Esto es lo que vi y aprendí dando la vuelta al mundo

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Viajar es uno de los planes muchas veces incumplidos que nos hacemos cada comienzo de año. ¿A quién no le gustaría poder dejarlo todo durante un tiempo e ir a conocer lugares muchas veces soñados? Dar la vuelta al mundo es uno de los deseos más repetidos cuando muchas veces nos preguntamos que haríamos si nos toca la lotería. No se trata sólo de una cuestión de dinero, sino muchas veces de tiempo y de espíritu de viaje. Por eso hemos querido contactar con viajeros que nos cuenten en primera persona qué vieron y aprendieron dando la vuelta al mundo.

Por supuesto existen muchas formas de hacer este viaje, desde la vuelta al mundo en un crucero que vaya recorriendo las principales ciudades costeras del mundo o una forma algo más aventurera, pero que también implica un mayor contacto con la gente de cada país, conocer un poco más sus costumbres y aprender de su forma de vida.

La vuelta al mundo de Esther Dohijo

Esther tiene 44 años y aunque nacida en Madrid ha vivido durante un tiempo en Reino Unido Italia o Australia. En su vuelta al mundo, su formación como filóloga inglesa ha sido de gran ayuda.

¿Con qué presupuesto contábais para dar la vuelta al mundo?
El presupuesto dependía del país a visitar (por ejemplo, Bolivia y Camboya el alojamiento y comida era increíblemente barato, mientras que otros países como Australia eran mucho más caros). No hice un presupuesto en sí, sino que contaba con los ahorros de muchos años para cumplir el sueño. Las tarifas aéreas las pagué en su mayoría de antemano con el billete de OneWorld por continentes, y también otros métodos de transporte como el Japan Rail Pass que solamente se pueden sacar fuera del país. Tampoco sé realmente que me gasté porque al finalizar el viaje tampoco lo calculé, pero yendo de mochilero, durmiendo en albergues juveniles y siendo precavido, no se gasta una millonada.

¿Cuánto tiempo pasásteis haciendo el viaje?
Unos seis meses más o menos, desde enero a junio. tres meses por Sudamérica (Chile, incluyendo la Isla de Pascua, Argentina, Bolivia y Perú), un mes por Australia, y el resto en Asia (Japón en su mayoría, Hong-Kong, Tailandia, Camboya y China). Recomiendo viajar siguiendo las estaciones más cálidas de cada continente porque se aprovechara mas la luz y se va mucho más ligero de equipaje.

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¿Cómo os ha marcado las experiencias vividas durante dicho periplo?
Las experiencias te marcan mucho, la gran mayoría positivas que al final son con las que te quedas. Pero sobretodo disfrutar de la sensación de libertad y de poder planificar como quieras el viaje, incluso cambiando las fechas de vuelo por el camino.Al viajar sola, muchos de los recuerdos más bonitos están asociados con la gente que vas conociendo , otros viajeros, pero también la gente local. La conexión fue muy grande en Chile y Argentina donde me sentí muy bien recibida, la amabilidad de la gente japonesa es increíble y me quedaría con la sonrisa de los camboyanos. La vuelta puede ser un poco difícil porque durante 6 meses se ha vivido una experiencia tras otra intensamente y se puede llevar mal llevar una vida rutinaria o que no te sientas comprendido por alguna gente porque piensa que lo que has hecho es extraordinario, y en verdad se puede hoy en dia hacer bastante fácil. Recomendaría hacerlo solo porque es la mejor manera de abrirse a los demás

A nivel sanitario, ¿os ponéis todas las vacunas antes de salir o se improvisa por el camino?
No, eso necesita planificación y hacerse antes con tiempo. Algunas vacunas necesitan más de una dosis con un tiempo determinado entre medias. Es importante saber que se necesita para cada país, o mejor zona por la que se va a pasar o posiblemente se pase. Yo me las puse en Madrid.

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¿Qué ha sido lo más enriquecedor de convivir con los habitantes de otros países?
El aprender de su cultura más allá de los tópicos, y pensar que es más lo que nos une que lo que nos separa. Por ejemplo, viajando por Patagonia conocí a muchos porteños con los que volví a coincidir en Buenos Aires y con los que pasé buenos ratos en su ciudad. En Japón estuve conviviendo a través de Woof con una familia que tenía una plantación de bambú, y aunque en principio iba ayudar en las labores de campo acabé ayudando a la madre con las clases privadas de inglés que tenia, siendo una más de la familia.

Pedro y Víctor, dos aventureros recorriendo el mundo y todavía en ruta

Pedro y Víctor son dos viajeros de 29 y 32 años respectivamente, que todavía se encuentran realizando su vuelta al mundo. Su viajes les han llevado a recorrer España, Francia, Italia, Reino Unido, Suiza, o Letonia, Malta, Grecia, Turquía, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Croacia entre otros muchos de Europa. Otros destinos por los que han pasado son Marruecos, Egipto, Jordania, Israel, Armenia, Georgia, Irán, Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguistán, China, Mongolia, Corea del Sur, Malasia, Brunei, Birmania, Tailandia, Singapur, Vietnam, Camboya, Indonesia, Hong Kong, Macao, Japón, Nepal, India, Sri Lanka, Paraguay, Brasil, Uruguay, Argentina y Chile, son lo que se puede llamar alumnos aventajados de Phileas Fogg.

