Que el fin de semana no se nos pase sin enterarnos: cómo aprovecharlo para empezar el lunes como nuevos

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Nos pasamos la semana esperando que llegue el viernes y con él, el fin de semana. Pero luego dedicamos esos dos días libres a cuestiones muy poco interesantes: hacemos la compra, resolvemos alguna otra gestión y descansamos… así, el fin de semana se pasa volando, sin que nos hayamos dado ni cuenta. Aunque no nos enteremos de que lo estamos desaprovechando durante el transcurso, más adelante echamos la vista atrás y vemos que se nos ha escapado entre las manos.

llega el fin de semana

Lo que vamos a proponer a continuación es aprovechar al máximo todos los fines de semana. En un principio, las sugerencias pueden sonar a esfuerzo y podría resultar contradictorio animar a cumplir propósitos precisamente durante el tiempo de descanso. Pero a la larga lo agradeceremos y nos sentiremos muchísimo mejor. Si te interesan temas como este, suscríbete a nuestra Newsletter para recibir en tu correo lo más candente.

La compra y obligaciones domésticas, que no te ocupen todo el finde

la compra fin de semana

Lo primero que noto en la gente que veo que no disfruta de su fin de semana es que dedica gran parte de sus horas a hacer una gran compra para toda la semana. Entre que nos levantamos tarde y que vamos a comprar a una gran superficie que implica mover el coche, esperar largas colas… la mañana ya se ha ido entera. Y suele ser habitual quedarse a comer cerca, ya que se está por allí. Con la larga sobremesa y la caída de la tarde, se nos ha pasado el día sin que nos demos ni cuenta.

Tratemos de eliminar por completo la obligación de la compra de los fines de semana. O bien la dividimos en compritas pequeñas que haremos según nos acercamos a casa cada tarde, o bien haremos grandes pedidos por Internet que nos ahorren las horas de paseos por los pasillos de supermercados. Si no te importa hacer la compra el sábado por la mañana porque disfrutas de ello, mejor te sabrá comprar en mercados de barrio y puestos donde el trato es cercano y personal.

Las obligaciones domésticas es preferible tratar de tenerlas al día que dejarlas para el fin de semana, pues entonces deberemos dedicarle varias horas que nos romperán por completo el domingo. No tiene nada de malo dedicar un fin de semana entero a hacer una limpieza general que implique ordenar nuestros enseres y deshacerse de lo innecesario, pero que sea una o dos veces al año y de esa forma ese finde tampoco quedará en el olvido, pues el trabajo realizado nos llenará de satisfacción.

Cosas que hacer el fin de semana que no te costarán un euro

Con la idea de sacarle el máximo partido al fin de semana, me gustaría sugerir levantarse relativamente temprano. Entiendo que son los únicos días en los que no es obligatorio madrugar y que lo que apetece es darse una buena cura de sueño. Pero si nos levantamos un pelín antes de lo habitual, más adelante lo agradeceremos. Tendremos a nuestra disposición algo que hasta ahora no existía: las mañanas del fin de semana.

pasear por el parque en fin de semana

Para disfrutar de estas nuevas horas que nos hemos regalado lo mejor es dar un largo paseo, ya sea por la ciudad como por el campo o por los parques urbanos que tengamos a mano. Ese paseo nos permitirá disfrutar de la luz matutina, respirar el aire y llenarnos de sol. Además, caminar es bueno para la salud. Otra opción es practicar el deporte al que estemos más habituados, como bici, running o cualquier otra actividad.

Si somos más de movimientos tranquilos, podemos optar por el tai-chi en el parque o cualquier otra gimnasia que nos permita disfrutar del aire libre. Pero la cuestión es que salgamos de casa antes de que llegue la hora de almorzar.

De hecho, dormir hasta muy tarde el domingo, cambiando por completo los hábitos de sueño, en lugar de hacernos sentir más descansados, nos puede perjudicar. Esa noche nos costará más conciliar el sueño y el madrugón del lunes aún se hará más duro. Tardaremos todavía algunos días hasta que recuperemos el ritmo y la semana se percibirá muy cuesta arriba. Sin llegar a levantarse tan temprano como de lunes a viernes, tratar de despertarse sobre las 9:00 o 9:30 puede ser un buen equilibrio.

A quienes que trasnochan no les hablaría de levantarse temprano, pero está claro que estas personas ya saben disfrutar de su fin de semana y que probablemente no vayan a olvidar en mucho tiempo los sucesos y aventuras de la vida nocturna.

Tampoco es necesario decírselo a quienes tienen perro y salen a pasear temprano… si os sentís mejor, además de por el cariño de vuestra mascota, es porque os anima a manteneros activos.

Cada ratito de tu fin de semana vale un mundo

El ratito anterior a la comida, lo mejor es disfrutar del barrio, tomándose unas cervezas en alguna terraza donde sepamos que suelen estar nuestros amigos. Esta costumbre tan española del aperitivo nos permite relajarnos y sentir una diferencia entre los días de diario y los sábados y domingos.

terracita de primavera y verano

Aprovecha la hora de comer para quedar con amistades a las que tenías un tanto abandonadas. Si la economía aprieta, en lugar de almorzar en un restaurante, se puede ir a su casa para que luego ellos vengan a la nuestra en la siguiente ocasión.

Las personas que tienen familia suelen aprovechar el fin de semana aunque sea por las actividades en las que participan los más pequeños, además de que con ellos suele apetecer más darse un paseo o salir al parque. Pero incluso con niños es fácil caer en costumbres monótonas y poco interesantes, así que pongámoslos como excusa para hacer esas cosas que seguimos disfrutando aunque ya no estemos en la infancia.

