4 rutas históricas que puedes recorrer hoy en día

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A lo largo de la historia, muchos exploradores y descubridores recorrieron los confines del mundo conocido, abriendo nuevas rutas y llegando a lugares que aún no se habían visitado.

Muchas de estas rutas están olvidadas en su versión original, porque hay medios y vías más cómodas. Pero eso no quiere decir que los viajeros con espíritu más intrépido no puedan revivirlas. Si éste es tu caso, sigue leyendo, porque te vamos a contar las cinco rutas históricas más impresionantes que podrás recorrer por ti mismo.

La Ruta de la Seda

almaty

Esta ruta es una de las rutas comerciales más antiguas y famosas. Su objetivo era conectar Asia con Europa y, por supuesto, comerciar con diversos productos de gran valor que se exportaban principalmente desde China. Está claro que la seda era de los más valorados por los comerciantes europeos, ya que el proceso de su elaboración era guardado en secreto por los fabricantes chinos, aunque también se comerciaba con piedras y metales preciosos, telas y otros materiales manufacturados.

Los tentáculos de esta ruta abarcaban gran parte de China, desde Xi’an, y en su camino hacia Europa podía pasar por Mongolia, el subcontinente Indio, Persia, Siria, Turquía o Rusia, entre otros.

Muchas ciudades deben su fama a esta ruta, y algunas siguen teniendo relevancia comercial y turística, como Estambul, Samarkanda o Almaty.

Actualmente, un tramo de la Ruta de la Seda está considerada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y con ella se pueden recorrer distintas regiones y ciudades de China, Kazajistán y Kirguistán. De hecho, hay muchos viajeros que parten desde el Mediterráneo en sus motos o, incluso, en bicicleta, para recorrer los maravillosos paisajes y localizaciones que esta ruta ofrece y que, sin ninguna duda, suponen una aventura histórica.

El Paso del Noroeste

Ice covered fjord on Baffin Island with Davis Strait in the back.

Aquí nos tenemos que olvidar de la moto, la bici o las caminatas, ya que esta ruta es por mar. Pero eso no va a detener la mente exploradora de los viajeros más atrevidos.

Esta ruta, que buscaba conectar el Océano Atlántico con el Pacífico surcando los mares y bordeando el Océano Ártico, tardó tiempo en ser completada, con algunos intentos que llegaron a resultar trágicos, como la expedición comandada por John Franklin en 1845, que terminó sin supervivientes.

Finalmente, fue completada por el noruego Roald Amundsen, con gran esfuerzo, y suponemos que de manera muchísimo más costosa de lo que resulta hoy en día. Y es que, hasta hace pocos años no se ha consolidado como una ruta comercial y, hoy en día, debido al deshielo de esas regiones polares, es mucho más sencilla de cruzar, y hay compañías de viajes que ofrecen realizar esta ruta tan histórica y particular a los más curiosos e intrépidos.

La ruta por el río Congo

A todo el mundo le suena la frase de “El doctor Livingstone, supongo”, pronunciada por Henry Morton Stanley cuando le encontró en una aldea de Tanzania en 1871.

Ambos personajes históricos contribuyeron a la exploración y descubrimiento de nuevas zonas y rutas por África, y aquí proponemos seguir, al menos en parte, el trayecto que hizo el segundo año después de ese encuentro con Livingstone.

rio_congo

En aquellos años del siglo XIX, las expediciones por estas regiones del continente africano eran mucho más peligrosas que hoy en día, y para ello hacían falta patrocinadores y gente con mente muy aventurera. El curso del río Congo en su trayecto desde la República Democrática del Congo hasta la desembocadura en el Océano Atlántico despertaba un gran interés, y fueron el New York Herald y el Daily Telegraph los que financiaron esta aventura del explorador británico a través del centro de África.

Las rutas más turísticas que se realizan hoy en día incluyen travesías en bote por el mismo río y la contemplación de la vida salvaje de estas regiones, aunque sin duda es para viajeros más avezados e intrépidos.

Redescubriendo el Imperio de los Incas

Aunque Sudamérica se descubrió ya hace siglos por los españoles y portugueses, hubo muchas ciudades y lugares que permanecieron en el olvido. Las civilizaciones que habitaban allí eran más que centenarias y algunos de sus asentamientos tenían siglos de antigüedad.

No es de extrañar, por lo tanto, que tras la caída del Imperio Inca muchas de las ciudades que antaño habían resplandecido quedaran ocultas bajo la densidad de la selva.

El que tal vez fuera el redescubrimiento más importante, y también más visitado actualmente, fue el de Machu Picchu, que realmente no era una ciudad tan anterior a la llegada de los descubridores europeos, pero que había estado escondida hasta principios del siglo XX.

Aunque ésta pueda resultar una visita que suene más comercial, los más aventureros tiene la opción de llegar a ella a partir de una de las rutas más agradecidas y espectaculares para los amantes de las caminatas y las culturas prehispánicas: la ruta de Choquequirao a Machu Picchu.

choquequirao

Esta gran caminata suele llevar ocho o nueve días y, precisamente debido a esta exigencia, no está tan masificada como las rutas más cortas hacia Machu Picchu.

Gracias a esto, se pueden descubrir y observar rincones prácticamente vírgenes y especies animales y vegetales en pleno hábitat natural.

Además de estas rutas, hay otras similares, o también versiones más cortas y más accesibles. Sabemos que algunas de las que hemos puesto aquí no son aptas para los no iniciados, pero cuando uno tiene un espíritu aventurero, el cuerpo le pide cada vez más, y a la larga acabará aceptando retos mayores.

Pero lo bueno de estas rutas es que son fácilmente adaptables a duraciones más cortas o más largas, y también a distintos tipos de transporte, según las ganas, presupuesto y tiempo disponible. Lo que está garantizado a la hora de recorrerlas es la sensación de aventura histórica y de emoción al descubrir en carne propia lo que sintieron aquellos exploradores siglos atrás.

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