Las mejores cosas para ver y hacer si vas a Islandia

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Islandia es uno de esos países que, poco a poco, se van abriendo como una de las mejores opciones turísticas en Europa y, sobre todo, de las menos tradicionales. Pero a pesar de no ser una potencia turística y de no acostumbrar a posicionarse como una de las primeras alternativas cuando pensamos a dónde ir de vacaciones, no quiere decir que no tenga muchos encantos. Muchos de ellos son muy conocidos ya y puede que lleguen a estar saturados de turistas. Pero Islandia tiene tanto para ofrecer que, incluso alejándonos de los lugares clásicos, podemos encontrar suficientes rincones de interés casi ocultos y que nos harán sentir como unos auténticos exploradores.

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Empezando por el norte, en la península más septentrional de la isla, encontraremos la reserva natural de Hornstrandir. Esta región está prácticamente deshabitada, sobre todo en los meses de invierno, pero la riqueza de su flora y su fauna, además de los espectaculares paisajes que contiene, hacen de ella una visita obligada para los amantes de la naturaleza y de la exploración.

De hecho, las comunicaciones son escasas, y las maneras que hay de llegar allí pasan por ir en barco o, para los más aguerridos, a pie. Y esto supone caminar durante varios días y, al llegar allí, acampar, ya que tampoco hay hoteles. Pero, como recompensa, un maravilloso entorno natural frente al mar y con multitud de animales típicos de esos parajes tan norteños, como pingüinos, focas y zorros polares.

Relativamente cerca de esta región, pero un poquito más al sur, podemos visitar otro de esos rincones menos conocidos de Islandia, pero igualmente mágicos. Estamos hablando de Rauðisandur, también conocida como la playa roja debido al peculiar color de sus arenas. El camino para llegar tampoco es el más fácil, y no es una playa en la que se pueda tomar el sol como las que tenemos en España. Al contrario, habrá que llevar ropa de abrigo y, por supuesto, una buena cámara de fotos, porque el colorido y el paisaje son perfectos para retratar.hu2_cfffvsa-asa-rodger

En casi la otra punta, al sur de la isla, también podemos acercarnos a unos parajes con verdadero encanto. En concreto, los del valle de Thórsmörk, desde donde se pueden tomar diversas rutas a pie para llegar a puntos tan recomendables como la cueva de Sönghellir, un rincón lleno de magia y leyendas nórdicas, o el incomparable cañón Stakkholtsgjá, que se asemeja a un oasis aislado entre las montañas del lugar, con un espíritu de calma y paz solo perceptible en esos lugares ocultos a los que llegan los mejores exploradores.

Como estamos convencidos de que Islandia tiene un montón de cosas tan únicas que, o sólo las hemos visto por la tele, o parecen hechas con efectos especiales, vamos a seguir demostrándolo. Y para eso, los campos de lava de Holuhraun. Ubicados en las Tierras Altas, no solo el nombre de la región es el que inspira historias con elfos y hobbits, sino esas erupciones de fisura que parecen sacadas directamente de las páginas de Tolkien. Hay algunas empresas que organizan excursiones hasta cerca de la zona, pero tienen que ser en verano, cuando no haya nieve, y también hay posibilidad de sobrevolar el área en avión, algo que es realmente espectacular, ya que el tamaño de estos campos de lava es inmenso.

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Pero después de una visita tan emocionante y aventurera, queremos compensar y descubrir un rincón de Islandia con otro estilo completamente diferente. Esto es lo que nos ofrece la isla de Flatey, situada al oeste, y a la que solo se puede llegar en ferry desde Brjánslækur o Stykkishólmur. Aquí viven muy pocas personas, no hay coches y apenas hay cobertura. Pero dejarse perder por esta isla durante unas horas o unos días es realmente reconfortante, casi como viajar al pasado, y una experiencia perfecta para disfrutar de las cosas sencillas y naturales de la vida.

Y, para terminar nuestro recorrido por estos magníficos rincones de Islandia, volvemos al sur y buscamos otro cañón, pero que no tiene nada que ver realmente con cualquiera de los que hayamos visto antes. Estamos hablando del cañón de Fjaðrárgljúfur.

Este escenario asombra por la fuerza de sus colores verdes, que impregnan todas las paredes del cañón, y por las corrientes de agua procedentes de los glaciares. De hecho, estas corrientes son las han configurado tan peculiar paisaje durante siglos y, por supuesto, lo siguen haciendo, por lo que podemos decir que estamos ante un cañón vivo en todos los sentidos. Como sugerencia, mejor visitarlo en primavera o verano, no tanto por el frío, sino para poder disfrutar de su colorido y esplendor en plena forma.

Como habréis visto, Islandia es todo un compendio de maravillas. Y éstas son tan merecedoras de fama como las que nunca fallan en las guías turísticas. Lo bueno de éstas es que aún no están masificadas y, aunque lo estuvieran, Islandia tiene tantas y tantas maravillas que siempre podremos descubrir rincones nuevos para explorar.

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Aunque pueda parecer muy complicado llegar a ellos, porque las comunicaciones y las rutas no son las más cómodas, el resultado merece la pena. Sobre todo para los que tengáis un verdadero espíritu aventurero. Pero también nos da la sensación de que en estas excursiones hay que tener también mucha habilidad con los trabalenguas, porque pronunciar correctamente los nombres que aquí hemos expuesto requiere mucho entrenamiento!

Y vosotros, ¿habéis estado alguna vez en Islandia? ¿Conocíais todos estos sitios? Queremos todas vuestras aportaciones, preguntas y comentarios, y os esperamos para el siguiente viaje!

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