Redes sociales, bienestar y descanso

De un tiempo a esta parte, las redes sociales e Internet están cada vez más presentes en nuestro día a día, y a veces pasamos más tiempo del necesario consultando, actualizando o directamente procrastinando.

Las redes sociales son una ventana al mundo, pero no debemos olvidar la interacción real y la comunicación cara a cara. Te contamos algunas claves para mantener un equilibrio entre tu mundo real y el virtual.

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Hay muchas razones por las que elegimos tener y consultar las redes sociales. Las principales son el mantener el contacto con familia y amigos, o establecer contactos profesionales, a las que se añaden la búsqueda de información de nuestro interés o de contenidos dirigidos al entretenimiento y la relajación ¿Las reconoces?

Todos sabemos ya que las redes sociales han entrado en nuestras vidas, parece ser que para quedarse y han alterado la manera que tenemos de interactuar y relacionarnos con nuestro entorno, pero no todos estos cambios son necesariamente algo positivo.

Desde los últimos años se han realizado miles de estudios sobre el impacto que tienen las redes sociales sobre nuestra conducta, y los resultados suelen coincidir en que sí, nos ayudan a interactuar y facilitan la conexión social, pero que debemos utilizar las redes sociales con precaución. Algunos de los riesgos que entrañan las redes sociales van desde la adicción hasta el ciberacoso, riesgos muy poco deseables, pero el más común y generalizado es que las redes sociales disminuyen el bienestar, y se relaciona directamente el uso de Facebook con un descenso de la satisfacción con nuestras vidas.

Triste pero cierto, es el resultado de uno de los estudios más populares al que se puede acceder en Internet llevado a cabo por Fabio Sabatini y Francesco Sarracino en 2010. Efectivamente, desde que se realizó este estudio han pasado bastantes años y las cosas han cambiado, pero lo que sigue siendo y será cierto es que la interacción cara a cara produce más confianza y bienestar que las relaciones cibernéticas, en las que Sabatini y Sarracino acusan una importante falta de confianza en el sujeto y como consecuencia, un impacto negativo en el bienestar de las personas.

 

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Otro de los motivos por los que se deduce que las redes sociales producen infelicidad es la tendencia que tenemos de comparar nuestras vidas con las de nuestros amigos de Facebook o Instagram. Una foto es capaz de transmitir mucha información sobre la prosperidad de nuestros contactos, lo que puede llevarnos a una percepción errónea de la vida de los demás (y de nuestra propia vida), la comparación, las envidias y una serie de sentimientos de inferioridad y pensamientos negativos que nos invaden en nuestros momentos de soledad mientras estamos consultando las redes sociales.

Vida social en las redes

Si, las redes sociales entraron en nuestras vidas para ayudarnos a mantener el contacto con familiares y amigos estén donde estén, para compartir fotos, o para darnos la posibilidad de comentar y opinar, de consultar contenidos y de entretenernos.

Si usamos las redes sociales de manera racional podremos seguir disfrutando de estas geniales prestaciones sin que nos invadan nos invadan los peligros de Facebook.

 

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Las claves para no caer en estas pegajosas redes pasan por saber para qué utilizamos la red y qué esperamos de ella. Seamos conscientes de que si bien puede servir para entretenerse o encontrar información o tendencias del momento, no nos va a aportar mucho más a parte de eso. Dedica a las redes sociales el tiempo estrictamente necesario. Seamos conscientes de que pasar más de media hora en Facebook o Instagram o consultarlo intermitentemente durante todo el día no aporta nada positivo y no nos vamos a perder nada.

Esta sensación de ansiedad, se conoce como FoMO (fear of missing out) y es el mal de nuestro siglo. Consiste precisamente en eso, en la ansiedad que produce el no estar conectado todo el tiempo y poder estar perdiéndonos algo importante. De verdad, no pasa nada.

¿Cuántas veces consultas tu Facebook durante una reunión con amigos para ver lo que están haciendo otros amigos? Si la pregunta es igual a una o más, es posible que estés haciendo un uso abusivo de las redes sociales y tengas una relación problemática con ellas.

Muchas veces cuando estamos haciendo algo especial, en un concierto o en un viaje, lo primero que parece pasarnos por la cabeza es hacer una foto o un video para luego compartirlo, lo que puede hacer que no lleguemos a disfrutar verdaderamente de ese momento. Parece que nos hemos convertido en coleccionistas de fotos de momentos.

 

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Empecemos por esto: aprendamos a disfrutar de los momentos que estamos viviendo mientras los estamos viviendo. Eso es lo que vale. Sin más. Además así mejoraremos nuestra percepción de nosotros mismos y también mejorarán nuestras relaciones personales. Combate la ansiedad de no saber cuántos likes habrá tenido tu última publicación llevando una vida offline plena y satisfactoria. Esta ansiedad es producida por la necesidad actual de que los demás ratifiquen nuestra vida y verdaderamente no es necesario.

Redes sociales y descanso

Muchos estudios sobre redes sociales también se centran en cómo afectan las redes sociales al descanso, y la respuesta de nuevo no es muy positiva. Según un reciente estudio de la Universidad de California del que se hace eco la revista TIME, los investigadores encontraron que quienes peor descansan son quienes han estado utilizando las redes sociales durante  el día.

Si a esto le añadimos que solemos hacerlo antes de dormir y que el soporte para consultarlas es el ordenador, o cada vez más teléfono móvil o una tablet desde la cama, el resultado es la alteración del sueño por varios flancos. El uso de dispositivos electrónicos antes de dormir altera nuestros ritmos de sueño, por lo que es recomendable dejarlos fuera de la habitación.

Es cierto que las redes sociales juegan un papel cada vez más importante en nuestra vida, y es por eso que debemos aprender a usarlas de manera sana y no dejarnos atrapar por sus peligros, que por otra parte, son fáciles de evitar. Cultiva una vida plena para un bienestar físico y mental.

 

Las cascadas más espectaculares del mundo que te dejarán boquiabierto

No son muy frecuentes, muchas de ellas han estado ocultas por siglos y, para verlas, tal vez tengas que recorrer largos senderos o atravesar parajes un poco agrestes. Pero una vez que te aproximas y empiezas a escuchar el ruido del agua cayendo con fuerza, te das cuenta de que todo ese esfuerzo ha merecido la pena. Sí, estamos hablando de cascadas, ésas que han servido de motivación a tantos exploradores y han conseguido inspirar tantas historias, pinturas y fotografías. Acompáñanos en esta apasionante aventura para descubrir esas cascadas que te harán sacar tu lado más aventurero.

Vamos a comenzar nuestro viaje en el continente africano. Aquí, la verdad, son muchas las cascadas y cataratas que se pueden encontrar, a cada cual más espectacular. Y es que África es todo un tesoro para los más exploradores y aventureros, por lo que no podemos dejar de recomendar algunas de las más famosas.

Las primeras que visitamos son las cataratas Victoria, que están declaradas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y que se encuentran justo en la frontera entre Zambia y Zimbabue. Esta maravilla natural tiene una altura de más de 100 metros, y su nombre actual se lo puso el famoso explorador escocés David Livingstone, en honor a la reina Victoria de Inglaterra, aunque localmente se las conoce como Mosi-oa-Tunya, que significa “el humo que truena”, debido a la gran bruma que produce la caída del agua.

