Mi vida a otro ritmo en la ciudad, en bici a la oficina y con mi comida en el tupper

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Javier cocinando Nolotiro

Mi nombre es Javier y soy diseñador gráfico. Me encanta la ciudad y su estilo de vida, aprovechar sus ventajas y moverme en ambientes cosmopolitas. Sin embargo, he decidido moverme por ella aprovechando la bici como medio de transporte de forma habitual. Mi vida va a otro ritmo en la ciudad, voy en bici a la oficina y además me llevo la comida en el tupper que he preparado el día antes, porque me gusta cuidarme, pero también aprovechar la comida que en ocasiones me ha sobrado.

No se trata de volver a comer lo mismo, sino que poco a poco me he ido haciendo un experto en crear nuevos platos con lo que me ha sobrado de otras preparaciones, ya sea porque no he podido acabarlas o porque he comprado más materia prima de la que he cocinado. Es una forma de transformarlo en un nuevo plato y también una forma de comer más sano y equilibrado.

En bici a la oficina, así disfruto de mi desplazamiento diario al trabajo

Siempre me ha gustado la bicicleta, pero la utilizaba como una forma de ocio los fines de semana más que como un medio de transporte. Pero al vivir y trabajar en el centro de la ciudad poco a poco empecé a pensar que sería genial poder ir al trabajo en la bici. Y un día me decidí a probarlo. Al principio con un poco de cautela, pero rápidamente empecé a disfrutar de este trayecto, tanto a la ida como a la vuelta.

Al principio me preocupaba un poco llegar presentable al trabajo después del pedaleo y el esfuerzo, pero me di cuenta que saliendo con un poco de tiempo y tomándome el viaje con calma no había ningún problema. Además en mi centro de coworking tenemos un parking para bicis dentro de la propia oficina, algo que ha hecho que más de uno se anime y cada día somos más los que vamos en bici al trabajo.

En bici al trabajo

Lo mejor del viaje es que mientras pedaleo por las mañanas puedo ir ordenando las ideas de camino al trabajo. Llego más relajado y a tope de energía para ponerme a trabajar. Cuando salgo y hago el trayecto de vuelta me permite desconectar e irme olvidando poco a poco de los temas laborales, clientes, etc. Al final me he dado cuenta que mi creatividad es mejor gracias a estos trayectos en bici, mi capacidad de concentración ha mejorado y además practico un poco de ejercicio cada día para estar más saludable.

Mi comida en el tupper para comer en la oficina

Cocina de aprovechamiento
Al principio comía fuera de casa lo primero que pillaba. Muchas veces incluso comía delante de un ordenador. Pero un día decidí empezar a llevarme la comida en el tupper. Esto me permitía planificar que voy a comer al día siguiente, de forma que también me obligaba a tomar una pequeña pausa para comer. Compartía tiempo con el resto de compañeros y muchas veces las buenas ideas surgían intercambiando opiniones en estas comidas.

Del tupper de platos fríos y ensaladas poco a poco pasé a recetas cada vez más completas y elaboradas. Y sin darme cuenta mi fiambrera se ha ido convirtiendo en la envidia de la oficina y somos más los que nos traemos la comida de casa e incluso intercambiamos recetas.

Envolviendo los canelones

Simplemente buscando en internet tenemos un semillero de ideas de recetas Nolotiro para aprovechar todos los ingredientes y la comida que nos ha sobrado. Desde el pan que un día no te has comido hasta el arroz, que todavía no he cogido bien la medida y siempre hago más de lo que puedo comer. A veces ya simplemente cocino pensando en varios platos, el que me voy a comer y el que prepararé con las sobras.

Porque también me he dado cuenta que el tiempo que paso en la cocina tiene algo de ritual y de desconexión. Me ayuda a descansar de temas laborales y he descubierto que cocinar, tener que pensar y planificar la comida de los días siguientes, ejerce un efecto relajante. Poder tomarme mi tiempo para hacer un plato me ayuda también a ordenar las ideas, estar más tranquilo y son estos pequeños detalles los que me hacen ser más feliz.

coworking

Gracias a ello he conseguido también un buen ahorro, pero sobre todo la comida es mucho más sabrosa. Mis canelones son la envidia de la oficina y mis compañeros siempre me están pidiendo consejos sobre como preparar algunos platos. La verdad es que con lo sencillos que son y lo buenos que están cada día somos más los que nos juntamos en el comedor del trabajo con nuestras propias comidas.

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  • Beatriz

    Poder desplazarse en bici es un lujo, ya que se hace deporte y se pasa bien mientras se consigue un objetivo práctico. Lo del tupper también es una buena solución, sobre todo si se puede salir a comérselo en otro sitio para cambiar un pelín de aires. El tiempo que se ahorra de ir a comer a un establecimiento es muchísimo.

  • Carlos Roberto

    Tener un office en la empresa si que es muchas veces un lujo. Yo en muchas tenía que salir al parque, y no había microondas. En verano está bien, pero en invierno la cosa se pone más incómoda

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