Por qué serás más feliz si dejas de quejarte

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Muchos de los que se sienten infelices lo son porque se han creado ese papel a fuerza de quejarse de su suerte y de contarse a sí mismos la historia de que son infelices y de que todo les va mal.

¿Y si les dijéramos que la suerte nos la creamos nosotros mismos?

Dejar de quejarnos y enfocar nuestra situación desde un punto de vista creativo hará que nuestros días vayan cambiando y siempre a mejor.

Llénate de energía positiva y tatúa en tu cara una sonrisa.

Todos sabemos que la felicidad es algo muy relativo, y cuando pensamos en ella nos vienen a la cabeza situaciones perfectas en las que todo nos sale bien y en muchos casos están acompañadas de abundancia material, ya sea en dinero o en otro tipo de bienes. Una casa mejor, un trabajo mejor, una vida mejor… ¿Y si esas no fuesen las claves de la felicidad? ¿Y si la felicidad se tratase de estar a gusto con lo que tenemos?

Parece tan fácil como lo es. Ya hemos visto cómo los daneses practican una filosofía vital en la que diseñar su vida para estar contentos con lo que tienen, para disfrutar de las pequeñas cosas, como estar en su casa tomando una taza de té, o disfrutando de una agradable charla con los amigos. Esto es lo que ellos llaman hygge, y en los últimos meses es un concepto que se ha extendido por todo el mundo para descubrirnos una nueva manera de ver la vida, una manera en la que la positividad y la acción son las claves para ser feliz.

Según los daneses y psicología positiva, la clave de la felicidad es encontrarnos a gusto con lo que tenemos. Esto no significa que nos quedemos parados, sino que vivamos como realmente queremos y que trabajemos en esa dirección. Cuando luchas por conseguir las cosas que deseas no tienes tiempo de quejarte, y este es el primer motivo por el que seremos más felices si dejamos de quejarnos. Muchas veces nos ponemos frenos para conseguir nuestras metas y estos frenos suelen ser miedos absolutamente irracionales. Entre lo que somos y lo que nos gustaría ser nos solemos poner barreras basadas en temores e inseguridades que a veces parecen más grandes de lo que en realidad son. Buscar e identificar esos miedos nos puede ayudar a mirarles cara a cara y ver que no son tan terribles como imaginábamos.

Busca soluciones y las encontrarás

Quejarse sirve para poco más que para responsabilizar a los agentes externos de lo que nos pasa. Si no te gusta lo que tienes cámbialo, y si no lo puedes cambiar, adáptate o busca una solución. La creatividad es una cualidad que te ayudará enormemente a resolver tus problemas de la vida cotidiana, a sacar las fuerzas y a encontrar soluciones. Todo esto es más satisfactorio que compararse con los demás y estar continuamente pensando en lo mal que nos va.

Aleja la negatividad

La queja muchas veces tiñe de negatividad todo lo que nos rodea y a la larga acaba cansando a quienes las escuchan, lo que puede provocar que quienes te rodean intenten evitarte. Quejarse resta energía positiva y también te quita las fuerzas para ponerte en marcha.

Lo negativo atrae más negatividad y eso nos sumerge en un círculo vicioso que nos puede llevar a un estado depresivo, en el que solamente nos interesan las noticias tristes y la infelicidad. Aleja la negatividad de tu vida, piensa en positivo y poco a poco todo se irá tiñendo de color de rosa.

Actívate

Todos tenemos quejas, pero la clave es buscar soluciones a situaciones que muchas veces se pueden resolver de manera activa. Y esta es otra clave importante: tus problemas nunca van a desaparecer si no haces nada por que desaparezcan. A veces parece mucho más fácil esta actitud inmovilista. Puede ser, es fácil, pero si te pones en marcha para luchar contra tus problemas no tendrás energías ni tiempo de quejarte y te centrarás en lo importante: buscar soluciones.

La suerte no existe

Esto es así: la suerte la fabricamos nosotros mismos y muchas veces se trata del relato que nos contemos. No se trata de engañarnos a nosotros mismos, se trata de ser conscientes de lo que tenemos, de todo el potencial que nos rodea, y que todo eso sirva para cambiar el relato de nuestra mala suerte a un nuevo relato: tengo esto y me falta esto y voy a hacer esto para conseguirlo. Y cuando empiezas, las cosas empiezan a salir como por arte de magia.

El verdadero engaño a uno mismo viene con la queja, es el relato de nuestra mala suerte para no poder avanzar.

A los demás no les va siempre tan bien como a nosotros nos parece

Y si no mírate desde fuera. Todos vemos las mejores cosas en los demás y no reparamos en lo bueno que ven los demás de nosotros. Todo siempre parece mejor desde fuera. Las comparaciones siempre son odiosas, pero piensa si esas personas a las que les va tan bien invierten un solo minuto de su tiempo en quejarse o son personas que se esfuerzan por conseguir lo que tienen.

Deja de fijarte en la maravillosa vida que nos enseñan los demás en las redes sociales y concéntrate en cómo podrías mejorar la tuya. A veces solamente hace falta empezar.

El primer paso es alejar la negatividad de tu vida, la que esté en tu mano y descubrirás que la mayor parte está dentro de tí. Prueba si quieres a estar unos días sin quejarte como aconsejan algunos libros de autoayuda, pero mientras tanto empieza a cambiar el relato de tu vida y cómo te cuentas a tí mismo las cosas que te pasan. Alégrate y celebra lo que tienes, y si hay cosas que no te gustan, aléjalas de tu vida. Si no puedes, busca la manera de que no te afecten. Así descubrirás que es cierto eso que dicen de que no hay mal que cien años dure.

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