Cataratas Victoria

Más al oeste, en Namibia, también podemos visitar las cascadas de Ruacana. No tan anchas, pero sí un poco más altas que las anteriores, son muy espectaculares por su toque más salvaje. Eso sí, para verlas en todo su esplendor hay que visitarlas en la estación de lluvias, entre octubre y marzo, ya que de hacerlo en pleno verano correremos el riesgo de que no tengan agua y perdernos un gran espectáculo.

cascadas Ruacana

En Norteamérica, las cascadas más famosas son las cataratas del Niágara, ubicadas en la frontera entre Estados Unidos y Canadá. Son bastante espectaculares en persona, pero su tremenda fama las ha convertido en una atracción turística masiva. Así que, en busca de algo con un toque más natural, vamos a proponer ir a la coste oeste, y adentrarnos en el Parque nacional de Yosemite, para disfrutar allí de dos maravillas: la cascada Vernal y la cascada Nevada. Lo bueno de esta excursión es que, además de estas cascadas, el parque es enorme, por lo que hará falta una buena tarjeta de memoria para la cámara de fotos para capturar toda la belleza que nos regala.

cascada Nevada

Por su parte, en Sudamérica también hay otras de las cascadas más populares a nivel mundial: las cataratas de Iguazú. Esto casi se puede considerar un complejo de cascadas, porque son en total 275 saltos de agua los que se encuentran a lo largo del río Iguazú, entre Argentina y Brasil. Son Patrimonio de la Humanidad desde hace más de treinta años, y también fueron elegidas como una de las siete maravillas naturales del mundo.

cataratas Iguazu

Tal vez menos conocido, pero también muy recomendable, es el Salto Ángel, en el Parque nacional Canaima, en Venezuela. Aquí nos encontramos ante el salto de agua más alto del mundo, con una caída de 979 metros, que ha aparecido e inspirado diversas películas tan famosas como Up o Avatar, y del que se puede decir que no es la única atracción de este parque natural (que también es el más grande del mundo).

Salto del Ángel

En Europa también hay bonitas cascadas, y algunas de las más espectaculares las encontramos en Islandia. A pesar de su relativamente pequeño tamaño, este país nórdico contiene multitud de maravillas naturales, y los saltos de agua no escasean entre éstas. De hecho, la cascada más caudalosa de toda Europa se encuentra allí, se llama Dettifoss, y se encuentra en el Parque nacional Jökulsárgljúfur, al norte de la isla.

Dettifoss

Este parque es uno de los más atractivos de toda Europa, debido a su peculiar configuración y colores de origen volcánico, que pueden llegar a parecer casi de otra época o de otro mundo. En cambio, en la parte sur de la isla también hay otras cascadas que merecen la pena, y mucho, como la cascada Seljalandsfoss, con un paisaje de ensueño, y la más voluminosa Gullfoss, que pertenece a la ruta del Círculo dorado, perfecta para todos esos aventureros y exploradores de la naturaleza que quieran dejarse deslumbrar por uno de los entornos más espectaculares de toda Europa.

Gullfoss

Si no queremos viajar tan al norte, y preferimos quedarnos en zonas más templadas del Mediterráneo, podemos visitar otro de los parques naturales más espectaculares de nuestro continente; el Parque Natural de los Lagos de Plitvice, en Croacia, que también es uno de los parajes declarados Patrimonio de la Humanidad y en el que, entre otros muchos encantos, podemos disfrutar de las más de 90 cascadas que pueblan su extensión.

Plitvice

No queríamos cerrar esta recopilación de cascadas sin una propuesta en España. Para ello, te proponemos que visites el nacimiento del río Mundo, en Albacete. Este bonito paraje pertenece al Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima de Riópar, y se puede llegar a él para completar una de esas rutas de senderismo imprescindibles para los amantes de la naturaleza que tanto abundan en nuestro país.

Esperamos que estas propuestas te hayan gustado y que tu instinto explorador se haya despertado aún más, para que te lances a la aventura y te dispongas a conquistar alguna de estas cascadas. ¿Has estado ya en alguna? ¿Qué otras cascadas conoces y te gustaría añadir a esta lista? ¡Esperamos tus sugerencias en los comentarios y en las redes sociales!

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Platos que tienes que probar si vas de viaje a Marruecos

Cuando pensamos en tipos de comida de otros países, muchas veces nos vienen a la cabeza gastronomías de naciones muy alejadas. Lo mismo nos pasa cuando planeamos algún viaje; algunas de las alternativas más frecuentes suelen estar a miles de kilómetros de distancia, y las preferimos a los países que tenemos más cerca.

Pero hoy queremos rendir homenaje a uno de nuestros países vecinos: Marruecos. Así que vamos a adentrarnos un poco en su gastronomía y proponeros unos cuantos platos que tenéis que probar si vais de viaje allí y que, además, son muy sanos y nutritivos.

El cuscús es uno de los platos marroquíes más conocidos internacionalmente. De hecho, no es extraño encontrarlo en menús de restaurantes de otro tipo, por lo que las probabilidades de que ya hayáis comido cuscús alguna vez son altas. Pero, claro, un cuscús propio de uno de esos lugares genuinos de Marruecos es algo que hay que probar sí o sí.

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Lo cierto es que es no es fácil encontrar dos cuscús iguales. Cada cocinero, y en cada región, lo prepara de un modo distinto, añadiéndole distintos ingredientes como cebolla, zanahoria, calabacín, patata y carne de ternera o de cordero. También hay variantes mucho más healthy, que se basan solo en verduras, y que pueden incluir berenjena, pimientos, brócoli, coliflor, calabaza, uvas pasas, etc.

El tajín es otro de los platos más tradicionales y populares de esta rica gastronomía. En realidad, el plato debe su nombre al recipiente de barro en el que se prepara, y se suele presentar también con una tapa del mismo material y en forma de cono que ayuda a mantener el calor.

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Hablando más de la comida, el tajín es un guiso, normalmente de pollo o de cordero –aunque también se hace de pescado– que se prepara con aceite de oliva, cebolla, azafrán, canela, almendras, miel y jengibre, y al que se le pueden añadir otros ingredientes como dátiles o pimientos verdes.

La harira es también uno de los platos más populares de Marruecos. De hecho, es considerada como su sopa nacional, y se consume sobre todo para romper el ayuno durante el Ramadán. Hay que decir que, aunque sea una sopa, es un plato muy contundente y, si se toma como entrante, hay que procurar que no sea en grandes cantidades, ya que puede saciar por completo.

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Los ingredientes principales que conforman la harira son el tomate, las legumbres (como lentejas o garbanzos) y la carne, que puede ser de ternera, pollo o cordero. Pero el toque auténtico y el sabor peculiar de la harira se consigue con las especias que se utilizan para aderezar el conjunto de ingredientes, y que suelen ser pimientas, jengibre, cilantro o perejil, aunque también hay toques personales y particulares según el gusto del cocinero o del comensal.

