Barefoot running: ¿de verdad es bueno correr descalzo?

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Lo conocemos como barefoot running, running minimalista, correr descalzo (o casi descalzo), pero siempre nos referimos a lo mismo: correr sin la amortiguación de la que nos proveen las zapatillas clásicas. Muchos son los atletas, y poco a poco también los corredores populares, que se decantan por el barefoot running tanto en carreras urbanas como en trails de montaña. Hoy hablamos de las precauciones a tomar antes de practicarlo y de los beneficios que nos otorga el correr al estilo minimalista.

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Las diferencias entre el barefoot running y correr con amortiguación

¿Qué fue primero el barefoot o la amortiguación? Claramente, antes de empezar a correr con zapatillas súper modernas, el hombre corría descalzo. Dejamos de hacerlo cuando comenzamos a preocuparnos por proteger nuestros pies de las inclemencias del tiempo y del terreno, pero no fue hasta mediados del siglo XX cuando comenzamos a correr con las populares zapatillas amortiguadas.

En los años 70, Bill Bowerman, cofundador de Nike y entrenador de atletismo de la Universidad de Oregón, tuvo una idea para correr más y más deprisa: adelantar el centro de gravedad del cuerpo de los atletas, inclinando el cuerpo ligeramente hacia atrás. Parecía una buena idea, solo que en este caso el aterrizaje del pie en el suelo se realizaría con el talón en lugar de con el medio pie, como ocurre cuando corremos descalzos. Este aterrizaje con el talón produce un impacto que se refleja directamente en la columna, lo cual puede causar dolor e incluso lesiones.

La solución fue añadir a las zapatillas de carrera un elemento que minimizara ese golpe en el talón y que suavizara el impacto: de este modo nacieron las zapatillas con amortiguación.

¿Tiene beneficios correr de forma minimalista?

 

Barefoot running

Hagamos un experimento: prueba primero a correr unos minutos con unas zapatillas amortiguadas, y después quítatelas y prueba a correr descalzo. ¿Ha cambiado tu forma de apoyar el pie cuando corres sin amortiguación? Seguro que sí: al correr descalzos o con calzado minimalista (con una suela fina y sin amortiguación) tendemos a corregir nuestra pisada, aterrizando con la zona media de nuestro pie. Además, daremos pasos más cortos pero más rápidos (mayor cadencia) y nuestro centro de gravedad caerá directamente debajo de nosotros (nos inclinaremos ligeramente hacia delante).

¿En qué nos puede beneficiar el barefoot running? Uno de los puntos más importantes es que al utilizar zancadas más cortas, el impacto con el que caemos sobre el suelo es menor, además de que la economía de carrera es mayor que si utilizamos las tradicionales zapatillas amortiguadas; es decir, que somos más eficientes corriendo. Al correr descalzos o con calzado minimalista hacemos trabajar más a nuestros músculos de los pies y de las piernas, y mejoramos en la propiocepción (capacidad sensitiva).

¿Qué hago si quiero comenzar en el barefoot running?

Si ya eres corredor tienes que tener en cuenta que lo primero que tienes que cambiar es tu técnica de carrera, e incluso volver a combinar carrera y caminata los primeros días. Posiblemente lleves ya meses o incluso años corriendo con calzado amortiguado, por lo que tu cuerpo está acostumbrado a llevar una postura determinada y a aterrizar en el suelo de una forma concreta que te verás obligado a cambiar. El peor error que puedes cometer, y que te puede llevar a lesionarte, es intentar correr descalzo de la misma manera que corres con zapatillas con amortiguación.

Comienza despacio, corriendo solo unos minutos al día: los principios son siempre difíciles, pero hay que empezar de manera gradual. Poco a poco puedes ir incrementando el tiempo de entrenamiento y los kilómetros, siempre que vigiles tu técnica de carrera realizando los cambios pertinentes (aterrizaje con el medio pie, zancada más corta y más rápida, ligera inclinación hacia delante) y siempre que tú te encuentres cómodo con esta nueva forma de correr.

Además, es muy recomendable que fortalezcas los músculos de tus pies y de tus piernas: trabajar la planta del pie y el tendón de Aquiles (es el que más suele sufrir durante el período de adaptación) y los músculos de la cadena posterior (gemelos, isquios, glúteos y lumbares) nos ayudará a progresar poco a poco. Caminar y entrenar descalzo te ayudará a tener unos pies fuertes que te facilitarán el paso al barefoot running.

Los inconvenientes del barefoot running

Barefoot running

Correr descalzos no es un camino de rosas, nunca mejor dicho. Si ya eres corredor, el hecho de tener que comenzar a entrenar de nuevo de forma gradual puede acarrearnos algo de frustración al no poder hacer todos los kilómetros a los que estamos acostumbrados. Créenos: merece la pena comenzar despacio para evitar dolencias y lesiones.

Otro de los inconvenientes es que, evidentemente, al correr descalzos nos quedamos sin la protección de la que nos provee la zapatilla. Podemos acercarnos en este caso a marcas de calzados especialistas en barefoot running, como por ejemplo Vivo Barefoot o Merrell, que cuentan con un buen número de zapatillas minimalistas, con una suela plana y muy fina, que nos protege a pesar de que seguimos manteniendo un buen nivel de sensibilidad en el pie.

El barefoot running es una manera diferente de correr, más natural de la que estamos acostumbrados. Os animamos a probarlo y a que vayáis experimentando poco a poco hasta que encontréis el tipo de entrenamiento que mejor se adapta a vosotros.

Imágenes | iStock

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