Qué hacer estas vacaciones para conocer tu yo verdadero

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En el trabajo y en algunas relaciones sociales nos debemos de tal manera a lo que se espera de nosotros que muchas veces dejamos aparcada nuestra verdadera forma de ser. Durante los días de descanso, en los que no hay que dar explicaciones a nadie, tenemos la oportunidad de volver a conectar con nuestro auténtico yo, que probablemente esté casi olvidado.

Las vacaciones son un descanso merecido, pero podemos aprovecharlas para hacer algo muy beneficioso para nuestro bienestar. Conocer a tu yo verdadero suele requerir años, pero podemos comenzar nuestra exploración con el par de semanas que nos tomamos en vacaciones. Si conseguimos descubrir algo de nosotros mismos, lo más importante será mantenerlo e incorporarlo a la época rutinaria, no dejarlo salir únicamente en vacaciones. Más abajo veremos cómo tratar de conseguirlo.

Elige bien el destino

Si tu propósito estas vacaciones es el de contactar de nuevo con tu verdadero yo o llegar a conocerlo si sientes que nunca lo has alcanzado, es muy importante que elijas un tipo de viaje adecuado a esta pretensión. Más que el lugar al que vas, pues en cualquier parte se puede lograr, lo que tienes que plantearte es el tipo de vacación y, dentro de eso, la cantidad de tiempo que vas a tener para ti. Si se trata de un viaje organizado y frenético con visitas a más ciudades que días, no quedará tiempo para la introspección.

La compañía también hay que elegirla bien. Tal vez la familia no sea la más adecuada porque no es fácil explicarle al cónyuge y a los hijos que hay algo en ti que quieres cambiar o, al menos, explorar. Tiene que tratarse de personas muy comprensivas y que entiendan que no vas a estar dedicándote a ellos un 100% del tiempo. Lo mejor es que ellos –pareja o amigos— estén también buscando lo mismo.

Romantic couple sitting on a jetty under a blue sky at a sunset

Tu propia actitud o predisposición tiene que ser favorable a esta búsqueda tanto como lo será la de tus acompañantes. Por lo tanto, antes de nada, pregúntate si de verdad quieres realizar la exploración, puesto que no será placentera durante todas sus etapas, pero probablemente sí tendrá resultados positivos a la larga.

Pasa algún tiempo a solas

Incluso si viajas con tu pareja o si tu familia y amigos suponen para ti la compañía perfecta, puede ser interesante tener algunos ratos o incluso días enteros para estar a solas. No quiere decir que estas personas cercanas nos impidan ser nosotros mismos, pues, si todo va bien, deberían ser quienes nos lo permitan. Pero sí puede ocurrir que no nos dé tiempo a sentirnos en nuestra compañía y que no podamos echar un vistazo a nuestro interior si estamos rodeados de otros.

Ese tiempo a solas no puede convertirse en un rato para pasar cotilleando en las redes sociales, pues esa conexión, aunque distante y artificial, no nos deja del todo a solas. Lo más grave es que las redes sociales nos obligan mucho más que el contacto real a vivir de acuerdo a un personaje que probablemente no se corresponda con nuestro yo. Para realizar una auténtica exploración, es necesario abandonar la compañía real y virtual.

Closeup on happy young woman drawing heart in weeping glass shower door

Durante el tiempo en el que has conseguido estar a solas o si haces el viaje por tu cuenta, sí puedes conocer a gente nueva. Lo bueno de las personas recién conocidas es que nunca podrán impedirnos ser tal como somos, dado que no esperan nada de nosotros, no tienen expectativas creadas y con ellos será muy fácil dejarnos llevar.

Pequeños consejos para conocer tu yo verdadero

Escribe un diario, como probablemente hacías en la infancia. Recupera el hábito del cuaderno de papel, en lugar de escribirlo en tu tablet u ordenador portátil, pues de esta última forma se parecería demasiado a un agenda de tareas y es precisamente de eso de lo que queremos huir. Así que escríbelo en papel y con un estilo lo más cercano a la prosa posible, alejándote del chip tabla de obligaciones.