Como veis, hasta ahora los platos marroquíes clásicos incluyen multitud de verduras y hortalizas, y aunque se suelen acompañar con carne, también hay versiones sin ella, con pescado, o completamente verdes. También hay otros platos que no son tan elaborados pero que son igualmente nutritivos y, sobre todo, muy sabrosos. Uno de ellos es el zaalouk de berenjenas, al que también llaman caviar de berenjenas. Este plato se suele tomar como entrante o como acompañante para los platos principales y, como podréis comprobar, está riquísimo además de ser una entrada muy saludable y refrescante.

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Se prepara con berenjenas hervidas y muy picadas a las que, una vez que están bien tiernas, se les añade un sofrito de tomate y ajo y se condimenta con aceite de oliva, cilantro, pimentón y zumo de limón. El toque final lo pondrán las aceitunas negras y, para los que no lo hayáis probado aún, os puede resultar similar –salvando las distancias– al tan característico pisto de nuestra cocina tradicional.

Y, por último, vamos a dar una de las recomendaciones que, a priori, tal vez puedan extrañar más al paladar occidental, por su peculiar combinación entre lo dulce y lo salado, pero que resulta imprescindible en un viaje a Marruecos, la pastela (también pastilla o bastilla).

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Consiste, directamente, en unas capas de hojaldre rellenas de carne de ave (normalmente pichón o pollo) con cebolla, especias, azúcar, canela y almendras, y no es sólo típico de Marruecos, sino también de Túnez y Argelia. Será que está tan bueno que es un plato que no tiene problemas en traspasar fronteras, y tampoco sería de extrañar que se fuera popularizando cada vez más en nuestro país.

Después de la comida, se suele pasar directamente al tradicional té marroquí, que siempre es perfecto para cerrar las comidas.

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Hay que decir que es un té muy dulce, y también muy sabroso, ya que al té verde tradicional se le añaden hojas de menta y mucho azúcar. Sin duda, es una de las mejores maneras de terminar una comida y comenzar la sobremesa, por lo que no dudéis en adoptar esta costumbre siempre que vayáis a Marruecos o, por qué no, en cualquier otra comida que compartáis con amigos y familiares.

La verdad es que todos estos platos están geniales para probar allí, porque seguro que encontráis buenos sitios con comida genuina y casera.

Pero, si no tenéis la oportunidad de ir a Marruecos pronto, también podéis probarlos en algunos de los muchos restaurantes que hay en nuestra geografía o, incluso, intentar cocinarlos vosotros en casa. Además, la cantidad de verduras, legumbres y hortalizas que se pueden utilizar es enorme y, según los gustos y preferencias, acompañadas de carnes de pollo, ternera o cordero, por lo que ¡seguro que no os arrepentís!

¿Cuál de estos platos es el que más os ha hecho la boca agua? ¿Tenéis alguna otra recomendación que os gustaría compartir?

Deporte bajo el agua: ponte en forma mientras flotas

Cuando cambiamos de medio para hacer deporte, la percepción de nuestro cuerpo cambia, podemos sentir algo parecido a la ingravidez y además entrenar dentro del agua tiene muchas ventajas a la hora de ponernos en forma.

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Estar dentro del agua es una sensación muy especial. La densidad del líquido elemento, ligeramente más denso que el cuerpo, proporciona una sensación parecida a la ingravidez. Su densidad aunque variable, en general es capaz de soportar nuestro peso. Dentro del agua podemos flotar y nuestros movimientos cambian de ritmo, podemos hacer volteretas y posturas que no podemos hacer fuera, y a la vez podemos llegar a un estado de relajación muy particular, como si estuviéramos de nuevo en el vientre materno.

El agua caliente relaja y el agua fría estimula la circulación. No hay duda de que el agua es un medio perfecto para hacer deporte, tanto en la superficie como dentro de ella: vela, natación, buceo, y un largo etcétera.

Una piscina o el mar son la pista perfecta para poner nuestro cuerpo a punto, y lo que mejora la cosa, para divertirnos mientras hacemos deporte. El agua es un medio al que no estamos del todo acostumbrados y tu cuerpo agradecerá el contacto.

Durante los meses de invierno y si no tienes la suerte de vivir en la costa, existen varias alternativas para practicar deporte y poder sumergirte con regularidad en el líquido elemento para ponerte en forma. Todo ventajas, ¿verdad?

Natación

La natación es la madre de todos los deportes acuáticos: completo, sano y muy recomendable. Todo el mundo puede practicarla y es la base para muchos otros deportes acuáticos. Puede parecer muy simple, pero el desplazamiento dentro del agua se trata de un ejercicio aeróbico que está lleno de ventajas. El ejercicio dentro del agua es de impacto bajo, por lo que entre otras cosas, existe un riesgo menor de lesiones.

También existe la posibilidad de crear corriente en una piscina para nadar en contra de ella, de esa manera la resistencia será mayor y el ejercicio que hacemos también.US_Marines_butterfly_stroke

La natación se suele recomendar a quienes tienen problemas de espalda, ya que dentro del medio acuático se favorece la adopción de una postura correcta, descomprime las vértebras y se alivia la tensión y la carga de algunos músculos. Movernos dentro del agua ayuda a corregir posturas y por tanto problemas de espalda.

Para nadar debemos usar todos los músculos del cuerpo, pero los que más lo notarán serán espalda, abdomen y piernas. De esta manera tonificaremos y trabajaremos los músculos a la vez, y debido al bajo impacto no se dañarán las articulaciones, incluso puede ayudar a la mejora de lesiones, y es por esto que muchas rehabilitaciones se realizan dentro del agua.

Nadar también ayuda en la reducción de estrés, como el resto de deportes aeróbicos.

Si el ejercicio aeróbico nos relaja en general, añadámosle el practicarlo dentro del agua, la sensación de relajación es completa. La descarga de los músculos también ayuda a la distensión del ánimo. Dedicar un rato a nadar (no menos de veinte minutos) un par de veces por semana como mínimo te ayudará a desconectar completamente y a olvidarte de todo lo que te rodea.

Yoga en el agua

A todos los beneficios que tiene el yoga, añádele el realizarlo bajo el agua. Es una gran idea, ya que resultará más fácil moverse, favorecerá la relajación, mejora el equilibrio y al igual que con la natación, el impacto en las articulaciones será menor.

El control de la respiración en yoga es un elemento muy importante, y te será más sencillo de practicar dentro del agua.

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El agua añade beneficios y un nuevo atractivo a la práctica del yoga, ya que la temperatura del agua favorecerá la relajación, y de la misma manera este estado de relajación facilitará la meditación.

Fitness acuático

Esta disciplina combina los beneficios de la gimnasia y la natación. En este capítulo podemos meter numerosas variantes de la gimnasia como por ejemplo el aeróbic o la zumba. Dentro del agua se amortiguarán los efectos que tiene el aeróbic en nuestras articulaciones. Estos ejercicios aeróbicos se practican en agua templada, con los que nuestros músculos se verán también menos resentidos y más preparados a la hora de ponerse a trabajar.

Aquastreching

Se trata de una serie de ejercicios dentro del agua dirigidos a mejorar la flexibilidad de los músculos. Está dirigida a personas mayores de 45 años, ya que favorece las funciones musculares y la calidad de vida en general, pero como calentamiento también puede ser beneficiosa.

