La comida italiana puede ser muy saludable, mucho más allá de la pizza y la pasta

  • Gastronomía
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La comida italiana es una de las más famosas del mundo. Prácticamente en todos los países del globo hay restaurantes italianos o, al menos, restaurantes donde sirven alguno de los platos más conocidos de la gastronomía transalpina. Y seguro que, alguna vez, tú también has caído en la tentación de ir a lo seguro y pedido un plato de pasta o una pizza. Sí, sabemos que hay un montón de recetas de pasta y tipos de pizza distintos, pero hoy queremos ir un poco más allá para encontrar otros platos tradicionales de la comida italiana, tan ricos como éstos y mucho más saludables.

Además, una de las cosas por las que destaca la comida italiana suele ser por su espléndido colorido, que no solo lo hace apetecible al gusto, sino también enormemente atractivo a la vista. Y qué color más atractivo que el vivo rojo de unos tomates, ingrediente esencial de la gastronomía transalpina.

I pomodori, como dicen ellos, son algo tan rico, sano y versátil que sin apenas elaboración ya pueden culminar un buen plato saludable, como el primero de los que presentamos aquí y que suele tomarse como entrante, o antipasto.

Las bruschette o, como decimos castellanizándolo, brusquetas, son básicamente pan cortado en tiras más o menos finas y tostadas, sobre las que se pueden poner multitud de ingredientes, al gusto de cada uno. Y lo que nosotros proponemos como un entrante refrescante son las brusquetas con tomate que, además, son muy fáciles de hacer. Para ello, cortamos unos tomates maduros en dados pequeñitos y los aliñamos con aceite de oliva, sal, pimienta y unas hojas de albahaca picaditas. Lo ideal es dejarlo reposar, o meterlo un ratito tapado en la nevera.

Mientras tanto, cortamos el pan y lo tostamos en el horno. Hay gente que lo hace con un poco de aceite de oliva, o restregándole un poco de ajo, pero eso lo dejamos a vuestro gusto. También hay gente que las hornea con queso, pero, en nuestro caso, vamos a optar por una versión menos contundente y más refrescante para los calores que vienen.

Y, una vez que el pan esté en su punto, solo queda sacarlo y colocar el tomate aliñado sobre él. ¿Hay alguien al que no le guste esto?

Otro de los productos que también se utilizan mucho en la comida italiana más tradicional son las berenjenas. Y con ellas se pueden elaborar un montón de recetas clásicas, de ésas que se hacían en casa de la abuela (la nonna) y que muchos ansían recuperar. En el norte, por ejemplo, son muy típicas las albóndigas de berenjena (polpette di melanzane), que antiguamente eran consideradas como un plato pobre, a pesar de que a su sabor lo podemos definir con el antónimo de este adjetivo. Para ello, tan fácil como hervir las berenjenas hasta que estén tiernas y dejarlas enfriar. Después, mezclar la pulpa de las berenjenas con huevo, pan, sal, pimienta y, si se quiere (antes era si se podía), un poco de parmesano. Una vez formadas las albóndigas, se hornean y ¡listas para comer! Por supuesto, además de con berenjenas se pueden hacer con calabacín o con judías y, también, darles un toque personal con alguna especia como perejil, orégano o tomillo.

 

Por su parte, en el sur de Italia, ejemplo paradigmático de la cocina mediterránea, encontramos otro plato tradicional basado en las berenjenas: la caponata siciliana. Aquí se combinan las berenjenas con apio, tomate, cebolla, alcaparras, aceitunas y ajo, cocinado todo con aceite (poco, para que no queden duras) y, una vez que esté a punto, culminar con azúcar y vinagre, lo cual le da un sabor agridulce característico y que puede llegar a ser adictivo. Este rico plato se puede comer como guarnición o sobre unas lonchas de pan tostado (esas brusquetas de más arriba), y está rico tanto frío como caliente, al gusto de cada uno.

Sin salir del sur ni alejarnos de la gastronomía tradicional y manteniéndonos fieles a comidas nutritivas y saludables, vamos ahora con una receta que seguro que muchos de vosotros no conocéis y que, una vez que veáis en qué consiste, estaréis deseando probar. Eso sí, exige un poquito más de elaboración y maña que las anteriores, pero garantizamos el éxito absoluto: sarde a beccafico.

Aquí tenemos que contar con unas sardinas abiertas y bien limpias, sin la cabeza ni las espinas, miga de pan, el zumo y la ralladura de un limón, lo mismo de media naranja, anchoas, uvas pasas, piñones, sal, un poquito de azúcar, pimienta negra y aceite de oliva.

Hay que picar las anchoas con las pasas y los piñones, y luego mezclarlas con la miga de pan, el zumo y la ralladura de limón y de naranja, la pimienta y la pizquita de azúcar. Esta mezcla, que es mejor no hacerla demasiado picadita ni homogénea, hay que ponerla en forma de bolitas en las sardinas, para luego enrollarlas con ayuda de unos palitos y, por último, hornearlas durante un cuarto de hora aproximadamente. Como os podéis imaginar, el resultado es espectacular, tanto visualmente como al paladar y, para que veáis que no exageramos, os decimos que esta receta está reconocida oficialmente como un Producto Agroalimentario Tradicional por el Ministerio de Agricultura Italiano.

Ahora, con estas pequeñas sugerencias, seguro que os hacéis una pequeña idea de todo lo que puede dar de sí la cocina italiana, tan rica en productos y variedades como casi ninguna otra. Solo es cuestión de bucear un poco más en las cartas de los restaurantes y en los recetarios tradicionales para descubrir platos sorprendentes y nutritivos que deleitan casi todos los sentidos.

¿No se os ha abierto un poco el apetito? Pues ya sabéis, tanto en vuestro próximo viaje a Italia como en vuestra próxima visita a un restaurante italiano o, incluso, si queréis sorprender a vuestros invitados en la próxima reunión familiar, ¡éstas son unas recetas de comida italiana estupendas que tenéis que probar!

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