Tailandia, Perú, China, Japón y México: 5 viajeros nos cuentan la escapada de su vida

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Viajar es uno de los planes más interesantes que podemos hacer. No se trata ya del viaje en sí mismo, sino de su planificación, los recuerdos que nos deja y cómo cambiamos a lo largo del mismo, porque muchas veces un viajero no es la misma persona cuando llega a su destino que cuando vuelve a su ciudad de origen. Por eso, hemos querido contactar con cinco grandes viajeros para que nos cuenten su experiencia en una de sus escapadas, en este caso, en Tailandia, Perú, China, Japón y México.

Son destinos que culturalmente pueden estar muy alejados de nosotros, como es el caso de los destinos asiáticos, pero, en otros casos, aunque nos puedan parecer muy cercanos, como México o Perú, las raíces de la cultura precolombina se fusionan y cambian en muchos aspectos la forma de ver la vida y encarar las dificultades. Nos da una perspectiva diferente y, cuestiones que nos podían generar mucho estrés antes de viajar, tras conocer otras culturas, aprendemos a relativizarlas y encararlas de otra manera. Los viajes nos son sólo un desplazamiento, sino también son un aprendizaje.

Elegir el destino, una difícil decisión

Natalia viajó en 2010 a Perú acompañada de unas amigas que llevaban tiempo planificando el viaje. No conocía mucho del país, más allá de Machu Picchu y su destino no le llamaba especialmente la atención, aunque el entusiasmo de sus amigas fue lo que finalmente le hizo engancharse al viaje.

Marcos y Elena son dos viajeros expertos que han recorrido multitud de países. Tailandia era su primera experiencia en el sudeste asiático y lo recorrieron por su cuenta, planificando ellos mismos sus destinos, moviéndose por el país en medios de transporte público o alquilando coches. Nada que ver con un viaje organizado. Lo que más les atraía era lo exótico de un país del sudeste asiático, su cultura y las diferencias respecto a Europa. Algo similar le ocurrió a Gina, que viajó con su padre a China, donde “la atracción por conocer una cultura tan diferente a la nuestra fue el principal motivo para elegir el destino”.

En el caso de Marta, Japón fue su destino casi por casualidad, ya que, como nos cuenta, “recibimos la invitación a la boda de unos amigos, él japonés y ella catalana, y decidimos aprovechar para pasar un mes en el lugar”. Su idea inicial era conocer, sobre todo, la parte rural del país y pasaron la primera semana “en el pueblo de nuestro amigo, alojados en un Ryokan (hotel tradicional). Después viajamos en tren a Tokio, donde estuvimos varios días. El resto del tiempo viajamos en un coche de alquiler, acampando en los lugares que más nos gustaban. En Japón la acampada libre es legal y, además, muy segura”.

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En el caso de Carlos, lo que más le atraía de México era “conocer un lugar que típicamente se visita más desde una perspectiva de turismo de sol y playa y del todo incluido. Me atrajo hacerlo más mochilero y ver, por ejemplo, una Riviera Maya diferente. Igual que nuestra visita al D.F que la hicimos acompañados de gente local”. Tener amigos o contactos en el lugar de destino siempre nos abre un país totalmente diferente al que visita alguien que lo hace de la mano de un touroperador.

Las sorpresas durante el viaje

Cuando vamos a viajar, tenemos la oportunidad de deshacernos de los estereotipos y los prejuicios llevándonos agradables sorpresas. En Tailandia, “la diversidad de encontrar selvas, playas paradisíacas o una ciudad fascinante como Bangkok es una de las sorpresas más agradables que se encontraron Marcos y Elena. Sin duda, planificar su propio viaje ayudó a ello y a moverse con más libertad y salir de los destinos más turísticos. Algo similar le ocurrió a Natalia, donde “las posibilidades que ofrece Perú: selva, altiplano, la cultura inca, el valle del Colca que desconocía, la comida (en el top 3 mundial), las ciudades de Cuzco y Arequipa, y, por supuesto, Machu Picchu” fueron toda una sorpresa. Por mucho que conozcamos un lugar no es lo mismo ver una foto que estar allí.

