5 países que merece la pena descubrir y que probablemente no supieras

Todos conocemos los países más típicos para los distintos tipos de vacaciones. Tanto si te quieres ir a la playa, como si quieres patear centros urbanos llenos de rascacielos, las opciones clásicas y famosas están ahí, presentes en todas las cartelerías de agencias y en los blogs de los viajeros más populares. Pero hay otros países que no gozan de ese reconocimiento. Suponemos que esto se deba a que aún no se han puesto de moda, o que no tienen tanta publicidad, porque en lo que se refiere a rincones y paisajes por descubrir, tienen un montón.

Y aquí te queremos proponer 5 de esos países que merece la pena visitar y que, probablemente, aún no los conozcas.

Groenlandia

Cada vez que miras un mapamundi, Groenlandia tiene mucho protagonismo. En realidad, su tamaño no es tan grande como parece en nuestros mapas más comunes, pero tampoco es tan pequeño, ya que su extensión cuadriplica la de España, aunque es cierto que la mayor parte está cubierta de hielo.

Estrictamente no es un país, sino que es una región autónoma en la que algunas cuestiones dependen directamente del Reino de Dinamarca.

Aún así, ni su ubicación ni sus paisajes tienen demasiado que ver con este país, ya que se encuentra muy al norte, entre Islandia y la parte más septentrional de Canadá.

Y sí, te podemos decir que allí hace mucho frío. La mayor parte de su territorio padece temperaturas bajo cero durante todo el año, y en Nuuk, la capital, las máximas no suelen superar los 7°. Pero, precisamente, estas temperaturas son las que le confieren un encanto único a sus paisajes, repletos de nieves y glaciares. Si no eres demasiado friolero, hazte con ropa de abrigo y podrás descubrir algunas zonas espectaculares de su zona más interior o, en la costa, disfrutar de la actividad de las ballenas e incluso dejarte llevar en un trineo tirado por perros.

5 países que merece la pena descubrir y que probablemente no supieras - Groenlandia

Groenlandia vía Wikimedia Commons

Nicaragua

Obviamente, sabes que existe, sabes que está en Centroamérica y también sabes que se habla español. Pero puede que no conozcas a nadie que haya estado allí y, además, tampoco sepas cuáles son los posibles atractivos de este pequeño país, que los tiene, y muy variados.

De hecho, poco a poco el turismo está adquiriendo mayor importancia en Nicaragua, tanto por las playas que tiene en ambas costas y que a tantos surfistas atraen a lo largo del año, como por los paisajes naturales que hay en el interior, con ríos, lagos y volcanes que están deseando dejarse explorar.

Pero el punto que mayor número de turistas atrae es la ciudad de Granada, que es la más antigua de todo el país y que ofrece una gran riqueza arquitectónica de la época colonial.

En el mismo sentido, León también es otro punto de interés para los amantes de la historia y la arquitectura, y entre ambas ciudades siempre se pueden establecer comparaciones por sus diferencias y semejanzas.

 5 países que merece la pena descubrir y que probablemente no supieras - Nicaragua

Nicaragua vía Wikimedia Commons

Mongolia

Otro país que suele pasar desapercibido cuando pensamos en destinos vacacionales. Claro está que éste no es el lugar indicado para aquellos que quieran disfrutar de playas paradisíacas tomándose un cóctel de frutas, pero sí que lo es para los que deseen un entorno distinto, con paisajes desérticos y montañosos y un estilo de vida completamente distinto al que conocemos.

Y es que allí estarás completamente alejado de la sociedad moderna y tendrás que recorrer sus rutas a lomos de un caballo, y verás cómo los nómadas siguen viviendo con el mismo estilo que hacían sus antepasados cientos de años atrás.

La capital, Ulan Batar, no tiene ningún atractivo especial. Pero tanto en el desierto de Gobi como en el Parque Nacional de Altai encontrarás fascinantes escenarios para recorrer y fotografiar. Y, cómo no, la ciudad de Karakorum, antigua capital del imperio mongol en la que se pueden visitar sus famosos templos y monasterios budistas, sobre todo el Erdene Zuu, que es el más antiguo de Mongolia.

5 países que merece la pena descubrir y que probablemente no supieras - Mongolia

Mongolia vía Wikimedia Commons

Botsuana

De nuevo, un destino que parece oculto por la capacidad de atracción de países de su mismo continente, África. Los turistas se suelen decantar por Tanzania, Kenia y Sudáfrica, pero hay que reconocer que Botsuana también tiene sus encantos.

Por ejemplo, es un lugar ideal donde ver a los llamados cinco grandes de África, o sea, leones, leopardos, elefantes, rinocerontes y búfalos, y, también, muchos otros animales en su hábitat natural, como cebras, jirafas o hipopótamos.

Además, en Botsuana también podemos descubrir uno de los rincones naturales menos conocidos y que más merecen la pena: el Delta del Okavango, el mayor delta interior del mundo y lugar donde habitan los únicos leones nadadores.

5 países que merece la pena descubrir y que probablemente no supieras - Botsuana

Botsuana vía Pixabay

 

Birmania

La fama de Birmania, o Myanmar, está creciendo mucho en los últimos años, aunque sus cifras relativas al turismo siguen siendo menores en comparación a otros países del sudeste asiático.

Esto hace que sea un país que aún mantenga un mayor toque de autenticidad, y la mayoría de la gente que lo visita son aquellos que ya conocen las regiones adyacentes y desean explorar y profundizar aún más.

En la antigua capital, Rangún, se encuentra la pagoda Shwedagon, una de las más antiguas del mundo, y donde hay reliquias de Buda, aunque la mayoría de los turistas se suelen dirigir principalmente a la zona de Bagan, famosa por sus más de 4.000 templos o a destinos más aventureros, como el lago Inle o Hsipaw.

5 países que merece la pena descubrir y que probablemente no supieras - Birmania

Birmania vía Wikimedia Commons

Así que ya sabes, si te apetece probar un destino distinto y menos conocido, aunque igualmente interesante, éstas cinco sugerencias pueden ser ideales, sobre todo conociendo tu espíritu explorador, ya que en cualquiera de estos cinco destinos podrás dar rienda suelta a esas aventuras y emociones que tanto te gustan.

Cómo sobrevivir a los viajes largos

Muchas veces, en nuestro afán de explorar y descubrir destinos recónditos en la otra punta del mundo, cometemos la osadía de quitarle importancia al tiempo que vamos a pasar viajando. Está claro que, con la ilusión de llegar a nuestro destino, el sufrimiento puede sobrellevarse. Pero, siendo honestos, pasar ocho o diez horas en un avión no es plato de gusto de nadie. ¡Y menos aún en el trayecto de vuelta!

Si quieres superar este trance de la mejor manera, aquí te vamos a dar unos pequeños consejos que te ayudarán a sobrevivir a esos viajes largos y su característico jet lag y, por qué no, a aprovechar todas esas horas sentado de la manera más eficiente.

Lo primero que hay que hacer es planificar. La prevención es siempre buena aliada y, para un viaje largo, en el que suele haber muchos factores que puedan influir en el confort, es esencial.

Por eso, la organización del equipaje y de los posibles bultos que tengas que llevar va a ser una de las primeras cosas que tienes que hacer.

Seguramente, si te vas a un lugar tan lejano como para que esté a unas cuantas horas en avión, vas a estar allí unos cuantos días. Como no es una escapada breve de fin de semana, también es probable que lleves una maleta que vayas a facturar. Aprovecha ésta al máximo y así el equipaje de mano podrá ser más liviano.

