Recrea algunos de los viajes históricos que cambiaron el mundo

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La historia de la humanidad se puede resumir a través de viajes y descubrimientos. Desde nuestros comienzos, nuestro instinto de exploración ha sido tal que nunca hemos cejado en nuestro empeño de llegar más lejos. ¡Y tampoco ahora lo hacemos! Cada uno con nuestras posibilidades –no vamos a proponeros un viaje a uno de esos planetas extrasolares que a lo mejor albergan vida–, siempre estamos deseosos de ir a un nuevo sitio y ver qué se nos ofrece allí. Pero, ¿os habéis planteado alguna vez recrear esos viajes históricos que cambiaron el mundo? Seguid leyendo, a ver si alguno de los que os proponemos os despierta ese instinto explorador.

El viaje de Marco Polo

Vamos a intentar ir por orden cronológico y, por esa razón, el primer gran explorador e inspirador de nuestros viajes históricos va a ser el italiano Marco Polo. Bueno, italiano según las fronteras actuales porque el país transalpino no estaba conformado como lo conocemos actualmente y Marco Polo era realmente un ciudadano de la República de Venecia.

Su carácter viajero le venía de familia, ya que su padre y su tío eran comerciantes y solían moverse por territorios pertenecientes a la Ruta de la Seda, en el continente asiático.

El viaje que le dio fama se cree que comenzó en 1271, y le llevó desde Venecia hasta la capital del Imperio Chino, Pekín, pasando por Acre (Israel), Tabriz (actual Irán), o Bagdad (Irak), entre otras. Pero no se detuvo ahí porque, al llegar a Pekín, entró al servicio del Kublai Kan, y también siguió viajando por todo el continente asiático, descubriendo las maravillas que ofrecían ciudades como Yangzhou y Zayton (actual Quanzhou), y las costas del Océano Índico, desde Indochina hasta la India, o a la antigua ciudad de Ormuz, en el Golfo Pérsico.

A su vuelta a Venecia, y durante su encarcelamiento debido a las guerras que enfrentaban a ésta con Génova, conoció al escritor Rustichello de Pisa, a quien dictó sus odiseas, las cuales quedaron plasmadas en el libro hoy conocido como Los viajes de Marco Polo, y por el cual hoy conocemos todas sus andanzas, aunque la mayoría estén discutidas por muchos historiadores.

El viaje de Cristóbal Colón

El viaje de Marco Polo es muy conocido, pero podemos decir que el viaje de Colón es el viaje histórico por excelencia. Aunque el descubridor de América estaba influenciado precisamente por los viajes del veneciano y lo que quería era abrir una ruta alternativa con el continente asiático (y eso pensó que había hecho hasta el final de sus días), la hazaña que realizó se convirtió en uno de los hitos más importantes de la Historia sin haber cumplido realmente su objetivo inicial.

Sabemos que, hoy en día, las comunicaciones y los viajes entre el viejo y el nuevo continente son más que frecuentes, y los medios de transporte han evolucionado tanto que a nadie le hace falta pasarse meses atravesando el Atlántico desde las Canarias hasta las Bahamas.

Si tienes un toque auténticamente explorador puedes hacer una travesía similar, aunque nadie sabe a ciencia cierta a qué isla llegó Colón por primera vez. Es verdad que él escribió que habían llegado a una isla que los nativos conocían como Guanaham, a la que él bautizó como San Salvador, pero con la multitud de islas que conforman ese archipiélago, es bastante difícil de comprobar que la misma sea la que él pisó en su primer arribo.

Fuera ésta o no, nadie puede dudar que el destino es un paraíso y que supone una meta muy deseable tras un trayecto aventurero surcando los mares, aunque sea de un modo más confortable y seguro que el que realizó el marino genovés. Y, de ahí, se puede saltar a cualquiera de las otras tierras que visitó Colón durante alguno de sus viajes a América, ¡por supuesto!

El viaje del capitán Cook


Si Cristóbal Colón descubrió el continente americano, el protagonista de nuestro siguiente viaje histórico fue el que consiguió definir lo que eran y no eran territorios en la parte más meridional del hemisferio sur. Para que nos entendamos, fueron los españoles los que descubrieron la costa este de Australia ya en el siglo XVI, y muchos otros los que retrataban en los mapas y atlas de aquellos siglos unos terrenos enormes e inexplorados como Terra Australis Incógnita.

Pero el navegante inglés James Cook fue el encargado, durante sus viajes de exploración entre 1768 y 1779, de delimitar lo que actualmente conocemos como el continente de Oceanía y, a su vez, de aclarar que el polo Sur estaba cubierto por una capa de hielo perenne, lo que hoy conocemos como Antártida. Sus viajes también pusieron en el mapa a la isla de Pascua y a las islas de Hawaii (también probablemente descubiertas por navegantes españoles en el siglo XVI), así como muchas otras tierras del Pacífico que antes estaban inexploradas.

Cualquier ruta o viaje por las islas del Pacífico Sur, desde Tahití a Nueva Zelanda, o volviendo más al norte hasta Hawaii (donde falleció), puede servir para recrear sus aventuras y, por supuesto, descubrir como él hizo las maravillas naturales que esconden estas tierras tan distintas y alejadas de nosotros a la vez que atractivas.

El viaje de Roald Amundsen

Es verdad que no es nada fácil ir hasta el polo Sur como hizo Roald Amundsen, pero sí que puede ser un viaje inspirador para conocer y descubrir zonas que no son tan frecuentadas hoy en día.

Amundsen tenía una mente de auténtico explorador y, a diferencia de muchos otros de sus competidores o antecesores, no pretendía una conquista geográfica o una ventaja económica para su país, sino que estaba empeñado en llegar a donde nadie hubiera llegado antes.

¿Y qué lugar más alejado que la Antártida para hacer un viaje especial? El punto de partida del último vikingo (así es como se conocía a Amundsen) fueron las islas de Madeira, que siempre son un bonito lugar para visitar si no se conocen. Pero lo espectacular y distinto realmente es llegar hasta las tierras heladas del continente antártico.

Hoy en día son muchas las posibilidades para llegar allí, aunque no resulten tan conocidas por el gran público. Pero si realmente quieres llegar a un destino al que pocos hayan ido antes, las Islas Shetland del Sur y el Pasaje Drake son lugares imprescindibles en tu agenda. No te prometemos que te resulte fácil ni barato acercarte de verdad al polo Sur, pero aunque te quedes a solo unas decenas de kilómetros, te sentirás como si hubieras hecho uno de los viajes históricos más impresionantes de tu vida.

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