Por mucho que conozcamos un país, como le ocurría a Carlos con México, la sorpresa es ver “la integración y convivencia de la cultura precolombina con el legado cultural español. Una mezcla cultural fascinante que también se refleja en la comida, una experiencia totalmente distinta allí que en cualquier restaurante mexicano al que haya ido en España”. Este aspecto de la comida no supuso una sorpresa para Gina en su viaje a China, porque ya sabía que los restaurantes chinos en nuestro país no son un reflejo de la comida local. Sin embargo, la aglomeración de gente en todas partes, en las calles, templos, tiendas, una auténtica riada” si supuso para ella un choque importante, la superpoblación del país no se entiende hasta que no se visita.

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Marta se llevó muchas sorpresas en su viaje a Japón, empezando por la naturaleza espectacular y desbordante. “Japón está lleno de montañas, y las ciudades están construidas en las pocas zonas llanas que hay. La vegetación es muy frondosa, todo está plagado de bosques. Y, eso sí, ¡los insectos son enormes! Sorprende mucho que en los lugares considerados como sagrados han construidos templos o, simplemente, puertas de templos (unas estructuras gigantescas de gran valor simbólico para ellos, y que están enclavadas habitualmente en lugares espectaculares). Subir al monte Fuji fue maravilloso, es una excursión larga pero mucho menos dura de lo que parece”.

Como les ocurrió a Marcos y Elena en Bangkok, en su viaje a Japón, “Tokio resultó toda una sorpresa. Es una ciudad enorme, con un paisanaje muy divertido, donde tan pronto te puedes encontrar con gente disfrazada como con un parque en medio de un cementerio, y rodeado de rascacielos.”

Eso sí, Marta nos cuenta que la mayoría de la población no sabe hablar inglés, o que lo hace con grandes dificultades. Así que “la mayor parte del tiempo nos hacíamos entender por señas y con buena voluntad. Lo que más choca, a nivel lingüístico, es que los occidentales nos convertimos en analfabetos al llegar a Japón: todo está escrito en su grafía, que no podemos ni leer ni intentar pronunciar. Cuando íbamos conduciendo no sabíamos cómo podríamos leer los carteles. ¡Ni siquiera podíamos decirle al GPS adónde queríamos ir, porque no podíamos escribir! Afortunadamente, habíamos leído en un blog que los GPS japoneses permiten que les introduzcas el número de teléfono de la ciudad a la que vas, en lugar de poner la dirección“. Bastaba con seguir las flechas que marcaba para llegar sin problemas al destino.

Cuando el viajero se convierte en el mejor embajador del país que ha visitado

Es habitual que cuando alguien ha viajado a un destino a su vuelta se lo recomiende a sus amigos, les “venda el viaje” como algo muy recomendable que puedan hacer. Para Marcos y Elena uno de los motivos para recomendar viajar es que Tailandia es un país bastante seguro para viajar y tiene mucho de lo que disfrutar: la gastronomía, playas e islas impresionantes y paradisíacas y la gente. El sudeste asiático les gustó tanto que al año siguiente repitieron con un destino similar, aunque algo menos conocido, como Vietnam. Para Gina, China “se ha convertido casi en actor principal de la economía mundial, ha cambiado la manera de entender el comercio y pude ver y constatar que el gigante chino es una realidad”.

Para Carlos, México tiene la oportunidad de conocer un país fuera de los circuitos masivos destinados a los turistas. “Viajar sin tener que ir a una zona determinada y quedarte en un hotel todo incluido. D.F impacta por su magnitud. Además de ser monumental y cosmopolita. La gente es encantadora y muy simpática, incluso a veces tenía la sensación de que eran mucho más amables y nos recibían con más cariño del que nosotros les ofrecemos a ellos. Además, el hecho de que no exista barrera idiomática ayuda mucho”. La amabilidad de la gente es otro de los aspectos que más destaca Marta de Japón, uno de los motivos por los que recomienda visitarlo, además de la cantidad de sorpresas que tiene dicho país para un viajero occidental.

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Para Natalia influye lo desconocido de Perú, con “Machu Picchu como principal emblema. Allí descubres el encanto de lugares como Cuzco, Arequipa, el Cañon del Colca, el lago Titicaca. También su fauna, todo está lleno de alpacas y llamas, pero también vicuñas, los cóndores…” Cuando viajó en 2010 era un destino emergente y poco explotado, donde no te encontrabas con grandes hordas de turistas europeos de visita.

