Recetas de aliños caseros y saludables para tus ensaladas

  • Gastronomía
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Ahora que se acerca el verano, es tiempo de ensaladas. No solo porque, en general, sean comidas más sanas y ligeras, pensando en la operación bikini, sino porque también resultan más frescas y apetecibles debido a la subida de temperaturas. El problema viene cuando las ensaladas empiezan a ser aburridas, por repetitivas. Muchas veces esto se soluciona con algún aliño sabroso, aunque no es la opción más sana. Pero, en la cocina, siempre hay una solución saludable. Y, en esta ocasión, lo que queremos es proponerte unas recetas de aliños muy frescas, para que le des un toque sabroso y natural a tus ensaladas de este verano.

Uno de las recetas de aliños más clásicas y que, a la vez, te puede servir como base para otras muchas recetas de aliños es la de la vinagreta. Esto es algo muy fácil de hacer, pero que va un poco más allá de esa acción tan familiar de echarle sal, aceite y vinagre a la ensalada.

Para preparar una vinagreta clásica, necesitamos estos tres ingredientes, pero teniendo en cuenta que queremos que los ingredientes se mezclen bien, prácticamente hasta lograr una emulsión. Sobre las cantidades, los libros más clásicos suelen hablar de tres partes de aceite por cada una de vinagre, aunque esto depende del gusto del chef (y del comensal), y mucha gente la prefiere más suave, por lo que aumenta un poco la cantidad de aceite.

A partir de aquí, ya se pueden ir añadiendo otras cosas que puedan hacer de la vinagreta algo más personal y sabroso. Desde cosas tan básicas como un poco de pimienta o ajo a lo que nos llevaría hasta la receta de vinagreta francesa, que no es ni más ni menos que nuestra base inicial con un poquito de miel y un poquito de mostaza. Eso sí, recordad que hay que mezclar bien todos los ingredientes para que quede un aliño bien homogéneo.

Hay otras versiones un poco más sólidas de las vinagretas, que incluyen pimientos, cebolla y especias, aunque suelen estar más destinados a acompañar platos de pescado y marisco que a ensaladas. Todo es cuestión de probar y combinar, a lo mejor das con un plato innovador y refrescante gracias a una de estas vinagretas.

Últimamente, también están muy de moda las vinagretas de soja, que son muy fáciles de preparar y le dan un toque diferenciado a lo que normalmente estamos acostumbrados. La receta de este aliño tiene como base una parte de aceite, otra de salsa de soja, otra de agua y media de vinagre balsámico. Mucha gente también le añade unas semillas de sésamo e incluso jengibre, dependiendo de lo fuerte que gusten los sabores.

Si lo que quieres es una receta de aliño un poco más refrescante y con un toque ácido, también puedes probar una vinagreta de lima, para la que necesitas tres partes de aceite de oliva, dos partes de vinagre de Módena, un poco de sal y el zumo de una lima.

Si, en lugar de lima, quieres usar limón y, también, darle un toque más especiado, un aliño de limón ideal es el que lleve aceite de oliva, sal y pimienta y al que luego le añadas, precisamente, el zumo de un limón, un poco de perejil y ajo y, por último, algunas hierbas que tengas en casa, a tu gusto, como orégano o menta.

Hay otra receta de aliño que es muy original, sabrosa y seguro que sorprende a tus comensales, sobre todo si lo que estás preparando es una ensalada con algún tipo de queso tierno, como la mozzarella. Estamos hablando de una vinagreta de tomate, y es muy fácil de preparar. Pon aceite de oliva, vinagre de Módena, sal, un poco de mermelada de tomate y mézclalo todo bien. El resultado te sorprenderá enormemente si no lo has probado nunca, y tus invitados te van a pedir la receta, ¡como si les hubieras descubierto un secreto único!

Vamos a cambiar un poco el estilo de nuestras recetas de aliños, y vamos a pasarnos a un toque más oriental, con una salsa que quedará perfecta en prácticamente todo tipo de ensaladas, pero sobre todo aquellas que tengan una base de pasta o patata cocida.

Estamos hablando de salsas de yogur, cuya base, por supuesto, es este lácteo y que suele ir acompañado de algún otro ingrediente fresco, que le dé un punto distintivo. La receta más habitual para este aliño incluye un yogur cremoso (de los griegos, por ejemplo), un chorro de aceite de oliva, unos pepinillos picados y unas hojas de menta machacadas. También hay gente que le echa un poquito de vinagre, otros que sustituyen parte del yogur por queso fresco, y algunos que incluso le añaden albahaca. Todas estas opciones son válidas y es cuestión de que vayas probando entre los distintos ingredientes y cantidades, hasta que des con la variante que más haga vibrar a tus papilas gustativas.

Y si lo que quieres es un toque aún más exótico, que te recuerde a esos sabores tan característicos de la cocina asiática, también tenemos una rica propuesta. El aliño oriental que te recomendamos aquí lleva aceite de oliva, aceite de sésamo, salsa de soja y unas semillas de sésamo tostadas. Es ideal para un montón de platos y ensaladas y, al igual que las anteriores, también admite distintas variaciones, como añadirle jengibre molido, un poco de wasabi o, por qué no, unos cacahuetes machacados.

Ahora es tu turno. Ponte manos a la obra y cuéntanos cuál es tu aliño favorito. No hace falta que te digamos que estaremos encantados si nos cuentas cuáles son las recetas de aliños que preparas en casa y que nos quieras recomendar, porque ¡a nosotros también nos gusta que nos sorprendan de vez en cuando!

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