Natación, yoga y fitness acuático son algunas de las posibilidades que tenemos durante los meses de frío para entrenar dentro del agua. Otras disciplinas muy interesantes son el aquarunning o correr debajo del agua, el hidrospinning, que tienen su base en deportes que se hacen “en tierra” adaptados al líquido elemento para modificar resistencia y en muchos casos con fines terapéuticos o de rehabilitación.

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Incluso si estás pensando en un deporte olímpico, no olvides el waterpolo o incluso la natación sincronizada. No hace falta prepararse para unas olimpiadas, lo puedes hacer por el simple placer de practicar. Mejorarás en fuerza, flexibilidad, resistencia y velocidad, las cuatro cualidades físicas básicas, y aumentarás tu tono muscular, lo que se traduce en una ganancia en salud.

El agua ofrece numerosas posibilidades a la hora de ponernos en forma, y más si el clima lo permite. En invierno la temperatura templada del agua es muy agradable y te permitirá olvidarte del frío de la calle. Cuando llega el verano, el límite es la imaginación, podremos nadar bucear, hacer vela, wind surf y todas las variantes que la playa, el sol y el mar nos ofrecen. Aún quedan unos meses hasta que llegue el calor, pero te recomendamos que vayas entrenando en la piscina, así en el momento de la verdad no dudarás en zambullirte. Ya sabes, la “operación bikini” no se trata de dietas milagrosas, pon tu cuerpo en forma y échate al agua.

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¿A qué esperas para comenzar la verdadera operación bikini?

Vivir en la ciudad versus vivir en el campo

Quienes vivimos en la ciudad muchas veces añoramos la tranquilidad de vivir en el campo o en un núcleo pequeño, donde todo parece más natural, más cercano y familiar y sobre todo no tenemos que respirar contaminados humos.

¿Echan de menos la ciudad quienes la dejaron para vivir en el campo? ¿Cambiarías tu aparentemente sencilla vida de urbanita por una vida libre de humos y centros comerciales?

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¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruïdo
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!

Fray Luis de León, Oda 1, Vida retirada

Son las siete de la mañana y ya te has echado a la calle. Es de noche y hace mucho frío, por lo que antes de salir de casa te abrigas bien. Te metes en el metro y está lleno de gente, y tú con tus numerosas capas de jersey, abrigo, bufanda, gorro, te mueres de calor. Te encantaría quitarte al menos el abrigo, pero no puedes porque hay tanta gente en tu vagón que no puedes no hacer el gesto. ¡Y todavía quedan 40 minutos de viaje hasta que llegues al trabajo!

¿Te resulta familiar esta situación? ¿O eres de los que van a trabajar en su coche y pasas tus momentos de atasco pensando lo bien que estarías en tu pequeña casa de campo, cultivando tomates y berenjenas y criando tal vez alguna gallina de esas que dan huevos que tienen la yema amarilla de verdad?

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La vida en la ciudad puede llegar a resultar verdaderamente estresante y a veces incluso desagradable, sobre todo si tienes estas rutinas, o en tu supermercado solamente puedes encontrar frutas que saben a corcho, calabazas envasadas o manzanas que sospechosamente tardan meses en ponerse pochas. Esa sensación de vivir rodeado de cosas que no son del todo naturales, imaginar que las naranjas que compras las cultivan en el sótano del hipermercado con lámparas artificiales, … Así es la vida en la ciudad, una sucesión de días llenos de aglomeraciones, de gente que va corriendo a todas partes, de pantallas de móvil, de luces, de envases de plástico. Pero también es la posibilidad de asistir a actividades culturales cada día: al cine, al teatro, a los bolos, y los que no ir a tomar algo con los amigos, ir a un museo o a una exposición, de moverte rápidamente en metro o autobús, o perderte explorando las calles de tu ciudad y descubrir nuevos rincones, nuevas tiendas de exóticas delicatessen que incluir en una de tus nuevas recetas.

Reconozcámoslo, vivir en la ciudad puede ser complicado y estresante, pero también tiene su encanto.

¿Y la vida en el campo?

Todos hemos oído maravillas de la vida en el campo o en un núcleo pequeño. Todo es más tranquilo, más natural, va más despacio. Pero también dicen que es duro.sid-lmfxsdu-dan-edwards

Renunciar a las “comodidades” de la ciudad puede ser complicado en un primer momento, y en muchos casos la sola idea le puede resultar impensable a un urbanita de pro. Pero a cambio estas renuncias implican por ejemplo una mayor organización en las salidas a por comida y otros objetos necesarios para la vida cotidiana. Quienes viven fuera de la ciudad apuntan que de esta manera se aprende a valorar las cosas de otra forma: ir a por ellas y transportarlas ya no es un acto tan frívolo como puede ser en la ciudad, en la que todo se compra y se deshecha sin pensar demasiado en las consecuencias.

Simplemente es un hábito adquirido que está demasiado arraigado.

Lo cierto es que la vida en el campo va a otro ritmo, en el que uno tiene otros horarios, trabaja su propio huerto y en algunos casos hasta cría sus propios animales, produciendo su propia leche o queso de manera natural y ecológica. Dicen que es de lo más gratificante que hay, y no lo dudo. Se trata de otra manera de relación con el entorno, con el mundo. Cuando estás cerca de la tierra y esta no está cubierta por asfalto, aprendes a relacionarte de otra manera con ella, a respetarla y de manera inconsciente se crea un equilibrio diferente.campo

Cada vez más personas optan por dejar la loca vida de la ciudad y volver al campo, a vivir de manera más tranquila, y si queremos más racional. Hoy en dia no tiene por qué ser tan duro vivir lejos de los grandes centros comerciales solamente por mantener un trabajo que odias, pagando un alquiler desorbitado que se lleva la mitad de tu sueldo.

Beatus ille vs FoMO

Hoy lo valoramos así, pero se trata de un tema sobre el que el hombre ha reflexionado desde la Antigüedad. El tópico del beatus ille (dichoso aquél) fue inaugurado por el poeta romano Horacio en sus Epodos y fue también una de las aspiraciones del hombre del Renacimiento. Por lo que no es una nueva tendencia esta de dejar la ciudad y retirarse a la vida contemplativa.

Dichoso aquél que lejos de los negocios,

como la antigua raza de los hombres,

dedica su tiempo a trabajar los campos paternos con sus propios bueyes,

libre de toda deuda,

y no se despierta, como el soldado, al oír la sanguinaria trompeta de guerra,

ni se asusta ante las iras del mar,

manteniéndose lejos del foro y de los umbrales soberbios

de los ciudadanos poderosos.

Horacio, Epodos, 2, 1.
Lo que si debe ser una fobia exclusivamente moderna es la conocida como FoMO (fear of missing out, el miedo a perderse algo), ese miedo que nos invade cuando nos damos cuenta de que nos estamos perdiendo algo que estamos viendo en las redes sociales, o que podríamos estar haciendo algo mejor de lo que tenemos entre manos en el  momento presente. Ese despreciar lo que tenemos por algo que no conocemos, el no valorar el momento que tenemos delante. Quienes han probado dicen que no pasa nada. Es más, dicen que llega a ser preferible estar ante tu chimenea escuchando el silencio a tu alrededor que estar en la cola del cine esperando a sacar las entradas de esa película que tiene tantas nominaciones a los Oscar.