Ten en cuenta que, si vas a cargar tu mochila o tu maleta de mano con muchas cosas, el peso y el volumen te podrán incomodar, sobre todo en esas largas esperas para embarcar y para moverte por los aeropuertos.

Los asientos del avión, a menos que tengas la suerte de viajar en alguna clase superior, no son los más amplios y cómodos del mundo. Pasar unas cuantas horas en estos habitáculos puede resultar un poco estresante, sobre todo porque la movilidad es muy reducida, así que intenta llevar ropa cómoda y ligera. El pasillo entre los asientos no es una pasarela de moda, y a nadie le va a importar si vas con una sudadera y un pantalón de chándal. Seguro que viajas más cómodo que los que, por obligación, tienen que ir de traje con la corbata bien anudada.

Hablando de los asientos del avión, lo ideal es conseguir un buen lugar. Para estirar bien las piernas, los mejores son los que corresponden a las salidas de emergencia, aunque suelen estar muy solicitados ­–e incluso hay compañías que los ponen a mayor precio–, y también los pasillos.

La pega de éstos últimos es que, si intentas dormir, el tránsito de tus compañeros de viaje te puede molestar. Y lo mismo sucede si tu asiento está en las filas cercanas a los cuartos de baño o al personal de vuelo. El ajetreo y el movimiento son más habituales en estas zonas y te restarán tranquilidad. 

Precisamente, para los más dormilones, puede ser recomendable llevar un antifaz o unos tapones para los oídos, con los que conseguirás aislarte un poco del entorno y tampoco te ocuparán mucho espacio. Hay gente que también lleva una pequeña mantita, aunque éstas te las pueden proporcionar en el mismo avión, y así evitas aumentar la carga de tu mochila o maleta de mano.foto_3

Por el contrario, si eres de los que no son capaces de pegar ojo en el avión, tendrás que ocupar todas esas horas de alguna manera. Si no tienes la mala suerte de que tu compañero de asiento te dé largas conversaciones, puedes echarle mano a algún libro o revista, preparar una lista de música o de podcasts bien extensa o, incluso, alguna película que te apetezca ver y quieras tachar de la lista. Si tus lecturas van a ser analógicas, no hay mayor problema que el peso en tu mochila.

Pero si tus entretenimientos dependen de algún dispositivo digital, no olvides ponerlos a cargar el día anterior, para que no se te apague a mitad de película o de canción.

Por cierto, aunque no vaya a influir en la calidad de tu viaje, no te olvides los cargadores en casa, los necesitarás en tu lugar de destino y, sobre todo, para preparar el viaje de vuelta.

En estos viajes largos también es recomendable moverse un poco. Cierto que el avión no es el lugar más amplio para hacer ejercicio, pero siempre puedes caminar un poco por los pasillos e intentar mover las articulaciones. Del mismo modo, también es conveniente hidratarse, ya que el ambiente en los aviones es bastante seco y esto puede influir en el cansancio al final del trayecto.

Con respecto a la hidratación, y a la alimentación en general, intenta evitar el café, el té y, sobre todo, las bebidas alcohólicas.

También puede ser buena idea si llevas alguna pieza de fruta o te haces un sándwich en casa, que seguramente sean más sanos y ligeros que la comida que te ofrezcan en el avión. Puedes leerte también nuestros consejos para comer saludable cuando viajas mucho, que te serán útiles para no tener un viaje y una estancia incómoda por problemas estomacales.

Y, por último, disfruta de tu vuelo. Si eres de los que no se sienten cómodos en el aire o de los que se agobian por pasar unas cuantas horas encerrado en un avión en lugar de estar recorriendo y descubriendo nuevos rincones, no lo pienses demasiado y relájate.

Piensa que, en poco tiempo, habrás llegado y que el esfuerzo y sacrificio merecen la pena, porque un viaje así siempre te va a llevar a un destino soñado.

Con estos consejos que te hemos dado seguro que tu vuelo será mucho más llevadero y podrás bajarte del avión con todas las fuerzas y energías que necesitas para disfrutar a tope y exprimir al máximo las posibilidades que allí vas a encontrar.

Economía colaborativa: todos estamos dispuestos a compartir

La economía colaborativa es una tendencia que cada vez se está normalizando más y ha entrado con fuerza en la vida urbanita para hacernos la vida más fácil. Exploramos las posibilidades y los beneficios de esta tendencia que cada vez está ganando más adeptos.

Processed with VSCOcam with hb1 preset

Internet, la crisis y el ingenio

La revolución digital y las nuevas tecnologías, unidas a las nuevas formas de vida que han surgido con la web 2.0 son consideradas como las responsables del surgimiento de la economía o consumo colaborativo. A esto se suma la crisis económica mundial que ha obligado a la juventud a buscar nuevas maneras de ahorrar dinero y optimizar recursos agudizando su ingenio y utilizando herramientas que manejan a la perfección como es internet.

A esto se añade el denominador común de estas prácticas que suele ser compartir y conocer. Esta es la base de la economía colaborativa.

photo-1455815152231-be9c88eb7468.jpeg

Explicado de manera rápida podríamos decir que la economía colaborativa conecta a gente que busca algo con gente que ofrece algo a cambio de algo. Las posibilidades son infinitas: desde alguien que saca a tu perro hasta alguien que hace trabajos de carpintería. Un ejemplo muy común es el de quien tiene una taladradora, que se calcula que utilizará durante unas pocas horas nada más a lo largo de su vida útil. Pues bien, para sacar el máximo provecho a esta taladradora, podemos prestar o intercambiarla por otra cosa que nos haga falta a nosotros.

Así sacaremos provecho a los artículos que invaden nuestra casa en esta sociedad de consumo desaforado en la que vivimos.

Se trata de actividades que suelen ofrecer las cosas que mejor se le da a cada uno, y por eso las ofrece: simplemente porque le gusta hacer ciertas cosas y por eso las hace muy bien. Si estas actividades se comparten por Internet llegarán a un mayor número de personas, que valorarán el servicio recibido. Esto nos obliga a dar lo mejor de nosotros y así los intercambios suelen ser enormemente satisfactorios.

Bancos de tiempo

En muchas ocasiones esta transacción no implica dinero, sino que el intercambio se efectúa por otra cosa que para los implicados tiene mas valor, o que ellos no pueden tener. Este sería el ejemplo de los bancos de tiempo, en los que, como su propio nombre indica, el valor de cambio es el tiempo. Y ya sabemos que el tiempo es oro.

Processed with VSCOcam with c1 preset

En los Bancos de Tiempo se intercambian servicios, habilidades o conocimientos, y se van acumulando horas. Se trata de un sistema de economía alternativa o complementaria que no ha nacido con la revolución digital ni mucho menos. Entre 1827 y 1830 en Cincinnati operó una exitosa tienda experimental, The Cincinnati Time Store, creada por Josiah Warren. Después de un difícil período inicial, la tienda probó ser muy exitosa y Warren la cerró para llevar a cabo otros experimentos basados en el mismo principio de valor-tiempo.

Hoy en día podemos encontrar estos experimentos en grandes ciudades (solo en Madrid hoy operan más de 30 bancos de tiempo) y funcionan como una agente que fomenta el intercambio y el acercamiento entre personas, favorece la confianza mutua y la solidaridad entre vecinos.