Colaboran con diversos medios digitales como Momondo o Hostelbrookers y entre sus planes de futuro está poder publicar un libro con la infinidad de anécdotas y curiosidades viajeras que han surgido a lo largo de su periplo.

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¿Con qué presupuesto contábais para dar la vuelta al mundo?
Es difícil establecer un presupuesto genérico antes porque depende primeramente de los de los países que formen parte de nuestra vuelta al mundo. Nosotros realizamos nuestro recorrido haciendo rutas y agrupando países. Por ejemplo, en uno de los itinerarios, que llamamos la Ruta de la Seda, incluimos Turquía, Georgia, Armenia, Irán, Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguistán y el oeste de China. En esta aventura, que realizamos únicamente por tierra, gastamos unos 25 euros diarios cada uno en algo más de 6 meses. Sin embargo, para la ruta del Subcontinente Indio, y que comprendía Nepal, India y Sri Lanka, gastamos en 4 meses y medio unos 14 euros diarios cada uno. En el Sudeste asiático nos supuso unos 15 euros diarios en 6 meses. Ahora nos encontramos en Latinoamérica y la media es de unos 20 euros por día. En resumen, entre 600 y 800 euros al mes dependiendo del país. Si lo pensamos objetivamente, viajar de mochilero por el mundo durante un año cuesta lo mismo que vivir en cualquier país desarrollado el mismo tiempo, ¡y a veces es incluso más barato!

¿Cuánto tiempo pasásteis haciendo el viaje?
Es una buena pregunta, porque aún no hemos acabado. Llevamos algo más de diecinueve meses y nos gustaría seguir mucho más tiempo. Tenemos muy claro que esta aventura no tiene precio, pero nuestro bolsillo sí fondo, por eso tenemos pensado trabajar en algún punto de Latinoamérica una temporada, no solo para poder vivir un contexto social diferente, sino también para hacer nuevas amistades y empaparnos más de la cultura, además de ahorrar algo para seguir viajando una temporada más. Viajamos sin prisas, con los ojos abiertos para llenarnos el corazón de recuerdos inolvidables y pisando el suelo con fuerza, teniendo claro que jamás hemos estado en la vida tan seguros de querer hacer algo como es dar esta vuelta al mundo. No hay dudas, solamente ilusión y la valentía de sentirnos libres al tomar las riendas de nuestro propio destino.

Victor en las brumosas plantaciones de te en Boseong, Corea del Sur

¿Cómo os ha marcado las experiencias vividas durante dicho periplo?
Definitivamente el viaje te cambia, no solo personalmente, sino también tu percepción del mundo, tus niveles de tolerancia, tus gustos y aficiones, tus ideas… No se trata solamente de visitar sitios bonitos, hacer buenas fotos o pasárselo bien, también hay muchos momentos que se prestan a la reflexión. El ritmo del viaje, los olores, los colores, los sabores, las miradas de la gente, los cambios de la luz en el paisaje, los descubrimientos…, todo ello queda impreso de forma indeleble en ti y te convierte en una persona totalmente distinta a la que salió de España.

Es como si toda nuestra vida hubiésemos vivido en medio de una niebla que de repente se ha desvanecido. Creemos que dos de los países que más nos han marcado han sido Irán con sus mezquitas de ensueño, su desierto abrasador y la calidez de sus gentes; y Kirguistán con sus inmensos paisajes montañosos, sus cielos estrellados reflejándose en las aguas de los lagos y el sentimiento de aventura. También hay malos momentos, y enfados, y tienes días en que te apetece mandarlo todo a tomar vientos y volver una semana entera a hotel mamá, pero incluso lo malo tiene un lado positivo, ya que al final aprendes técnicas para moverte más hábilmente por la trama de la vida.

A nivel sanitario, ¿os ponéis todas las vacunas antes de salir o se improvisa por el camino?
Nosotros llevábamos todas las vacunas recomendadas y obligatorias que menciona la OMS, especificadas en el carné de vacunación internacional. Jamás nos han pedido el carné de vacunación pero según el MAE algunos países contemplan la posibilidad de solicitar dicho carné antes de la entrada a su territorio.

Pedro en el tradicional pueblo de Abyaneh en Iran

¿Qué ha sido lo más enriquecedor de convivir con los habitantes de otros países?
Lo más enriquecedor para nosotros ha sido ver cómo ha ido evolucionando nuestro pensamiento. Al principio cuestionábamos todo desde nuestro trono occidental y opinábamos sobre muchas cosas sin entender la razón de hacerlas de una u otra manera. Pero después de charlar con centenares de personas de varios países en trenes, hostales, autobuses y restaurantes, nos dimos cuenta de que muchas cosas tienen su sentido y su lógica. ¡Al final acabas aceptando con total naturalidad muchas cosas que antes de viajar te habrían parecido impensables o inimaginables!

Otro enriquecimiento que nos llevamos de nuestro viaje son los montones de anécdotas que tenemos para contar, la cantidad de información y de belleza que podemos compartir ahora con los demás, y todas las buenas experiencias que hemos tenido. Como todo en esta vida, el viaje tiene una parte buena y una mala; de ambas se aprende y se adquiere una riqueza intangible e invaluable cuya característica más importante es que no se gasta al hacer que otros participen de ella, sino que aumenta exponencialmente.

Después de estas experiencias está claro que la vuelta al mundo acaba por cambiarnos. Desde aquí queremos agradecer a todos ellos su amabilidad a la hora de responder a nuestras preguntas.

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