¿Por qué bailar es un ejercicio más que completo?

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Hay muchos motivos: La danza es una práctica ancestral con la que ejercitamos los músculos, practicamos la coordinación y la memoria. Bailar es divertido y además nos ayuda a mantenernos en forma.

No lo niegues, a todos nos gusta bailar.

Bailar es una actividad ancestral, se trata de un arte en el que se usa el cuerpo, usualmente acompañado de música. Se trata de una forma de interacción social, una forma de expresión corporal.

ballet

Desde la Prehistoria el ser humano se ha comunicado con los movimientos de su cuerpo, para expresar estados de ánimo o sentimientos, utilizando la respiración y el latido del corazón como primera cadencia. Mas tarde estos ritmos sencillos y orgánicos se convirtieron en la música, fiel complemento de la danza.

persona haciendo la danza del fuego

Ya sea con fines rituales, religiosos, artísticos o de entretenimiento, la danza es una actividad que se ha practicado desde que tenemos memoria en todas las partes del mundo. Bailar es casi una necesidad del cuerpo humano, y ver bailar es un placer para los sentidos. El movimiento en el espacio. Contemplar una coreografía, del tipo que sea, nos transporta al ver la belleza de los cuerpos que entran en juego, la cadencia de los movimientos al compás de la música y el desarrollo de los movimientos sincrónicos. Ballet, flamenco o contemporáneo, el baile nos encandila a todos sin remedio.

danza tailandesa

 

Cuando contemplamos el desarrollo de una coreografía quienes la ejecutan parecen no estar haciendo ningún esfuerzo, los movimientos armónicos salen de su cuerpo de manera fluida y natural, pero bailar requiere una buena forma física, un excelente control del propio cuerpo, concentración profunda y ritmo.

Trabajar cuerpo y mente

Bailar es una manera muy divertida de ponernos en forma. Bailando se trabajan todos los músculos del cuerpo. Absolutamente todos, incluida la memoria. Para ejecutar correctamente una coreografía (literalmente significa escritura de la danza) se debe de estudiar y repasar cada movimiento, como si de un poema se tratase. El movimiento en el espacio y en el tiempo, si no requiere una buena memoria necesitará una buena capacidad improvisadora, algo que también supone una cualidad intelectual, y para improvisar necesitamos trabajar la creatividad.  Por lo tanto estamos hablando de una actividad con una importante carga intelectual, entendiendo por esto que entra en juego la concentración, el pensamiento y la memoria.

pareja bailando ballet

 

Practicar el baile nos ayuda a tener conciencia de nuestro propio cuerpo y de cómo lo movemos, también a tenerlo presente respecto al espacio.

Conoceremos mejor a nuestro cuerpo y a nosotros mismos.

La danza y la música

Parte fundamental de la danza es la música, que es el elemento que proporciona a quienes bailan un apoyo para su movimiento y expresión: el ritmo, el carácter de cada danza, si es triste o alegre, rápida o lenta. Marca el estilo de cada tipo de baile. La música es el elemento que hace que liberemos los movimientos, y favorece la concentración.

Ya hemos visto cómo el primer acompañamiento de la danza fue la respiración y los latidos del corazón. La unión de danza y música es la máxima expresión a través del cuerpo de los sentimientos humanos, de aquello que no se puede expresar con palabras.

bailarines bailando

Este complemento de la danza aporta beneficios extra a la danza como un entrenamiento más que completo, ya que se suma su poder terapéutico a los beneficios sobre cuerpo y mente del ejercicio y el trabajo de coordinación necesarios para la danza.

Existen tantos tipos de bailes como culturas podamos encontrar, con variaciones regionales, que a su vez evolucionan con el tiempo dando lugar a otros tipos de danza, como es el caso del ballet contemporáneo, o tipos de bailes originados en los barrios mas marginales de las grandes ciudades que se acaban extendiendo y entrando dentro de las academias.

La danza y el deporte

La danza, como ya hemos visto, se considera un arte. Además de su parte más artística y creativa, bailar conlleva un importante trabajo a nivel físico,  por lo que existen existen muchos deportes en los que la danza está integrada, como son la gimnasia rítmica, la natación sincronizada o el patinaje artístico.

Se trata de una disciplina muy amplia, y a veces no sabemos donde empieza a ser deporte y donde termina de ser danza o al revés. Para ser un buen bailarín se debe trabajar la coordinación, se necesita fuerza para hacer muchos movimientos y también agilidad para conseguir el efecto más atractivo de la danza, que es esa fluidez y gracilidad que tanto emociona a quien lo ve, pero también a quien está bailando. Y esto también engancha.

Una apuesta segura para poner tu cuerpo a trabajar al 100%.

Baila como si nadie estuviera mirando

Si bailamos desde que tenemos memoria o constancia de presencia humana en la tierra debe haber una importante razón por la cual la danza esté tan presente. Rituales fúnebres o relacionados con la meteorología, con el cortejo, etc. La danza siempre ha sido parte importante de la vida. Hoy lo vemos de una manera diferente, pero seguimos usando la danza de la misma manera: como un agente socializador con el que expresar nuestros sentimientos y como un instrumento para la catarsis, para liberar sentimientos y tensiones. Baila como si nadie te estuviera mirando, así te divertirás, te desinhibirás, liberarás tensiones, ahí está la catarsis, el elemento ritual de la danza que nos ayuda a canalizar emociones.

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Bailar nos hace reencontrarnos con nuestros ancestros, con la tierra, con lo que de verdad somos, conecta el cuerpo y la mente, y en muchos casos es una forma de meditar o de explorar nuestro interior. Baila y disfruta bailando, que como dice la canción, bailar es soñar con los pies.

Por qué deberías aprender a dibujar o a tocar un instrumento

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Tal vez pienses que es tarde y que esas cosas es mejor aprenderlas de niño, pero ya lo dice el saber popular: nunca es tarde. Y como de costumbre, no le falta razón. Las aficiones creativas como la música o la pintura son actividades perfectas para trabajar la imaginación y aplicarla a otras parcelas de la vida: emprender proyectos originales o encontrar soluciones brillantes a problemas complicados.

Atrévete con el dibujo, la música o incluso el teatro, tu mente te lo agradecerá.

Siempre se dice que de niños tenemos una mayor facilidad para aprender que cuando somos adultos. La mente de un niño es más permeable a adquirir habilidades tales como tocar un instrumento musical, dibujar o aprender un segundo o tercer idioma. Esto no significa que llegue una edad en la que dejar de aprender, asumir que hasta aquí hemos llegado y plantarnos. Aunque cueste más y tengamos menos posibilidades de convertirnos en virtuosos de un instrumento o de las artes una vez superada la mayoría de edad, emprender una afición creativa es un gran plan.

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Comenzar el aprendizaje de una técnica de estas características supone un reto en el que poner a trabajar nuestro cerebro, y de esta manera favoreceremos que sus complejos circuitos se mantengan en constante actualización. Esto favorece que el envejecimiento sea más lento, nuestra mente estará más fresca. Aprender cosas nuevas mantiene la curiosidad abierta, encendida, y todo esto es también una manera de no envejecer.

El pensamiento lateral y la creatividad

Hasta hace no muchos años, se pensaba que el cerebro tenía zonas exclusivas de funcionamiento, siendo el lado derecho del cerebro el responsable de las funciones más relacionadas con la creatividad, las artes e incluso el inconsciente, mientras que el izquierdo se encarga de funciones relacionadas con la lógica, como las matemáticas o el lenguaje, aspectos más analíticos.

