¿Se puede cambiar de vida? 4 personas nos explican cómo lo han conseguido

  • Mente
cat-icon-on-post

Cómo cambiar de vida

Los cambios suelen asustar incluso a las personas más intrépidas, dado que nuestra zona de confort nos ofrece seguridad y tal vez nos haya costado mucho alcanzarla. Muchas veces, los cambios son forzados en nosotros, pues se nos impone un cambio de residencia, nos sobreviene una crisis existencial o sufrimos un problema o una situación trágica.

Pero también podemos ser nosotros mismos quienes instemos el cambio vital, simplemente porque sentimos insatisfacción, estamos sumidos en una crisis existencial, o tenemos la necesidad de potenciar nuevas capacidades… Para estos segundos casos, en los que el paso lo tiene que dar uno mismo, es necesaria la valentía y tal vez conocer cuatro casos satisfactorios puede ayudar.

Explorar y regresar

Rosa había salido de su pequeño pueblo en España para estudiar diseño, su vida estaba llena de glamour y parecía que se le abrían todas las puertas gracias a encontrarse en las capitales de la moda más importantes en cada momento. Pero su madre enfermó y no había nadie que pudiese ocuparse de ella. Rosa regresó a su pueblo imaginando que aquella decisión significaba renunciar a todo un futuro y echar por tierra lo que había estudiado y avanzado.

Ahora ella tiene su propia tienda y su propia firma de diseño, con una amplia clientela, cosas a las que no habría podido aspirar en otros lugares. No significa que no necestiba haberse marchado, sino que le hizo falta la exploración para saber que podía encontrarse bien en su lugar. El tiempo que pasó fuera le ha servido como exploración para encontrarse a sí misma y para aprender muchísimas nociones que ahora está aplicando. Su madre se puso mejor gracias a tener la compañía de Rosa, pero esta ya no se marcharía de nuevo. Ahora ha encontrado su lugar en el sitio donde menos se lo esperaría: su propia casa.

Woman using internet in the airport terminal.

Perseguir tus sueños

Otra de las personas que ha cambiado su vida para mejor partió con gran valentía, ya que tomó la decisión de marcharse de su país cuando aún era muy joven, pues sabía muy bien lo que quería. Ha conseguido un sueño que parecía imposible quedándose en su propio país y ahora se dedica a y vivie de lo que le gustaba desde niña.

Pero dejamos que sea ella quien nos cuente cómo le ha afectado el cambio vital: “Con 17 años me fui a vivir a Inglaterra, y después de otros 17 años allí, emigré otra vez a Los Ángeles (Estados Unidos), donde llevo viviendo desde el 2010. Cambiar de vida, dos veces, me ha venido estupendamente para mi bienestar emocional, material e incluso espiritual”.

Business Woman Working Planning Ideas Concept

“El aislamiento, la soledad y el desarraigo también trajeron consigo beneficios emocionales. Aprendí a ser independiente y valiente. Me deshice de muchos compromisos familiares y convenciones sociales que eran dañinas para mí. Aprendí a escuchar a mi intuición, a seguir como brújula lo que realmente hacía feliz a mi alma en vez de escuchar a los demás. Abrí la mente a nuevas ideas, culturas, religiones, gastronomías y formas de hacer las cosas, hasta que cuestione todo con lo que me había criado y descubrí las verdades universales detrás de las envolturas locales. No fue fácil, pero no lo cambiaría por nada del mundo. Me hizo la persona que soy ahora”. Nuria, Los Ángeles.

Tornar algo negativo en positivo

Miguel Ángel mutó su vida de forma no voluntaria en un primer momento, ya que su traslado estuvo motivado por una mala relación sentimental. Pero no fue lo que le había ocurrido, sino la determinación que él tomó a continuación y cómo decidió actuar al respecto lo que es interesante. Se trasladó a Tailandia sin tener allí contactos ni conocidos y comenzó literalmente una nueva vida tras su ruptura. Ahora trabaja con éxito en una página web de diseño y no se aferra al pasado.

"Big buddha statue at Wat muang, Thailand"

Él mismo nos resume que “cambiar una sonrisa por un ceño fruncido, cambiar ‘la prisa’ por un paseo, cambiar el es que, no saben por ¿y por qué tienen que saber, cambiar zapatos para cada ocasión, por unas chanclas”…

Todo cambio no tiene precio, para el resto, es solo un inicio apasionante de sensaciones y encontronazos culturales, el trauma lo puedes poner tú mismo, si no tienes algo más emocionante que hacer. En Tailandia, cuando vienes con el cambio entre ceja y ceja pues Internet te ofrece la posibilidad de desarrollar webs o diseño sin el obstáculo de las fronteras, lo mejor que puedes hacer es venir sin ‘mochila’, sin cargas del pasado, sin pesares desatendidos y lo más importante, es venir con ganas de cambiarte todo, la experiencia es inigualable”.

Close up portrait of a smiling young man with hand in hair

Cortar por lo sano con algo que no nos ilusiona

No todos los cambios vitales tienen necesariamente que incluir un traslado a otro país u otra ciudad. El caso de Teresa se refiere a todos sus aspectos, pero no a la residencia. Ella tuvo el valor de dejar algo que, aunque se le daba bien y satisfacía sus necesidades económicas y de estatus, no le ilusionaba. Dado que es escritora, quién mejor que ella para contarnos cómo le fue:

“Me licencié en Derecho porque soy concienzuda. Saqué una carrera que me pareció aburrida, todo el mundo decía que ejercerla era mejor. Trabajé y lo hacía bien, o eso decían, porque en realidad nunca sentí el Derecho como algo mío, algo en lo que supiese lo que estaba haciendo, algo sobre lo que pisar firmemente. Así que lo dejé, y no fue un fracaso sino una decisión”.

Hand Swiping Credit Card In Store

No puedes volcar tu vida a algo con lo que no eres capaz de implicarte. Y me fui al extremo opuesto, monté mi negocio, algo que implica hasta el más recóndito extremo de tu vida. Y lo hice sin la conciencia de que aquello era un cambio vital, sin saber que estaba cambiando mi forma de estar en el mundo, que estaba cambiando ser empleada para emplear, tener un tiempo estructurado por no tener horarios, la certeza de un sueldo por la presión de unos gastos fijos. Y esa decisión me permitió fabricar mis propias opciones, la posibilidad de decidir”.

“Quince años después, sé que mi vida es mejor aunque solo sea porque en este camino me he implicado todos los días de mi vida, incluso los que he estado tentada de arrepentirme, incluso los más cansados, también los días que digo que yo lo que quiero es trabajar para alguien con un horario fijo o los días que pienso cerrar y dejarlo todo porque gestionar cansa mucho. Todos los días, incluso esos, sé que mi vida es mejor porque un día no firmé un contrato con una gran empresa, no decidí trabajar con ellos, y me lancé a construir algo que es parte de mí”.

Closeup portrait of happy young woman covers her face of hair.

Con tantos ejemplos positivos, resulta evidente que dar el paso no parece algo tan grave ni que deba darnos tanto miedo. No siempre será fácil y puede haber momentos de vértigo, una mayor exigencia de dedicación y esfuerzo y tal vez alteraciones que nos resulten incómodas en las primeras instancias. Pero pasado el tiempo de ajuste, encontraremos que somos personas diferentes y que incluso esas dificultades también nos han ayudado a crecer y nos han servido para descubrir quiénes somos. La vida de antes no la echaremos de menos porque, si había algo que nos insatisfacía, estaba claro que era necesario desprenderse de ello.

Imágenes | iStock Photos

[Total:0    Promedio:0/5]

Comentarios

compartir en redes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.