Leer y escribir: dos hábitos sin igual para ordenar nuestras ideas

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La lectura es un hábito saludable a muchos niveles, nos ayuda en la concentración, es la mejor manera de viajar sin levantarnos del sofá y un buen libro puede ser nuestro mejor compañero de viaje, ya sea de camino al trabajo o en un viaje largo. Leer nos ayuda a escribir mejor y escribir es una práctica que nos ayuda a ser constantes, a ordenar nuestras ideas y a imaginar nuevos mundos.

Negro sobre blanco

La escritura responde a una necesidad del hombre de dejar constancia, de dejar rastro de su paso por el mundo. Se han encontrado evidencias de presencia humana sobre diferentes soportes como en las paredes desde el periodo Magdaleniense, en el Paleolítico Superior, pero estas evidencias no se consideran aún escritura.

Existen evidencias de escritura en civilizaciones de todas las parte del mundo, y la Historia con mayúsculas comienza con la aparición de los primeros documentos escritos hacia el año 3300 a. C. procedentes de Oriente Próximo.

Piedra Rosetta

La escritura es un sistema de representación gráfica del idioma, que en principio se utilizaba para la comunicación en las ocasiones en las que el lenguaje oral era insuficiente o directamente imposible por la razón que fuese. Primero con pictogramas y luego con letras, que poco a poco iban representando los sonidos de cada lengua, la escritura ha ido evolucionando hasta convertirse en lo que hoy conocemos.

Es sorprendente cómo algo tan cotidiano es fruto de una evolución de miles de años y que ha sido la mecha que ha prendido reformas, revoluciones, que ha instruido a grandes genios a lo largo de la Historia, y que ha hecho posible que existan grandes joyas de la literatura. Todo esto es la escritura.

Escritura y literatura no son obviamente sinónimos, y no es este el lugar para ponernos a teorizar. Literatura en su sentido más amplio, se refiere a cualquier trabajo escrito, y también se pueden incluir aquí textos hablados o cantados. Lo que sí que sabemos es que los primeros textos que se conocen no se clasificarían como literarios.

Se cree que los primeros textos literarios son versiones procedentes de la tradición oral que se acabaron plasmando para no perderlos por su valor histórico, informativo o literario.

Sobre los orígenes de la literatura y de cómo y por qué ha surgido han corrido ríos de tinta, pero hoy queremos hablar de los beneficios que nos proporciona tanto leer como escribir, dos hábitos que recomendamos practicar para ordenar nuestras ideas, ejercitar la memoria, conocer mundos desconocidos y un largo etcétera de efectos positivos que estas dos prácticas hermanas nos pueden aportar.

“Aprender a leer es lo mas importante que me ha pasado en la vida”

Nada más y nada menos que un Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa hace esta declaración. También lo dice Borges, otro grande: “la felicidad, cuando eres lector, es frecuente”.

leer

La lectura es un hábito positivo en todos los sentidos. Un buen libro es un tesoro que nos puede acompañar tardes enteras o durante un viaje, por las mañanas cuando vamos a trabajar o antes de dormir. Y así es, tener un hábito nos ayuda a estructurar nuestra vida. Además la lectura nos hace más sabios, conoceremos nuevos mundos, nuevas emociones, personajes inspiradores, y todo esto nos hará vivir con una mayor empatía y comprensión hacia otras personas y situaciones.

La concentración que alcanzamos cuando leemos un libro con atención es un estado muy especial de la conciencia, en el que además estamos desarrollando nuestra imaginación y estamos aprendiendo sin darnos cuenta. Este estado de concentración nos hace que nos olvidemos de todo lo que hay a nuestro alrededor, por lo que es muy recomendable para luchar contra el estrés.

También es útil como hábito para crear un ritual antes de dormir, que es muy útil para vencer al insomnio. Un buen libro por la noche es el mejor somnífero y no tiene contraindicaciones. Aún así, leer no cansa y es enormemente estimulante en todos los sentidos y para todas las facetas de la vida.

“Hacer versos malos depara más felicidad que leer los versos más bellos”

Con esta frase el escritor Herman Hesse nos anima a escribir sin tener mucha importancia el resultado. A pesar de que Hesse es indiscutiblemente un escritor de verso y de prosa impecable, esta frase nos da una pista de sus razones para escribir. Por lo que dice, seguramente escribió muchos versos malos, pero también tan buenos que le han hecho ser uno de los mejores y más prolíficos escritores del siglo XX.

Así es, hacer versos malos o buenos, nos depara felicidad.

El hábito de escribir un poco todos los días nos ayuda a aclarar y ordenar las ideas, no solo las ideas, también los pensamientos. Y no solo eso, sino que escribiendo con regularidad, se ejercita la creatividad, que es como un músculo que cuanto más se usa mejor funciona.

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Puedes escribir en un cuaderno de notas o en tu propio blog, el soporte es lo de menos. Redactar una carta o un pensamiento, una historia o una descripción. Aunque al principio te parezcan anodinos, los temas irán apareciendo poco a poco y cada vez serán más diversos.

Puede que esto también te lleve a investigar. Acompañarse de un cuaderno de notas es una costumbre muy atractiva para apuntar ideas que vayan surgiendo, o puede ser que aparezca la inspiración en el momento mas inesperado, ahí estará tu cuaderno para poder plasmar todo lo que se te pase por la cabeza. Aprenderás a conocerte mejor a ti mismo y a descubrir por dónde van tus pensamientos cada día.

Llevar un blog es un magnífico trabajo de constancia. La posibilidad de que otras personas lo lean en cualquier otra parte del mundo te obligará a dar lo mejor de ti mismo y a buscar materias de interés para llegar a más personas. Se trata de un ejercicio de autosuperación personal muy efectivo.

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Conocer el mundo y conocernos a nosotros mismos es la mejor manera de vivir en armonía. Leer es escuchar las voces del mundo y escribir es darte voz a ti mismo.

Atrévete a saber.

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