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Recientemente se ha determinado que cuando realizamos una función cualquiera, el cerebro actúa de manera semejante a una orquesta sinfónica en la que interactúan varias áreas. Se trata más bien de un funcionamiento colaborativo. Las actividades creativas como la música tienen un importante componente lógico y viceversa, para tareas analíticas muchas veces conviene usar técnicas creativas. Es lo que también se conoce como pensamiento lateral, que consiste en aplicar enfoques creativos o ideas fuera de nuestro patrón habitual para solucionar problemas de la vida cotidiana a los que no encontramos salida, enfocándolos desde un punto de vista excesivamente racional.

Si nuestro cerebro funciona como un todo, trabajemos nuestro lado creativo para contrarrestar el lógico y viceversa. Desarrollar y potenciar la creatividad es pues fundamental para la vida cotidiana. No hace falta que queramos convertirnos en grandes artistas, pero es una forma óptima para ejercitar la mente, el músculo mas importante de nuestro cuerpo.

Explorar un campo nuevo

Tanto si se trata de empezar a utilizar un instrumento como de dibujar o pintar entraremos en contacto con un nuevo universo creativo. Las prácticas nos animarán a conocer los trabajos de compositores y músicos que no conocíamos o a abordar sus trabajos de una manera completamente nueva, a estudiarlos desde el lado del músico y no solo del oyente. Tocar un instrumento abre todo un mundo de posibilidades, desde la improvisación.

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La música es un lenguaje y aprender a leerla e interpretarla es como aprender un nuevo idioma, un nuevo código de comunicación y también de expresión.

La música tiene capacidad de influir en nuestras emociones y se utiliza en terapias para conseguir el bienestar. Escuchar música relaja, provoca sentimientos de alegría o de tristeza, y hacer música es un verdadero placer por estas mismas razones. Practicar, aprender, descubrir y seguir asimilando sonidos, estilos, etc es todo un reto y es por eso por lo que te animamos a emprender esta afición creativa.

Ni un día sin una línea

Lo mismo sucede con el dibujo, la pintura o las artes plásticas en general. Sumergirse en la historia de la pintura supone un apasionante viaje de formas y colores que resultará enormemente inspiradora a la hora de ponernos manos a la obra. Ampliar nuestro registro mental de imágenes es una aportación muy útil para nuestra vida cotidiana.

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Dibujar y colorear se ha convertido en una técnica de relajación y mindfulness, ya que a través de estas actividades encontramos la concentración, nos relajan y nos hacen estar centrados en el momento presente, mantener atención plena a lo que estamos haciendo, y esto expulsa el estrés y los sentimientos negativos de nuestro estado de ánimo.

Ni un día sin una línea (nulla dies sine linea) es una frase que encontramos en la obra del escritor latino Plinio el Viejo y se refiere precisamente al pintor Apeles, que no pasó un día de su vida sin trazar la menos una línea. Esta frase también la han utilizado escritores como Zola o Sartre, refiriéndose a su producción literaria. Lo importante es que tengamos claro que el hábito y lo regular es lo que nos llevan a mejorar en la técnica, y al igual que el ejercicio, cuanto más practiquemos estas actividades, mejor será nuestra técnica, más conoceremos y nos conoceremos mejor a nosotros mismos, nuestras posibilidades y nuestros límites.

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Foto de Unsplash

También está demostrado que aprender un nuevo idioma tiene los mismos efectos positivos en el cerebro que el bilingüismo. A pesar de no tratarse de una habilidad considerada como creativa (o digamos de aquellas que se controlan con la parte derecha del cerebro), sí que está demostrado que el plantearse los problemas en nuestra segunda lengua nos hace estructurarlos de manera más racional y a encontrar una solución más fácilmente que si analizamos esa misma situación en  nuestra lengua. Curioso, pero tiene sentido. Aprender idiomas sí que tiene una parte creativa muy importante.

Atrévete a descubrir nuevas aficiones y nuevas habilidades: dibujo, pintura, música, teatro, una nueva lengua. No hay límites ni fronteras. Esto es explorar y explorarse a uno mismo, conocer tus capacidades y superar los límites. En definitiva, nuevas maneras de encontrar bienestar y felicidad de la buena, de la que se queda para no irse.

Rincones medievales en España que merecen una visita (o dos, o tres…)

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La mayoría de las ciudades y los pueblos de España viven en un cambio constante. Pasar diez o quince años sin visitar alguno de ellos puede suponer encontrarse con un escenario completamente desconocido; barrios que desaparecen, otros que se crean desde la nada, etc.

Pero también nos podemos encontrar con el caso contrario: cascos antiguos y pueblos por los que parece que no han pasado los años o, incluso, los siglos.

Si quieres descubrir los mejores rincones medievales que puedes visitar y recorrer en España, no dejes de leer. Esta aventura te llevará a algunos escenarios verdaderamente de película.

1.- Besalú

Este pueblo de Gerona, ubicado concretamente en la comarca de la Garrocha, es uno de los pueblos medievales más famosos y mejor conservados de toda la península Ibérica, algo que se percibe ya con la vista del puente que da entrada a Besalú. Su reconocimiento como punto de interés viene de lejos, ya que forma parte, desde 1966, del Conjunto Histórico-Artístico por su gran valor arquitectónico.

El germen de su carácter medieval se puede decir que es el castillo, del siglo X, pero la visita al pueblo no puede dejar de lado el recorrido por sus entrañables callejuelas estrechas y empedradas, y la visita al barrio judío, a la Iglesia de San Vicente o a la Sala Gótica de la Curia Real.

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Foto Besalú vía Wikimedia Commons

2.- Santillana del Mar

Esta villa cántabra es uno de los mayores atractivos turísticos de su región. Su reconocimiento como Conjunto Histórico-Artístico se remonta a 1889, aunque los orígenes del municipio nos llevan a la construcción de la abadía de Santa Juliana, allá por el siglo VIII, que actualmente es la colegiata a partir de la cual se fue desarrollando el resto de la villa.

A los encantos arquitectónicos que ofrecen sus calles y plazas hay que sumar otro enorme factor que atrae a miles de turistas cada año: la cercana cueva de Altamira, uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes de toda Europa. Y, cómo no, la oferta gastronómica, que satisfará a todos los paladares, incluso a los más exigentes.

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Foto Santillana del Mar vía Flickr (Tuscasasrurales)

3.- Albarracín

Este pequeño municipio al sur de Teruel es otra de las joyas arquitectónicas medievales que podemos encontrar en nuestro país. Su nombre actual es herencia de la presencia musulmana, hasta el siglo XII, aunque allí se han encontrado vestigios mucho más antiguos, desde épocas prerromanas.

Desde 1961 es Monumento Nacional, y también se encuentra propuesta para ser nombrada Patrimonio de la Humanidad por la relevancia de su patrimonio arquitectónico e histórico. Lo majestuoso de sus murallas, así como el casco histórico lleno de calles empinadas, pasadizos y escalinatas, hacen de éste uno de los pueblos medievales con mayor encanto.

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Foto Albarracín vía Wikimedia Commons

4.- Pedraza

Sus orígenes parecen remontarse a la época romana, aunque el auge de esta pequeña localidad segoviana sucedió en la Edad Media y Moderna, con una floreciente industria lanar que exportaba tejidos al resto de Europa.

Recorrer sus calles empedradas y atravesar todos los rincones de su núcleo urbano es como viajar al pasado, gracias al esmerado cuidado y rehabilitación que se hizo en este municipio y que le llevó, ya en 1951, a ser declarado Conjunto Histórico-Artístico.

