9 corredores nos explican por qué nos hemos vuelto locos por el running

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El running es una de las actividades que más hemos visto crecer en los últimos años. Salir a correr siempre ha tenido una gran cantidad de adeptos, pero en los últimos tiempos se ha convertido en algo normal ver a alguien, que jamás habríamos pensado, que se ha vuelto un adicto al running. Por eso hemos querido contactar con 9 corredores que nos explican por qué nos hemos vuelto locos por el running. No hay que mirar más que las estadísticas de participación en carreras populares para ver cómo ha aumentado el número de participantes en este deporte.

El running empieza a enganchar a un tipo de deportista que, en muchos casos, tenía abandonada toda actividad física, a veces debido a un horario laboral que no le permite muchas alegrías ni demasiado tiempo libre. Los runners con los que hemos contactado tienen perfiles variados, desde controladores aéreos, publicistas, investigadoras, ingenieros de telecomuncaciones, consultores, técnicos de radio, doctores en física o entrenadoras personales, pero fundamentalmente desarrollan trabajos que requieren pasar muchas horas sentados en una silla. No por ello tenemos que generalizar, ya que son muchos los practicantes que salen a correr después de trabajar durante todo el día en un trabajo que requiere un esfuerzo físico, como camareros que van de un lado para el otro todo el día o trabajadores de la construcción. Vamos a ver algunas de las razones por las que engancha el running.

¿Por qué el running engancha?

Cuando se realiza un ejercicio físico de resistencia como en el caso del running, un esfuerzo mantenido a lo largo del tiempo, estamos sometiendo a nuestro organismo a altos niveles de estrés. Nuestro cuerpo reacciona generando endorfinas, también conocidas como las hormonas de la felicidad, como defensa a este estrés, produciéndose esa sensación de placer al finalizar el ejercicio y, en parte, esa sensación de necesitar realizar el ejercicio físico cuando nos hemos saltado algún día de entrenamiento.

Para Juan Cabrera, periodista de 44 años, el principal factor es “porque te libera de las tensiones del día, del trabajo, de la familia. Vivimos muy acogotados por las obligaciones y el estrés, y el running es una vía de escape. Por lo que dicen, genera una química muy positiva para el cuerpo y la mente. La sensación que te deja es una felicidad momentánea, un placer ligero, pero adictivo, que te hace afrontar los problemas de una manera positiva“.

Otros factores tienen que ver con la mejora física que se siente o la lucha contra uno mismo, tal y como nos comenta Lorenzo, controlador aéreo de 42 años, para el que se engancha “si tiene una carrera prevista con fecha concreta, por el reto que supone, por mejorar tu marca (aunque sea algo discreta) o bien por acabarla simplemente, como la primera vez que corres una media o una maratón. Igualmente, salgo en bici y voy a nadar con mucha más frecuencia si voy a hacer un triatlón que si no lo tengo fijado“.

Ese componente de superación personal también está presente para Raquel, periodista y entrenadora personal, que ve en el running un componente de superación y de competición contra uno mismo, por el hecho de ver que puedes ver cómo vas mejorando día tras día. “El running te permite ver esto de forma muy clara, sobre todo cuando estás empezando que es cuando se ven las mayores mejoras, y es muy motivante para seguir saliendo a correr cada día”. De forma similar piensa Irene, de 36 años, investigadora y profesora universitaria, para la que engancha “si disfrutas haciéndolo, al fin y al cabo se trata de ir superando pequeñas metas cada día”.

¿Cuándo te volviste a enganchar al running?

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Lo cierto es que todos corremos de pequeños, muchas veces como parte de otros deportes, pero lo cierto es que se vuelve a retomar esta actividad en algún momento. Con diferentes motivaciones, para Marcos, doctor en Físicas, coincidió con el nacimiento de su hija. Otros como Ismael, consultor en tecnología de 40 años, ha sido una actividad que se ha mantenido a lo largo de su vida, con mayor o menor intensidad, pero sin abandonar del todo salir a correr.

En otras ocasiones tiene que ver con un cambio de casa, como le ocurrió a Lorenzo, al tener un pinar al lado de casa apetece más salir a correr al aire libre que hacer cinta en el gimnasio. En el caso de Pedro, ingeniero de Telecomunicaciones de 36 años, fue con 32, al cambiar de trabajo cuando se vio con las tardes libres y decidió salir a correr.

