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Cómo encontré la felicidad entre los tomates de mi huerto urbano

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Tengo que reconocer que la idea de tener un huerto urbano no estaba en mi mente cuando Alberto y yo vinimos a vivir a esta casa. Sí es cierto que la gran terraza del ático fue definitiva para que nos enamoráramos de ella, pero el huerto urbano y todo lo que conlleva apareció después en nuestras vidas.

Me llamo Ángela y tengo un huerto urbano. Ya sé que es una presentación un poco rara, pero es lo principal. Podría contaros que tengo 35 años y que mis dos amores son mi novio, Alberto y nuestro precioso perro Leo, del que nos enamoramos cuando lo adoptamos. Paso más tiempo con él que con nadie, ya que Alberto trabaja en una pequeña empresa de tecnología que da soporte a una multinacional, así que trabaja de sol a sol.

Además, viaja a menudo por trabajo y tengo mucho tiempo libre, así que ¿qué mejor complemento para mi afición favorita que controlar los alimentos desde el origen? Plantarlos, cuidarlos, verlos crecer y finalmente inventar nuevas recetas para disfrutar en la mesa. Porque si, mi pasión realmente es la cocina. Me chifla preparar platos deliciosos a la par que sanísimos.

Ideando un huerto urbano

Creo que fue durante la fiesta de inauguración cuando mis amigos Marta e Iván me regalaron un pequeño arbusto de tomates japoneses para “alegrar la terraza”. Marta es publicista y muy aficionada al DIY, así que la planta venía en una maceta que ella había personalizado. Javier me trajo en su bici un tiesto con un laurel pequeño del pueblo de sus padres, que llegó a casa en perfecto estado. Con esto y con las plantas que otros invitados aportaron comenzamos a decorar y dar vida a la terraza.

La ventaja de vivir en mi ciudad es que su clima es perfecto para tener plantas y cultivos. Sus temperaturas no son extremas, ni en frío, ni en calor y es una gozada trabajar al aire libre. Claro que yo no sabía nada de esto cuando comencé con la aventura de tener el huerto en casa, ya que mi experiencia con las plantas se limitaba a las de interior, tres palmeras, dos troncos del Brasil y un ficus de casa de mis padres.

Comenzar con el huerto urbano es  adictivo. Empiezas con dos aromáticas y un tomatero japonés y poco a poco te va enganchando. Necesitas saber más. Pasas por el vivero y los plantones te llaman la atención, vas por la calle y se te van los ojos hacia un cartel que invita a acudir a una “quedada” para compartir semillas.

Montar el huerto no es cosa de un día, sucede paulatinamente. Necesitas orientación y tomar decisiones. Nosotros comenzamos con macetohuerto. Primero con las macetas regaladas, y después con las variedades que nos iban sugiriendo amigos, que ya hace tiempo que tenían huerto en el balcón, los profesionales de los viveros y muchísimos más nuevos amigos internautas con cuyas experiencias hemos aprendido mucho.

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Pero no todo es mirar en la red, experimentar , utilizar la lógica y disfrutar cada fin de semana con nuestras plantas y nuestros cultivos nos lleva a tener conversaciones tan intensas como pudieran tener unos padres primerizos con su rorro o dos adolescentes con su vampiro favorito.

Por supuesto que yo no sabía nada de semilleros ni plantones, pero buscando en Internet encontré todo lo que necesitaba saber para hacer mis propios semilleros caseros y cómo protegerlos de los fríos nocturnos durante el invierno o cuales son los mejores libros para aprender horticultura y jardinería.

Aprendes a vivir mirando al cielo, como la gente del campo y tengo que reconocer que he pedaleado más deprisa para llegar a casa a resguardar mis cultivos de un sol excesivo un mediodía en verano, porque estaban demasiado expuestos… Taparlos un día de granizada (vaya disgusto cuando se estropeó esa cosecha y qué alegría cuando el cultivo se recuperó y conseguimos una de las mejores cosechas de nuestro huerto casero).

Poco a poco, sin darte apenas cuenta, pasas más y más tiempo con tu huerto. Pruebas cultivos nuevos, instalas un riego por goteo, alternas cultivos para evitar plagas… Incluso a esos caracoles que siempre te habían parecido tan simpáticos empiezas a cogerles manía cuando inundan tus lechugas.