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Foto Pedraza vía Wikimedia Commons

5.- Peratallada

De vuelta en Gerona, ahora nos acercamos a la comarca del Ampurdán y visitamos este pueblo que, a pesar de su pequeño tamaño, tanto impacta visualmente a sus visitantes por su encanto arquitectónico y cultural.

Fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1975, gracias al buen estado de conservación de su castillo, del siglo X, la iglesia románica de San Esteban, del siglo XIII, y del conjunto de todo el casco urbano, de configuración y apariencia plenamente medieval. Por cierto, en octubre se celebra allí uno de los mercados medievales más afamados de toda España.

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Foto Peratallada vía Flickr (José Manuel Mota)

6.- Olite

En pleno corazón de Navarra se encuentra este conocido pueblo, cuyo fantástico casco antiguo y riqueza arquitectónica atraen a muchos turistas con ansias de explorar y recorrer rincones que les trasladen a otra época.

El Palacio Real de Olite, conocido popularmente como el castillo de Olite, es uno de los monumentos más imponentes de toda Navarra y, junto a la iglesia de San Pedro y la iglesia de Santa María la Real, conforma un conjunto imprescindible para los interesados en la historia y la arquitectura tradicional española.

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7.- Aínsa

Más cerca de los Pirineos, al norte de Huesca, se encuentra Aínsa, otro de los pueblos con carácter medieval más carismáticos que podemos encontrar en nuestra geografía. En su casco histórico podremos recorrer rincones por los que no parecen haber pasado los años, y que le han valido a este pequeño pueblo el reconocimiento como Conjunto Histórico-Artístico desde 1965.

Además, por su cercanía al Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido, podemos aprovechar una bonita ruta por los hermosos parajes naturales de esta zona y luego acercarnos al pueblo, con lo que tendremos un plan muy completo y divertido.

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Foto Aínsa vía Flickr (Ludovic)

8.- Toledo

No queremos cerrar esta lista de propuestas medievales sin nombrar a Toledo. Aunque es cierto que su tamaño es mucho mayor que el del resto de componentes de esta lista, su época medieval fue tan rica que aún hoy en día podemos respirar la mezcla de las tres culturas –hebrea, musulmana y cristiana– que durante tanto tiempo convivieron allí.

La Catedral, el Alcázar, el Monasterio de San Juan de los Reyes, la Sinagoga de Santa María la Blanca, etc. Son muchas las visitas obligadas en el centro de Toledo, y muestra de ello no son sólo los miles de turistas que se acercan a conocerlo, sino el reconocimiento como Conjunto Histórico-Artístico en 1940 y como Patrimonio de la Humanidad, concedido por la UNESCO en 1986.

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Foto Toledo vía Flickr (Ferran Moya)

Éstos son solo 8 propuestas para empezar a abrir boca. Pero en España tenemos la suerte de que los rincones medievales son muchos y variados, y os seguiremos ofreciendo más sugerencias para que vayáis recorriendo todos y cada uno de ellos.

¡Permaneced alerta, que tocaremos las campanas!

¿Cuál es el mejor momento del día para hacer ejercicio?

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Nunca es mal momento para ponerse en marcha, pero como cada persona es un mundo, dependiendo de tus rutinas y hábitos, así como del momento del año, vamos a analizar cuáles son los mejores momentos para practicar tu deporte favorito.

¡No dejemos para luego lo que podemos hacer ahora!

No todos los trucos funcionan igual para todos. Por eso queremos ayudarte a valorar según tus rutinas y tus necesidades cuáles son los mejores momentos del día para salir a entrenar. No olvides que la regularidad en la actividad física es muy importante y para conseguir esta regularidad es elemental tener claro cuál es el mejor momento del día para hacer ejercicio.

Incluir el ejercicio en tu rutina es una buena idea. De esta manera, fallarás menos a tus entrenamientos y te costará menos mantener este buen hábito. Estudios y teorías aparte, siempre es bueno dedicarle un momento al ejercicio físico, al menos dos veces por semana.

A quien madruga Dios le ayuda

El saber popular casi siempre acierta, y éste es uno de esos casos. Hay a quien le cuesta mucho madrugar, pero acostumbrarse a levantarse con el sol nos ayuda a aprovechar las mañanas, a acostarnos antes y a descansar mejor.

Una buena rutina puede ser dedicar al ejercicio una hora al levantarse. Si nuestro deporte es el running o bien en el gimnasio, un entrenamiento a esta hora te ayuda a empezar el día con más energía y podremos notar los efectos a lo largo de todo el día.

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Foto de unsplash

La idea es tomar un café o un té, algo ligero y salir a practicar. En este caso, a primera hora del día es cuando nuestro organismo utiliza las grasas de reserva, por lo que quemaremos más grasas en ayunas. Es importante, no obstante, beber y tomar algo ligero para asegurarnos de que nuestro cuerpo tiene las reservas suficientes, ya que si no, podremos experimentar una bajada de azúcar.

Una vez se ha terminado ya se puede tomar un desayuno hidratante, nutritivo y reparador, moderando los hidratos de carbono, los azúcares (sobre todo la repostería) y la grasas.

Un ejercicio ideal para hacer de buena mañana es el saludo al sol, una serie de doce asanas de yoga pensadas tradicionalmente para realizarse exclusivamente al amanecer, como inicio de una sesión de yoga o como una práctica en sí misma.

A estas horas el ejercicio activa el organismo y, aunque pueda generar sensación de fatiga, empezaremos el día a tope y esta sensación será mas prolongada que la fatiga.

Recuerda que por las mañanas el sol casi no ha calentado la tierra y puede llegar a ser el momento más frío del día, sobre todo en estos meses de otoño e invierno, por lo que tendrás que tener en cuenta que debes ir correctamente abrigado, sobre todo en cabeza, garganta, manos y pies. Una chaqueta que corte el viento y ropas de tejidos técnicos que no acumulen humedad son fundamentales para no coger frío durante y después del ejercicio.

La mañana es sin duda un momento perfecto para practicar deporte. Aprovechas para madrugar y llegar fresco al trabajo. Y ya lo tienes hecho. Estas primeras horas son muy importantes para imprimir un ritmo positivo a tu día.

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Foto de unsplash

 

A mediodía, ¡alegría!

Para quienes tienen una pausa larga a la hora de comer, a mediodía es una buena opción, ya que con este horario las jornadas laborales se pueden alargar.

Si nos se ha almorzado a media mañana, es importante tomar un snack salado (pan o hidratos de liberación lenta) o una fruta como un plátano antes de comenzar para tener un aporte energético previo. Esto es importante a nivel de rendimiento, ya que normalmente las dos horas anteriores a la comida es cuando más sensación de vacío en el estómago tenemos.

La práctica antes de comer nos ayudará a hacer una parada mental en el trabajo y a emprender la tarde con energías renovadas y la mente más fresca.

En la medida de lo posible esperaremos para comer unos 30 minutos después de haber cesado la actividad y tras una correcta hidratación. La comida será de fácil digestión y no tendrá demasiadas grasas o hidratos de carbono, ya que esto será lo primero que absorba nuestro cuerpo, incrementando las posibilidades de acumulación de grasa, atrofia muscular e incluso estrés.  

 

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Foto de unsplash

Mas vale tarde que nunca

Si eres de los que están más activos a eso de las siete o las ocho, aprovecha. La gran ventaja, es que ya no tienes que hacer nada más en el día, y hacer deporte a estas hora te ayudará a relajarte y desconectar después de un largo día y también a conciliar el sueño con mayor facilidad. En este sentido, intenta evitar hacerlo a ultimísima hora, ya que la adrenalina que ha desprendido tu cuerpo afecta a los ritmos de sueño y necesita estabilizarse. Esto significa que te costará dormirte un par de horas más. Por otro lado, la falta de luz puede dificultar mucho algunas actividades.

