El Saludo al Sol: 12 posturas que ayudan a empezar el día con energía

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Ahora más que nunca, practicar Yoga está de moda. Y es una moda muy beneficiosa, ya que puede ayudarnos a conectar con nuestro centro, a mejorar nuestra flexibilidad y coordinación, y a mejorar nuestra fuerza muscular. Una buena idea si quieres iniciarte y comenzar a practicarlo a diario es realizar el Saludo al Sol cada mañana. Te contamos en qué consiste, cuáles son sus beneficios y cómo ejecutarlo de forma correcta.

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¿Qué es el Saludo al Sol?

El Saludo al Sol es una de las secuencias más famosas de la práctica del Yoga, que puede utilizarse como calentamiento en una sesión más larga o como una práctica en sí misma. Está constituida por una secuencia de 12 asanas o posturas con una ejecución dinámica, en las que se va estirando la columna hacia delante y hacia atrás de forma alternativa, combinándolo con una respiración activa y consciente.

Tradicionalmente se ha pensado que esta secuencia tiene un origen muy antiguo, aunque no existen referencias escritas de que así sea. La realidad es que es una secuencia creada en la primera mitad del siglo XX por el político hindú Bala Sahib. Cobró relevancia cuando en 1937 la periodista británica Louise Morgan la aprendió mientras vivía en el palacio de Sahib; más tarde difundió la secuencia yóguica a través de una obra escrita. Tras la segunda Guerra Mundial el Saludo al Sol se popularizó en Norte América, y de ahí pasó al mundo occidental.

¿Qué beneficios nos aporta el Saludo al Sol?

Saludo al Sol

El Saludo al Sol se realiza de forma tradicional al amanecer, ya que este es un momento favorable desde el punto de vista espiritual. No se trata solo, por tanto, de trabajar nuestro cuerpo, sino que la conexión con nosotros mismos y con nuestro centro es también importante: la práctica habitual y periódica de esta secuencia mejora nuestra conexión interna y libera la ansiedad y el estrés, algo muy importante en nuestros días.

A nivel físico, el Saludo al Sol nos ayuda a tonificar nuestra musculatura y mejora la flexibilidad de músculos, tendones y ligamentos. Además, nos ayuda a recuperar la movilidad de las articulaciones y mejora la circulación sanguínea y linfática. Al tratarse de una secuencia dinámica es muy importante el control de la respiración, que nos ayuda a hacer más sencillas determinadas posturas, el control y la consciencia postural y la fluidez de los movimientos.

Podemos realizar el Saludo al Sol unas cuentas veces en un lugar tranquilo en el que nadie nos moleste. Al terminar debemos guardar unos minutos de reposo en una postura cómoda, a poder ser tumbados boca arriba, y con una respiración consciente.

¿Cómo se realiza el Saludo al Sol?

Saludo al sol

En primer lugar, deberemos encontrar un lugar donde podamos estar concentrados y en silencio. Partimos de una postura de pie, con los pies paralelos entre sí, la columna alargada (podemos pensar que los pies empujan el suelo mientras que la cabeza intenta llegar lo más alto posible) y los brazos a los lados del cuerpo. Inspirando llevamos los brazos hacia arriba, y el torso y la cabeza hacia atrás, y al soltar el aire doblamos nuestro cuerpo hacia delante hasta tocar el suelo con las manos (dobla las rodillas si es necesario). Al inspirar, damos un paso grande hacia atrás con la pierna derecha mientras elevamos la cabeza, y retenemos el aire mientras llevamos hacia atrás la pierna izquierda y subimos la cadera hacia el cielo, formando una V invertida. Soltamos el aire mientras bajamos nuestro cuerpo apoyando en el suelo los pies, las rodillas y las manos, e inspiramos de nuevo para realizar la postura de la cobra (apoyamos las caderas en el suelo mientras elevamos el tronco y la cabeza).

Desde esta posición, volvemos a realizar las mismas posturas pero en el orden inverso para volver a ponernos de pie. Soltamos el aire para volver a la posición de V invertida, y tras esto inspiramos y colocamos la pierna izquierda flexionada delante, sin que la rodilla sobrepase al tobillo, elevando el tronco y la cabeza. Exhalamos mientras llevamos la pierna izquierda hacia delante, de modo que nuestro cuerpo queda doblado por la cadera. Por último tomamos aire para colocarnos erguidos, llevando los brazos al cielo y el tronco y la cabeza hacia atrás. Esta era nuestra postura inicial, por lo que podemos volver a realizar la secuencia completa desde aquí, cuantas veces queramos.

¿Te animas a practicar el Saludo al Sol con nosotros?

Imágenes | iStock

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