CouchSurfing: alójate gratis por el mundo

Esta práctica puede que sea una de las pioneras de las prácticas colaborativas en el mundo 2.0. La filosofía del couch surfing (literalmente surfear por los sofás) es muy sencilla, puedes dormir gratis en cualquier casa del mundo, con una única condición: que tú estés dispuesto también a ofrecer tu sofá.

Un intercambio sencillo y muy útil, que nos lleva a realizar viajes diferentes y apasionantes y conocer a gente de todas partes del mundo, tanto en tu hogar como fuera de él.

Actualmente existen varias plataformas de internacionales de hospitalidad después de que la organización CouchSurfing, creada en 2004 pasase de ser una organización sin ánimo de lucro a una organización con ánimo de lucro en 2011, lo que indignó a muchos de sus usuarios.

couchsurfing.jpeg

Bookcrossing: Libera tus libros

Otro clásico de la economía colaborativa es el bookcrossing, que consiste en dejar abandonados libros en diferentes puntos de las ciudades para que otros los lean y los vuelvan a dejar, con el fin de que esos libros sigan circulando sin fin. Se trata de una bonita forma de compartir la literatura.

Eres lo más, tu más: Intercambio de servicios profesionales

Eres lo más, tu más es el nombre de una agencia publicitaria madrileña que funciona por medio del trueque de servicios.

La idea surgió de parte de una dupla creativa, que en momentos de crisis se encontró en apuros y comenzaron a hacer pequeños trabajos a cambio de otras cosas, como por ejemplo carteles de conciertos a cambio de las entradas, y así, según cuentan en esta entrevista acabaron haciendo proyectos más grandes a cambio de sesiones de fisioterapia, bicicletas, etc. La idea tuvo éxito, gustó. Empresas en apuros empezaron a contactar con ellas y la cosa empezó a fluir.

En el caso de los servicios profesionales, el tema de la calidad es importante: suelen ser trabajos que se realizan con gusto y por ello la calidad es alta, el ingenio el cuidado abundan y eso se nota. Se trata de un trabajo hecho con mimo y al final queda muy bien.

Podemos encontrar en Internet numerosos portales que ofrecen y buscan servicios de manera gratuita a cambio de otra cosa que queramos ofrecer al mundo. Es por esto que la tecnología ha ayudado mucho a que este tipo de colaboraciones se extiendan. Trueque, código abierto, colaboración, son términos que abundan en la web y que se basan en el principio de hacer crecer el conocimiento y facilitarnos la vida, aprovechar la vida útil de objetos cotidianos y así contrarrestar el impacto ecológico y social de la enorme sociedad de consumo en la que vivimos.

Compartir es vivir y el intercambio sirve para hacernos mejores, conocer a personas que también quieren compartir, favorecer la solidaridad, y facilitarle la vida a los demás.

¿Te apuntas?

photo-1449495169669-7b118f960251.jpeg

¿Cómo es el jamón de otros países?

El jamón, como muchos otros productos del cerdo, es algo muy típico en nuestras tierras, que todos comemos y que supone también un importante atractivo gastronómico para los turistas. Además, el jamón ibérico es algo exclusivo de la península ibérica, y muchas veces nos preguntamos cómo pueden vivir en otros países sin tan suculento manjar. Bueno, aunque en el extranjero (aún) no tengan cerdos ibéricos, también hacen sus pinitos curando el jamón. Cada maestrillo tiene su librillo en este arte y, aquí, te invitamos a que descubras y pruebes cada uno de los jamones que hacen más allá de los Pirineos.

Para empezar, te tenemos que decir que lo de curar alimentos es algo que se hace desde hace muchos siglos.

Era, y es, una manera de conservar los productos durante mucho tiempo sin que se echaran a perder y, a falta de la tecnología de la que disponemos hoy en día, esto era algo crucial para subsistir en temporadas en las que no era posible cultivar o cazar lo suficiente para alimentar a la prole.

Y, claro, la matanza del cerdo es algo en lo que nuestros ancestros no solo experimentaron esto, sino que lo llevaron a un grado de perfección supremo. Pero, obviamente, aunque el proceso sea similar, o se pueda copiar, también hay otras cuestiones que influyen, como la materia prima o el clima. Y en eso somos únicos en la Península Ibérica.

El jamón, de todas maneras, es algo que, con un estilo u otro, se ha elaborado, preparado y comido en toda Europa, y se sigue haciendo con mayor o menor protagonismo, dependiendo del país que visitemos.

No vamos a ponernos medallas diciendo que el nuestro es el mejor, porque entendemos que hay gustos muy distintos. Y también está bien saber reconocer el arte y los sabores de los jamones de otros países. Además, aquí nos gusta descubrir las cosas típicas de la gastronomía de los otros países, y alimentos como el jamón procedente de otros países no es lo más fácil de encontrar en nuestras tiendas y restaurantes.

Los países que, tradicionalmente, han curado y consumido jamón son los más cercanos a nosotros. Esto es, Italia, Francia y Portugal, aunque también en Alemania y Bélgica han hecho sus pinitos. Vamos a echarles un vistazo a cada uno de ellos, así cuando vayamos de viaje podemos saber qué pedir y entender un poco mejor su sabor y textura.

El jamón curado en Italia

Los jamones italianos tal vez sean los más habituales también en nuestras ciudades, sobre todo cuando vamos a comer a una pizzería. Si ésta es auténtica, todos los productos e ingredientes que nos sirvan estarán traídos desde la bella Italia y eso incluye el jamón que le echan a las pizzas, a las bruschettas o a algunas recetas de pasta.

El más famoso es el llamado prosciutto di Parma, que es un jamón curado de sabor bastante suave.

Se suele producir en la zona norte de Italia, donde alimentan a los cerdos con pienso y castañas, y es un jamón muy consumido internacionalmente, sobre todo en Francia y Estados Unidos.

prosciutto_di_parma

Menos conocido, pero apreciadísimo por los italianos, es el prosciutto di San Daniele, que se elabora en esta localidad cercana a Udine, en la parte más nororiental de Italia. No es extraño encontrar este jamón en una tabla de quesos y embutidos italianos, tanto en los locales más genuinos en España como en los restaurantes transalpinos.

No nos vamos a olvidar del speck, también originario del norte de Italia, en concreto de la región del Alto Adige, que linda con Suiza y Austria, y cuyo sabor ahumado puede resultar un poco más extraño a nuestro paladar, pero igualmente adictivo.

El jamón curado en Francia

Al norte de los Pirineos cuentan con distintos tipos de jamón curado, aunque la tónica general que los diferencia de los jamones españoles es que su proceso de curación es menor en el tiempo.

jambon_cru

El jamón de Bayona puede ser el más similar al jamón serrano español, aunque su sabor es más tierno y menos salado, ya que los curan solo siete meses. Además, también se producen jamones de cerdo negro, de raza gascona, que son los llamados jamones de Bigorra, muy apreciados por los franceses. Y, por último, el jambon cru, más típico de la región de Alsacia, cuyo periodo de curación es menor y también está ahumado, al igual que el speck.

El jamón curado en Portugal

No vamos a negar que los jamones ibéricos portugueses pueden presumir de una calidad y un sabor de primera clase. Obviamente, las características climáticas y geográficas de Portugal son similares a las de las zonas productoras de jamones en España, por lo que los presuntos de porco preto de cerdo alentejano, sobre todo el de la denominación de origen de Barrancos están comenzando a expandirse más allá del mercado local con un gran éxito.

presunto_portugués

Más al norte, también producen jamones, aunque en este caso son de pata blanca. Los de Chaves y Lamego son los más conocidos, y son muy consumidos en toda esa zona septentrional del país vecino.

