7 peregrinos nos cuentan por qué el Camino de Santiago es tan “adictivo”

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Sin duda el Camino de Santiago es uno de los recorridos más conocidos del mundo a la hora de afrontar un viaje por etapas. Es un trayecto en el que sabes que puedes ir solo y a la vez estar siempre acompañado, donde el recorrido es duro, sobre todo por la acumulación de etapas y cansancio, pero asequible para todo el mundo. Además tiene una red de albergues estupenda a disposición de los peregrinos y se puede hacer andando, en bici, corriendo, a caballo, etc. Por eso vamos a contrastar la experiencia de 7 peregrinos que nos cuentan por qué el Camino de Santiago es tan adictivo.

Hemos contactado con viajeros de diferentes edades, como Fernando que ya está jubilado y ha realizado cuatro veces el Camino, viendo como éste ha ido evolucionado, incluso cómo se ha comercializado y ahora puedes encontrar desde un anuncio de un taxi para que te lleve la mochila a una máquina de refrescos en medio del bosque con bebidas frías. Antonio que lo hizo hace 20 años mientras que Hélder, Ramón o Paco lo hicieron más recientemente. Todos ellos lo recorrieron andando mientras que Joaquín o Edu lo hicieron en bici.

La motivación para ser peregrino a Santiago

Si en algo coinciden todos los peregrinos ha sido en calificar la experiencia como única, tal y como les contaron y descubrieron después. Para Antonio la motivación era “afrontar un reto y ver si era capaz de superarlo en compañía de sus amigos”. Edu “buscaba un reto de varios días de ruta en bici” y aunque en principio iba a hacerlo acompañado finalmente se marchó solo. A Ramón le motivó “la necesidad de desconectar un poco, disfrutar de la soledad y encontrar espacio para mí mismo” Simplemente por “andar y ver qué ocurría al hacerlo”

Fernando tuvo una motivación socio-cultural, por satisfacer su curiosidad y llegar “al fin del mundo”. Recorrer el camino cuatro veces es algo notable, y ha podido comprobar la evolución del mismo a lo largo del tiempo. Antes “era un reto casi de supervivencia, la primera vez que lo hice el Camino era algo medieval, sin infraestructuras. En los años 70 cuando el peregrino no disponía ni de refugios ni de albergues. Y en los pueblos no había comercios o estaban abandonados…”

Prepararse para afrontar las etapas

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La preparación para afrontar veintitantos días caminando, algunos menos en bici, es un de los factores a tener en cuenta, pero lo cierto es que tampoco se necesita una condición física envidiable. Hélder nos cuenta que lo que hizo fue “preguntar a quienes lo había hecho previamente. Leer e informarse sobre el equipo que has de llevar y tener un ligero conocimiento de los distintos tipos de rutas que vas a afrontar. Luego preparase con tiempo realizando largas caminatas con el mismo calzado que vayas a usar para establecer el ritmo que has de llevar”.

Antonio fue preparado con dos pares de botas y un pequeño botiquín anti rozaduras. El equipo es fundamental a la hora de preparase para recorrer el camino. Para Paco es fundamental descansar cuando acaba la etapa, ya que al día siguiente tienes otra similar. Ramón pensaba que “solo se trataba de andar y que estaba preparado. Craso error, así terminaron mis rodillas”.

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Joaquín y Edu, que lo hicieron en bici, consideran que “basta con estar en buena forma física, ser consciente de tus limitaciones y planificar bien las etapas”. Según Edu “llevar alforjas cambia el rollo de la bici. Repetí unos añitos más tarde y si te duelen las rodillas, mejor parar”. Lo malo es que no hay mucho margen para recuperar en el camino.

Fernando nos comenta que “te vas poniendo en forma mientras haces el camino”, aunque también depende de las etapas que recorres, sobre todo “las duras son Navarra y la Rioja mientras que el recorrido por Castilla es más aburrido y llano, y cuando llegas a Galicia ya estás preparado para lo que sea”.

Las sorpresas del Camino

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El Camino de Santiago también tiene un factor importante de descubrimiento y muchos peregrinos se encuentran con algunas sorpresas. Para Hélder lo fue “hablar y relacionarme con todo tipo de gente, tanto por su procedencia- Brasil, Finlandia, Alemania…- como por su edad. Acabé caminando tanto con grupos de gente joven como con gente mucho más mayor, de modo que ningún día estás realmente solo. Esto se entiende mejor sabiendo que yo de pequeño interioricé en exceso eso de no hablar con desconocidos”.

