Vuelve la bici artesanal y a medida: estos son los motivos de su éxito

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De un tiempo a esta parte se vuelven a ver bicicletas hechas de forma artesanal. Se trata de una bicicleta con un cuadro hecho a medida y personalizado según el tipo de uso que vayamos a darle. Además, también su futuro dueño tiene la posibilidad de seleccionar los componentes que quiere montar, así como la calidad de los mismos. Vamos a ver los motivos del éxito de la bicicleta artesanal y por qué los ciclistas más exigentes apuestan por esta opción.

La producción en cadena y mecanizada de las bicicletas ha permitido el abaratamiento de las mismas y hoy podemos adquirir una por un precio relativamente bajo, cuando años atrás suponía un esfuerzo económico importante. Sin embargo, muchos ciclistas no escatiman en presupuesto a la hora de adquirir una bici, donde en la gama alta la oferta es realmente amplia. Es aquí donde el vehículo a medida encuentra a sus clientes. Si queréis estar al día de las noticias sobre ciclismo o bici urbana, podéis suscribiros a nuestra newsletter y recibiréis los mejores contenidos directamente en vuestro correo.

El proceso de fabricación de la bici artesanal

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Durante muchos años, las bicicletas tenían un proceso de fabricación casi manual. Más allá de la mecanización de los componentes, el cuadro se creaba de forma artesanal, con los racores que podemos ver en las bicicletas más veteranas y que facilitaban la inserción de los tubos hasta componer la geometría deseada para nuestro cuadro. Después, con el avance de la tecnología, se dejaron de utilizar estos racores y se empezaron a soldar los cuadros. Al fin y al cabo, el cuadro lo conforman no más que once tubos que van juntos. Puede parecer sencillo hacerlo, pero no lo es.

A esto se suma que de unos años a esta parte se han introducido nuevos materiales. Los ciclistas más exigentes abandonaron el acero y se pasaron a la fibra de carbono. Las bicicletas con este material eran más ligeras y muy resistentes, lo que al final les hizo ganar terreno en la gama alta del sector. No es que con las de fibra de carbono no se pueda hacer un cuadro a medida, pero los costes son mucho más elevados y sólo están al alcance de los ciclistas profesionales.

También se pueden realizar cuadros a medida con otro tipo de materiales. Este sería el caso de bicicletas de madera o con cuadros de bambú, un segmento que en los últimos años también se ha puesto de moda y se suma al auge de la vuelta de la bici a la ciudad. La verdad es que a la vez que ha evolucionado la tecnología nos permite otro tipo de soluciones para incorporar estos materiales a la bici, que antes se descartaban por motivos como un peso excesivo o poca resistencia y rigidez en el cuadro.

Las ventajas del cuadro de la bici a medida

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Pero no todo es aligerar peso en las bicicletas. Las posibilidades que nos ofrece el acero, titanio o materiales semejantes con los que hoy en día se pueden hacer cuadros de bicis abre todo un mundo de posibilidades. Por ejemplo, en una de acero es relativamente sencillo acoplar una rejilla delantera para transportar bultos pesados, algo importante si queremos este vehículo para irnos de ruta durante las vacaciones.

La bicicleta hecha a medida podríamos decir que es el pret-a-porter de la moda trasladado al ciclismo. Se trata de crear un cuadro que se adapta a nuestro cuerpo. Además de las medidas de altura o peso, también se tiene en cuenta cuestiones como la envergadura, ya que no todos los cuerpos de igual altura tiene la misma longitud de brazos o de piernas. Esto va a determinar la postura que adoptamos durante el pedaleo y es fundamental para ir cómodos en la bici.

Además, tenemos que tener en cuenta la elección de la geometría del cuadro, los ángulos que determinan la unión de los tubos del cuadro, ya que dependiendo de los elegidos adoptaremos una postura u otra cuando pedaleamos. Por ejemplo, para una bicicleta de carretera se suele utilizar una geometría de nuestro cuadro con ángulos de tubo del sillín entre 73 y 73.5º, lo que implica que la postura del pedaleo y la altura del sillín también viene determinada por esta cuestión.

Otra cuestión que se tiene en cuenta con este tipo de productos a medida es el uso que vamos a darle. No es lo mismo una bicicleta para ir en llano o en un velódromo, que otra que utilicemos para hacer descensos, para hacer bicicleta de carretera en montaña, etc. Dependiendo del uso fundamental que vamos a darle, podemos obtener interesantes ventajas en su fabricación a medida.

Pero además con la bicicleta artesana podemos personalizar diferentes elementos, desde el color del cuadro, sus componentes, el tipo de manillar, ruedas, altura de las bielas, etc. Creamos una bici única. Claro que todo esto tiene un precio y no es que sea precisamente barato. Si sólo queremos personalizar un cuadro que ya tenemos, los precios pueden ir desde los 500€. Si queremos un cuadro hecho a medida, los precios oscilan entre los 1500 y los 5000 € en función de los componentes elegidos para montarlos.

Tu bicicleta es única, el romanticismo de lo artesanal

En este caso, además de la comodidad de tener una bici en cuya fabricación hemos estado implicados y que nos va a acompañar durante toda la vida, tenemos un pequeño regalo para nuestro ego. Tenemos algo único que nosotros hemos contribuido a forjar. Es un vínculo que no se da con otro tipo de bicicletas por mucho dinero que nos gastemos en ellas. Incluso tiene que ver con la elección de los materiales, no es lo mismo una bici de fibra que una de acero, aunque ambas estén hechas a mano.

En Ciudadano 0,0 | Las tiendas de bicicletas se reinventan, del mecánico a domicilio a las bicis artesanales a medida

Imágenes | Phil Gradwell 1 | 2 | Vijayanarasimha |

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  • Maria Sanjuanbenito Bonal

    Está claro que cualquier cosa hecha a medida es tres veces más cara que una comprada en serie, ya sea un traje, un velero o una bicicleta. En eso consiste el lujo de la exclusividad. Esa bici está hecha a la medida del comprador…

    • Erick Guzman

      Pero vale la pena, o no?

      • Carlos Roberto

        Para el ciclista que sale los domingos a pasear yo diría que no, pero para los más exigentes que tienen claro lo que quieren, tienen bici para toda la vida… También es cuestión del dinero que tenga cada uno…

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