El jamón curado en Alemania

Aunque pensemos que allí lo más típico son las salchichas (tan variadas como ricas, la verdad), tanto en Ammerland como en la región de la Selva Negra hacen sus jamones curados. Eso sí, bastante distintos a cómo los concebimos aquí, ya que, antes de curarlos, los deshuesan y luego los suelen ahumar con maderas y especias, por lo que su sabor es muy diferente a lo que nos podemos imaginar a priori.

jamón_de_la_selva_negra

Y en China!

En China han comenzado hace unos pocos años a producir jamones curados. Su intención es basarse en el modelo de elaboración y producción de los jamones españoles aunque, de momento, los números que manejan son muy pequeños.

Habrá que probar estos jamones, a ver si de verdad consiguen hacer un cinco jotas cantonés!

5 alimentos para hacer funcionar tu cerebro

¿Sabías que hay alimentos que nutren nuestro cerebro?

Revisamos los mejores para engrasar el órgano más importante que tenemos para sentirnos mejor a todos los niveles.

walnuts-558488_1280

El cerebro es el órgano que rige todos nuestros movimientos, los voluntarios y los involuntarios también. Es el responsable de que nuestro corazón bombee la sangre por nuestro organismo, de que nuestros pulmones funcionen o de que estemos alegres, y por supuesto de nuestro desarrollo intelectual.

Para hacernos un idea de lo importante que es la función cerebral, pongamos como ejemplo el deporte. En este caso nuestra mente tiene un papel fundamental en cuanto a la coordinación de nuestros miembros, el equilibrio, las decisiones que tomamos son cruciales también. Para que todo esto salga bien, también tiene un papel importante la función simpática, es la función del cerebro que nos pone en acción y se encarga del funcionamiento de nuestras vísceras y de las funciones automáticas del organismo como la respiración, la circulación y la eliminación.

Asimismo, el cerebro tiene un papel decisivo a la hora de segregar las hormonas que regulan la sudoración y otras respuestas de nuestro cuerpo al hacer deporte, como la serotonina, las endorfinas y la dopamina.

Para llevar a cabo estas funciones es importante que nos alimentemos bien, lo que significa llevar una dieta variada y completa. Hay ciertos nutrientes que mejoran las funciones de nuestro cerebro, tanto a nivel funcional como intelectual, pero no se trata de que solamente comamos un tipo de alimentos, sino de saber llevar una dieta equilibrada.

Un poco de todo y mucho de nada

Olvídate de los superalimentos, no es que no existan, pero se trata de un concepto inexacto y sin evidencias científicas.

Aunque sí que es verdad que existen alimentos que son especialmente sanos y además aumentan nuestra autoestima al saber que nos estamos cuidando, para mantenernos saludables debemos comer de una manera proporcionada todo tipo de nutrientes para fortalecer y preservar nuestra salud y también para prevenir enfermedades, pero no para curarlas.

La mejor manera de aportar al organismo todo lo necesario para funcionar correctamente es un patrón variado de alimentación, sin consumir en exclusiva un producto concreto ni excluyendo otros.

Pescado y ejercicio para mejorar las funciones cognitivas

En cuanto a las sustancias que hacen que nuestro cerebro funcione mejor, los ácidos grasos omega-3 son los reyes. Se ha escrito mucho sobre estos ácidos sobre todo en lo que a salud cardiovascular se refiere, pero lo que sí parece cierto es que esta sustancia tiene un componente que se encuentra en la estructura de las capas externas de las células nerviosas y ayudan a mejorar nuestras funciones cognitivas.

photo-1442706722731-7284acc0a2d7.jpeg

El pescado es una fuente importante de omega-3, sobre todo el salmón, el atún o las sardinas. También encontramos estos ácidos en los frutos secos como las nueces y en el aceite de oliva.

Como regla general, podemos decir que lo que es bueno para el corazón es bueno también para el cerebro.

Además, has de saber que el ejercicio físico ayuda a nuestro cerebro a nutrirse de omega-3 y también estimula la producción de nuevas neuronas y conexiones neuronales.

Las nueces: ancestral alimento del cerebro

Las nueces eran consideradas por los naturistas antiguos como un excelente alimento para la masa gris, pensando que al tener una forma que recuerda al cerebro humano, seguramente estaba indicado para éste.

Ricas en fósforo, omega-3 y vitaminas del grupo B mejoran la función cerebral y ayudan a conciliar el sueño, algo fundamental para el rendimiento físico pero sobre todo mental.

Café, te y chocolate nos ayudarán con la memoria

Según algunos estudios el café actúa como potenciador de la memoria, ya que es neuroprotector, y el chocolate, al incrementar el flujo sanguíneo al cerebro se considera también un buen aliado para la retentiva. Además el chocolate contiene unos elementos llamados flavonoides que revitalizan el cerebro y previenen los accidentes cerebrales. Las manzanas y los cítricos también tienen una buena concentración de estos elementos.

photo-1461988279488-1dac181a78f9.jpeg

En cuanto al té verde, gracias a sus propiedades antioxidantes, retrasa el envejecimiento cerebral, previniendo contra enfermedades neurodegenerativas.

Frutos rojos para rendir mejor

Las frutas del bosque, sobre todo arándanos, moras y frambuesas son fuente de polifenoles (que por cierto también contiene el té verde) y ayudan a mejorar la atención y fijar la memoria, entre otros de los beneficios que aportan a otras funciones fisiológicas. Los polifenoles son también unos buenos antioxidantes.

A photo by veeterzy. unsplash.com/photos/Hc42xXu_WOg

Hierro, yodo y vitamina B12 para la concentración

Unos buenos niveles de hierro son útiles para algunas tareas mentales: proporcionan mayor capacidad de reacción, mejor control inhibitorio y mejor capacidad de planificación.

Encontramos un aporte de hierro en las carnes rojas y en las verduras como las espinacas. La vitamina B12 nos la proporcionan alimentos como la leche o los huevos.

photo-1468408908883-029a25e230c1.jpeg

¿Y los rabos de pasa?

Tradicionalmente, cuando se nos olvida algo se dice que hemos de tomar rabos de pasa para evitar estos despistes. ¿Qué tiene esto de cierto?

Pues bien, resulta que en la parte que une la uva con el racimo se encuentra una alta concentración de colina, un nutriente esencial del grupo de la vitamina B que mejora la memoria a largo plazo y la capacidad de mantener la atención. Por lo que, una vez más, nuestros abuelos tienen razón.

Los pomelos, los cacahuetes y la quinoa también son ricos en colina.

En definitiva, está demostrado que una nutrición correcta y suficiente estimula nuestras facultades mentales.

Podemos encontrar muchos de estos nutrientes en una gran variedad de alimentos. Reducir el consumo de grasas saturadas y equilibrar la ingesta de hidratos de carbono, verduras y proteínas nos asegura un buen rendimiento en nuestra vida cotidiana. Recuerda: si es bueno para el corazón es bueno para el cerebro.

¡Es tiempo de castañas!

El otoño es una estación que muchas veces recordamos por sensaciones que solo se viven y sienten en esta época del año. Una de ellas, clásica, es la de caminar y sentir el crujir de las hojas caducas en el suelo, sobre todo si paseamos por esos entornos rurales que lucen tanto encanto en estos meses. Pero, ¿qué decir del olor de las castañas asadas? Es de lo más típico cuando empieza a hacer frío, y también de lo más apetecible. Estas semanas son las mejores del año para recoger castañas y, también, para comerlas. Descubre aquí cómo escoger las mejores si vas a recogerlas al bosque y, también, cómo le puedes sacar el máximo partido en la cocina.