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Como dijo el torero, tiene que haber gente para todo. Al fin y al cabo tú eliges.

 

Las ciudades de los Balcanes que no te puedes perder

Aunque, hasta hace unos años, los países que conformaban la antigua Yugoslavia eran prácticamente unos desconocidos en términos turísticos, últimamente se están convirtiendo en una gran opción para muchos de nosotros. Es cierto que gran parte del protagonismo se lo lleva Croacia, pero tanto Bosnia, como Eslovenia o Montenegro tienen muchos atractivos que merece la pena visitar. Cruza con nosotros el Adriático y descubre las mejores ciudades de los Balcanes que aún no conocías y que no te puedes perder.

Mostar (Bosnia-Herzegovina)

Empezamos por una de las ciudades más importantes de Bosnia-Herzegovina y, también, una de las más tristemente recordadas por los sucesos que allí acontecieron durante la guerra que asoló ese país a principios de los años 90. Precisamente, uno de los protagonistas de ese evento fue el Stari Most, o puente viejo, que no solo da nombre a la ciudad, sino que es uno de los puntos de mayor interés turístico y arquitectónico.

Pero el puente, a pesar de ser el símbolo de la ciudad, no es lo único que merece la pena ver en Mostar. Todo el casco viejo, que ya ha sido reconstruido, y que está lleno de callejuelas y puestos artesanales es imprescindible, y fue incluido por la UNESCO en la lista de ciudades Patrimonio de la Humanidad. Además, las mezquitas, la catedral o el bulevar son otros de los lugares más visitados y que merece la pena descubrir.mostar_panoramica

Split (Croacia)

Croacia es, probablemente, el país de los Balcanes que mayor turismo atrae o, al menos, que más fama tiene. Y es que son muchas las ciudades y pueblos que merecen una visita y unos cuantos gigas de fotos. Pero hoy nos queremos quedar con Split.

Es la ciudad más importante de la región de Dalmacia y también ha sido reconocida como Patrimonio de la Humanidad. Esto se debe a que, a los encantos naturales de cualquier ciudad portuaria del Mediterráneo, aquí también se encuentran maravillas culturales y arquitectónicas como el Templo de Júpiter y el Mausoleo de Diocleciano. Vamos, que no le falta de nada.

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Kotor (Montenegro)

Ésta es una de las ciudades con más encanto y que más enamora de toda la costa adriática. No es para menos, ya que su enclave es único, rodeada por montañas y frente a una bahía muy recogida que ha hecho de ella un punto estratégico desde hace siglos.

Para disfrutar de las mejores vistas, que son realmente espectaculares, merece la pena recorrer la muralla, de origen romano, y subir hasta la fortaleza de San Juan, desde donde se consigue una panorámica completa de toda la lengua de mar y de la ciudad. Entre los puntos más atractivos para visitar, sin duda, la catedral de San Trifón, católica y originaria del siglo IX en estilo románico (aunque fue terminada y consagrada dos siglos más tarde); y la iglesia de San Nicolás, ortodoxa y más reciente, de apenas un siglo de edad.

Kotor

Skopje (Macedonia)

La capital de Macedonia es una visita imprescindible si visitas este país. Es una de las ciudades con mayor carisma de la zona, y no es para menos. Su maravilloso puente de piedra, motivo fotográfico por sí mismo, divide la ciudad en dos partes que parecen sacadas de países distintos, característica principal de Skopje.

En la parte antigua, donde aún se notan las secuelas del terremoto de 1963, hay rincones con mucho encanto, como el Antiguo Bazar y la Fortaleza. En la zona moderna, por su parte, están invirtiendo mucho en adecentar y actualizar la ciudad, y puede que llame la atención la cantidad de estatuas que hay, así como el dinero que se destina a los edificios oficiales, para que se asemejen al más puro estilo clásico europeo. El contraste entre ambas partes de la ciudad es enorme y, sin duda, si queréis descubrir lugares con más encanto histórico y cultural, tenéis que patear la vieja Skopje. Para el ocio y las compras, la zona nueva satisfará vuestras necesidades por completo.

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Ohrid (Macedonia)

No queríamos irnos de Macedonia sin pasar por Ohrid, que es una de las localidades más bonitas y visitadas de todos los Balcanes. Comparte nombre con un enorme y precioso lago que también baña las costas de Albania, y que rezuma personalidad por su precioso entorno montañoso.

A los encantos naturales de estas montañas y de las playas que hay a la vera del lago hay que añadirle todos los atractivos culturales, como los monasterios bizantinos o la fortaleza en lo más alto de la ciudad. Algo tendrá Ohrid que es la ciudad más turística de Macedonia y también es Patrimonio de la Humanidad por sus valores culturales e históricos desde 1980.

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Tirana (Albania)

A muchos tal vez les extrañe esta inclusión para cerrar la lista de ciudades de los Balcanes que no te puedes perder. Pero, para ser honestos, una ciudad no tiene que parecer sacada de una película de Disney para ofrecer maravillosos rincones y experiencias a sus visitantes. Y esto es lo que pasa con Tirana, que a pesar de no resultar atractiva a priori, rezuma un encanto peculiar e indescriptible, tal vez solo apto para los más aventureros y exploradores.

Moverse por la ciudad puede ser toda una experiencia, tanto por los monumentos que merecen la pena, como la mezquita de Et’hem Bey, la Torre del Reloj o la Pirámide, como por la enorme vitalidad de la gente que circula y camina. Solo hay que pasarse por la Plaza de Skanderberg, corazón de la ciudad, y por sus calles adyacentes para quedarse alucinado con la mezcla de tráfico loco a motor y de tracción animal.

Como en muchas de estas recopilaciones, podemos decir que no están todas las que son, pero sí son todas las que están. La riqueza y la diversidad cultural de los países que conformaban la antigua Yugoslavia es mucho mayor de lo que nos podemos imaginar a priori, y para conocer a fondo todas las partes, más allá de las de las más famosas, haría falta una verdadera colección de artículos. Pero todo llegará…

Tirana Night View

 

Pueblos europeos que parecen sacados de un cuento II

Hace unas semanas hicimos un recorrido por algunos pueblos europeos que parecen sacados de un cuento. Pero nos quedamos un poco a medias porque, como algunos de vosotros nos habéis comentado en las redes sociales, hay muchos otros pueblos que merecen ser nombrados. Y, con ese gusanillo de seguir visitando pueblos que nos trasladan a un mundo de fantasía, vamos a seguir recorriendo Europa para descubrir más pueblos propios de alguna de las historias que popularizaron los hermanos Grimm o Perrault.

rocamadour

Uno de los que más nos fascinan por su apariencia ya desde la lejanía es Rocamadour. Esta localidad, aunque pequeña en cuanto a su número de habitantes, resulta fascinante por su situación, ya que las casas y edificios que la componen se han ido construyendo en un acantilado, hacia arriba.

Por esto, han sido multitud de artistas y personalidades los que han querido ascender por sus calles y escaleras y, también, visitar el Santuario de la Virgen Negra, un lugar de peregrinación que tuvo enorme popularidad durante la Edad Media.

