¿Quién dijo frío? Aspectos positivos de hacer deporte con temperaturas bajas

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Es invierno y a veces cuesta mucho salir a la calle, y más si es a correr o a practicar cualquier otro deporte. Pero hacer deporte cuando hace frío también tiene sus cosas buenas.

No dejes que las bajas temperaturas sean una excusa para seguir poniéndote en forma.

¡El frío es salud!

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El invierno está aquí para quedarse (unos meses nada más) y cada día apetece más quedarse en casa al calor de la manta en lugar de hacer cualquier otra cosa. Borra eso de tu cabeza. No dejes que el frío sea una excusa para dejar de entrenar, ya que tenemos buenas noticias: hacer ejercicio con frío tiene más ventajas de las que esperabas.

A pesar del frío, el ejercicio físico al aire libre es muy recomendable, por lo que tampoco hace falta que cambies las pistas de la ciudad por el gimnasio, hacer deporte al aire libre tiene muchas ventajas frente a hacerlo en el gimnasio. Además de poder respirar el aire libre y disfrutar de algunos rayos de sol, menos intensos por ser invierno, disfrutar de la vida en la calle, aunque igualmente sea un poco más apagada por estar en invierno, evitaremos la  monotonía de la cinta y las tristes máquinas del gimnasio.

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Prepárate para lo bueno

Por muy bueno que sea hacer ejercicio al aire libre durante el invierno, no debemos olvidar prepararnos bien y abrigarnos correctamente para evitar posibles lesiones y catarros.

Antes de salir a hacer deporte es importante calentar unos quince minutos en casa para atemperar el cuerpo y evitar cambios bruscos de temperatura, que suelen ser los responsables de algún catarrillo. Estos cambios de temperatura tampoco se aconsejan antes de la actividad física, ya que los músculos deben estar preparados para el esfuerzo, y más si el ambiente está frío, estarán agarrotados, no se moverán con rapidez y es más fácil que se lesionen.

En cuanto a la vestimenta, los expertos recomiendan que nos vistamos con varias capas. Empezando desde dentro hacia fuera la primera debe ser de un tejido que no permita que el sudor moje la ropa, a continuación una capa que abrigue, como un forro polar, y por último algo para cortar el viento. Las bajas temperaturas hacen que llegue menos sangre a las partes más periféricas de nuestro cuerpo como manos, pies, cabeza y orejas, por lo que debemos prestarles especial atención y cubrirlas adecuadamente para que no se congelen (en lugares muy fríos esto puede llegar a superar el sentido figurado y ser completamente cierto).

A pesar de que después de tu entrenamiento habrás entrado en calor, no te desabrigues demasiado, porque fuera sigue haciendo frío y este es el momento en el que podemos resfriarnos. Y no olvides estirar después de cada sesión.

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Ahora viene lo bueno

Está comprobado que el frío y el ejercicio físico, con un calentamiento previo hacen buena pareja. Solamente por el efecto atemperador de nuestro cuerpo que tiene la actividad física ya merece la pena salir a hacer deporte. La sensación durará casi todo el día, pruébalo, si haces deporte por la mañana es probable que no pases frío el resto del día.

Cuando hace frío nuestro cuerpo hace un esfuerzo extra para regular su temperatura, y esto lo hace más fuerte, ya que entre otras cosas aumenta la capacidad cardíaca y el nivel de plasma en sangre, es por esto que nos vamos acostumbrando a hacer ejercicio a la intemperie en invierno y con el tiempo podemos hacer más resistentes a las bajas temperaturas para entrenar.

Al empezar a movernos a bajas temperaturas el metabolismo se activa para acelerar la termorregulación corporal, lo que hace que entre otras cosas, se quemen más calorías.

Las bajas temperaturas activan la circulación en general. Mejora la circulación de retorno, que en muchos casos es responsable de inflamaciones, y esta es la razón por la que se aplica frío local contra algunas inflamaciones. Esta activación de la circulación se hace especialmente notable en la piel de la cara, que le aporta esa especial tersura y esos característicos coloretes, que suelen dar aspecto de buena salud, de persona sana. Y como estamos viendo es cierto.

Un buen entrenamiento al aire libre en invierno es una buena costumbre, es saludable, nos hace más resistentes y a la larga, engancha.

A nivel emocional el deporte te ayudará con esas horas bajas que podemos tener en el invierno, que algunos expertos llaman depresión estacional. Nosotros no queremos llevarlo a ese extremo, pero sí que debemos reconocer que cuando hace frío, las noches son largas y hay menos luz es fácil estar algo bajo de ánimo. Salir a hacer ejercicio al aire libre nos ayudará con este estado, haciendo que segreguemos endorfinas y otros neurotransmisores que son responsables, entre otros efectos de una sensación de euforia y estimulación que es la que hace que el deporte enganche. Por lo que también te recomendamos unas salidas de running si en invierno te encuentras algo bajo de ánimos. Por otro lado también aumentará tus defensas.

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Así que ya sabes, aprovecha el invierno para ponerte en forma, comparado con las temperaturas veraniegas, aunque cueste más empezar, es el momento perfecto para entrenar al aire libre. A los beneficios que porta entrenar en general, se añade que atemperarás tu cuerpo, ahorrarás en calefacción, activarás la circulación, y estarás de buen humor en los oscuros días de invierno. Cualquier opción es buena.

¿A qué estás esperando para ponerte un buen gorro y unas buenas zapatillas y empezar a calentar el asfalto?

 

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