La tarde es el momento en que nuestro cuerpo ha asimilado más nutrientes, y cuando el cuerpo tiene más fuerza. Es el mejor momento del día para quienes quieran hacer deportes de resistencia o musculación.

En contra del ejercicio por la tarde, diremos que el cansancio después de todo un día puede hacer que cualquier otro compromiso nos parezca más apetecible que entrenar. En realidad hay tiempo para todo, pero puede ser que el agotamiento nos tiente a posponer nuestro momento de ejercicio

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Foto de unsplash

En los días de verano, el mediodía y la tarde son las horas de más calor, por lo que conviene salir por la mañana o bien esperar a que baje un poco el sol para evitar riesgos innecesarios como golpes de calor. Por el contrario, en invierno buscaremos los momentos en los que el sol no pueda servir como pequeña ayuda para combatir, aunque sea un poco, las bajas temperaturas. Eso sí, siempre debemos recordar calentar, estirar y vestirnos de manera adecuada según la temperatura, con un calzado conveniente a la actividad que vayamos a realizar, y nunca, nunca, olvidarnos de la importancia de la hidratación.

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Mejora tus platos cocinando con frutos secos

A veces no les damos la importancia que se merecen, pero nadie puede discutir los beneficios que aporta la ingesta de frutos secos. Aunque mucha gente los consume como aperitivo, para matar el hambre entre horas, también se pueden incluir en la dieta introduciéndolos en muchos de los platos que cocinamos cada día.

Te vamos a dar algunas ideas sobre cómo puedes mejorar tus platos si les añades frutos secos. No sólo aportarás cosas buenas a tu dieta, sino que también disfrutarás de nuevos y sorprendentes sabores.

Nueces

Uno de los frutos secos que mayores beneficios aportan son las nueces. Por todos es sabido que su consumo está relacionado con la prevención de enfermedades cardiacas y con el control del peso, gracias a la cantidad de Omega 3 que contienen, así como de vitamina E.

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Foto ensalada con nueces vía Pixabay

Lo más sencillo y accesible seguramente sea comer nueces crudas, a modo de snack, ya que siempre serán más sanas y nutritivas que otros tentempiés habituales en las máquinas de vending, aunque es cierto que hay gente a la que no le gusta comerlas así, o se cansan rápido de ellas.

Esto no tiene por que ser un obstáculo para consumir nueces. Las posibilidades que ofrecen estos frutos secos en la cocina son múltiples y se pueden adaptar fácilmente a todos los gustos y estilos.

Por ejemplo, las nueces pueden ser un ingrediente ideal en multitud de ensaladas, ya que casan perfectamente con los platos basados en hojas verdes y, a la vez, combinan sin problema con otros ingredientes como los tomates, manzanas, quesos, etc.

Más allá de las ensaladas, también se pueden preparar otras muchas comidas con nueces. Es muy habitual encontrarlas en panes de cereales variados, en guisos y salsas acompañando a platos de carne y, cómo no, en postres tan clásicos como la tarta de nueces y los brownies.

Almendras

Otro de los frutos secos más versátiles, nutritivos y fáciles de comer son las almendras. Suelen estar más presentes que las nueces en los típicos cócteles de frutos secos, aunque la fritura y el exceso de sal no hace de esta vía la más recomendable.

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Foto pollo con salsa de tomate y almendras vía Flickr (Isabelle Hurbain-Palatin)

En cambio, los grandes aportes de vitamina E, calcio y fósforo que ofrecen las almendras los podemos disfrutar tanto si las comemos crudas como si las incluimos en algunos platos y postres.

Una buena idea puede ser la de comer las almendras en combinación con pollo, o con salmón si preferimos un pescado que le vaya bien, o incluso en alguna salsa para acompañar un buen solomillo. Aunque no sean el ingrediente más clásico en los guisos de nuestro país, merecen que les des una oportunidad, ya que combinan perfectamente y le dan un toque original a muchos platos.

Y, para los más golosos, qué decir de los postres que incluyen las almendras como ingrediente principal, desde la clásica tarta de Santiago a los turrones navideños, entre otros muchos.

Piñones

Por su parte, los piñones, aunque realmente son semillas, se venden y se consumen como si fueran frutos secos. Tal vez no sean tan populares como las nueces y las almendras, pero sus aportes nutritivos sí son interesantes, por su alto contenido en proteínas y fibra.

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Foto pesto con piñones vía Pixabay

El uso más tradicional de los piñones en nuestra gastronomía está vinculado a la repostería, aunque cada vez es más frecuente verlos en platos salados y, sobre todo, en ensaladas.

Además, son un ingrediente básico en algunas salsas, y los amantes de la pasta italiana los habrán consumido en multitud de ocasiones, sobre todo cuando ésta se sirve con pesto genovés. Hablando de pesto, hay muchas versiones que, además de piñones, o sin ellos, también incluyen las antes mencionadas almendras.

Pistachos

Los pistachos también suponen una gran fuente de fibra y vitamina B6. Coger un puñado de estos frutos secos y empezar a comer puede resultar peligroso, ya que son altamente adictivos, pero se pueden incluir en la dieta de un modo más mesurado y original.

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Foto postre con pistacho vía Pixabay

Al igual que los frutos secos mencionados anteriormente, es muy interesante incluirlos en ensaladas y en guisos, sobre todo acompañando carnes blancas o, incluso, triturándolos para darle un toque especial a los rebozados.

Pero como más se suelen consumir seguramente sea en postres, ya que casan a la perfección con los chocolates y en diversas tartas y bizcochos.

Avellanas

Las avellanas, al igual que las nueces, también están relacionadas con la prevención de enfermedades cardiovasculares y la diabetes gracias a la alta presencia de ácidos grasos monoinsaturados. Eso sí, su aporte calórico también es alto, así que no conviene pasarse con ellas si queremos mantener la línea.

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Foto tarta de avellanas vía Flickr (R Barrett Hooper)

Las aplicaciones de las avellanas en gastronomía nos suelen recordar rápidamente a las famosas cremas con chocolate, a las tartas y a las galletas, pero no hay que descartar incluir las avellanas en salsas para guisos de carne, ya que el peculiar sabor que aportan le dará un gusto atractivo y original.

Castañas

No podíamos olvidarnos en este artículo de las castañas. Puede que sean el fruto seco más típico de estos meses y, aunque lo más clásico sea comerlas asadas, no hay que descartar incluirlas en otros platos como acompañantes, en salsas o, también, en postres.

Puedes echarle un vistazo a este artículo para aprender mucho más sobre las castañas, ahora que es el tiempo perfecto para ellas, y sacarle más partido a sus aportes nutritivos mientras le das un toque otoñal a tus platos.

Como ves, son muchas las aplicaciones que se le puede dar a los frutos secos en la dieta de cada día. Si no eres de los que les gusta comer entre horas, aunque sea para matar el gusanillo, pero aún así quieres beneficiarte de todas las ventajas y aportes nutritivos de los frutos secos, prueba a introducirlos en tus platos y, cómo no, en las ensaladas. Le darán un punto distinto y seguro que te sorprenden.

Y, claro, si eres de los que no perdonan un buen postre casero, las posibilidades se multiplican. Puedes probar, por ejemplo, con esta original receta de manzanas asadas con frutos secos, que seguro que te encanta.

