Hoy es un gran día y nadie, nadie, conseguirá cambiarlo

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Cómo nos sentimos cada día suele depender más de las interrelaciones personales que hayamos tenido desde que comienza la jornada que de las circunstancias que nos rodean. Los demás influyen en nuestro estado de ánimo en gran medida y para mantener una visión neutra u optimista de las cosas, necesitamos ignorar los comentarios negativos que nos dirigen o las actitudes perjudiciales que podrían empantanar nuestro humor.

Esa frase de escuchamos tantas veces: “que no te afecte” es muy fácil de decir cuando no se está en la posición, pero casi imposible de cumplir cuando se trata de uno mismo y los comentarios negativos ya han llegado. Que no nos afecte no es fácil, pero se puede lograr. Para ello, es necesario realizar el cambio en nuestro interior, no en los demás.

¿Cómo mantener una actitud optimista en todo momento?

Lo más difícil es darnos cuenta de que esa otra persona nos está afectando, por ejemplo, es muy complicado llegar a detectar que alguien nos está creando culpabilidades de forma indirecta. Pero una vez descubierto, no será tan difícil romper esa tendencia. Si analizamos bien nuestra situación y lo que hemos hecho en el pasado, veremos que no somos culpables de nada de lo que se nos achaca.

Lo mismo ocurrirá cuando nos están manipulando: una vez veamos el efecto, tendremos que tratar de poner freno a la utilización evitando caer en sus trampas. Pero lo mejor será eludir el enfrentamiento y bajo ningún concepto será beneficioso ponerse a la altura del manipulador.

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Otros efectos perjudiciales de las personas que nos rodean en nuestro estado anímico son más fáciles de percibir. Cuando la otra persona ese muy agresiva verbalmente o cuando no dirige ninguna palabra considerada hacia nosotros, cuando nos escatima los elogios… para sobreponernos al efecto que esto puede tener sobre nuestra autoestima tendremos que ser muy conscientes de nuestros propios méritos. Cuando lo seamos, no necesitaremos reconocimiento externo.

¿Cómo verlo todo desde un punto de vista positivo?

Confident young brunette with arms crossed and her jealous opponent in the background

La dificultad a la que nos enfrentamos ahora es la de tratar de mantener a esas personas en nuestra vida, pero mantener al mismo tiempo nuestro humor intacto. Muchas veces no podremos alejarnos de esas personas que podrían terminar con la alegría de nuestro día a día. Nuestro jefe seguirá teniendo autoridad sobre nosotros, ese vecino seguirá habitando cerca de casa –y si nos mudamos, es fácil que haya alguien similar en el nuevo edificio-, el familiar no dejará de formar parte de nuestro clan, incluso habrá amistades que no podamos eludir porque vengan de otra persona que sí queremos conservar en nuestro círculo… por mucho que no podamos evitar a esta gente, sí podemos modificar la forma en la que su comportamiento o sus comentarios nos afectan. Y eso depende de nosotros.

Si no conseguimos ignorar lo que los demás comentan sobre el mundo en general: lo mal que va el país, la situación laboral tan desastrosa que se ha generalizado, las pocas probabilidades que existen de que se recupere la economía… lo que podemos hacer es ver el destello de esperanza en cada uno de esas quejas. Aunque no les digamos nada para no discutir, nuestra conclusión en nuestro fuero interno será un: “sí, pero…”. “Sí, la cosa va mal, pero…” y ahí encontraremos nuestro argumento particular.

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Si lo que esas personas espetan son frases destructivas hacia nosotros mismos de forma directa, les daremos la vuelta por completo. Así un “nunca llegarás a nada” en nuestros oídos significará “puedo llegar muy lejos” porque sabemos que quien nos lo dice lo que quiere es aplastarnos y no lo intentaría si no fuese consciente de nuestras posibilidades.

Ser amigos de nuestros amigos

Four best friends hugging each other

Si se leen por encima los consejos que impulsan a alejarse de la gente que nos puede perjudicar, parecería que se propone una actitud egoísta que fomenta rodearnos de gente que nos vaya a proporcionar algún beneficio o hacernos sentir mejor, casi llegándonos a aprovechar de algunas amistades dispuestas a escuchar nuestros desahogos.

