¿Cómo era el menú del día de nuestros antepasados antes del descubrimiento de América?

  • Gastronomía
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La gastronomía española, como la de la gran mayoría de los países europeos, es muy rica y diversa. La variedad de productos que se producen y cultivan en nuestro país facilita un montón la tarea de cocinar y de alimentarse, pero ¿os habéis preguntado alguna vez cómo sería cocinar sin tomates, sin patatas, sin pimientos, sin calabacines, sin alubias… Y tampoco tener la oportunidad de comer ningún derivado del cacao, ni del maíz, ni frutas como los plátanos, las piñas o las uvas? ¿Cómo se las arreglaban nuestros antepasados?

cesta_de_pimientos

Sí, la verdad es que a la hora de pensar en gran parte de nuestros platos más típicos, la mayoría tienen productos o ingredientes que eran completamente desconocidos en la Edad Media. Pero, para ser justos, y sin entrar en las cuestiones económicas de la población, hay que decir que, con las cosas de las que disponían, también conseguían cocinar platos ricos.

La llegada de los romanos

Es indiscutible decir que los romanos nos aportaron un montón de cosas, entre ellas, muchas relacionadas con la comida y la gastronomía. Con su llegada a la península, se introdujeron nuevas técnicas de agricultura, así como múltiples productos y recetas procedentes de otras regiones del imperio.

sopa_con_garbanzos

En esta época era común el consumo de legumbres como las lentejas y los garbanzos, y verduras como las coles o los cardos. Obviamente, la carne procedente de los animales de caza también era apreciada por los soldados y las clases más pudientes, y las salmueras eran frecuentes para conservar otros alimentos más estacionales. Por supuesto, la famosa salsa garum era una de las protagonistas en muchas recetas, aunque cayó en desuso con el paso de los siglos.

La cocina española en la Edad Media

La caída del imperio romano supuso un decaimiento en muchos aspectos, y esto también influyó al desarrollo económico y gastronómico de grandes partes de Europa.

Pero, aunque pueda extrañar, en la Península Ibérica no afectó tanto. Aquí se seguía cultivando gran variedad de verduras y cereales, y también contábamos con muchos kilómetros de costa para pescar. Pero, lo que más influyó en el desarrollo de la gastronomía en esos siglos fue la convivencia de tres religiones, con sus costumbres y deberes propios, que culminó en una riqueza culinaria sin parangón en Europa.

gachas

De nuevo, hay que dejar claro que los mejores platos y productos eran solo accesibles a las clases más pudientes y que la clase más baja de la población se tenía que restringir a comer pan, a algunos productos estacionales o, directamente, a las gachas y al sop. Las primeras consistían simplemente en harina o cereales molidos y remojados en agua o leche. El sop era pan remojado en vino, leche o caldo de carne, y se considera que fue el germen de las actuales sopas castellanas o sopas de ajo.

La cocina andalusí también aportó grandes novedades, tremendamente influyentes y que hoy en día debemos agradecerles. Entre ellas, la introducción del arroz, de las naranjas y, por supuesto, la fritura en aceite de oliva. Y, como curiosidad, también se les debe a ellos la costumbre de dividir en etapas las comidas de mayor tamaño, con el orden habitual que mantenemos hoy en día de comenzar por las sopas o caldos, seguir con los pescados, las carnes y terminar con los postres.

En cuanto a la cocina sefardí, aunque menor en cuanto a su influencia por ser una población más escasa, nos dejó costumbres hoy tan españolas como las mermeladas, los dulces de membrillo, los buñuelos de viento y el uso del ajo en la preparación de muchos de sus platos. Aunque nosotros no nos demos cuenta actualmente, el ajo no es tan frecuente en otros países a la hora de cocinar, y si no que se lo pregunten a Victoria Beckham.

Entonces, ¿Cómo era el menú del día en la España de la Edad Media?

A la hora de describir las comidas de nuestros antepasados en comparación a las nuestras, obviamente lo primero que hay que destacar es la falta de recursos y el escaso acceso a gran parte de los productos por la mayoría de la población. Por lo tanto, si diferenciamos a las clases populares de las clases pudientes, podemos encontrar platos y recetas muy distintos.

Lo que era común entre toda la población era el consumo de vino como bebida principal, ya que el agua no estaba tratada y podía provocar enfermedades.

Otros productos, como el pan, la leche o el aceite también eran accesibles, y las sopas eran platos habituales en todos tipos de mesas. Eso sí, en las casas más humildes las sopas no eran tan ricas en ingredientes y podían ser un plato único, mientras que en las familias más pudientes los caldos estaban enriquecidos con una mayor variedad de verduras, legumbres o incluso carnes, y podían ir seguidas de otras viandas.

jarra_de_vino

Por lo tanto, si viajáramos al pasado y compartiéramos mesa con una familia de pocos recursos, lo más normal sería que nos ofrecieran algo de vino para beber, algún tipo de caldo bastante aguado, y pan, probablemente elaborado con centeno, cebada o avena.

Subiendo un poco el escalafón, las familias que tuvieran algo de ganado también podrían ofrecer huevos y leche, o incluso algo de carne, aunque esos platos básicos de sopas y panes también estarían presentes, seguramente con más calidad.

Y, llegando a las familias ricas, hay que decir que las cosas ya cambian. Sus mesas estaban llenas de platos con mayor elaboración, sobre todo también a la plena disponibilidad de todos los productos e ingredientes presentes en nuestras tierras hace siglos. Esto es, pan blanco de trigo, vinos de buena calidad, y carnes y pescados cocinados y enriquecidos con diversidad de especias, las cuales eran realmente valoradas.

No hay que olvidar que una de las razones principales del viaje de Colón era conseguir una ruta alternativa para conseguir especias.

Como ya sabemos hoy, no fue la isla de las especias lo que descubrió, aunque su descubrimiento abrió la puerta a multitud de frutas, verduras y hortalizas que poco a poco fueron cambiando las costumbres y la alimentación de la gente, y que hoy en día resultan imprescindibles para elaborar la mayoría de los platos que comemos habitualmente.

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