En definitiva, ¡ya no tienes excusa para no comer frutos secos!

Existen 2 tipos de personas… ¿con cebolla o sin cebolla?

La tortilla de patatas, también conocida como tortilla española, es uno de los platos más populares de nuestra gastronomía. Esto no solo se debe a que le gusta a casi todo el mundo –y cree rivalidades tan sanas como la de los cebollistas contra los sincebollistas–, sino por lo fácil y barata que es de hacer, y los múltiples contextos en los que se puede comer.

Pero ¿a quién fue al primero o a la primera que se le ocurrió mezclar las patatas con huevos batidos?

Vamos a ahondar un poco en esta cuestión para tratar de descubrir cuáles son los orígenes de tan famosa receta, omnipresente en nuestros menús y adorada también por los turistas que nos visitan, y también vamos a hablar de las distintas variantes que se han popularizado a lo largo de nuestra geografía, sobre todo de ésas dos versiones básicas que tanto debate han creado en las redes sociales, oficinas y grupos de amigos.

Sobre cuándo se hizo la primera tortilla de patatas hay muchas teorías. La que se remonta más atrás en el tiempo no es una de las más probables y parece estar ya descartada, aunque nos da una idea de cómo se preparaban ya los huevos mezclados con otros ingredientes allá por el siglo XVII, en este caso fuera de nuestras fronteras.

El cocinero Lancelot de Casteau propuso en su libro ‘Ouverture de Cuisine’ (Lieja, 1603) un plato en el que las patatas se cortaban en rodajas y se freían en mantequilla. A continuación, se vertían encima yemas de huevo con un poco de vino, y se dejaba cuajar. Así en principio, suena a una receta similar o precedente a nuestra tortilla, con las diferencias de la fritura en mantequilla, de usar solo yemas y mezclarlas con vino y, también, de no darle la vuelta en la sartén.

Pero hay una cosa que ha dado mucho que hablar, y es que este cocinero llamaba tartoufle a las patatas, un vocablo muy similar al italiano tartufo (trufa).

Otra cuestión es que, aunque este libro fue publicado en 1603, Casteau había comenzado unas décadas antes a cocinar para los obispos de Lieja, años en los que las patatas, a pesar de ser ya conocidas por los europeos, aún no estaban popularizadas ni eran muy usadas en la cocina.

De hecho, el verdadero éxito de las patatas no se vio hasta bien entrado el siglo XVIII, cuando consiguió expandirse por España y otros países de Europa gracias a su resistencia en el cultivo y a su económica producción.

Era un alimento barato y nutritivo, que realmente se puede decir que salvó a mucha gente de las hambrunas en unas décadas en las que las guerras asolaron todo el continente.

Precisamente en época de guerra es donde muchas otras teorías sitúan el origen de la tortilla de patatas, en concreto en la Primera Guerra Carlista, dándole al general Tomás de Zumalacárregui el protagonismo, tanto como primer comensal o como creador de la receta en pleno campo de batalla en Bilbao.

Aunque lo de Zumalacárregui parezca un poco más leyenda que realidad, no hay que alejarse mucho de esa zona norte de España para encontrar la primera referencia escrita, aunque sí un poco antes en el tiempo. Un escrito anónimo de 1817 deja constancia de que los campesinos navarros ya comían los huevos en tortilla engordados con patatas y pan, como modo de subsistencia en tiempos de vacas flacas. Esto ya da una idea de que la tortilla de patatas se habría popularizado entre las clases más humildes como un recurso fácil y accesible, más aún cuando por esas fechas las clases altas no la consideraban un alimento digno de poner en sus mesas.

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Foto pinchos de tortilla vía Wikimedia Commons

Poco a poco, la receta se fue extendiendo, cada vez con más éxito, y empezó a aparecer en algunos recetarios en la década de los 50 del siglo XIX, como el de José López Camuñas. Hay que decir que estas primeras recetas aún no nombraban la cebolla como ingrediente, al menos hasta 1869, cuando ya se propone freírla y añadirla con ajo y perejil a la mezcla base de huevos y patatas.

A partir de ahí, surgen distintas variantes, como las que añaden tomate, o las más famosas tortillas paisanas, que le agregan verduras como pimientos, zanahoria, guisantes o calabacín y, según la región en la que se prepare, trocitos de jamón o de chorizo.

Foto tortilla de patatas paisana con calabacín y espinacas vía Flickr (Javier Lastras)

También son populares las tortillas rellenas, normalmente de mayor altura para que se puedan cortar por la mitad e introducir entre las dos partes, a modo de bocadillo, un relleno que puede ser tan variado como lonchas de jamón y queso, atún con mayonesa o un poco de ensalada, principalmente lechuga y tomate.

Incluso hay una versión deconstruida de la tortilla que, aunque en aspecto no se parezca en nada a la tortilla tradicional, sí que lo hace en sabor. Consiste, principalmente, en capas de cebolla caramelizada, yemas de huevo batidas y puré de patata, servidas en un vaso para que se pueda coger un poco de cada capa en cada cucharada.

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Foto tortilla deconstruida vía Flickr (Goyo Moreno)

Pero, a pesar de todas estas muchas variantes, y las que irán surgiendo, la tortilla que más se consume y más se propone es la receta clásica.

Eso sí, siempre habrá divisiones entre los que la prefieren con cebolla y los que la prefieren sin ella.

Las dos maneras están muy ricas, aunque personalmente tengo que decir que la cebolla le da un toque extra, el cual, en su justo punto y su justa medida, le confiere un sabor y una textura única. Y es que aquí no queremos dejar de lado un ingrediente tan característico de nuestra cocina, y muestra de ello es que el sabor más reconocible de la tortilla española, plasmado en esa versión deconstruida tan popularizada por Ferran Adrià, no se concibe sin la cebolla.

Leer y escribir: dos hábitos sin igual para ordenar nuestras ideas

La lectura es un hábito saludable a muchos niveles, nos ayuda en la concentración, es la mejor manera de viajar sin levantarnos del sofá y un buen libro puede ser nuestro mejor compañero de viaje, ya sea de camino al trabajo o en un viaje largo. Leer nos ayuda a escribir mejor y escribir es una práctica que nos ayuda a ser constantes, a ordenar nuestras ideas y a imaginar nuevos mundos.

Negro sobre blanco

La escritura responde a una necesidad del hombre de dejar constancia, de dejar rastro de su paso por el mundo. Se han encontrado evidencias de presencia humana sobre diferentes soportes como en las paredes desde el periodo Magdaleniense, en el Paleolítico Superior, pero estas evidencias no se consideran aún escritura.

Existen evidencias de escritura en civilizaciones de todas las parte del mundo, y la Historia con mayúsculas comienza con la aparición de los primeros documentos escritos hacia el año 3300 a. C. procedentes de Oriente Próximo.

Piedra Rosetta

La escritura es un sistema de representación gráfica del idioma, que en principio se utilizaba para la comunicación en las ocasiones en las que el lenguaje oral era insuficiente o directamente imposible por la razón que fuese. Primero con pictogramas y luego con letras, que poco a poco iban representando los sonidos de cada lengua, la escritura ha ido evolucionando hasta convertirse en lo que hoy conocemos.

Es sorprendente cómo algo tan cotidiano es fruto de una evolución de miles de años y que ha sido la mecha que ha prendido reformas, revoluciones, que ha instruido a grandes genios a lo largo de la Historia, y que ha hecho posible que existan grandes joyas de la literatura. Todo esto es la escritura.