Tómate unas vacaciones de todas aquellas cosas que te retienen o paralizan en el día a día, desinhíbete porque no habrá nadie juzgándote. Tus amistades más criticonas o la gente que te rodea cuya opinión más te molesta ahora no está cerca, así que haz todas aquellas cosas con las que sueles cohibirte por el qué dirán. Al mismo tiempo, no seas tú una de esas personas y trata de dejar de juzgar y de ver en los demás solo la belleza.

Handsome man

Enfréntate a alguno de tus miedos. Si tus vacaciones son tan cautas como tu vida cotidiana, tal vez no te haya servido de nada el descanso. Trata de hacer algo que generalmente no harías. Tienes la oportunidad de dejar atrás cualquier hábito insalubre, vínculo o inseguridad.

Relaja el ritmo. Hazlo todo de manera más lenta, trata de dormir más, medita siempre que tengas ocasión y aprovecha que no hay nada que te esté obligando a estar en el siguiente sitio al siguiente momento. Tardarás en acostumbrarte a que nadie te espera, pero así es y esa sensación es muy placentera. La decisión de adónde ir o qué hacer a continuación es solo tuya.

Dedícate a actividades culturales, como visitar galerías de arte, acudir al teatro, leer libros profundos –no necesariamente de los dedicados a descubrirte, sino literatura—… o apúntate a algún cursillo de una práctica inspiradora. Alguna de las cosas que veas o hagas puede servirte de chispa para detonar un descubrimiento. Pero también dedica tiempo a deportes y ocupaciones que te dejen la mente despejada o con las que puedas practicar el mindfulness, ya que gracias a ese tiempo podrás acceder mejor a lo que tienes almacenado muy al fondo de la memoria.

side view of beautiful caucasian woman contemplating artworks in an art museum

Cómo mantener los cambios obtenidos

Como decíamos, nada de esto tendrá valor si se limita a las vacaciones, pues llegar a conocer al yo verdadero es algo que lleva tiempo y requiere perseverancia. Pero se trata de uno de los mejores momentos para dar los primeros pasos. Una vez regresemos a nuestro lugar de residencia habitual y volvamos a encontrarnos con las personas a las que tratamos día a día, tenemos que intentar mantener lo logrado.

No será fácil que nuestros avances resistan, si simplemente nos dejamos llevar, creyendo que su efecto ha sido tan profundo que ya hemos cambiado, que ya está todo hecho. Para conseguir que no se pierdan nuestros descubrimientos, debemos ser muy conscientes de ellos. Por lo tanto, los últimos días (tal vez durante el viaje de regreso si no conducimos nosotros), estaría bien realizar una lista de lo que hemos aprendido sobre nosotros mismos. Dediquémosle tiempo porque requerirá introspección y exploración.

Close-up portrait of smiling female by the sea. Happy woman standing at the seaside and looking away.

De esa lista, elegiremos lo que nos gusta y lo que no. Lo que nos gusta es lo que queremos mantener a partir de ahora en nuestra vida y probablemente alguna de esas cosas vaya a molestar a los demás: a nuestra pareja, a los familiares, al jefe o la jefa e incluso a los amigos más cercanos. Pensemos en qué personas tratarán de minarnos esos logros y vayamos preparando nuestra defensa: no dejaremos que nos obliguen a dar un paso atrás.

En otras ocasiones, seremos nosotros mismos nuestros peores enemigos a la hora de mantener los avances. Nuestras malas costumbres, la procrastinación o la pereza, la cobardía, la timidez… cantidad de cosas de nuestra propia forma de ser nos impedirán mantener esa característica que hemos descubierto en nosotros mismos. Preparémonos para pelear contra los impedimentos autoimpuestos tanto como lo haremos contra los que nos llegan de fuera.

No es fácil y menos con tan solo unos días para lograrlo, pero con que en cada vacación o pequeña salida en puentes y fines de semana largos diésemos un paso adelante en cambiar, el avance sería enorme. Comienza ahora, no esperes más.

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