Asertividad: Di lo que piensas sin tener que pensar mucho en lo que dices

Asertividad: Di lo que piensas sin tener que pensar mucho en lo que dices

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“Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no.”

Gabriel García Márquez

La asertividad es un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás; tiene como premisa fundamental que toda persona posee derechos básicos o derechos asertivos.

Aprende a vivir diciendo lo que sientes y así conseguir tus pequeñas metas más fácilmente.

Asertividad: Di lo que piensas sin tener que pensar mucho en lo que dices

¿Qué es la asertividad?

Según la Real Academia de la Lengua, asertividad es la cualidad mediante la cual alguien expresa su opinión de manera firme.

Todos los días nos enfrentamos a situaciones que nos contrarían o incluso nos irritan, y a veces la reacción que hemos tenido no nos ha dejado satisfechos o nos ha llevado a irritarnos aún más. Suelen ser situaciones muy nimias pero que pueden llegar a estropearnos un día entero. A veces negarse a una petición que puede ser abusiva nos hace sentirnos mal, cuando además tenemos claro que no debería ser así y que estamos en nuestro derecho de decir no. Para ello es necesario trabajar la asertividad.

La mayor parte de los problemas que tenemos o de las situaciones incómodas que vivimos dependen de la calidad de nuestras relaciones interpersonales. Practicando la asertividad, nuestra calidad de vida mejorará notablemente, y con ella aumentará nuestro bienestar y autoestima.

Se trata de una habilidad comunicativa que trata de defender nuestros derechos, expresando nuestros sentimientos, opiniones o necesidades de forma adecuada y respetando la situación de la otra persona.

Domicio Ulpiano, un conocido jurista romano que vivió en el siglo I, ya hablaba sobre asertividad usando la siguiente frase en sus Preceptos Fundamentales: “Quien usa de su derecho, a nadie perjudica y ningún daño causa”. Y de eso se trata, cuando queremos reivindicar alguno de nuestros derechos, no tenemos por qué echarnos atrás, si no estar seguros de que lo que estamos defendiendo tiene sentido, eso nos ayudará a actuar con seguridad y confianza.

Ni sumisión ni agresión: asertividad

Este es el consejo que nos da Walter Riso, un reconocido psicólogo especializado en terapia cognitiva y autor de numerosos libros de divulgación sobre este tema.

Por lo general las personas tenemos tres maneras de responder ante una conducta que nos incomoda: sumisión, pasividad o no asertividad, agresión y asertividad.

Supongamos que estamos en la cola del cine y alguien se cuela delante de nosotros. Una respuesta pasiva o sumisa ante este hecho sería no decir nada. La manera agresiva de reaccionar sería interpelar a quien se ha colado delante de nosotros y decirle de malas maneras que se salga de la cola.

Asertividad: Di lo que piensas sin tener que pensar mucho en lo que dices

Una tercera vía es la respuesta asertiva, que consistiría en decirle de manera amable y pausada que no tiene derecho a quitarle el puesto a nadie y que no es justo. En definitiva, decir lo que realmente piensas controlando el mensaje para que no sea demasiado agresivo o demasiado inconsistente. Este parece un ejemplo muy simple, y lo es, pero en la práctica hay muchas situaciones cotidianas en las que un planteamiento tan simple como este nos puede facilitar mucho las cosas.

Asertividad: Di lo que piensas sin tener que pensar mucho en lo que dicesSupongamos ahora que quieres pedir las vacaciones en las mismas fechas que otro compañero. La situación es muy parecida, es necesario tener claro por qué debemos tenerlas nosotros en vez de nuestro compañero y explicarlo de manera honesta, confiada y no agresiva, ya que ahí es donde empezaría el conflicto.

De la misma manera, si optamos por no decir nada y al final es el otro quien las obtiene, nos enfadaremos y al no decir nada, ese enfado se hará cada vez mayor y eso se verá reflejado en nuestras relaciones en el ámbito laboral y puede que llegue a afectar incluso a nuestro rendimiento.

Aprende a ser asertivo

Como todas las cualidades, la asertividad se aprende por repetición, cuanto más practiquemos más fácilmente solucionaremos esos conflictos del día a día que pueden acabar minando relaciones y afectar negativamente en el rendimiento y el bienestar personal.

Asertividad: Di lo que piensas sin tener que pensar mucho en lo que dices

El objetivo es comunicar un mensaje de forma efectiva. Muchas veces tenemos la sensación de que estamos transmitiendo claramente nuestro sentir y en realidad nuestro interlocutor no está percibiendo las cosas de la misma manera. Por lo tanto, para una comunicación asertiva debemos seguir estos tres pasos:

  • Escuchar atentamente a nuestro interlocutor, tanto a sus palabras como a su lenguaje corporal. Aquí entra en juego la empatía, al ponernos en el lugar del otro, tendremos una visión mas amplia de la situación.
  • Manifestar de manera abierta y clara nuestros sentimientos y nuestra postura acerca del escenario, para facilitar el que el interlocutor también pueda tener una imagen de nuestro punto de vista.
  • Mostrar nuestros deseos, expresar qué quiero que pase con franqueza y serenidad.

El lenguaje corporal es muy importante y es lo que apoya el mensaje. Al titubear o dudar podríamos transmitir que no estamos convencidos que nuestros motivos sean válidos o de que nuestra posición no es suficientemente honesta, y estas son las bases para una comunicación asertiva.

El principio que subyace consiste en el respeto hacia uno mismo y hacia los demás, tanto en el ámbito familiar como en el laboral. A veces nos cuesta decir no, y en muchas ocasiones solamente el hacer ese pequeño esfuerzo de expresar este derecho nos puede llegar a facilitar enormemente la existencia.

asertividad

Aprender a decir no con elegancia es todo un arte, pero se trata de un esfuerzo que merece la pena, una inversión en nuestro bienestar y en el de nuestro entorno.

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