Consejos para combatir la falta de energía

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¿Te falla la energía?

A veces, y sobre todo en esta época del año, nos sentimos débiles y sin demasiada energía para afrontar el día. Esto puede ser debido a diferentes motivos, pero hoy te vamos a contar cómo superar esta falta de energía que a veces nos impide disfrutar plenamente de nuestro día a día.

Con la llegada de la primavera los días se empiezan a alargar y podemos disfrutar de más horas de luz. Por este motivo se cambia la hora en todo el planeta. Los cambios en el horario y en el clima afectan mucho a nuestro cuerpo. A veces es de manera positiva y nos sentimos mucho más activos y optimistas, y a veces de manera negativa, causándonos sensación de debilidad, fatiga, cierta irritabilidad, falta de concentración, apatía y un estado algo depresivo. Si te sientes así es posible que estés afectado por la astenia primaveral.

Los cambios en el número de horas de luz así como el cambio horario, altera nuestros ritmos circadianos que funcionan en estrecha relación con la luz ambiental y que a su vez afectan a la producción de hormonas en nuestro organismo como la serotonina, la endorfina y la melatonina, responsables de que sintamos este decaimiento físico y emocional. La melatonina se encarga de ajustar nuestros ritmos circadianos y por tanto de regular nuestros periodos de sueño y de vigilia, por lo que si existe un desfase entre lo que nos pide el cuerpo y lo que nos ofrece el ambiente exterior, nos podemos sentir desorientados y fatigados.

No solo el cambio de horario y de horas de luz, también el cuerpo necesita adaptarse a los cambios bruscos de temperatura y de presión atmosférica, que son muy frecuentes en estas fechas: tan pronto hace sol, como de repente cae un chaparrón y la temperatura desciende repentinamente.

¿Te suena? Todos estos cambios primaverales tienen una importante repercusión en el estado físico y anímico: nos sentimos cansado y por eso nos cuesta hacer cosas, por lo que también estamos irritados. La astenia primaveral no es una enfermedad, se trata de un trastorno temporal. Es como un pequeño círculo vicioso en el que el propio cansancio nos impide ponernos las pilas para combatir los estos pequeños síntomas. Hoy te vamos a dar algunos consejos de cómo darle la vuelta a esto y hacer que la primavera nos ponga a tope.

Adapta tu alimentación a la nueva estación

Durante el invierno has estado comiendo platos hipercalóricos que ayudan con las bajas temperaturas. Legumbres, cocidos y otros platos de cuchara, esos que resucitan a un muerto, son perfectos para las temperaturas invernales, pero ya puede empezar a adaptar la alimentación a la primavera.

Ya no necesitas llenarte de calorías para luchar contra el frío, ahora la clave está en consumir alimentos más ligeros y frutas que aporten un plus de energía como el aguacate, el plátano o los frutos secos. Procura realizar cinco comidas al día para mantener el nivel de glucosa y evitar sensación de fatiga.

Cena ligero y pronto para dormir mejor y date un buen desayuno, es la comida más importante del día. Un buen desayuno debe aportar hidratos de carbono: consíguelos con pan o cereales. No hemos de olvidar las proteínas: algo de fiambre o huevo, ni tampoco debe faltar un aporte de lípidos o grasas, siendo la mejor opción el aceite de oliva. Recuerda tomar también alguna fruta para completar la ingesta con vitaminas. Aprovecha para comer fruta de temporada: la naturaleza es sabia y sabe qué necesitamos en cada momento del año.

Haz ejercicio

Seguramente no te sorprenda esta recomendación en el segundo lugar de los consejos para evitar la fatiga, y a la vez puede que te parezca contradictorio. Como hemos visto ya, la astenia primaveral no es más que un conjunto de síntomas que se deben a desajustes hormonales y físicos, y la actividad física te ayudará a ajustarlos.

Aprovecha que el clima se ha suavizado para hacer ejercicio al aire libre. La luz del sol también te vendrá bien, y hacer deporte en espacios abiertos es muy favorable para liberar tensiones y cambiar de atmósfera. Si te cuesta, comparte tu actividad física con un amigo.

Hidrátate

La deshidratación puede ser causa de la sensación de fatiga. Con las temperaturas cada vez más altas es probable que perdamos más líquido durante el día, aunque no nos demos cuenta.

Beber agua (también entre comidas) o zumos es fundamental para mantener los niveles de hidratación en todos los tejidos de nuestro cuerpo, lo que mejora el funcionamiento de todos los órganos. Es importante tener en cuenta que los zumos aumentan el nivel de glucosa en sangre, por lo que conviene ser prudente con ellos.

Disfruta del sol

El sol es una de las mejores medicinas. Además de darnos luz y calor nos ayuda en muchas funciones vitales. Como ya hemos visto, la luz solar es la responsable de nuestros ritmos circadianos, que hacen que nuestro cuerpo funciones de diferente manera por el día y por la noche. Con la luz del sol comienza un proceso que ayuda a nuestro cuerpo a despertarse y a empezar a funcionar y por la noche a ponerlo en una especie de reposo que lo prepara para el sueño.

La luz del sol también nos ayuda a sintetizar la vitamina D, responsable de que el calcio y otros minerales se fijen en nuestros huesos y así tenerlos fuertes y sanos.

Los días que haya sol, aprovéchalo. Date un paseo durante el día: para ir a trabajar o durante tu descanso. Aprovecha esa hora extra que nos regala la primavera para dar un paseo por la tarde. Hazlo como quieras, pero no olvides tomar (un poco) el sol para subir el ánimo. Es importante.

Medita

La meditación te ayudará a eliminar el estrés y la ansiedad que hayan podido producir los cambios ambientales que vienen con la primavera. A veces estos desajustes horarios pueden producir alguna alteración en nuestra rutina que nos provoque cierto desasosiego, pero en realidad, esto, lejos de ser un problema, son buenas noticias: el invierno ha terminado y el buen tiempo está aquí por fin.

La meditación te ayudará a clarificar la mente y a superar los estados de apatía y estrés que puedas estar atravesando, por lo que también es recomendable que dediques unos momentos a la meditación, al relax y a prepararte para el bienestar.

Apúntate estos consejos y dile adiós a la fatiga primaveral. Es tiempo de disfrutar el buen tiempo.

 

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