El choque cultural

En los viajes muchas veces surgen anécdotas por las diferencias culturales entre el país de origen y el destino. En Japón, Marta nos cuenta como estando en un “onsen: una especie de estaciones termales, donde te duchas sentado y luego pasas a una gran piscina de agua muy caliente, a relajarte, se encontraba una señora hablándome todo el tiempo en japonés, como si yo la estuviera entendiendo. A lo que yo respondí hablándole directamente en castellano. Y ahí estábamos las dos, habla que te habla, sin enterarnos de nada”. En un país como Tailandia, uno de los mayores contrastes que encontraron Marcos y Elena, fue la tranquilidad y honradez de sus gentes, hasta el punto de que durante su viaje se les cayó un billete sin darse cuenta y se lo devolvieron.

En otras ocasiones, la diferencia cultural no es tan agradable, como Natalia en Perú que observó como influye la pobreza en la vida de las gentes con “niños muy pequeños pastoreando, haciendo labores de mayores, con expresiones muy serias y adultas en su rostro“. Más impactante resultó para Carlos en México ver cómo la gente tiene integrado el tema de la violencia y lo llevan de una forma natural, por ejemplo, con los secuestros exprés. “Estuvimos tomando algo con una chica que nos contaba, con una naturalidad pasmosa, que la semana anterior había sufrido uno. Nosotros en ningún momento nos sentimos en peligro, ni vivimos una situación de violencia a pesar de lo mediatizados que estamos, algo que no se corresponde necesariamente con la realidad“.

Sin llegar a este extremo, el choque cultural puede ser divertido, como la costumbre de los chinos de “no guardarse nada para ellos, como nos ha contado Gina. Le llamó la atención ver que “se ventosean, eructan o escupen por la calle o espacios públicos y, para ellos, es algo normal pero para nosotros fue impactante porque lo tienes asimilado como algo políticamente incorrecto”.

comida mexicana

La comida también da para anécdotas divertidas, como la cocina con insectos de Tailandia y México. En este caso Carlos nos cuenta como le sorprendió “conocer el Taco de ojos, realmente me impactó. A veces nos burlamos porque gente que viene a nuestro país se sorprende al ver oreja a la plancha o caracoles y creo que yo tuve la misma reacción que ellos.”

Y cuando viajamos, volvemos siempre con más de lo que nos llevamos

La maleta de vuelta de un viaje o una escapada a cualquiera de estos países necesariamente viene repletas de experiencias. Natalia tuvo la oportunidad de conocer mejor “una cultura precolombina como la Inca, también desde la perspectiva de los indígenas, la pachamama, las representaciones iconográficas que ven en cualquier sitio o el continuo reproche a la llegada de los españoles. Machu Pichu es sobrecogedor, te hace preguntarte ¿cómo pudieron construir esa ciudad en medio de la selva, a esa altura, en el siglo XV? al igual que Ollantaytambo o la majestuosa Cuzco”. Para Carlos, México fue su primer salto a Latinoamérica y, además de descubrir una cultura fascinante, su gente le hizo romper con algunos estereotipos y descubrir que tenemos más cosas en común de las que nos separan.

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El planteamiento de Marta en su viaje a Japón le hizo tomar una perspectiva diferente y como nos cuenta “descubrir una civilización y una cultura completamente desconocidas para mí. Me puso en contacto con una naturaleza desbordante y con unas personas que, en las zonas rurales, viven todavía de manera muy tradicional. Eso rompió el prejuicio que tenía de que Japón es una país ultramoderno, que está a la última en todo. En Japón pasa como en todas partes: hay zonas muy modernas y otras muy tradicionales. Nunca había estado en Asia y creo que es, en este continente, uno de los mejores destinos que visitar“.

En China, Gina adquirió “una altura de perspectiva y enfoque vital. Salir de tu realidad y darte cuenta de lo pequeños que somos y la cantidad de maneras diferentes que hay de hacer las cosas“. Marcos y Elena en su viaje a Tailandia destacan “la importancia que dan a la sabiduría de la gente anciana y su respeto”, además de muchísimas experiencias y buenos recuerdos.

Todos estos viajeros se han empapado de la cultura local buscando, además de viajar, convivir con sus gentes y entender sus costumbres, algo que normalmente no aparece en las guías de viajes o no te ofrece un “todo incluido” donde solamente nos relacionamos con otros turistas occidentales.

Desde Vive 0,0 queremos agradecer a todos los viajeros su colaboración.

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Imagenes | Japón (Marta Hierro) | Perú (Natalia) | unsplash.com | stokpic.com | liverbright

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