Lo primero, vamos a recoger castañas…

Aunque pueda parecer una costumbre ya perdida, es algo que merece la pena redescubrir. Salir uno de estos fines de semana otoñales a pasear por entornos naturales, con los suelos húmedos y a la vez crujientes por las hojas y las ramas de los árboles, es algo muy relajante. ¡Y más aún si nos podemos llevar un buen premio en forma de cesta llena de castañas!

Si no conoces ningún lugar donde recoger castañas, ni tienes a quién consultar cuáles son los mejores sitios, no te preocupes, porque hay un montón prácticamente en todas las zonas de España. Tanto en Galicia, como Asturias, en el Bierzo, en Toledo, en Extremadura, en Cataluña, en Navarra o en Ávila hay parajes rurales estupendos para esta recolección.

Elige bien, que estén en su punto

Seguramente ahora te estés preguntando cuáles son las castañas que tienes que coger, porque luego seguro que les quieres hincar el diente y no quieres llevarte las malas. Lo primero, mira su piel, y escoge las que tengan ese tono parduzco y brillante tan atractivo y característico. Y, al tacto, las que estén duritas y tengan consistencia. Lo ideal es recogerlas cuando no llevan mucho tiempo en el suelo, aunque eso no es tan fácil de saber.

Si aún no se ha abierto el erizo, puedes golpearlo para que se abra y sacar la castaña. Eso sí, hazlo con guantes o con algo que te proteja, porque pinchan de verdad. Si sigues estos consejos, aunque no te podamos garantizar un acierto del 100%, seguro que la mayoría te van a salir muy ricas. Y, para transportarlas y conservarlas, evita las bolsas de plástico; lo mejor siempre será una cesta o una bolsa de tela.

Por cierto, si tienes muchas castañas y crees que no te las vas a comer todas antes de que se pongan malas, también las puedes congelar. Esto te puede servir como recurso para cuando tengas nostalgia del otoño y te apetezca revivir aromas y sabores típicos de estos meses.

castañas

Y luego, ¡a echarles el diente!

Tal vez lo lleves pensando ya un buen rato. Después de la pateada por el bosque recogiendo castañas, el premio es llegar a casa y degustarlas al calor del hogar.

Por supuesto, lo más típico es preparar las castañas asadas. Para ello, lo ideal sería hacerlas en una chimenea, claro, pero no suele ser lo más habitual a menos que te vayas de casa rural. Tranquilo, puedes usar una sartén amplia, sobre todo si tu intención es asar unas cuantas en cada tanda. Ponla al fuego y, mientras va tomando temperatura, hazle un corte a las castañas con un cuchillo. No tiene que ser un corte muy superficial, porque entonces no servirá para nada y puedes acabar con las castañas explotadas.

Por supuesto, también las puedes hacer en el horno, o incluso en el microondas, pero nunca te pases con la intensidad del fuego o del calor, porque lo que quieres es que se vayan haciendo pero no se quemen demasiado rápido.

Tanto en el horno como en la sartén tendrás que tenerlas asándose durante unos cuantos minutos. En la sartén tardarán unos diez o quince minutos, pero el punto es más fácil de controlar y también puedes ir moviéndolas un poco. En el horno es algo más lento, tal vez te lleve veinte o veinticinco minutos, mientras que en el micro será suficiente con tan solo tres minutos.

Una vez hechas, ya sólo queda pelarlas (con cuidado de no quemarse) y a disfrutar. La mayoría de la gente las come así, sin más, porque es el modo tradicional y, también, más sano. Pero siempre puedes pincharlas con un palito y mojarlas en mermelada o en alguna crema dulce, que les da un puntito excelente.

tarta_de_cafe_y_castañas

Otras maneras de comer castañas

A lo mejor estás cansado de comer castañas siempre asadas, te gusta descubrir nuevos modos o, claro está, tienes muchas castañas y quieres aprovecharlas. No hay problema; este rico fruto es muy versátil y, aunque no sean tan conocidas, hay multitud de maneras de prepararlas.

Como el otoño y el invierno son temporadas en las que los platos calientes se agradecen un montón, puedes preparar una rica sopa de castañas hirviéndolas con unas verduras y luego triturándolo todo y añadiendo un poco de nata para que quede una sopa rica y cremosa.

Por supuesto, las castañas también son una guarnición estupenda para muchos platos de carne, como conejo, pollo o pavo. De hecho, es una de las guarniciones más tradicionales y antiguas que se solían preparar para acompañar los platos principales en la cocina castellana de hace siglos.

Y, cómo no, los postres… aquí es donde puede llegar el verdadero vicio. Desde un pudin hasta cremas, sorbetes, bombones, tartas, etc.

La verdad es que las castañas se adaptan muy bien a todo tipo de platos, dulces y salados, por lo que no tienes excusa para acabar con las reservas que te hayas traído de tus caminatas otoñales o de tu visita a los parientes del pueblo.

Así que ya sabes, vete a por castañas, disfruta del aire libre y recupera una tradición muy bonita, aventurera y nutritiva que tanto disfrutaban nuestros padres, tíos y abuelos hace años y que no está mal recuperar de vez en cuando.

Foto portada foto vía Public Domain Pictures

Castañas foto vía Pixabay

Sopa de castañas (Alpha. Wikimedia Commons. CC BY-SA 2.0)

Tarta de café y castañas (Daniel Zemans. Flickr. CC BY 2.0)

5 deportes al aire libre que aún puedes practicar en otoño

Además de correr o caminar estas fechas son perfectas para practicar deporte al aire libre. Aprovecha que las temperaturas aún no han descendido al máximo y sal a practicar deportes al exterior: explora las ventajas de ponernos en forma durante el otoño.

Llega el otoño, y el frío parece llegar para cambiar las actividades físicas que habitualmente hacemos, aunque esto no tiene por qué ser así. Se fue el calor, pero todavía podemos aprovechar las temperaturas, van descendiendo pero ahora son perfectamente soportables para todo un deportista como tú y, aunque los días se van acortando aún hay tiempo para aprovechar las últimas horas de luz para hacer un poco de ejercicio y ver una bonita puesta de sol al terminar.

Correr y caminar son deportes que se pueden practicar durante casi todo el año, pero no son los únicos. Al correr entramos rápidamente en calor y si nos abrigamos bien se puede salir en invierno, e incluso hay quien disfruta mucho de una buena carrera bajo la lluvia. Es importante ponerse un buen impermeable y no pasar mucho tiempo mojado a la intemperie, pero tomando precauciones puede ser muy placentero.

Puede ser que el otoño – junto con la primavera – sea la mejor estación para caminar y practicar senderismo, ya que el campo se llena de colores y los paisajes son verdaderamente bellos.

Además de correr y caminar hemos buscado otras cinco ideas para aprovechar estos próximos meses de deporte al aire libre y los beneficios que esto va a aportar a nuestra salud sobre todo de cara al invierno.

La actividad física regular fortalece el sistema inmunológico, con lo que nuestro cuerpo se hará más fuerte frente a los posibles resfriados y nos iremos aclimatando ante el invierno ¿Quién dijo frío?