No se trata de eso, no podemos convertir a las amistades en paños de lágrimas, los amigos tienen que ser mucho más que eso. Tendremos que procurar aportar a los demás lo que ellos nos aportan y que el intercambio sea mutuamente beneficioso: igual que nos han escuchado y ayudado en alguna ocasión, haremos lo mismo con ellos y seremos verdaderos amigos.

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Tampoco se quiere fomentar una actitud volátil o inconstante con este tipo de recomendaciones. Con la excusa de sospechar que alguien pueda influirnos de forma negativa, muchos podrían incurrir en una actitud consistente en romper amistades a la primera de cambio. Esto, a la larga, sería aún más perjudicial, pues nos quedaríamos por completo solos o tendríamos amistades poco profundas.

La recomendación no pasa por cambiar a los demás, como decíamos más arriba, ni de evitarlos por completo. Pasa por trata de cambiar por dentro nosotros mismos para que los vínculos con esas personas nos afecten de forma positiva. Por las auténticas amistades hay que luchar y, si hay algo malo en la relación, hay que encontrar cómo mejorarla.

¿De verdad esos son tus sueños?

personas que cumplen sus sueños

Algunos libros de autoayuda dirigidos a evitar que la influencia negativa de otras personas nos mine la felicidad y la autoestima están plagados de expresiones como “tus sueños”, “triunfar”, “alcanzar el éxito”… se trata de una literatura muy diseñada para personas que tienen como meta ascender en escalas sociales o laborales y que se ven afectadas por los demás en sus intentos de escalar puestos o categorías.

Pero al igual que se dice con gran razón que el dinero no da la felicidad, tampoco la obtendremos ni muchísimo menos de logros materiales o reconocimientos que se asocian a cargos con nombres más sonoros o mayor fama o notoriedad. Ser felices en una vida modesta puede ser preferible a conseguir una gran pila de éxitos que no nos dicen nada. Dedicarnos a lo que nos gusta, aunque se trate de un profesión poco llamativa, será lo que nos haga dichosos.

Si creemos que tenemos sueños muy ambiciosos, tendremos que analizar si realmente son nuestros sueños. Muchas veces esos sueños nos los han inculcado nuestros padres por causa de sus propias frustraciones o simplemente la sociedad en general con modelos de comportamiento que parecen más felices de lo que realmente son.

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El perseguir sueños desmedidos es la mayor fuente de frustraciones posible y, si bien la decepción es un precio que hay que pagar cuando estamos luchando por obtener lo que ambicionamos, sería una pena pagarlo cuando realmente eso no es lo que desamos. Si después de todas las renuncias, luchas y sufrimientos llegamos a darnos cuenta de que no era eso lo que queríamos, sería una pena. Mejor analizarlo y descubrir antes de seguir qué es lo que queremos.

Para ser felices necesitamos liberarnos de la influencia de los demás

Estamos hablando de una forma muy indirecta de influencia negativa de los demás. Se suelen mencionar a las personas que nos aplastan los sueños, que nos crean impedimentos para lograrlos o que por sí mismas constituyen un obstáculo en nuestro camino hacia esa meta. Pero las personas que nos inculcan lo que ellas han querido y no han podido alcanzar son igualmente perjudiciales para nosotros. Nos han vendido historias que no solo requerirán muchas renuncias para conseguirlas, sino que ni siquiera las queremos.

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Seremos libres al cien por cien no cuando hayamos logrado que los demás no nos influyan a la hora de perseguir nuestros sueños, sino cuando sepamos auténticamente que nuestros sueños son nuestros. ¿Cuántas personas aparentemente muy ambiciosas han alcanzado la felicidad cuando por fin, después de mucho esfuerzo, han “renunciado” a aquello que creían que querían y se han “conformado” con algo más modesto? Muchas. ¿Por qué? Porque las palabras entrecomilladas nos dan la clave. No fue una renuncia, sino que significó que finalmente se dieron cuenta de que le habían vendido que era posible un imposible. No se conformaron, sino que por fin eligieron lo que realmente les gustaba.

Fotografías: iStock

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