Además de todo este interés artístico y cultural, el pueblo también es cuna del famoso queso de Rocamadour, elaborado a partir de leche cruda de cabra y con denominación de origen propia. Como veis, no faltan excusas para visitar Rocamadour, y más aún sabiendo que no está muy lejos, ya que se encuentra en el sur de Francia, a dos horas de Toulouse en coche.

 

annecyTambién en Francia, aunque muy cerquita de la frontera con Suiza y con Italia, podemos visitar Annecy. Este pueblo está bañado por el lago del mismo nombre, y también es recorrido por un río que desemboca allí, por lo que la configuración urbana cuenta con unos encantadores canales que le confieren ese toque tan mágico que estamos buscando.

Además, es un pueblo con bastante historia, cuyo apogeo se dio entre la Edad Media y la Edad Moderna, de las que aún permanecen grandes construcciones que también merece la pena visitar. Por ejemplo, el Palacio de l’Isle, también conocido como “las viejas prisiones”, que está considerado uno de los monumentos más fotografiados de toda Francia, el castillo de Annecy, monumento histórico nacional que se comenzó a construir en el siglo XII o, directamente, las calles de Sainte Claire o Royale, que son ejemplos perfectos de la vitalidad y el carácter histórico de la ciudad.

 

nuremberg

En vuestros comentarios también nos habéis propuesto visitar Núremberg. Ya hablamos recientemente, aunque de manera breve, del famoso mercadillo de Navidad que se celebra allí en el mes de diciembre.

Aunque Núremberg es toda una señora ciudad, mucho más grande que la mayoría de los pueblos que hemos ido visitando hasta ahora, es cierto que su casco viejo parece estar presente en todos esos cuentos populares. Lo mejor para los visitantes es que, durante la mayor parte del día, todo el centro histórico es peatonal, por lo que facilita mucho el recorrido a pie o en bicicleta y, cómo no, la tarea a todos aquellos que quieran hacer fotos a esas preciosas calles, rincones y edificios que tanto abundan por allí. Pero lo que para muchos de los locales es algo muy propio y para los que nos acerquemos por unos días será algo muy llamativo es la cantidad de puentes que hay, cada cual más bonito y fotografiable.

 

brujas

Otra de vuestras excelentes recomendaciones ha sido Brujas. La capital de Flandes Occidental es, sin ninguna duda, una de las ciudades con mayor encanto del norte de Europa, y enamora a todos los que van por allí. ¡Por algo será!

Si aún no has estado en Brujas, tienes que saber que su centro histórico es tan espectacular que fue declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad en el año 2000 y, al igual que Núremberg, también tiene muchos puentes. De hecho, éstos suelen cruzar los numerosos canales que recorren la ciudad y que, como a alguna otra, le ha valido el sobrenombre de Venecia del norte.

 

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También queremos aprovechar esta ocasión para visitar otro país del que aún no habíamos recogido un escenario de cuento como la República Checa. Y nos acercamos al, por muchos conocido, pueblo de Český Krumlov, en la Bohemia Meridional.

La arquitectura de la ciudad, sobre todo del centro histórico, es de ésas que hipnotiza, como si fuera un escenario de película de época, con un imponente castillo medieval y un conjunto monumental que ya fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1992. Si sois de los que no temen al frío, visitar este pueblo en invierno es aún más espectacular, sobre todo cuando el paisaje de la ciudad y las montañas circundantes se tiñen de blanco por la nieve, como un verdadero cuento de Navidad.

 

matera

Pero por darle un toque más mediterráneo a esta recopilación de lugares de cuento en Europa, vamos a volver a Italia, como ya hicimos en nuestro primer artículo, y esta vez al sur de la bota. Concretamente, nos vamos a Matera, una de las ciudades más importantes de la región de Basilicata.

El encanto de esta pequeña capital viene sobre todo por su alucinante casco histórico. Es cierto que la zona de Matera ha estado poblada desde hace siglos, y su ciudad actual fue fundada por los romanos, pero una de las cosas más espectaculares para ver allí son los llamados Sassi (piedras), que son casas y cavernas excavadas directamente en la roca.

Además de estas viviendas tan particulares, todo el centro histórico de Matera tiene una preciosa configuración y apariencia que nos traslada a un escenario de fantasía medieval. El conjunto urbano y arquitectónico es realmente maravilloso, llamando la atención de un número cada vez mayor de turistas y llegando a ser declarado como Patrimonio de la Humanidad.

Esperamos que esta segunda recopilación de pueblos europeos sacados de un cuento os haya gustado y, de nuevo, os animamos a que sigáis aportando vuestras sugerencias en los comentarios y en las redes sociales. Y, por supuesto, también recorreremos los escenarios de cuento que hay en España, ¡que no son pocos y se merecen una visita!

¿Quién dijo frío? Aspectos positivos de hacer deporte con temperaturas bajas

Es invierno y a veces cuesta mucho salir a la calle, y más si es a correr o a practicar cualquier otro deporte. Pero hacer deporte cuando hace frío también tiene sus cosas buenas.

No dejes que las bajas temperaturas sean una excusa para seguir poniéndote en forma.

¡El frío es salud!

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El invierno está aquí para quedarse (unos meses nada más) y cada día apetece más quedarse en casa al calor de la manta en lugar de hacer cualquier otra cosa. Borra eso de tu cabeza. No dejes que el frío sea una excusa para dejar de entrenar, ya que tenemos buenas noticias: hacer ejercicio con frío tiene más ventajas de las que esperabas.

A pesar del frío, el ejercicio físico al aire libre es muy recomendable, por lo que tampoco hace falta que cambies las pistas de la ciudad por el gimnasio, hacer deporte al aire libre tiene muchas ventajas frente a hacerlo en el gimnasio. Además de poder respirar el aire libre y disfrutar de algunos rayos de sol, menos intensos por ser invierno, disfrutar de la vida en la calle, aunque igualmente sea un poco más apagada por estar en invierno, evitaremos la  monotonía de la cinta y las tristes máquinas del gimnasio.

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Prepárate para lo bueno

Por muy bueno que sea hacer ejercicio al aire libre durante el invierno, no debemos olvidar prepararnos bien y abrigarnos correctamente para evitar posibles lesiones y catarros.

Antes de salir a hacer deporte es importante calentar unos quince minutos en casa para atemperar el cuerpo y evitar cambios bruscos de temperatura, que suelen ser los responsables de algún catarrillo. Estos cambios de temperatura tampoco se aconsejan antes de la actividad física, ya que los músculos deben estar preparados para el esfuerzo, y más si el ambiente está frío, estarán agarrotados, no se moverán con rapidez y es más fácil que se lesionen.

En cuanto a la vestimenta, los expertos recomiendan que nos vistamos con varias capas. Empezando desde dentro hacia fuera la primera debe ser de un tejido que no permita que el sudor moje la ropa, a continuación una capa que abrigue, como un forro polar, y por último algo para cortar el viento. Las bajas temperaturas hacen que llegue menos sangre a las partes más periféricas de nuestro cuerpo como manos, pies, cabeza y orejas, por lo que debemos prestarles especial atención y cubrirlas adecuadamente para que no se congelen (en lugares muy fríos esto puede llegar a superar el sentido figurado y ser completamente cierto).