Reinventando la gastronomía con productos de mi huerto

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Porque ahora, mis ensaladas son espectaculares. Esto del huerto urbano tiene un aspecto gourmet que nunca hubiera imaginado. De pronto, tu primera cosecha de tomates es una experiencia gastronómica y los tomates no necesitan más que un poco de sal o nada, simplemente lavarlos bien y darles un bocado y su jugo tan sabroso te llenará la boca. Y quien dice tomates, dice pimientos, berenjenas o calabazas.

De pequeñas cosechas, sólo para Alberto y para mí y alguna cena con Marta, Iván y Javier, a regalar a la familia o llevar judías a la oficina, hemos pasado a entrar buscando cómo hacer conservas caseras, mermeladas imposibles y platos dignos del mejor chef.

Un plato de pasta con salsa pesto, con la albahaca recién recogida de tu huerto y el queso rallado en el momento de servir, o esa misma pasta con salsa de tomate casera, con las cebollas, los ajos y los tomates de tu huerto, nada tienen que ver con lo que te sirven en cualquier restaurante. Eso, por no hablar de las maravillosas recetas de aprovechamiento, que puedo prepararos saliendo a arrancar un puñado de perejil, unos pimientos y unos calabacines.

Un huerto decorado para vivir

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No está la vida para muchos gastos, así que como otra de mis grandes pasiones es la decoración, me tomé como un reto decorar mi nueva terraza con el mínimo gasto posible. Marta me ayudó mucho aportando ideas para hacerlo entre Alberto y yo. Está claro que unos sofás de ratán y una mesa de teca de una marca de lujo quedan bien, pero nada supera  la satisfacción de hacer un rincón chill out con unos palés de obra recuperados y unas colchonetas forradas con una preciosa tela comprada en un bazar en un viaje divertido.

Atención que yo no soy ninguna experta en convertir palés de obra en mobiliario, pero si sabes buscar en los Blogs adecuados, los tutoriales más claros vienen en tu ayuda. Reciclar viejas soperas como centros rellenos de tus propias plantas o recuperar viejos muebles que están cogiendo polvo en desvanes familiares es  una de las tareas que mejor te hacen sentir.

Las cestas de setas colgadas de una simple cuerda o los cultivos colgantes, como las fresas, dan colorido a tu terraza huerto y da gusto sentarse a la sombra de un peral o un almendro a comerse una manzana o leer un ratito. Y una vez te atreves con el chill out, hacer mesas de cultivo con palés de obra es cuestión de tiempo.

Construyendo mesas de cultivo con palés

Como comentaba antes, mi huerto en casa comenzó como macetohuerto: unas macetas regaladas por aquí, unas jardineras pequeñas con “pruebas de cultivos” por allá, unos tiestos que mis padres me traían cuando venían a comer, pero pronto comprendimos que era mucho más cómodo cultivar en mesa, dada la cantidad de tiempo que pasaba en mi huerto.

Así que lo primero fue buscar una forma de desmontar los palés sin romperlos, ni romperme yo. Entre Alberto y yo conseguimos hacerlo. Luego ya es cuestión de darles bien la forma y la altura deseada. También preparar correctamente el drenaje y tener cuidado con los barnices, hay que ser coherentes y todo lo que entra en contacto con la tierra luego es absorbido por el cultivo.

Marta e Iván siempre están dispuestos a echar una mano, sobre si después les obsequiaba con una comida a base de mis propios productos y una cerveza bien fresquita San Miguel 0,0%. Normalmente también se sumaban el resto de amigos, como Javier, que suele llegar a casa en bici y ahora está encantado porque ahora tenemos espacio para subirla a casa.

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    • Carlos Roberto

      Yo este año he empezado con algunas cosas, he cometido errores y para el año que viene tengo que plantear el huerto mejor…

    • Yo aún estoy practicando con plantitas más fáciles de cuidar, pero tener un pequeño huerto urbano sería un buen objetivo para 2015 🙂 ¡Me encantaría poder invitar a gente a comer a casa y presumir de materia prima propia!

    • Una historia muy inspiradora la de Ángela. Solo los que hemos tenido un huerto urbano podemos saber lo gratificante que es 🙂 #cuidatuhuerto