El baloncesto ha mejorado mi día a día en la ciudad, ¿quieres saber cómo?

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Alberto y el baloncesto

De pequeño la mayoría de nosotros aprendemos a dar patadas a un balón, el fútbol es el deporte más popular, pero en mi caso fue muy pronto cuando empecé a coger este balón con la mano. Será porque jugaba de portero, pero lo cierto es que el cambio por el basket como mi deporte favorito se produjo de forma natural desde mi época colegial. Desde entonces disfruto de su práctica. Mi nombre es Alberto y hoy voy a contaros cómo el baloncesto ha mejorado mi día a día en la ciudad.

Recuerdo que cuando nos mudamos al nuevo barrio, mi novia Ángela y yo, además de encontrar una casa con una terraza perfecta para tener nuestro propio huerto urbano, una de las cosas que me gustaron es que había canchas de baloncesto municipales muy cerca. Si bien la afición por el baloncesto no me ha abandonado nunca, lo cierto es que estaba un poco oxidado por la falta de práctica.

Así me ayudó el baloncesto a integrarme en la vida del barrio

Recuerdo la sensación de felicidad el primer día que bajé a las canchas de baloncesto. Recuperé mi viejo balón, gastado de tanto bote y tiros a canasta durante a época del instituto y la universidad. El tacto del cuero gastado, el sonido que producía al rebotar contra el suelo o cuando entraba una canasta limpia…

Era un domingo por la tarde, justo después de comer. Había tomado una ensalada ligera para poder bajar pronto y aprovechar la luz. A esa hora la canchas estaban casi vacías. Me apetecía quitarme un poco las telarañas y empezar a recuperar las sensaciones. Calenté en la cancha como siempre lo había hecho, realizando tiros muy cercanos a la canasta de forma suave, botando y realizando giros y cambios de dirección. Había sólo unos pocos jugadores que estaban jugando un partido 3 x 3.

Partido de baloncesto

No tardaron mucho en llegar más jugadores a las canchas. Lo bueno del baloncesto es que rápidamente se monta un partido, en el que me ofrecieron participar. Volver a jugar, pasar el balón, defender, lo cierto es que fue una tarde perfecta. Poco a poco me convertí en un habitual de las canchas, en uno más y como todos vivíamos por el barrio no era raro que al dar un paseo o salir a cualquier cosa no acabara encontrándome con otros jugadores.

Todo esto nos ayudó mucho a ubicarnos en el barrio a Ángela y a mi. Al principio, cuando llegas a un barrio nuevo y a una casa nueva, tenemos que realizar pequeñas mejoras en casa, decoración, algún pequeño arreglo, etc. Saber donde podemos comprar materiales, conocer un poco las tiendas cercanas del barrio, etc. Al integrarme e ir cogiendo confianza con los compañeros de partido la conversación fluía de forma natural al finalizar o en los tiempos muertos. Me recomendaron dónde comprar todo lo que iba necesitando o me fueron dando ideas sobre lo que podría hacer en casa.

Baloncesto, más que deporte, un buen rato con los amigos

Tomando unas cervezas después del partido

El baloncesto en el barrio es más que un deporte, es casi una excusa para pasar un rato con los amigos. Así conocí a Javier, un diseñador gráfico muy creativo que nos ayudó mucho con ideas sobre nuestra nueva casa. No era raro ver como después de jugar un partido o simplemente de quedar para echar unos tiros, acabáramos contándonos la vida después en una terraza cercana mientras nos tomábamos una San Miguel 0,0%. El tercer tiempo en el que hablábamos de baloncesto y de nuestras cosas al que también se suelen unir Ángela y más amigos del barrio.

Pero el baloncesto no sólo me ha permitido hacer amigos e integrarme en el barrio, sino que también he notado una mejora física y de mi estado de salud. Ya sea porque dos o tres días en semana realizo algo de ejercicio, ya sea porque muchas veces para poder bajar a jugar antes me cuido la alimentación, procuro comer más sano y saludable, lo cierto es que mi estado físico ha mejorado de forma notable.

Pero más todavía lo ha hecho el equilibrio emocional. Muchas veces volvía del trabajo con preocupaciones, dándole vueltas a algún problema, etc. Hoy en día, cuando esto ocurre me pongo los pantalones cortos bajo a la cancha de baloncesto y poco a poco quemo esta adrenalina, con cada tiro los problemas que me he traído del trabajo se diluyen y sin darme cuenta, un mal día se ha transformado en un día que ha merecido la pena.

Un rato con los amigos después del partido

El juego en equipo del baloncesto también me ha ayudado a relacionarme mejor con los compañeros de trabajo, a colaborar mejor en el día a día de la empresa. Trabajar en equipo, jugar en equipo, donde muchas veces tienes que poner el beneficio colectivo por encima del individual, donde el pase-extra del baloncesto ha dejado a tu compañero en posición perfecta para tirar a canasta sin oposición…

El baloncesto es mucho más que un deporte. Me ha dado muchos momentos de felicidad y me ha ayudado en muchos momentos de mi vida. Y seguro que me seguirá acompañando durante mucho tiempo.

En Ciudadano 0,0 | Las mejores canchas de baloncesto callejero de España

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  • Carlos Roberto

    En Lavapiés, en mi antiguo barrio, las canchas de baloncesto eran el punto de encuentro de todo el mundo

    • Beatriz

      En el Parque del Oeste hay unas canchas que me vendrían bien por cercanía. Me gustaría saber si se organizan partidillos femeninos. Cualquier idea que signifique practicar deporte al aire libre, me encanta. Y me serviría para retomar el baloncesto, que lo abandoné hace muchísimo.