Escritura y literatura no son obviamente sinónimos, y no es este el lugar para ponernos a teorizar. Literatura en su sentido más amplio, se refiere a cualquier trabajo escrito, y también se pueden incluir aquí textos hablados o cantados. Lo que sí que sabemos es que los primeros textos que se conocen no se clasificarían como literarios.

Se cree que los primeros textos literarios son versiones procedentes de la tradición oral que se acabaron plasmando para no perderlos por su valor histórico, informativo o literario.

Sobre los orígenes de la literatura y de cómo y por qué ha surgido han corrido ríos de tinta, pero hoy queremos hablar de los beneficios que nos proporciona tanto leer como escribir, dos hábitos que recomendamos practicar para ordenar nuestras ideas, ejercitar la memoria, conocer mundos desconocidos y un largo etcétera de efectos positivos que estas dos prácticas hermanas nos pueden aportar.

“Aprender a leer es lo mas importante que me ha pasado en la vida”

Nada más y nada menos que un Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa hace esta declaración. También lo dice Borges, otro grande: “la felicidad, cuando eres lector, es frecuente”.

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La lectura es un hábito positivo en todos los sentidos. Un buen libro es un tesoro que nos puede acompañar tardes enteras o durante un viaje, por las mañanas cuando vamos a trabajar o antes de dormir. Y así es, tener un hábito nos ayuda a estructurar nuestra vida. Además la lectura nos hace más sabios, conoceremos nuevos mundos, nuevas emociones, personajes inspiradores, y todo esto nos hará vivir con una mayor empatía y comprensión hacia otras personas y situaciones.

La concentración que alcanzamos cuando leemos un libro con atención es un estado muy especial de la conciencia, en el que además estamos desarrollando nuestra imaginación y estamos aprendiendo sin darnos cuenta. Este estado de concentración nos hace que nos olvidemos de todo lo que hay a nuestro alrededor, por lo que es muy recomendable para luchar contra el estrés.

También es útil como hábito para crear un ritual antes de dormir, que es muy útil para vencer al insomnio. Un buen libro por la noche es el mejor somnífero y no tiene contraindicaciones. Aún así, leer no cansa y es enormemente estimulante en todos los sentidos y para todas las facetas de la vida.

“Hacer versos malos depara más felicidad que leer los versos más bellos”

Con esta frase el escritor Herman Hesse nos anima a escribir sin tener mucha importancia el resultado. A pesar de que Hesse es indiscutiblemente un escritor de verso y de prosa impecable, esta frase nos da una pista de sus razones para escribir. Por lo que dice, seguramente escribió muchos versos malos, pero también tan buenos que le han hecho ser uno de los mejores y más prolíficos escritores del siglo XX.

Así es, hacer versos malos o buenos, nos depara felicidad.

El hábito de escribir un poco todos los días nos ayuda a aclarar y ordenar las ideas, no solo las ideas, también los pensamientos. Y no solo eso, sino que escribiendo con regularidad, se ejercita la creatividad, que es como un músculo que cuanto más se usa mejor funciona.

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Puedes escribir en un cuaderno de notas o en tu propio blog, el soporte es lo de menos. Redactar una carta o un pensamiento, una historia o una descripción. Aunque al principio te parezcan anodinos, los temas irán apareciendo poco a poco y cada vez serán más diversos.

Puede que esto también te lleve a investigar. Acompañarse de un cuaderno de notas es una costumbre muy atractiva para apuntar ideas que vayan surgiendo, o puede ser que aparezca la inspiración en el momento mas inesperado, ahí estará tu cuaderno para poder plasmar todo lo que se te pase por la cabeza. Aprenderás a conocerte mejor a ti mismo y a descubrir por dónde van tus pensamientos cada día.

Llevar un blog es un magnífico trabajo de constancia. La posibilidad de que otras personas lo lean en cualquier otra parte del mundo te obligará a dar lo mejor de ti mismo y a buscar materias de interés para llegar a más personas. Se trata de un ejercicio de autosuperación personal muy efectivo.

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Conocer el mundo y conocernos a nosotros mismos es la mejor manera de vivir en armonía. Leer es escuchar las voces del mundo y escribir es darte voz a ti mismo.

Atrévete a saber.

Los lugares más inexplorados del mundo

Llevamos muchos siglos viajando, navegando, explorando y descubriendo los rincones más alejados de nuestro planeta. Y, aunque podamos decir que no hay lugar desconocido para nosotros en la Tierra, sí que hay sitios en los que el hombre apenas ha pisado. ¿Te gustaría saber cuáles son? Si tienes verdadera alma de explorador, ¡a lo mejor hay alguno que te seduce y se convierte en todo un reto para ti!

Gangkhar Puensum

¿Dónde está?

Esta montaña, de difícil pronunciación, se encuentra en Bután. De hecho, es la montaña más alta de aquel país, con 7.570 metros de altura, aunque, debido al hermetismo de aquel país, no fue medida hasta 1922.

¿Por qué no está explorada?

Bután comenzó a dar permisos para escalarla en 1983 y, durante los siguientes años de esa década, hubo hasta cuatro intentos de llegar a la cima, todos infructuosos. Pero el verdadero obstáculo para culminarla llegó cuando Bután prohibió, en los años 90, escalar a más de 6.000 metros de altura por cuestiones religiosas y espirituales. Más aún, las autoridades de este país prohibieron completamente el montañismo en 2003, por lo que ahora no hay ninguna expedición que pueda intentar coronar la cumbre. Con estas condiciones legales, suponemos que, al menos por unos cuantos años más, permanecerá como una de las cimas más altas aún no conquistadas por el ser humano.

Los lugares más inexplorados del mundo

Foto Gangkhar Puensum vía Wikimedia Commons

Dallol

¿Dónde está?

Este cráter volcánico está situado en la Depresión de Afar, y más concretamente en la parte de ésta que corresponde a Etiopía. Se puede decir que es uno de los escenarios más espectaculares y extraños que nos podamos imaginar. A causa de la actividad hidrotermal provocada por el magma subterráneo, y a la alta cantidad de azufre y de óxido de hierro del terreno, esta zona muestra unas tonalidades muy peculiares que más bien parecen propias de otro planeta.

¿Por qué no está explorado?

A pesar de su belleza, no es un lugar demasiado conocido, y tampoco es realmente atractivo para visitar en persona. A las altas temperaturas, que superan fácilmente los 45°C, se une un ambiente repleto de gases tóxicos que hacen inviable la vida de insectos, aves y mamíferos, y que, por supuesto, tampoco favorecen las excursiones y expediciones. De todas maneras, siempre hay intrépidos que se acercan, aunque hay que tener mucha precaución.

Los lugares más inexplorados del mundo

Foto Dallol vía Pixabay

Gruta de Sơn Đoòng

¿Dónde está?

Está considerada la cueva más grande del mundo, y se encuentra en en el parque nacional Phong Nha-Kẻ Bàng, en Vietnam. Fue oficialmente descubierta en 2009 por unos exploradores británicos y alemanes, guiados por las indicaciones de un pastor que había dado con ella en 1991 pero que, debido a la dificultad para acceder a ella y las complicaciones para explorarla, había mantenido su ubicación en secreto.

¿Por qué no está explorada?

Para llegar hasta ella hay que atravesar grandes distancias a través de un frondoso bosque, lo cual dificulta enormemente el acceso incluso para los exploradores profesionales y los científicos. Además, su interior no es nada fácil de recorrer, y las pocas expediciones que se han adentrado en ella hasta ahora han sido incapaces de determinar cuántas sorpresas se pueden encontrar en su interior. De momento, lo que sí han concluido es que su longitud supera los 6 kilómetros, lo que la convierte en la cueva más grande del mundo, por delante de la Caverna Deer en Malasia.

