gracias a la meditación podrás ser verdaderamente consciente de lo que suponen cinco minutos, y de todo lo que puedes hacer con tu tiempo. Sitúate en el aquí y el ahora para ver con claridad lo que estás haciendo.

5. Consigue un compañero

Un compañero puede ser el mejor aliado si te cuesta emprender una actividad. El trabajo en equipo suele ser más eficiente, ya que implica el compromiso de las partes, por lo que si consigues un compañero de estudio o de trabajo (no hace falta que trabajéis en lo mismo) te obligas a usar ese tiempo de manera productiva. Ten cuidado, si tu compañero es otro procrastinador, sed conscientes ambos de vuestra condición y trabajad juntos en la misma dirección. Es posible que vuestra alianza sea doblemente productiva.

Es posible que todos tengamos a un procrastinador en potencia dentro de nosotros. Estas cinco claves te pueden ayudar a luchar contra él y a convertirte en una persona eficiente y diligente. Solamente necesitas proponértelo de verdad y no tener miedo a fallar. Todo llega.

[Total:0    Promedio:0/5]

Comentarios

compartir en redes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.