Baloncesto: Deporte al aire libre y un buen rato con los amigos

Para echar un partido de basket solamente necesitas una cancha y como mínimo un compañero más para calentar o practicar unos tiros y algunas jugadas. También existe la modalidad 3×3 que no exige el número mínimo de cinco jugadores. Sea como fuere, con una pelota de baloncesto y una canasta la diversión y el entrenamiento están asegurados.

5 deportes al aire libre que aún puedes practicar en otoño

Calentar, correr, ejercitar brazos y piernas sobre una cancha de un parque cercano, realizar deporte en equipo y compartir experiencias con amigos. Una opción muy recomendable.

Patinaje: la vida sobre ruedas

Entrenar sobre ruedas es una alternativa al running muy atractiva. Trabajamos la coordinación y el equilibrio, además de la resistencia aeróbica y músculos muy parecidos a los que se usan para correr, pero sin forzar tanto las articulaciones.

Patinar es una bonita forma de disfrutar del paisaje anaranjado de la ciudad, además de respirar la fresca brisa otoñal.

Buceo: la vida marina es sorprendente en otoño

Cuando el aire se enfría con la llegada del otoño, las masas de agua permanecen todavía con una temperatura suave hasta el inicio del invierno, por lo que para quienes tengan acceso fácil al mar, el buceo será una vía perfecta para hacer un deporte muy atractivo. El Mediterráneo con sus temperaturas suaves es un lugar ideal en el que sumergirse en otoño.

5 deportes al aire libre que aún puedes practicar en otoño

Los transformaciones que suceden durante el otoño en la superficie también tienen lugar bajo el agua: es una experiencia sorprendente.

Ciclismo: pedalear es felicidad

La bicicleta es nuestra amiga en la ciudad. Tanto dentro como fuera de ella, el ciclismo es una actividad perfecta para cualquier época del año, y en otoño nos podemos beneficiar de un bonito paisaje del que podemos disfrutar en nuestras travesías.

La bicicleta es un medio de transporte cada vez más utilizado en la ciudad, pero también es una manera de entrenar ecológica y saludable que nos permite transportarnos en el campo hasta llegar a caminos y parajes de sorprendente belleza.

Yoga al aire libre

Qué mejor lugar para practicar yoga que un parque, con la hierba mullida y un bonito paisaje otoñal que contemplar y relajarnos. Estirar, respirar y meditar en la naturaleza es una actividad gratificante y reconfortante donde las haya.

5 deportes al aire libre que aún puedes practicar en otoño

Respirar el aire fresco que nos brinda el otoño es un aliciente muy agradable cuando estamos haciendo ejercicio al aire libre. Si elegimos la ciudad para nuestra actividad, intentemos realizarlo en momentos en que no haya muchos coches para respirar un aire más puro. Un parque, las afueras de la ciudad o el propio campo nos ofrecerán un aire otoñal limpio y fresco, sobre todo después de la lluvia.

Recuerda que es importante calentar antes de empezar y estirar tras la actividad, sobre todo en momentos en que haga más fresco, es importante aclimatar los músculos antes de empezar el trabajo físico si queremos evitar lesiones.

Hay que tener en cuenta también que con este frío incipiente hay que tomar precauciones y no confiarnos, ya que en entretiempo a veces no tenemos en cuenta que precisamente el cambio de temperatura es lo que nos puede llevar a acatarrarnos. Recuerda llevar ropa adecuada para mantener una temperatura corporal adecuada al parar el ejercicio y en caso de que nos pille el frío o se ponga a llover y sobre todo. Para esto es importante un impermeable ligero que además corte el viento. Por lo demás, cubrirnos garganta, cabeza y manos y llevar ropa que evite que la humedad permanezca en ella.

Hacer deporte al aire libre tiene un beneficio que agradeceremos especialmente en otoño y es que nuestro humor mejorará notablemente por el efecto de las endorfinas que segrega el cerebro cuando hacemos ejercicio.

Muchas veces la llegada súbita del frío y el fin del verano nos provoca melancolía, tristeza o mal humor. Pues ya lo sabes: el mejor remedio contra estos sentimientos es salir a la calle ahora que no hace un calor excesivo como en los meses de verano y practicar deportes que nos hagan disfrutar a tope de la naturaleza.

Explora tu ciudad, siempre hay un lugar en el que desconectar en otoño

Puede que aún eches de menos tus relajadas vacaciones, o puede que ya hayas entrado de lleno en la dinámica de la rutina de casa al trabajo y del trabajo a casa y necesitas desconectar. Te damos consejos para explorar tu ciudad en busca de lugares tranquilos en los que desconectar.

El nuevo curso ha comenzado y has entrado de lleno en proyectos, responsabilidades y cosas que hacer que a veces te estresan un poco más de la cuenta. El otoño ya ha llegado, y el frío, que llega sin avisar, y la lluvia siempre nos hacen sentir una cierta melancolía, tal vez de las vacaciones o del buen tiempo, o de no se sabe el qué…

A la vez la ciudad se ha llenado de colores nuevos, los tonos rojizos de los árboles y esa luz tan especial que llega con el otoño.

Llegas a casa y sigues pensando en aquello que no sabes si finalmente se habrá solucionado, o si al final enviaste ese mail o se te ha quedado en la bandeja de salida, en un limbo de incertidumbre que te tendrá en vela toda la noche. Mañana tienes que acordarte de esto y de lo otro… Sí, te tienes que acordar, pero mañana.

Pero, ¿qué supone exactamente desconectar? Parar, pensar en cosas diferentes a las que has estado trabajando a lo largo del día, mirar al horizonte y airear nuestras ideas. Estas pueden ser algunas ideas.

Cada cosa a su tiempo

Una de las mejores maneras de olvidarnos del estrés es conseguir un equilibrio entre la vida laboral y la vida personal. Cuando salimos del trabajo, hemos salido y estamos en nuestro tiempo libre, y lo mejor es que lo utilicemos para hacer cosas que nos hagan pensar en asuntos diferentes.

Las personas mas creativas y apasionadas con su trabajo dedican un tiempo a dejar de hacer lo que están haciendo.

Esto favorece el mantenerse aireado y retomar las tareas con nuevos enfoques que hemos adquirido en nuestros momentos de descanso. Todos necesitamos un tiempo de descanso de calidad para volver a emprender nuestras ocupaciones con un aire nuevo, reorganizar prioridades, o simplemente empezar el nuevo día con energía.

La ciudad ofrece numerosas posibilidades para ayudarte a desconectar y a dedicar un tiempo para ti, a hacer lo que te gusta sin apretadas agendas u obligaciones que no terminas de comprender. Es muy importante que todos los días nos dediquemos al menos un momento a nosotros mismos, a situarnos y cambiar un poco de aires. Al igual que durante tu jornada laboral aprovechas el día al máximo para sacar los proyectos adelante, presta mucha atención a ese momento que te regalas a ti mismo, porque estás en TU momento. Aquí y ahora.

Pasear por la ciudad

A veces es complicado llegar a este estado de mindfulness, de valorar y poner plena atención al aquí y al ahora, pues bien caminar es una buena manera de comenzar.

photo-1458240598330-ccda17524e5c

Puedes practicar técnicas de mindfulness para las cuales no necesitas estar en ningún lugar en concreto, y comenzar así tu paseo. Así será más fácil olvidarte por un rato de lo que vas a hacer mañana.

Imagina una avenida llena de árboles, las hojas naranjas adornan la calle con sus colores, también en el suelo. Pasear es un método perfecto para desconectar.