Los lugares más inexplorados del mundo

Foto Cueva Son Doong vía Wikimedia Commons

Isla Bouvet

¿Dónde está?

Lejos, muy lejos. Está en el Atlántico Sur, a unos 2.500 kilómetros al suroeste del Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica, y a unos 1.600 kilómetros al norte de la Antártida. Pero, a pesar de su ubicación tan meridional, es un territorio dependiente de Noruega, ya que fue una expedición de este país la primera que se estableció en ella durante un tiempo prolongado allá por 1927.

¿Por qué no está explorada?

Principalmente, por su lejanía. Julio Verne la llegó a llamar “la isla del fin del mundo”, y no le faltaba razón, ya que es el punto terrestre más aislado en toda la superficie de nuestro planeta. Su clima es muy gélido, y la fauna y la flora son bastante escasas debido a esto. Para los hombres, las dificultades mayores vienen por la necesidad de helicópteros para llegar a ella hoy en día, ya que no hay puerto construido y el trayecto por mar es bastante complicado, por no decir arriesgado.

Como curiosidad, se cree que a unos 150 kilómetros de ella existió otra isla, llamada Isla Thompson, pero los últimos avistamientos de ésta se remontan a 1893, y se piensa que pudo haber desaparecido debido a alguna erupción volcánica.

 

Los lugares más inexplorados del mundo

 

La península del Cabo York

¿Dónde está?

Está en el estado de Queensland, y supone el punto más septentrional de Australia. Aunque es cierto que este país dispone de grandes infraestructuras y medios, su enorme extensión también provoca que haya zonas menos exploradas y escasamente habitadas, y ésta es una de ellas.

¿Por qué no está explorada?

A pesar de que allí vive gente, en su gran mayoría son aborígenes, y se mantiene un gran respeto tanto por su estilo de vida como por el entorno natural que estos parajes conservan. De hecho, la mezcla entre las zonas de selva virgen y las cascadas de agua son realmente fascinantes, sin mostrar rastro alguno de actuaciones humanas. Los turistas que se acercan suelen ir con viajes organizados y dispuestos a la aventura, ya que es un territorio que apenas ha notado el paso de la civilización y en el que hay que solicitar permisos incluso para fotografiarse con los aborígenes de la zona.

Los lugares más inexplorados del mundo

Foto Península del Cabo York vía Wikimedia Commons

Estos cinco lugares no están solos. La verdad es que hay otros muchos puntos que apenas han recibido la visita del ser humano o, incluso, amplias zonas en las que no se ha profundizado tanto, como podría ser la Patagonia, la selva del Amazonas, la Antártida o, por supuesto, algunas de las fosas más profundas del Océano Pacífico. Seguro que, poco a poco, muchos de estos sitios se irán abriendo más, aunque es cierto que los primeros que se aventuren a ello serán los exploradores con más valor y curiosidad.

¿Nos hemos dejado alguno en la lista? ¿Qué otros lugares crees que deberíamos haber nombrado?

Las migas del pastor. ¿Conoces la historia de este plato tan tradicional? ¿Sabes cómo prepararlo?

Las migas del pastor son uno de los platos más tradicionales de la gastronomía ibérica. Su nombre define bastante bien parte de su concepto y su historia, ya que era una de las comidas más habituales para los pastores y para la gente del campo hasta hace bien poco.

Tan populares eran que hasta Lope de Vega las nombró en sus versos.

Y tanto se extendió su preparación que actualmente hay múltiples variantes correspondientes a cada zona de España, y siguen haciendo las delicias de todo tipo de comensales, no solo pastores. ¿Las has probado? ¿Sabes prepararlas? Pues sigue leyendo, porque son un plato estupendo y para conseguir toda la energía necesaria en estos meses otoñales e invernales.

Se dice que el origen de este plato está en la cocina andalusí. Sí, ésa tan influyente y que tan buenas cosas nos dejó durante los años de la presencia musulmana en la península. De hecho, algunas fuentes indican que las migas proceden del famoso tharid, un plato árabe que en la mayoría de sus versiones contiene migas de pan.

Esto no es de extrañar si tenemos en cuenta también que el pan era uno de los alimentos más básicos de la población ya desde tiempos de los romanos, porque era fácil de elaborar y barato de adquirir. El pan servía como base para muchas comidas, ya que se untaba o mojaba en lo que se tuviera a mano y, con el fin de no desperdiciar comida en esas épocas de tanta escasez, aunque estuviera duro siempre se podía aprovechar con algún caldo o grasa para apaciguar el hambre.

Pero aún quedaba mucho hasta llegar a las migas más tradicionales que conocemos hoy en día.

Si bien se cree que las comidas basadas en el pan no evolucionaron de gran manera, e incluso pudo perder presencia durante la Baja Edad Media y el Renacimiento, se siguieron consumiendo entre la población trashumante y los trabajadores del campo, ya que las migas eran fáciles de conservar y transportar, a la vez que proporcionaban grandes dosis de energía, muy necesaria en trabajos tan exigentes a la intemperie.

Con la llegada de nuevos productos y especies tras el descubrimiento de América, se empezó a producir en España un ingrediente que resultará, a la postre, básico en la elaboración de las migas: el pimentón. De hecho, éste también se comenzó a utilizar en otros alimentos básicos y típicos de la población castellana del siglo XVII, como el chorizo y el lomo.

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Foto migas con huevo y pimientos vía Wikimedia Commons

Puede que, por entonces, aún no fuera común acompañarlas de estos ingredientes porcinos, pero sí que se conoce la práctica de dorarlas con ajos, grasa de cordero y, poco a poco, el pimentón.

En la época en la que definitivamente se pierde la pista a esta receta es durante los siglos posteriores. Seguramente se siguieran consumiendo en los entornos rurales, pero no tanto en las ciudades ni mucho menos en los ámbitos en los que más atención se prestaba a la gastronomía.

Pocas referencias hay sobre las migas hasta que Emilia Pardo Bazán las nombra en su libro “Cocina Española Antigua y Moderna” como un plato típico de las academias militares españolas.

Su consumo se ha hecho más popular durante el siglo XX. En las primeras décadas, sin duda relacionado con esas profesiones más vinculadas al campo, casos en los que incluso se tomaban como primera comida del día para recopilar toda la energía necesaria y, últimamente, como plato tradicional en bares y restaurantes o, incluso, como tapa para acompañar a alguna bebida o aperitivo.

¿Cómo se hacen las migas?

Aunque realmente no es el plato más típico de preparar en casa hoy en día, salvo en esos hogares tradicionales donde llevan haciéndolo años o décadas, siempre está bien conocer el modo y las recetas más populares de las migas. Nunca se sabe cuándo nos puede apetecer redescubrir una de las comidas más tradicionales de nuestras tierras y de nuestros ancestros, y tampoco son realmente complicadas.

No hay una única receta, ya que usualmente se aprovechaban como ingredientes añadidos aquellas cosas de las que se disponía, según el poder adquisitivo o los productos típicos de cada zona.

La base está clara: se utiliza pan duro, ligeramente remojado en agua, y se sofríe con ajos y un poco de aceite de oliva.

Es importante que el pan sea de buena calidad ya que, en caso contrario, en lugar de romperse en pedazos como los que estamos buscando, acabará convertido en un engrudo similar a las gachas. Y lo que queremos son esos tropezones de pan tan característicos de este plato.