A pesar de que después de tu entrenamiento habrás entrado en calor, no te desabrigues demasiado, porque fuera sigue haciendo frío y este es el momento en el que podemos resfriarnos. Y no olvides estirar después de cada sesión.

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Ahora viene lo bueno

Está comprobado que el frío y el ejercicio físico, con un calentamiento previo hacen buena pareja. Solamente por el efecto atemperador de nuestro cuerpo que tiene la actividad física ya merece la pena salir a hacer deporte. La sensación durará casi todo el día, pruébalo, si haces deporte por la mañana es probable que no pases frío el resto del día.

Cuando hace frío nuestro cuerpo hace un esfuerzo extra para regular su temperatura, y esto lo hace más fuerte, ya que entre otras cosas aumenta la capacidad cardíaca y el nivel de plasma en sangre, es por esto que nos vamos acostumbrando a hacer ejercicio a la intemperie en invierno y con el tiempo podemos hacer más resistentes a las bajas temperaturas para entrenar.

Al empezar a movernos a bajas temperaturas el metabolismo se activa para acelerar la termorregulación corporal, lo que hace que entre otras cosas, se quemen más calorías.

Las bajas temperaturas activan la circulación en general. Mejora la circulación de retorno, que en muchos casos es responsable de inflamaciones, y esta es la razón por la que se aplica frío local contra algunas inflamaciones. Esta activación de la circulación se hace especialmente notable en la piel de la cara, que le aporta esa especial tersura y esos característicos coloretes, que suelen dar aspecto de buena salud, de persona sana. Y como estamos viendo es cierto.

Un buen entrenamiento al aire libre en invierno es una buena costumbre, es saludable, nos hace más resistentes y a la larga, engancha.

A nivel emocional el deporte te ayudará con esas horas bajas que podemos tener en el invierno, que algunos expertos llaman depresión estacional. Nosotros no queremos llevarlo a ese extremo, pero sí que debemos reconocer que cuando hace frío, las noches son largas y hay menos luz es fácil estar algo bajo de ánimo. Salir a hacer ejercicio al aire libre nos ayudará con este estado, haciendo que segreguemos endorfinas y otros neurotransmisores que son responsables, entre otros efectos de una sensación de euforia y estimulación que es la que hace que el deporte enganche. Por lo que también te recomendamos unas salidas de running si en invierno te encuentras algo bajo de ánimos. Por otro lado también aumentará tus defensas.

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Así que ya sabes, aprovecha el invierno para ponerte en forma, comparado con las temperaturas veraniegas, aunque cueste más empezar, es el momento perfecto para entrenar al aire libre. A los beneficios que porta entrenar en general, se añade que atemperarás tu cuerpo, ahorrarás en calefacción, activarás la circulación, y estarás de buen humor en los oscuros días de invierno. Cualquier opción es buena.

¿A qué estás esperando para ponerte un buen gorro y unas buenas zapatillas y empezar a calentar el asfalto?

 

Resiliencia o el poder para superar la adversidad

La resiliencia es la capacidad de las personas para superar situaciones adversas o circunstancias traumáticas. Como todas las capacidades se puede trabajar para aprender a superar los obstáculos que nos podemos llegar a encontrar.

Te contamos las claves para trabajar esta capacidad y no ceder ante la adversidad.

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Al buscar una definición de la palabra resiliencia, nos encontramos con muchas acepciones diferentes.

Veamos primero la que se usa en ingeniería, que se refiere a la capacidad de un material para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido. Esta capacidad se aplica en otras disciplinas como sociología, ecología o incluso en el arte.

En lo que se refiere a la psicología, a la mente humana, es la capacidad que tienen las personas para sobreponerse a las situaciones adversas y al dolor emocional, saliendo incluso fortalecido a causa de estas adversidades, incluso ir un paso más allá utilizando estas situaciones para crecer y desarrollar al máximo nuestro potencial. Desde la neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés y soportan mejor la presión, lo que proporciona una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos.

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Nos lo explica de manera muy gráfica la famosa canción Resistiré, compuesta por el mítico Dúo Dinámico a finales de los años 80, “aunque los vientos de la vida soplen fuerte, soy como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie”.

La canción completa es una verdadera oda a la resiliencia, una capacidad que todos los humanos poseemos, es algo inherente a nuestra naturaleza, y tanto en la historia como en la actualidad encontramos ejemplos de personas cuyas complicadas circunstancias no han impedido que sigan hacia adelante. No solo personajes que han llegado a ser famosos en la historia o incluso han recibido un Premio Nobel, como Nelson Mandela, también encontramos historias de personas que a pesar de los insalvables escollos que les ha puesto la vida, son personas que se fortalecieron en el pasado y han salido adelante. Tu vecina del cuarto, el carnicero, o aquella chica con la que te cruzas cada día al entrar en el metro, han podido salir casi airosos de importantes contratiempos en la vida, sin haber perdido fuerzas para seguir luchando cada día.

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Por lo tanto, cada vez que nos veamos superados por los acontecimientos presentes y pongamos como excusa las posibles adversidades que se nos presenten para justificar el no ser capaces de conseguir nuestras metas personales, pensemos en cómo otras personas que lo tienen mucho más difícil que nosotros salen adelante, triunfan y les va bien a pesar de todo lo negativo y los obstáculos que tienen por delante.

Todos tenemos esta capacidad, y hay quien habla de la resiliencia no como una característica, sino que habla de procesos resilientes, que se activan a partir de la necesidad que tenemos de abordar situaciones que son percibidas como dilemas humanos. Lo sepamos o no muchas veces superamos estos procesos en el día a día, que se nos presentan en forma de decisiones que hemos de tomar: ¿seguir adelante o abandonar? Muchas de las metas que conseguimos son, sin que lo sepamos, en gran parte consecuencia de procesos de este tipo.

Se habla mucho de esta capacidad en niños que han tenido infancias complicadas.

Al ser una capacidad inherente al ser humano, muchas veces nos enfrentamos a la adversidad de manera automática, sin darnos cuenta de que estamos realizando un esfuerzo por conseguir algo que perseguimos. Cuando es al contrario, es decir, cuando elegimos no luchar por un sueño, es cuando no es un proceso natural.adversidad

Aprende a ser como ese junco que se dobla

Como toda capacidad, la resiliencia es algo que se puede entrenar, se puede practicar para poder sobreponernos a situaciones excepcionalmente complicadas que se nos presentan.

Existen hábitos y conductas que nos conducen a ser resilientes, pero la verdad es que la fortaleza del ser humano es casi infinita. La clave está en no decir “yo ya no puedo más”.

Una persona resiliente es consciente de sus potencialidades, pero también de sus limitaciones. Esta característica es una poderosa herramienta para trazar metas objetivas y realistas, teniendo en cuenta los recursos con los que cuenta.

La creatividad es también una característica de las personas resilientes , que además asumen las dificultades como una capacidad para aprender. Las crisis generan cambios y depende de nosotros transformar lo negativo en algo positivo mediante la creatividad.

La atención plena, la aceptación de cada momento, es decir el mindfulness es en esencia otra de las claves de una personalidad resiliente. El pasado forma parte del ayer y no es algo que nos deba proporcionar culpabilidad, tristeza o motivar alguna de nuestras incapacidades, mientras que el futuro no es capaz de preocuparles con su amenaza de incertidumbre.