Salir de la zona de confort, pasear por la ciudad, perdernos por calles y callejuelas, encontrar rincones nuevos, es una de las mejores maneras de desconectar.

Comenzar a andar, a mirar el paisaje urbano y a la gente pasar como si de una película se tratase. Así empiezan a aflorar pensamientos positivos, ideas, deseos y sueños que muchas veces no sabemos ni que estaban.

Un buen paseo nos puede llevar a un estado de relax muy positivo en el que hemos aireado las ideas y sin darnos cuenta, hemos dado rienda suelta a la creatividad. La exploración interior favorece la creatividad y el pensamiento lateral, aquel que nos ayuda a resolver problemas de manera creativa, con imaginación y sin hacer suposiciones subjetivas.

Se trata de observar y de cambiar los recorridos convencionales de nuestro pensamiento para dar lugar a nuevas y frescas ideas.

 Explora tu ciudad, siempre hay un lugar en el que desconectar en otoño

Otras formas de desconectar

A veces buscamos el silencio para alejarnos de las preocupaciones, aislarnos del ruido y el ajetreo de la ciudad para relajar la mente. Este silencio lo podemos encontrar en un parque o una plaza. Vayamos en busca de unas vistas bonitas, que se suelen encontrar en los puntos altos de la ciudad.

Solamente el contemplar un atardecer o las luces de la ciudad al caer el sol es un espectáculo digno de ser disfrutado y nos acerca a la atención plena que mejora nuestro bienestar físico y emocional.

Explora tu ciudad, siempre hay un lugar en el que desconectar en otoño

En efecto, huir del estrés tiene repercusiones positivas en nuestra salud, física y emocional.

Las actividades culturales son también grandes aliadas para cambiar el chip: pasear por una exposición, ver una obra de teatro o una buena película. Actividades de este tipo facilitan la concentración, nos transportan a otros lugares y nos ayudan a reflexionar, además de aportarnos nuevos puntos de vista y nuevas perspectivas. Una actividad cultural nos regala un momento de ocio y de disfrute de un trabajo hecho por otros, y eso resulta muy enriquecedor.

No necesitamos grandes cosas para desconectar y alejarnos por un momento del estrés cotidiano.

Solamente hace falta ser creativos y buscar maneras sencillas de alejarnos de bullicios y encontrar las cosas buenas que nos ofrece la ciudad: una avenida llena de hojas secas, un atardecer o un café caliente mientras observamos la vida pasar.

Desconecta para ser mas creativo, para disfrutar de todo lo que haces y para explorar dentro de ti.

Turismo rural: consejos para disfrutar de unas vacaciones fuera de la ciudad

El objetivo de unas buenas vacaciones siempre es desconectar de los hábitos cotidianos. Pero no siempre lo conseguimos del todo, porque muchas veces nos vamos de viaje a lugares que, aunque no estén llenos de asfalto y coches, sí que lo están de gente y que, al final, también pueden resultar un poco agobiantes. Pero para eso tenemos la alternativa del turismo rural.

Este tipo de escapadas, tan apropiadas para cualquier época del año, son perfectas para conseguir esa desconexión deseada y renovar energías.

Si nunca te has ido de fin de semana, o de puente, a una casa rural o a un pueblo en las montañas, sigue leyendo, y descubrirás un nuevo tipo de turismo que te va a encantar.

Lo primero de todo, tienes que valorar que estamos hablando de un tipo de turismo que te ofrece cosas muy distintas a lo comúnmente conocido como turismo de masas. O sea, vas a encontrarte con lo opuesto a esas playas invadidas por hordas de gente o a una gran urbe en la que la gente le va sacando fotos a las luces de neón y se aglutina en las calles comerciales.

Lo que te propone el turismo rural es que descubras que hay alternativas divertidas y saludables alejadas de todo eso. Y, para ello, comienza situándote en un escenario natural, en el que lo que imperan son el color verde de las praderas, los caminos empinados de los montes y los rincones secretos en las arboledas.

El alojamiento en el turismo rural

La opción más habitual de alojamiento en el turismo rural son las casas rurales. Puede que aún no hayas probado esta experiencia, pero con un poco de dedicación no es difícil encontrar una que se ajuste a tu presupuesto y a la ubicación deseada.

Actualmente, hay unas 15.000 casas rurales en España, por lo que, como verás, la oferta es abundante. Eso sí, tienes que tener en cuenta que algunas de ellas están muy solicitadas, sobre todo en temporadas de vacaciones, puentes y fines de semana. Piensa también que la mayor oferta de casas rurales no coincide en las provincias donde se vive más del turismo urbano o playero. En este sentido, tanto las provincias de la costa cantábrica, como Navarra y las dos Castillas tienen una gran oferta. Pero también es de justicia decir que Cataluña y Andalucía tienen muchas de las mejores casas rurales y entornos de toda la península.

Turismo rural: consejos para disfrutar de unas vacaciones fuera de la ciudad

Foto casa rural vía Pixabay

Las ventajas de las casas rurales

Lo bueno de una casa rural, y muy distinto a los alojamientos en otro tipo de establecimientos, es que te ayuda a sumergirte por completo en el espíritu del entorno. La mayoría de las casas rurales son edificaciones antiguas o tradicionales que, debidamente reformadas y actualizadas, están perfectamente diseñadas para alojar a una familia o un grupo de amigos, con espacios y servicios que no podrías encontrar en un hotel o en unos apartamentos urbanos.

Además, tampoco es extraño que las casas rurales sean negocios familiares, por lo que es frecuente que los propietarios de los alojamientos estén cerca y te presten atención y ayuda en lo que necesites, así como asesoramiento sobre las posibilidades que ofrece el entorno y las actividades que se pueden realizar.

Todo lo que puedes hacer cuando practicas turismo rural

En realidad, las opciones son muchísimas. Puede que tengas una idea previa de lo que quieras hacer, y enfocarte en los alojamientos que más facilidades te ofrezcan para ello, y también puede que, mientras buscas una casa, descubras algunas actividades que te llamen la atención y quieras probar.

Turismo rural: consejos para disfrutar de unas vacaciones fuera de la ciudad

Foto senderismo vía Pixabay

Lo básico, y típico también, es salir a pasear o hacer senderismo por los alrededores. En muchas localizaciones y alojamientos habrá accesos a rutas ya establecidas con las que podrás disfrutar de una buena caminata mientras respiras aire puro y, si te gusta la fotografía, sacas unas buenas panorámicas para dar envidia a tus prójimos cuando vuelvas a la ciudad.

También puedes optar por recorrer esos parajes en bicicleta –muchas de las casas están preparadas también para facilitarte el almacenamiento o incluso para ofrecerte alguna–, y no descartes que, en lugar de sobre ruedas, te ofrezcan la posibilidad de ir a caballo.

Y, si eres más atrevido, siempre habrá destinos en los que puedas hacer escalada, piragüismo o incluso algún deporte aéreo como parapente y ala delta.

Turismo rural: consejos para disfrutar de unas vacaciones fuera de la ciudad

Foto ciclismo montaña vía Pixabay

Por supuesto, el estar inmersos en un entorno auténtico, normalmente cercano a pequeños pueblos, también te permitirá gozar de los manjares más caseros y exclusivos que manda la tradición gastronómica de cada lugar.

Si esto te preocupa, porque piensas que vas a cometer algún exceso calórico, piensa en dos cosas: la primera, que lo que comas seguramente sea de procedencia y elaboración casera; y la segunda, que la jornada, antes o después, te llevará a hacer algo que queme esas calorías.