Aprovechar el tiempo para viajar y visitar

fin de semana activo

De vez en cuando es bueno cambiar de aires y para ello tenemos la posibilidad de hacer un pequeño viajecito al campo. Si no vamos lejos y no tenemos que hacer noche, no nos gastaremos más que la gasolina o el billete de autobús… la comida la podemos llevar en un tupper para disfrutarla al aire libre. Si queremos hacer noche, existen casas rurales muy económicas y, de cuando en vez nos merecemos un caprichito.

Quedarse en la ciudad no significa necesariamente encontrarse sin nada que hacer. Cada urbe ofrece numerosas opciones de ocio y cultura con las que podemos no solo pasar buenos ratos, sino también enriquecernos. Algunas de ellas son gratuitas y otras cuestan poco dinero. Exposiciones, obras de teatro, ferias de arte o antigüedades, mercados itinerantes, conciertos, representaciones de ópera…

Planifica de antemano tus fines de semana

Muy posiblemente estarás pensando que no tiene sentido dejar de hacer la compra y las tareas porque no tienes nada mejor que hacer el fin de semana. Si no lo tienes es porque no lo has buscado. A lo largo de la semana, puedes irte ilusionando con respecto al fin de semana si vas contemplando la enorme cantidad de posibilidades que tienes para hacer.

Para planificar visitas en la ciudad, consulta alguna agenda online de tu municipio o la página web de tu Ayuntamiento para enterarte de todo lo que sucede. Si lo que buscas son viajes al campo, pregúntale a una persona aficionada a este tipo de excursiones o busca en Internet según la distancia que quieras recorrer.

Al tenerlo todo planificado y organizado, resultará mucho más difícil que te venza el impulso de quedarte en casa. La vagancia a la larga no sienta bien.

Haz algo diferente a lo que haces entre semana

Si tu trabajo cosiste en pasar horas delante del ordenador, durante el fin de semana olvida siquiera que tienes uno. Es tentador visitar el Facebook, comentar en Twitter o darse una vuelta por otras redes sociales, pero déjalo para otro momento, como los ratos muertos en el trabajo o lo minutos antes de comenzar tu jornada. Despégate de la pantalla y sal de casa. Es algo que cuesta porque está claro que la web global nos engancha, pero los ratos pasados ante el monitor se olvidan en seguida y no son provechosos.

olvida el ordenador

Si tu trabajo es físico o lo realizas al aire libre, puedes dedicarle algo del tiempo del fin de semana a actividades más sedentarias y de interiores, como leer, ver alguna película o serie o darte una vuelta por los perfiles de tus amigos en Internet.

El caso es que cambiemos de paradigma y que lo que hagamos el sábado y el domingo sea radicalmente distinto a lo que hacemos de lunes a viernes. De esta forma, nos aseguramos de ser conscientes de que ha habido un fin de semana en medio de tanta rutina.

Evitar el bajón del domingo por la tarde

domingo vago

Cuando el fin de semana está llegando a su fin, nos ponemos a pensar en el madrugón del día siguiente y en las obligaciones del lunes, que gracias a eso se convierte en el día más odiado de la semana. Bien, procuremos no pensarlo, debido a que de nada sirve adelantar mentalmente las ocupaciones si todavía no estamos en disposición de resolverlas.

La mejor manera de evitar pensar en ello es mantenernos ocupados, así que busquemos una actividad interesante para esas tardes que en general se pasan en casa. Quedar con amistades para ir al cine o al teatro, practicar algún deporte al aire libre ahora que mejora el tiempo y anochece más tarde… cualquier cosa nos puede venir bien para las últimas horas del finde. Si estamos leyendo esto en pleno invierno, también hay buenos consejos para pasar la tarde en un interior sin aburrirnos.

Con todo ello, el desánimo del domingo por la tarde desaparecerá cuando tengamos consciencia de que hemos aprovechado al máximo nuestros dos días. De hecho, puede hasta apetecernos la tranquilidad de la semana o incluso el llegar a nuestro trabajo para compartir lo que hemos hecho con nuestros compañeros.

¿Qué ventajas tiene disfrutar del fin de semana?

La idea es que cada fin de semana sea distinto y que alguno de ellos resulte incluso inolvidable y así tu vida también será más rica, debido a que si permitimos que nos aplaste la rutina –no solo la que nos viene impuesta, sino la de nuestra propia desidia—, se nos van los años sin darnos ni cuenta.

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Como decía más arriba, es probable que mucha gente prefiera seguir dejándose llevar por la molicie y emplear sus fines de semana en descansar que buscarse más obligaciones y estar todo el tiempo de acá para allá. Es cierto que si tu costumbre es pasar la mayor parte del sábado y el domingo en casa o resolver cuestiones necesarias como la compra familiar, te costará cambiar la actitud y ser más activo o activa.

Si lo consigues, no obstante, lo agradecerás a la larga. Por un lado, te quitarás esa sensación que te invade los primeros días laborables, cuando piensas que el fin de semana ha pasado sin que te enteres. Por otro, mantener activos tu mente y tu cuerpo repercutirá en bienestar de todo tipo y en cierto optimismo que te ayudará a llevar mejor el día a día. La pereza es un círculo vicioso: cuantas menas concesiones le hagas, menos te vencerá.

Imágenes | Pixabay, Dafne Cholet, Natalie Lucier, Pixabay, Håkan Dahlström, Benedicto de Jesus, ricciofix y James Theophane

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