Aceptar las experiencias tal y como se presentan e intentar sacarles el máximo provecho, disfrutar de los detalles y asombrarse ante la vida es algo que ayuda mucho ante una situación traumática o de pérdida.

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Aceptar el cambio y no intentar controlar las situaciones es otra de las actitudes que favorecen la resiliencia en una persona. Tener la flexibilidad suficiente ante las circunstancias que se presentan y moldear el camino para llegar al mismo sitio de diferente manera es fundamental para que las adversidades no dificulten el camino. De la misma manera, podremos ver que a veces suceden golpes de suerte, cosas tan positivas que no podríamos ni pensar que nos iban a suceder y eso nos facilita mucho las cosas. Es la otra cara de la misma moneda. No siempre tenemos que estar preparados para lo peor, que también, sino también para lo mejor.

Es importante no estar preocupados siempre por la incertidumbre que presenta el futuro, ya que lo malo sucede, pero lo bueno también, aunque a veces no sepamos verlo, por lo que la clave para el bienestar es rodearse de personas positivas y entender que el cambio para bien depende de nosotros y de las armas que tengamos para luchar contra lo que no nos es favorable.

Islas del mundo que merece la pena descubrir

Muchas veces centramos nuestras vacaciones y escapadas a lugares cercanos o a destinos urbanos que no suponen muchas horas de trayecto, ya sea en coche o en avión, y el turismo a las islas se suele restringir a las más cercanas o habituales. Pero hoy queremos dar un salto más grande y buscar con más ahínco las mejores islas del mundo para disfrutar de unas vacaciones relajadas y de exploración. ¿Te apuntas a nuestra aventura?

Maui

Empezamos nuestro recorrido por las islas que merece la pena descubrir dando un salto muy grande. Es cierto que hasta Hawái hay unas cuantas horas de vuelo y que, a priori, tal vez más de uno se eche atrás, pero no cabe duda de que todas ellas merecen la pena.

Es algo que descubriréis cuando pongáis los pies allí.

Maui ofrece un abanico de opciones difícil de igualar. Desde sus incomparables paisajes a las playas de arena dorada, pasando por escenarios casi mágicos, como el Parque Nacional de Haleakala o el pueblo de pescadores en Lahaina. Pero lo que se lleva la palma es el trayecto a Hana, que se puede hacer caminando o en coche, y que es un compendio de panorámicas que nunca olvidaréis.

Maui

Santorini

Para compensar con el salto tan grande que hemos dado antes, vamos a ir un poco más cerca, a Santorini (Grecia), en pleno Mediterráneo. El nombre de Santorini viene de Santa Irene, que era cómo la habían llamado los mercaderes italianos que comerciaban allí en la Edad Media. Vamos, que los encantos de estas pequeñas islas ya son conocidos desde hace siglos.

Imaginaos uno de los lugares más pintorescos del mundo, con casas blancas, muy blancas, frente a un mar azul, muy azul, en el que las calles empedradas y las paredes floridas acompañan al paseo cotidiano. A eso, añadidle playas exóticas, muchos restos arqueológicos, un volcán y, al terminar el día, una de las mejores puestas de sol que os podáis imaginar. ¿No merece la pena ir, aunque sólo sea una vez?

Sunset in Oia, Santorini. Here is my version of the sunset shot in Oia. This is a blend of 3 shots, 1.3 to 20 seconds, processed as follows: 1) Reduce noice on all 3 raws. 2) Create HRD in Photomatix 3) Blend using Exposure Fusion, sliders set to produce the most natural looking image while still showing some detail in the very dark areas. 4) PS smart sharpen. 5) PS burn the bottom 6) Nik Brilliance and warming 7) Nik Indian summer to warm th elights, masked to not affect the rest. 8) Nik sunlight, brushed over the buildings to add more light 9) Nik Glamour Glow to remove detail in the dark areas. 10) Detailed curves lightening pn windmills. 11) Dodge buildings that were too dark.

Isla de San Martín

Ahora volemos hasta el caribe y lleguemos a esta pequeña isla. Para que os situéis, está cerca de Puerto Rico, y más cerca aún de las Islas Vírgenes. A pesar de su reducido tamaño, se puede decir que son casi como dos islas en una, ya que la parte norte, Saint-Martin, es un territorio de ultramar de la República Francesa y la parte sur, Sint Maarten, es un país autónomo perteneciente al Reino de los Países Bajos.

La mezcla de las tres culturas –caribeña, francesa y neerlandesa­– le da un toque especial y atractivo a la isla.

Pero, además de ese espíritu tan característico, es un lugar perfecto para disfrutar de playas relajadas, parajes naturales, deportes acuáticos y mucha animación en las pequeñas zonas urbanas. No echarás en falta calles para ir de compras, restaurantes y una gran oferta de ocio cultural y nocturno.

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Fernando de Noronha

Esta isla, la única habitada de las 21 que conforman el archipiélago del mismo nombre,  pertenece a Brasil, aunque parezca que está perdida en medio del Atlántico sur. Lo mejor es que es un auténtico compendio de belleza natural, con una fauna y una flora riquísimas, y un clima muy agradable.

Los encantos de sus playas y paisajes son espectaculares, pero también lo son sus escenarios acuáticos, siendo uno de los destinos preferidos por los aficionados al submarinismo. Por si estas palabras no os convencen del todo, el entorno fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001, lo cual puede dar una idea de lo que se puede encontrar allí.

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Maupiti

Si volvemos a alargar nuestro salto –y nuestro vuelo–, y nos lanzamos a uno de los puntos más alejados desde España, en el Pacífico sur, podemos encontrar una de las islas más paradisíacas que hayamos imaginado: Maupiti.

Ubicada al oeste de Bora Bora, Maupiti tiene una configuración especial, ya que la isla central está rodeada por otros cinco islotes, y se puede decir que aún conserva todo el encanto original de la Polinesia más auténtica. La isla se puede recorrer en bicicleta por completo, o incluso a pie, aunque también merece la pena alojarse allí por alguna noche si lo que se quiere es un completo descanso y relajación mojando los pies en los mares del sur.

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Aitutaki

Y, para terminar, el salto más largo desde España, al menos en kilómetros, ya que este viaje nos lleva a las Islas Cook, en Nueva Zelanda. Aquí encontramos el atolón de Aitutaki, con una pequeña isla rodeada de otros islotes, coral y también arena blanca mezclada con el agua más cristalina que te puedas imaginar.

Es probablemente una de las islas más paradisíacas del mundo, aunque cada vez es más conocida debido, precisamente, a esta imagen idílica que ofrece. De todas maneras, ir hasta allí merece la pena para descubrir unos paisajes que no se contemplan normalmente más que en fotografía y, por supuesto, por la experiencia prácticamente literal, de caminar sobre el agua.

aitutaki

Éstas son algunas de las islas del mundo que merece la pena descubrir. Hemos visitado algunas que son más conocidas y, también, más turísticas, y también nos hemos acercado a otras que no son tan fácil de encontrar. Todas ellas merecen la pena por un motivo u otro, y seguro que alguna os ha llamado la atención.

¿A cuál os escaparíais de éstas? ¿Tenéis alguna sugerencia que queráis que visitemos también?