En el caso de Luis, publicista de 40 años, se enganchó por una apuesta, el reto era que, si le conseguían un dorsal para el Maratón de NCY, el corría la carrera. “En febrero de 2014 no corría ni 5 kms y en marzo de 2014 me regalaron el dorsal para correr el maratón de NYC en noviembre de este mismo año. Dije que me preparaba y corría una maratón y lo dejaba… Estamos dos años después con 3 maratones y mas de dos mil kilómetros en mis piernas“.

¿Cómo conseguiste superar la fase inicial en la que se sufre más que se disfruta y cuánto tiempo duró?

Pero disfrutar con el running supone superarse a uno mismo, sobre todo esa fase inicial en la que se sufre y no se disfruta tanto. Marcos nos cuenta que el secreto es iniciarse poco a poco, y Rafa, técnico de sonido de 35 años, nos explica su truco: “No empecé a correr, sino que empecé a andar rápido y con ritmo sostenido hasta alcanzar el ritmo y el tono físico necesario para luego pasar a la fase de carrera“.

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Luis nos explica como el convertir el salir a correr en un hábito, queda muy bien sobre el papel,  pero es una pelea contra ti mismo. “En mi caso, cada vez que me tomo unas semanas de descanso, vuelvo a la pelea de calzarme las zapatillas. El trabajo, los niños el frío en invierno y el calor en verano son las excusas perfectas. Pero en mi caso saber que se acerca la fecha de una carrera, que el objetivo del año está cerca, hace que le gane la pelea a la pereza”.

Para Raquel, a pesar de tener una forma física envidiable ya que practica otros deportes, los inicios pueden ser un poco frustrantes, “sobre todo hasta que entras dentro de la dinámica de salir a correr por lo menos tres días a la semana. Lo mejor para mí fue ponerme como meta (a medio plazo) una carrera, que en mi caso fue la San Silvestre, y entrenar para ello“. Algo similar le ocurre a Irene que nos cuenta que sólo tuvo que cambiar de actividad. “Al principio cuesta, porque renuncias a otras actividades que te gustan, pero para mi cada entrenamiento es un reto que tengo que superar y que quiero hacer mejor que el anterior“.

Algo similar ocurre con Pedro, que salía a correr siempre por un mismo circuito de poco más de un kilómetro. Empecé a medir mi tiempo y a intentar superarlo al día siguiente. También escuchaba música. Era mi único momento para escucharla y en cada salida estrenaba lista de reproducción. Quería que llegase el día siguiente para escuchar y descubrir nueva música y para intentar mejorar mis tiempos, que apuntaba en una antigua web de corredores. Esas eran mis primeras motivaciones que hicieron que me enganchara a correr“.

¿En qué piensas cuando sales a correr y cómo te ayuda, si lo hace, a organizar tus ideas, trabajo y día a día?

Pero correr no sólo proporciona bienestar físico, sino también mental, que tiene que ver con cómo el ejercicio nos ayuda a olvidarnos de los problemas y cuestiones del día a día. Marcos, por ejemplo, evita pensar en trabajo o en planificación de tareas (me distrae y ralentiza los ritmos). Coincide con Lorenzo, que sí aprovecha para organizar tareas pendientes de cualquier ámbito, aunque admite que, cuando entrena con ritmos marcados, “es más difícil y estás más pendiente del crono“.

Para Luis es diferente. “Muchos días llegas a casa después de entrenar y ni sabes en qué estabas pensando durante los últimos kms. Es muy diferente un día de entreno que un domingo en carrera. Yo siempre voy acompañado por la música y en entreno repaso el día ( si corro por la noche) y si salgo por la mañana, me preparo el día“. Para Juan puede ser una forma de inspiración, ya que mientras corre fluyen las ideas por su cabeza y eso le ayuda en el trabajo más tarde. Hay enfoques de artículos pendientes de escribir que decide mientras corre.