Y lo bien que te sentarán estas vacaciones

No podemos negar que, una vez terminado ese periplo rural, hay una cosa evidente: se vuelve a la rutina con energías renovadas. El hecho de cambiar completamente de escenario, de disfrutar por unos días de un estilo de vida más natural y sano, y de otras pequeñas ventajas como ver el cielo estrellado por la noche, sentarse relajados delante de una chimenea o despertarse con el piar de los pájaros, hará que te olvides de todo lo cotidiano y te deshagas del estrés.

Turismo rural: consejos para disfrutar de unas vacaciones fuera de la ciudad

Foto chimenea vía Pixabay

Además, hay que insistir en las posibilidades que el turismo rural ofrece para descubrir o redescubrir unas aficiones y hábitos que nunca serán tan sedentarios como los más habituales en entornos urbanos.

En conclusión, que unas buenas vacaciones fuera de la ciudad merecen la pena, hay que disfrutarlas, y recompensan con una renovación plena de cuerpo y mente.

Desayuna como un campeón para rendir todo el día

El desayuno es la comida más importante del día. Al menos, eso es lo que se ha dicho siempre –y la sabiduría popular no suele ir desencaminada– y también es lo que aseguran médicos y nutricionistas. Nosotros, por nuestra parte, no les vamos a llevar la contraria y, además, te vamos a explicar por qué no puedes fallar en la primera comida del día y qué no puede faltar en tu desayuno para que rindas a tope en las actividades más exigentes.

Si antes de comenzar tienes alguna duda sobre las razones por las que es tan importante, piensa que el desayuno es la comida que te ha de reponer del ayuno más prolongado del día, ya que habrás pasado todas tus horas de sueño sin ingerir ningún alimento, y esto, de media, supondrá un periodo de entre seis y ocho horas.

Después de todo este tiempo, tus niveles de glucosa habrán bajado y, por si no lo sabes, ésta es la fuente de energía principal de tu cuerpo y cerebro.

Por lo tanto, para afrontar los retos del día, ya sean intelectuales o físicos, tienes que reponer esta bajada de glucosa.

 

foto_2

Foto 2 vía Unsplash

Es bueno para tu cerebro

En muchas ocasiones, las primeras horas de trabajo te van a requerir una mayor concentración en tus tareas y, si los niveles de azúcar son bajos, te costará centrarte y ser productivo. Un buen desayuno nutrirá a tu cerebro de la glucosa suficiente para que abordes tus retos con soltura y cumplas los objetivos que te hayas planteado de un modo más rápido y eficaz.

Y también es bueno para tus músculos

Si lo que te espera es un día activo en lo físico, el desayuno también aportará toda la energía necesaria, y evitarás esas sensaciones de fatiga para llegar con las fuerzas suficientes, al menos, hasta la siguiente comida.

Evitarás los aumentos de peso

Cada vez más estudios defienden que las personas que hacen un buen desayuno son menos propensas a ganar peso. Un desayuno sano y equilibrado no sólo te proporcionará esos nutrientes necesarios para rendir a tope durante el resto de la jornada, sino que también te saciará y reducirá la sensación de hambre a la hora de realizar otras comidas.

Si desayunas, serás menos proclive a picotear entre horas y, sobre todo, a caer en la tentación de esos alimentos poco recomendables que solo sirven para darte un capricho instantáneo.

Consecuentemente, el resto de tus comidas también serán más equilibradas y no sufrirán el desajuste y el desorden de los picoteos entre horas.

 Desayuna como un campeón para rendir todo el día

Foto desayuno cereales vía Pixabay

Como ves, éstas son unas buenas razones para empezar a pensar que un buen desayuno es algo que está bien justificado y que, si no cumples aún con este hábito, deberías empezar a hacerlo.

Pero desayunar bien no es sinónimo de desayunar mucho ni, sobre todo, de desayunar cualquier cosa con tal de llenar el estómago.

¿Qué debe tener un desayuno completo y equilibrado?

Como hemos dicho, lo más importante es que el desayuno pueda proporcionarte todos esos nutrientes necesarios para afrontar las jornadas más exigentes.

Esos desayunos rápidos y fáciles que consisten en bollería industrial son lo opuesto a lo que buscas. A pesar de que al principio te darán un subidón de glucosa y te sientas capaz de todo, solo será una sensación momentánea que, además de proporcionarte un montón de calorías que no quieres, te provocará una sensación de vacío a media mañana. En conclusión, que ese desayuno malo puede ser aún peor que no desayunar.

Los nutricionistas aconsejan que el desayuno concentre un 30% de las calorías consumidas a lo largo del día, pero hay que vigilar bien la calidad de los alimentos que lo componen.

Hidratos de carbono

Una buena propuesta es que la parte central de tu desayuno lo conformen los hidratos de carbono, y éstos los puedes obtener si incluyes pan y cereales. El pan es una gran idea, porque además es fácil de combinar con muchos otros alimentos, aunque no todos son igual de buenos. Mejor si optas por panes integrales o con granos, aunque tampoco pasa nada si algún día tomas pan blanco.

 

Desayuna como un campeón para rendir todo el día

Foto panes vía Pexels (CC0)

En cuanto a los cereales, hay que tener cuidado, ya que muchos de los que se venden para echar en la leche suelen tener un montón de azúcares que no son muy convenientes. Lo mismo sucede con la bollería; las magdalenas, bizcochos y cruasanes, sobre todo si son industriales, te aportarán hidratos de carbono, pero también incluyen entre sus componentes grasas y azúcares –amén de conservantes, colorantes y demás químicos–, por lo que, si los tomas, que sean la excepción y no la norma.

Que no falten las proteínas

La leche, los quesos o los yogures son una de las mejores vías para introducir proteínas en el desayuno. Eso sí, hay que tener cuidado con las grasas que contienen y con lo que puedan afectar a nuestros niveles de colesterol, por lo que mejor opta por lácteos desnatados o bajos en grasas y, si te apetece variar, por algún otro alimento que aporte proteínas y no sea demasiado graso, como el salmón, el jamón curado o el atún.

En cuanto a frutas y verduras

Las frutas también pueden ser una fuente saludable y recomendable de hidratos.

Aportan vitaminas y minerales y, además, aumentan la sensación de saciedad sin aportar esas calorías de más que siempre conviene evitar.

Y si al desayuno le añades alguna verdura fresca, también estarás consiguiendo un buen aporte de fibra. Las hojas verdes o el tomate son opciones estupendas si te gustan y quieres completar el desayuno de la mejor manera.

Desayuna como un campeón para rendir todo el día

Foto sandwich tomate vía Pexels (CC0)

En el caso de que hayas prescindido completamente de las grasas hasta ahora, en la parte de las frutas y verduras puedes añadir un poco de aguacate o de aceite de oliva, que te darán esos aportes necesarios sin incluir grasas de mala calidad.

Si consigues que tu desayuno tenga todo esto (y no queremos decir que te prepares un banquete gigante 😉 mide las cantidades), estarás consiguiendo el desayuno que tu cuerpo necesita para comenzar una dieta equilibrada y, sobre todo, para que no haya aventura ni reto que se te resista.

Es un hábito que, si no estás acostumbrado, te puede costar un poco al principio pero, con el paso del tiempo, tu cuerpo te lo pedirá y no podrás pasar ningún día sin él, ya sea en casa o incluso cuando estés de viaje.