No solo la sangre altera: los efectos físicos de la primavera

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Dicen nuestros abuelos que la primavera la sangre altera, y lo cierto es que no están descaminados. El cambio de estación acarrea cambios en nuestras rutinas y en nuestro metabolismo.

Estate atento a las señales de tu cuerpo, te está avisando de que la primavera ha llegado.

Lleva poco más de tres semanas entre nosotros y ya hemos empezado a notar su presencia. Y no podía ser de otra manera. El 21 de marzo tiene lugar el equinoccio de primavera, los días y las noches se igualan y a partir de ese momento comienzan a alargarse un poco más cada día.

La primavera es eminentemente una estación de cambios. Un estallido de vida que no nos deja indiferentes. Cambios de temperatura, de humedad, de presión atmosférica, de precipitaciones y también cambios en las horas de sol. Todas estas variaciones tienen una importante repercusión en nuestro cuerpo y en nuestra rutina. Para bien o para mal la primavera la sangre altera, y mucho más de lo que pensamos.

¿Astenia?

Puede parecer muy evidente, y lo es, pero los cambios que estamos experimentando afectan mucho a nuestro cuerpo y nuestro metabolismo, más de lo que percibimos a primera vista, y a por eso nos cuesta acostumbrarnos o incorporar las nuevas rutinas. La primavera a veces nos pilla desprevenidos y puede suceder que el cambio de horario descuadre un poco nuestros ritmos circadianos, lo que supone que cueste un poco más conciliar el sueño, ya que nuestro cerebro y nuestro sistema endocrino siguen acostumbrados al horario antiguo.

Los síntomas de la astenia primaveral son algo difusos y no están del todo definidos, pero suelen cursar de manera similar en todas las personas. Sensación de fatiga, irritabilidad, dificultades para dormir, ánimo bajo, y desidia en general. Parece que todo cueste mucho más. Pero no es así, lo único que pasa es que nuestro cuerpo está un poco desorientado con tantos cambios y solamente necesita unos días para ajustarse.

Los primeros días de la primavera suelen ser un poco locos. Tan pronto hace calor, como de repente las temperaturas bajan y se pone a llover o incluso a nevar… No sabe uno a qué atenerse. Y además de eso, con tantas variaciones de temperatura es posible que cojamos algún resfriado.

Parece que va a llover

Los cambios de presión atmosférica también afectan. Cada vez que se altera alguna variable atmosférica, el cuerpo intenta compensarla y adaptarse. Los cambios de tiempo afectan al sistema nervioso y al vascular, y esto hasta tiene un nombre: el barrunto atmosférico. El barrunto atmosférico hace que cuando se avecina una borrasca algunas personas sientan dolores en las articulaciones, migrañas o alguna dolencia relacionada con el sistema nervioso, respiratorio o vascular. Hay quien dice también que las mujeres perciben antes las tormentas por motivos relacionados con un ancestral instinto maternal: deben prepararse para poner a salvo a sus pequeños de las inclemencias del tiempo.

La influencia del entorno sobre nuestra salud tiene tanta importancia que hasta hay una disciplina que se está encargando de estudiar los efectos positivos y negativos del clima sobre nuestro cuerpo, esta disciplina es la biometeorología, y puede servir para optimizar tratamientos o mejorar los síntomas de algunos pacientes.

La primavera ya llegó

Pero no todo va a ser cansancio, dolores y ánimos bajos. Es cierto, después de tres o cuatro días nuestro cuerpo ya está ajustado y preparado para disfrutar al máximo de todo este estallido de vitalidad que trae la primavera.

Si al principio todo son cambios e inestabilidad – al fin y al cabo – de eso se trata la primavera, al poco tiempo llegan las temperaturas más agradables, los días más largos y con ella nuestro cuerpo se prepara para disfrutar de la tierra durante más horas. El sol se encarga de darnos la vitalidad y la energía que necesitamos. Y como somos animales, también nos preparamos para la perpetuación de la especie: todo este entusiasmo y alegría está programado para que busquemos una pareja. Sí, la primavera la sangre altera y es el momento ideal para el amor.

Los días más largos y las temperaturas han revolucionado nuestro organismo. Los cambios hormonales, emocionales y conductuales son como una pescadilla que se muerde la cola, y tenemos el uno porque se desencadena el otro.

El campo ha despertado

El despertar del campo trae consigo ricos y frescos manjares que debemos apresurarnos a probar. Llegan los ricos productos de temporada, como los calabacines y el brócoli, buenísimo antioxidante, los espárragos, diuréticos y muy sanos, alcachofas, acelgas y judías verdes. En frutas, aprovecha los últimos días de las naranjas y cítricos y dale la bienvenida a las fresas y fresones, a las cerezas y a los aguacates.

La naturaleza es sabia y nos ofrece nuevos productos para regalarnos los nutrientes que más necesita nuestro cuerpo, que nos darán la energía necesaria para aprovechar al máximo esta nueva época del año.

En caso de que la astenia se haya instalado en tu vida es muy posible que la ahuyentes definitivamente con estos deliciosos y frescos alimentos, que te sentarán muy bien, y fortalecerán tu cuerpo con nuevos nutrientes para que tú también te puedas subir al carro de la euforia primaveral.

Estación nueva, vida nueva

Con cada vez más horas de luz y las temperaturas cada vez más agradables es normal que la primavera también afecte a nuestras rutinas. Cada vez apetece pasar más tiempo en la calle, tanto para pasear como para hacer deporte al aire libre. Los fines de semana son para el senderismo y las actividades de montaña, y los afortunados que vivan cerca del mar es posible que ya puedan hacer sus primeras inmersiones o cabalgar sus primeras olas.

No es casualidad que el puente de Semana Santa caiga en esta época del año. Primavera es momento de renovación, renacimiento y resurgimiento, y estos momentos de cambio siempre tiene su correspondencia en la liturgia.

Este puente suele ser como un preludio del verano, pero no adelantes acontecimientos. Disfruta de la primavera y de todo lo que esta estación tan especial nos ofrece. Tenemos exactamente tres meses para disfrutar y prepararnos para un caluroso verano. Pero todo llegará.

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