“Nesting” o la última y controvertida tendencia para el bienestar

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¿Quedarse en casa es el nuevo salir? Últimamente se está hablando mucho de por qué quedarnos en casa los fines de semana es lo mejor que podemos hacer para nuestra salud. Hay quien está de acuerdo y quien piensa que salir a la calle también es una manera de oxigenarse.

Hoy vamos a analizar las dos tendencias: ¿disfrutar del calor del hogar o pisar la calle para ver mundo? Tú eliges.

Una gran oferta gastronómica, de ocio y cultural versus lo bien que se está en casita. El nesting, (del inglés nido), parece ser la última tendencia de ocio, quedarnos en nuestra casa a disfrutar de lo bien que se está en nuestro apartamento amueblado con todas las comodidades y conectado al instante con el resto del mundo. Pero lo primero que tenemos que objetar a esta tendencia es que no es tan nueva. Por lo visto en los años 80 se acuñó un término muy similar, el cocooning, o quedarse en el capullo como las crisálidas, Por aquel entonces se empezaban a comercializar las primeras consolas y a popularizar los videojuegos, además de los vídeos domésticos con los que ver películas en casa. ¿Te resulta familiar?

Más tarde en los años 90 con la tímida irrupción de Internet ya se empezaron a diagnosticar los primeros casos de síndrome del Hikikomori, esos chicos japoneses que se montaban su mundo conectado y no salían de su habitación ni para comer. Faith Popcorn, la futurista mujer que acuñó el término de cocooning, se empezó a referir a esta tendencia como digital cocooning.

Hoy los expertos no saben a qué atribuir la popularización del nesting. Desde que se popularizó la frase “stay at home is the new going out” (quedarse en casa es el nuevo salir), hay quien dice que se trata de un engaño para que nos conformemos con una situación económica que no nos permite darnos demasiados lujos fuera de casa. Otros dicen que con los avances tecnológicos de este mundo hiperconectado, tenemos numerosas posibilidades de ocio desde casa: películas y series en streaming bajo demanda por Internet a precios muy asequibles, posibilidad de comprar todo lo que necesitamos sin tener que salir a la calle, e incluso hablar con nuestro amigos por vídeo llamada. Podemos hacer casi de todo sin tener que salir de casa.

Quedarse en casa también parece responder a la individualización de la diversión y del ocio imperante en la sociedad actual, que puede ser consecuencia de los avances tecnológicos, además del papel reconfortante que ha adquirido el hogar, tu espacio de confort a salvo de los peligros que nos esperan ahí fuera. Incluso siendo alquilado, con lo caros que están los alquileres, habrá que sacarle partido.

Las explicaciones pueden ser muchas, respondiendo a diferentes tendencias sociológicas, pero los partidarios del nesting no son estos compradores compulsivos de los que hemos hablado. El nesting conectaría más con el disfrutar de las pequeñas cosas que se encuentran en nuestro hogar, en nuestro refugio, algo que conectaría más con el espíritu del hygge, o el estar cómodo en tu casa, compartir una agradable velada con tus amigos sin necesitar demasiados lujos. Una cena, una agradable charla, ¿para qué queremos más?

Fuera de casa la polución, las prisas y consumismo feroz que nos rodean no son precisamente muy saludables. Comprar sin medida cosas que no necesitamos, ir con prisa a todo nos convierte en personas infelices y ansiosas.

Cuidar de nuestro espacio, amueblar una casa a nuestro gusto, crear nuestro nido puede llegar a ser una actividad muy reconfortante en sí misma. Si encima te apuntas a la tendencia del DIY estarás disfrutando de crear tu hogar con tus manos, de manera pausada, y eso es una actividad relajante, que nos ayudará a crear un entorno exactamente a nuestro gusto.

Construye tu rincón favorito para leer y pasar una agradable tarde en compañía de un libro, hacer una sesión de cocina en compañía y descubrir nuevas recetas, cuidar las plantas que pueblan tu casa o simplemente disfrutar de una tranquila tarde de descanso son actividades que nos ayudan a reconectar con nosotros mismos, a romper con la vertiginosa vida que llevamos fuera de casa: coge el metro, corre que llegas tarde, hay mucha cola… A veces es bueno escapar de estos estados de ánimo ansiosos que son habituales en la ciudad.

Hay muchas razones para quedarse en casa que contribuyen a nuestro bienestar, pero también podemos encontrar actividades al aire libre que nos ayuden a desconectar de la rutina y nos producen numerosos beneficios: pasear, ir al parque e incluso hacer deporte: practicar running o algún deporte urbano. Nuestro refugio es un buen lugar en el que estar. Pero fuera también encontrarás cosas estimulantes. Además ¿qué tiene de malo salir una noche a celebrar con los amigos, a bailar y a descargar energía?

El hygge es una manera de entender la vida, según los últimos libros, la llave de la felicidad, el aprender a disfrutar de las cosas que te rodean, estar cómodo y en buena compañía, en tu casa tomando un té y rodeado de velitas. Pero no olvidemos que este y otra variantes proceden de países nórdicos, en los que hay menos horas de sol y las temperaturas son más bajas. Si hay una buena temperatura y las noches son agradables, ¿por qué quedarnos en casa? Hygge también puede ser una tarde en el cine con buen amigo.

Cada actividad tiene su momento y viceversa, cada momento tiene su actividad perfecta y si bien puede ser que quedarse en casa sea algo apetecible, no olvides que ahí fuera también hay cosas estimulantes y beneficiosas, un campo inagotable de nuevas experiencias y exploraciones. Quedarse en casa o salir a la calle, tú eliges.

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