3 maneras de incluir el jengibre en tu alimentación

  • Gastronomía
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El jengibre (Zingiber officinale) es una raíz comestible muy apreciada por su aroma y su sabor picante. Además de eso tiene unas propiedades curativas muy potentes. Descubre 3 maneras de introducirlo en tus platos y ya no podrás cocinar sin él.

 

A photo by Dominik Martin. unsplash.com/photos/JYFmYif4n70

 

En la India se le conoce como el rey de las especias, y es que, además de tener un sabor muy especial para usarlo en la cocina como especia, tiene varios usos terapéuticos. El origen del jengibre se encuentra en la India, pero pronto (en el siglo I) se exportó a Europa mediante el comercio de especias con Roma, y se ha utilizado en todo el continente europeo desde entonces, de hecho, su nombre actual procede de una traducción del inglés antiguo, gingifer.

 

El jengibre en la medicina tradicional

 

Está documentado que en la Antigua Grecia, se utilizaba para corregir tumores, defectos del cuerpo y en tratamientos de parálisis; también en la cultura islámica clásica, entre los siglos VIII hasta el XIV se empleaba como afrodisiaco. En la medicina asiática se usaba para tratar el dolor de estómago, las náuseas y la diarrea. Hoy se conoce como remedio casero para las náuseas, ya sean post operatorias, las causadas por la quimioterapia o el embarazo y también es eficaz contra los mareos en los viajes, así como para tratar la artritis reumatoide y el dolor de músculos y articulaciones debido a sus propiedades anti-inflamatorias. En infusión es útil para inflamaciones de garganta y resfriados en general, ya que alivia la tos y el dolor y es expectorante.

 

Usos culinarios

 

La cúrcuma, el cardamomo y el galangal o jengibre azul son de la misma familia, y son también muy valorados en la cocina. Al igual que el jengibre son especialmente populares en la cocina asiática desde la India hasta Japón.

Empezando por la India, se emplea como ingrediente base para salsas en platos de todo tipo y también en el té para darle sabor. Se recomienda para mujeres embarazadas y durante la crianza.

 

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En Japón es muy popular servido con el sushi, se llama gari, y se trata de jengibre encurtido dulce y se come entre platos. En Malasia, Tailandia, Filipinas o Burma es un ingrediente muy frecuente en las recetas locales y se presenta en diferentes formas: como condimento para ensalada, para hacer sopas, en infusión, etc.

En lugares como Jamaica, Inglaterra, Grecia o Francia se hace cerveza de jengibre, bebida que se popularizó en los países anglosajones desde el siglo XVIII. En España, aunque tradicionalmente su uso no es muy común, se empieza a ver cada vez con más frecuencia en supermercados y fruterías.

 

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Muy bien, ¿pero cómo incorporo el jengibre a mis recetas?

 

Después de esta introducción sobre el origen y los usos locales del jengibre, vamos ver tres maneras muy fáciles de introducirlo en tus recetas.

  1. Almejas con jengibre

En India y en Japón ya hemos visto cómo se valora su uso con pescados como el sushi y mariscos. Prueba a cocinar almejas con jengibre. La manera de hacerlo es muy sencilla: se prepara un sofrito con ajo y cebolla cortado en trozos pequeños al que se le añade el jengibre cortado también en trozos pequeños. Con una rodaja fina es suficiente, ya que este rizoma tiene un sabor muy intenso. Se pasa por la sartén y cuando la cebolla esté pochada se añade un poco de vino blanco. A continuación se añaden las almejas hasta que se abran. Podemos condimentar el plato con cilantro, que le va muy bien tanto al marisco como al jengibre. El resultado es tan delicioso como sorprendente.

  1. Crema de zanahoria y jengibre

Esta crema se elabora de manera muy sencilla y agrega las vitaminas de la zanahoria a las propiedades del jengibre, además de añadir un matiz muy especial a una crema bastante popular por estas latitudes.

Haremos una crema de zanahorias como de costumbre: pochamos un poco de cebolla y añadimos patatas y zanahoria. Lo dejamos cocer con un poco de agua hasta que esta mezcla esté bien cocida. Se puede añadir un poco de apio, que aportará frescura a la mezcla. Entonces se pasa por la batidora y es cuando se le añade una rodajita de jengibre un poco troceado para que se pueda mezclar bien con el puré.

Antes de servir se puede añadir un chorro de aceite de oliva y un poco de cilantro. Notarás como tus vías respiratorias se despejan de inmediato…

  1. Zumos con jengibre

Por último, esta aplicación se puede disfrutar a cualquier hora del día ya que es muy fácil de hacer y se puede conservar unas horas en el frigorífico o en un termo.

La receta ideal consiste en hacer un zumo con una naranja, una lima, media zanahoria y la ralladura de una rodaja de jengibre, se pasa por la licuadora y listo. Esta combinación resulta muy fresca y es una fuente de vitaminas. Complementar tus zumos con poco de ralladura de jengibre añade un sabor muy especial así como un aporte extra de bienestar.

Otra posibilidad es realizar infusiones con el rizoma directamente, aunque también lo podemos encontrar preparado para este fin. La infusión de jengibre con miel es ideal para prevenir y curar catarros y dolores de garganta. Se toma por la noche y a la mañana siguiente te levantarás como nuevo.

Hemos podido ver que se necesitan cantidades muy pequeñas de este rico ingrediente para cada plato y el rizoma se vende entero, siendo su tamaño similar al de una patata. Pero una vez hayas probado estos platos y experimentado las propiedades benignas del jengibre querrás echarlo en todos tus platos y acabará por ser un habitual entre tus hortalizas.

PD: Tal vez te interese tener en tu cocina una pequeña mata de cilantro para rematar tus nuevas creaciones ¡Es cierto que hacen muy buena pareja!

 

Imágenes | Unsplash | Pixabay | foter.com |

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