Paco nos cuenta como le sorprendió ver gente de toda edad, condición social, nacionalidad… Motivados por llegar a un fin común, a pesar de la dureza de algunas etapas. Nadie se rinde. Es gente con la que acabas “coincidiendo a lo largo del camino, con las que se crean amistades breves en el tiempo pero muy intensas y sinceras” como nos cuenta Joaquín.

La hospitalidad, las leyendas que rodean el Camino, el paisaje o lugares increíbles que pintar fueron toda una sorpresa para Antonio, Ramón o Edu. Fernando, dentro de sus cuatro viajes, destaca que en el primero pudo entrar en muchas iglesias y zonas que en los últimos tiempos se encuentran cerradas o acotadas al público. También pudo tocar el órgano de cada una de las iglesias que visitó, incluido el de la Catedral de Santiago.

Un viaje de aprendizaje

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Pero también se aprende en el Camino a ser peregrino, como nos cuenta Hélder, “merece la pena pararse y evaluar con calma qué es lo que se quiere hacer, a dónde quieres llegar y cómo vas a hacerlo. Que es más importante el camino recorrido que las metas alcanzadas, hay que llegar, pero disfrutando lo que se hace”. Para Antonio, un gran dormilón, se hizo muy duro levantarse a las cuatro de la mañana para salir a caminar antes de que el sol salga con fuerza, sin embargo logró superarse a sí mismo.

Para Joaquín el aprendizaje fue cultural, un viaje también por el “maravilloso románico español a lo largo del camino. Imprescindible hacer parada en San Martín de Fromista, Palencia, por no hablar de las catedrales de Burgos, San Isidoro de León”. Ramón, sin embargo, descubrió que existen “mil formas de vivir y que hay una lluvia especial en Santiago”…

Fernando, al vivir el Camino y su evolución en los últimos treinta años tuvo que aprender a “vivir con recursos propios, con la solidaridad de la gente… Comprar pan o agua la primera vez era algo complicado ya que muchos pueblos estaban abandonados… Y tenías que dormir en conventos, que incluso en aquellos tiempos podían no abrirte la puerta. Así acabé durmiendo una vez en las puertas de un cementerio. Ahora el Camino está lleno de comodidades y muy bien organizado para los peregrinos”.

Por qué realizar el camino

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Si hay algo en lo que todos coinciden es en recomendar el Camino, ya que se trata de una experiencia única, que puedes hacer tanto individualmente como de forma colectiva. Helder lo hizo sólo, mientras que Antonio se integró en un gran grupo. Para Paco simplemente “el Camino te enseña algo que no se puede comprender si no lo recorres”.

En lo que no coinciden es en la forma de realizarlo. Mientras que para Joaquín o Fernando lo ideal es hacerlo completo, Edu prefiere hacer tramos cortos en varios años que pegarse la paliza de completar más de veinte días caminando. El reto de auto superación, de cargar con tu mochila durante el recorrido, es el que Antonio o Fernando consideran que no cumpliría con las etapas cortas o tomando atajos como que tu macuto lo acabe llevando un taxi.

Joaquín también considera “imprescindible dejar el móvil, tableta y ordenador en casa. Se trata de perderse uno para poder reencontrarse”. Lo mismo considera Ramón, para el que el Camino es una oportunidad para “desconectar del ruido y del tráfico” y de este mundo tan moderno simplemente “por el placer de encontrarse”.

Lo cierto es que de una forma o de otra el Camino no deja a nadie indiferente. Después de hablar con los peregrinos, de ver como muchos de ellos han repetido, a muchos de nosotros nos ha entrado el gusanillo para tratar de hacer este viaje donde cada uno encuentra un recorrido distinto y una experiencia diferente, por mucho que el destino sea el mismo.

Desde Vive 0,0 queremos dar las gracias a nuestros peregrinos por su colaboración y compartir con nosotros sus experiencias.

En Vive 0,0 | El Camino de Santiago en bicicleta IV: la ruta primitiva

Imágenes | Kike_Fernandez/iStock | roberaten/iStock | peffan/iStock | fmicio/iStock | Luxian/iStock | Guillermo Perales González/iStock

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