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Y es que correr parece ser una forma de mejorar nuestra creatividad. Raquel nos cuenta que prefiere correr con música, porque le ayuda a evadirse dentro de lo posible. “Todavía no he llegado a ese punto del que hablan muchos runners de correr sin pensar en anda, con la mente en blanco, pero me encantaría. Sí que me ayuda en mi trabajo porque me da muchas ideas para escribir: es una especie de momento de inspiración“.

Para Irene o para Ismael, el momento de salir a correr supone tiempo para ellos mismos, donde no piensan en nada, concentrados en el entrenamiento que se han propuesto o la música que están escuchando. Sin embargo, muchas veces después de este ejercicio, al llegar a casa, encuentran la clave para solucionar problemas o cuestiones que les estaba costando resolver. Es como si tras una sesión de running tu cabeza estuviera más ordenada.

¿Qué ha supuesto estar parado sin poder correr para ti?

Cuando un runner se ha enganchado a salir a entrenar, un periodo de inactividad puede resultar un problema, ya sea por una lesión o por otros motivos. En el caso de Lorenzo, a pesar de tener problemas en las rodillas que le obligan a parar durante meses, busca en el triatlón su vía de escape, pudiendo realizar natación o bicicleta sin problemas. En el caso de Luis, una lesión durante una carrera supuso un parón importante. “Durante el maratón de Berlín, por un sobre esfuerzo una rotura de fibras en el glúteo me hizo bajar el ritmo. Pero eso si se terminó con buen tiempo… La primera sensación es de rabia y miedo a que la lesión sea grave. Fueron casi tres meses, dado que al no parar en el momento, la cosa se agravó. Pero antes de quedarme tirado en el sillón, busque deportes alternativos. Primero natación, luego ejercicios en el gimnasio y en cuanto me dieron el “ok” a probar en cinta. Estos meses, fueron los que mas ganas tenia de salir a rodar, pero el gimnasio fue una vía de escape para aguantar“.

Pedro nos cuenta su truco para no sufrir lesiones o estar parado: correr descalzo-minimalista. “Nunca he sufrido ninguna lesión importante como para estar meses parado, pero cuando he estado con molestias que me han tenido aparcado durante algunos días ha sido bastante duro. Es en esos momentos cuando más valoras lo que significa correr. Correr es salud“.

A la hora de participar en una carrera, ¿realizas algún tipo de revisión médica previa?

Correr también supone un mínimo control médico. A veces lo dejamos de lado porque ya realizamos revisiones en nuestro trabajo, como le ocurre a Lorenzo, que por su actividad profesional debe hacerse dos anuales. Eso sí, prefiere no volverse loco y, como nos cuenta, “me meto a hacer una carrera si sé que estoy preparado. No me da por correr un trial de 100 kms por Navacerrada“.

Luis nos cuenta su experiencia, ya que, en la última Media Maratón de Gijón vio caer delante suya a una persona a la que tuvieron que sacar de una parada cardiaca. “Semestralmente me hago un chequeo, es cierto que lo hago más por mi familia que por mí. Soy de los que piensan que para pruebas de más de 10 kms debería ser necesario presentar unas pruebas médicas. Es cierto que dejaría de lado la palabra “popular” y se profesionalizaría bastante. Pero sin un entrenamiento y un seguimiento médico, correr 21 kms o 42 kms es un esfuerzo peligroso para tu cuerpo y la gente no se para a pensarlo“.

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Irene amplía el ámbito a otras actividades, ya que independientemente del deporte que practiquemos es importante saber en qué condiciones físicas estamos para practicarlo. En el running es más normal practicar estas pruebas de esfuerzo, trabajar con pulsómetros, etcétera, pero en fitness o en ciclismo no es tan habitual. Para Irene, queda mucho trabajo por hacer en este sentido.

Todos los runners tienen una cosa en común: son apasionados de este deporte y embajadores del mismo. Rafa nos cuenta como le animaron a continuar corredores más veteranos y superar la fase inicial o el placer de compartir el ejercicio con su perro Versus. Para Ismael, los locos son los demás, porque no saben lo que se pierden por practicar el running. Después ya no se puede parar y se convierte en un hábito muy saludable sin el que no se puede vivir. Desde aquí queremos agradecer a todos su amabilidad a la hora de compartir sus experiencias con nosotros.

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