Carrera de la Mujer

Qué lleva a tantas mujeres que nunca corren a participar en la Carrera de la Mujer

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La Carrera de la Mujer se ha convertido en una de las citas ineludibles del circuito de running español: se celebra en distintas fechas en varias ciudades españoles a lo largo y ancho de toda la geografía del país, y cada año son más las mujeres que se unen a la marea rosa. Es una oportunidad única de correr por una buena causa, apoyando la investigación del cáncer de mama y a todas aquellas luchadoras que han tenido que enfrentarse o que se las están viendo con esta enfermedad. Por ellas y para todas ellas, miles de corredoras salen a la calle para recorrer unos kilómetros por el centro de sus ciudades.

En cada celebración de la Carrera de la Mujer podemos ver a mujeres de todas las edades y condiciones unirse para correr o caminar juntas. Cada una de ellas tiene una historia, una motivación diferente y hemos querido acercarnos a algunas de ellas para que nos cuenten su experiencia. Desde runners y triatletas experimentadas hasta corredoras novatas; de mujeres que salen a correr cada día y ven en esta carrera una oportunidad especial de compartir kilómetros con sus seres queridos a otras que no son tan amigas de las zapatillas y que, sin embargo, no dudan en liarse la manta a la cabeza y solidarizarse con la causa en este día tan especial.

Estas son las corredoras de la Carrera de la Mujer, y estas son sus historias.

Las runners novatas: disfrutar por encima de todo

Algunas mujeres deciden iniciarse en el running y la vida deportiva a través de la Carrera de la Mujer: es una oportunidad de oro para contagiarnos de ese espíritu deportivo de compañerismo que se respira este día. Este es el caso de Celia, que se calza las zapatillas año tras año para recorrer las calles de Madrid disfrutando del ambiente y de la compañía de sus amigas y de las 30.000 corredoras que llenan la capital. “Año tras año, cuando acabo la carrera, me digo que el año siguiente me la voy a preparar, que voy a intentar correrla entera, aguantar los 7 km y no hacer ningún tramo andando, pero… Me temo que este año he vuelto a hacerme el mismo propósito, a ver si es verdad que el año que viene lo cumplo.”

Celia nos explica por qué le encanta esta carrera, y por qué tiene un sitio especial cada año en el calendario: “en mi caso es algo que hago una vez al año y me llena de energía positiva, es un momento muy emotivo, incluso se me escapa alguna lágrima al leer las camisetas que algunos grupos se diseñan para animar a alguna amiga con cáncer o al ver a tres generaciones de una familia andando o corriendo juntas. No conozco a nadie que haya corrido junto a más de 30.000 mujeres parapetadas con su camiseta rosa que no se emocione, aunque sea un poquito, al hacer este recorrido.”

Elena también lleva asistiendo muchos años a la Carrera de la Mujer: “es una fecha que la marco en mi calendario cada año desde hace siete u ocho años. Creo que es una carrera especial, sin marcas, de colaboración contra el cáncer de mama y de unión”. El recorrido de la carrera, que ha ido cambiando a lo largo de los años, también es un punto importante para las participantes ya que nos ofrece la oportunidad de disfrutar de algunos de los lugares más bonitos de nuestras ciudades. “Todos los años son buenos recuerdos porque tenemos un marco incomparable de vistas al hacer la carrera, ¡el pasar por la zona del palacio real para mi es ya especial!”.

Las runners habituales: a por marca, pero disfrutando del camino

Carrera de la Mujer

En el caso de las corredoras habituales, la Carrera de la Mujer se convierte en algo más: además de un acto de solidaridad y un domingo de diversión, también es una nueva oportunidad para superarse a sí mismas, para mejorar sus marcas en una carrera tan especial. Alicia, una corredora habitual, nos cuenta que “salgo más bien a disfrutar pero una carrera siempre es un reto personal. Cuando empiezas a correr siempre buscas mejorar tu marca”. El problema en este tipo de carreras tan multitudinarias es que la organización suele ser difícil en la salida: “a no ser que salgas con un club de atletismo, es difícil salir corriendo e incluso empezar a correr hasta pasado el primer kilómetro”.

Mi experiencia personal en la carrera también ha sido esa: es mejor pensar solamente en disfrutar y acompañar, porque correr se hace muy complicado debido a la gran afluencia de gente, sobre todo en los primeros tramos. Es un día para dejar de lado los cronómetros, quitarse los cascos y simplemente disfrutar del recorrido, del compañerismo y del espíritu de superación que se respira.

Ludi, corredora habitual acostumbrada a entrenar carreras de media distancia y a trabajar para mejorar sus tiempos, nos habla de su experiencia especial de este año: “es una carrera en la que el tiempo no importa, solo el disfrutarla. Este año ha sido especial porque corrí por primera vez con mi hija una prueba deportiva. Ella ha guardado todo como recuerdo de ese día. Mi mejor recuerdo ha sido entrar este año de la mano de mi hija”. No es raro ver en la carrera a varias generaciones de mujeres de la misma familia corriendo o caminando juntas durante todo el recorrido, apoyándose unas a otras y emocionándose al entrar en meta.

Correr y acompañar por una buena causa

Carrera de la Mujer

Un caso muy especial que queremos compartir con vosotros es el de Celeste. Ella es organizadora de eventos deportivos en Kuwait, pero cada año vuela a Madrid para compartir la Carrera de la Mujer co su madre. “Fue la primera carrera en la que participé y lo hice con mi madre. Ella tuvo cáncer de mama y lo superó. En cierto modo sigo yendo, a pesar de vivir en el extranjero… Lo hacemos a modo de tradición, por todo lo que supuso. La carrera la hago con mi madre y mujeres de la familia”.

El apoyo que todas las corredoras sienten durante esta carrera es especial e indescriptible: “Lo que hace diferente a esta carrera de todas las demás es, sin ninguna duda, la emotividad”, nos cuenta Celeste. “Ver a un padre y un hijo correr con la foto de la madre en la camiseta y una pancarta que dice: “nosotros corremos por ti”… Eso no tiene precio, eso no se ve en otras carreras. Tengo grabada la imagen de mi madre cruzando la línea de meta por primera vez: corrió todo el recorrido muy despacito y al final completó. Estaba muy emocionada: se le saltaban las lágrimas y creo que supuso un subidón de motivación para ella al ver que podía“.

La Carrera de la Mujer, en fin, es un día para disfrutar, para compartir experiencias, para acompañar y sentirnos acompañados de nuestros seres queridos. Puedes prepararla a conciencia para buscar una marca o puedes simplemente tomártelo como un paseo a buen ritmo combinando momentos de carrera y otros de caminata para disfrutar de la compañía y de la ciudad. Lo importante es disfrutar de cada momento: desde la llegada a la línea de salida en Moncloa “con todos los vagones del metro invadidos por mujeres de rosa, todas hacia el mismo destino” como nos cuenta Celia, “hasta la llegada a meta con los brazos en alto viendo el reloj y sabiendo que has hecho un tiempo “pésimo”, pero orgullosa de haber llegado hasta allí y de haberte acordado por el camino de tantas mujeres que lo están pasando mal en estos momentos“.

Imágenes |  juanedc.com en Flickr, Celia Almorox, Ludi García

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