A partir de aquí, las versiones más conocidas incluyen productos de la matanza del cerdo. Si se quieren incluir trozos de chorizo y tocino, tal vez convenga mejor pasarlos por la sartén antes de echar el pan, para que suelten un poco de grasa. El chorizo será el encargado de teñir el pan con ese color rojizo tan propio de las migas, aunque hay gente que también le echa un poco de pimentón.

En muchos lugares también se les añaden huevos fritos, lo que hace de las migas un plato aún más completo, y, en determinadas regiones de España también es común incluir algún toque un poco más dulce, como uvas o incluso gajos de naranja o mandarina.

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Foto migas con uvas y chistorra vía Wikimedia Commons

 

 

Esto, aunque pueda resultar chocante, no queda nada mal, y ha dado paso a revisiones de las recetas más tradicionales en busca de un toque más moderno.

También se pueden encontrar propuestas que incluyan pimientos fritos o asados, alguna verdura u hortaliza y, por qué no, pescados como el bacalao o las sardinas. Al final, cada maestrillo tiene su librillo en lo que respecta a las migas y casi cualquier propuesta, siempre que sea con cabeza, puede resultar válida.

Si no las has probado nunca, tal vez hayamos conseguido despertar tu curiosidad sobre este plato tan completo. Ahora, si alguna vez las ves en alguna carta o en algún tablón en un bar y te apetece probarlas, lo harás con una perspectiva mucho más completa e histórica, con lo que seguro que te saben aún mejor.

Es fácil mantener una alimentación equilibrada siguiendo estos consejos

Hay miles de dietas y consejos nutricionales para perder peso o para ganarlo, o para tener un aporte extra de vitaminas, etc.

En Vive 0,0 te ofrecemos estos sencillos consejos para llevar una dieta sana y equilibrada y mantener un peso saludable. En definitiva, para sentirte bien a todos los niveles.

En la variedad está el gusto y en el punto medio la armonía.

 

No se trata de hacer dieta para estar más delgados y parecernos mas a los modelos o a los cánones de belleza. Mantener una alimentación saludable es importante para sentirnos mejor a todos los niveles. El bienestar empieza por comer bien, estar sanos, tener digestiones fáciles y sí, también mantener un peso adecuado a nuestra forma física, nuestra actividad y nuestro tamaño.

Por lo tanto hoy te queremos ofrecer una manera de diseñar una alimentación que puede que te ayude a adelgazar, pero sobre todo te ayudará a mantenerte sano y rendir física y mentalmente todos los días. Es cierto que la acumulación de grasas en determinadas zonas del cuerpo son señal de sedentarismo y una alimentación poco adecuada y que depende en gran medida de nuestro metabolismo, pero medir las cantidades de los productos que ingerimos aportará a nuestro organismo un equilibrio adecuado de nutrientes, lo que redundará en una mejora general de la salud y a mantener un peso acorde con nuestra complexión.

No debemos olvidar en esta ecuación mantener una actividad física regular que favorecerá el metabolismo, la correcta absorción de los alimentos y en general a mantener un buen estado de salud.

Es fácil mantener una alimentación equilibrada siguiendo estos consejos

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Pirámide nutricional vs. plato nutricionalmente correcto

Todos hemos visto la pirámide nutricional en la consulta del médico de familia o en las bolsas de snacks, que nos recomiendan llevar una dieta saludable. En realidad la pirámide nutricional se refiere a lo que se come durante un día o una semana, sin hacer distinción entre comidas, y el plato nutricional habla de las cantidades de comida que se deben combinar en una comida principal.

Según un informe de la Universidad de Harvard, no es que la famosa pirámide nutricional esté obsoleta ni mucho menos, sino que ésta y el esquema del plato nutricional se complementan.

En general el plato nutricional aconseja que nuestras comidas principales se dividan en vegetales (las patatas no cuentan), proteínas (carnes, pescados o huevos) e hidratos de carbono. Se aconseja que los vegetales sean cuanto más variados mejor y que ocupen la mitad del plato, y dejemos un cuarto a las proteínas y otro a los hidratos. Para personas muy activas se dedicará un tercio a cada tipo de nutriente.

Esta proporción no está pensada según el número de calorías a ingerir, ya que esto depende de otras variables como edad, peso o género del individuo.

Es fácil mantener una alimentación equilibrada siguiendo estos consejos

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En cuanto a los hidratos de carbono, es más importante el tipo que la cantidad, siendo preferible los granos integrales en panes y cereales. Las legumbres tienen un alto índice glucémico por lo que son muy recomendables, pero en cantidades más reducidas de lo que estamos acostumbrados.

Diseña un plato equilibrado

Como acabamos de ver es importante tener en cuenta las proporciones de nutrientes que ingerimos, por lo que siempre podemos pensar en un plato diseñado de esta manera. Y no será tan difícil, al final este diseño es instintivo y además de proporcionarnos los alimentos necesarios terminaremos correctamente saciados.

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Las grasas vegetales y el aceite, mejor crudo

En cuanto a la ingesta de grasas será preferible obtenerlas de los vegetales o de los frutos secos como el aguacate y las nueces, sin tener por qué evitar absolutamente las grasas animales.

El aceite crudo sienta mejor, favorece una digestión fácil y además sus cualidades naturales no se ven alteradas. Esta es la razón por la cual es mejor evitar las salsas muy elaboradas, así como los rebozados o empanados, el aceite se suele sobrecalentar y es entonces cuando además de perder propiedades, puede incluso liberar sustancias perjudiciales para la salud.

Azúcares con moderación

El azúcar no debe o no tiene porqué desaparecer de tu dieta. Si bien todos sabemos que no conviene que sea una de las bases de la alimentación, en cantidades moderadas no hace ningún mal.

Es preferible el azúcar de caña, la panela, ya que a diferencia del azúcar blanco y otros endulzantes aporta nutrientes y no los “roba”. El azúcar blanco necesita de otros nutrientes para efectuar las reacciones químicas necesarias para el movimiento de los músculos.

Los zumos aportan una gran cantidad de azúcares, por lo que recomendaremos no tomar más de uno o dos al día.

Mantente activo por fuera y también por dentro

Como ya hemos dicho, el ejercicio regular es un ingrediente fundamental para un estilo de vida saludable. Se recomienda realizar actividad física de manera habitual un mínimo de dos veces por semana durante una hora. Solamente este gesto favorece la combustión de azúcares, controla los niveles de azúcar en sangre y nos mantiene fuertes física e inmunológicamente.

Hemos oído muchas veces que es conveniente hacer cinco comidas al día. La explicación es que de esta manera mantendremos unos niveles constantes de glucosa en nuestra sangre. Para esto haremos un desayuno fuerte para reponernos de un ayuno de entre seis y ocho horas, a media mañana con comer un yogur o una fruta es suficiente, a continuación la comida principal siguiendo las proporciones del plato nutricional, una merienda ligera y la cena. Si hemos cenado muy pronto podemos tomar un producto lácteo antes de dormir que nos aportará lactosa durante el sueño y los niveles de azúcares en sangre no descenderán demasiado.

Si te paras a contar salen seis comidas en total.

El motivo es que de esta manera mantendremos el cuerpo y el aparato digestivo trabajando continuamente, algo que también se puede considerar como un ejercicio de nuestro aparato digestivo. Además así el cuerpo no absorbe más nutrientes de los que necesita si solamente realizamos una comida fuerte al día.

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Mantener una dieta sana depende sobre todo de una correcta educación alimentaria y a partir de ahí del sentido común. No existen dietas milagro ni nada por el estilo. Comiendo bien, variado, sano y equilibrado tendremos una buena salud. Ese es el único secreto.