Pasado, presente y futuro del carril bici como elemento clave para la consolidación de la bici en la ciudad

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Carril bici

El carril bici siempre ha ido de la mano de las políticas para potenciar el uso de la bicicleta en la ciudad. Se consideraba que segregar al ciclista de la calzada ayudaba a que muchos dieran el paso para retomar los hábitos ciclistas y se animaran a desplazarse por la ciudad en este medio de transporte. Además las principales ciudades europeas, que deberían servir como modelo, que tienen una gran tradición ciclista disponen de una amplia red de carriles bici. Sin embargo todo esto está hoy en cuestión y se ha establecido cierto debate sobre el pasado, presente y futuro del carril bici como elemento clave para la consolidación de la bici en la ciudad.

Vamos a intentar dar voz a los principales puntos de vista, desde el ciclista más novato que lleva años sin montar en bici pero quiere retomar la afición, al más experto, al deportivo que utiliza la bici más los fines de semana o el que la utiliza para sus desplazamientos diarios al trabajo. Si te interesan las noticias sobre el mundo de la bici puedes suscribirte a nuestra newsletter donde recibirás una selección de las mejores directamente en tu correo electrónico.

El ciclista novato necesita el carril bici

Carril bici para ciclistas novatos

Para el ciclista urbano que quiere reengancharse a la práctica de la bicicleta, ya sea para sus desplazamientos diarios cercanos como para otros más ligados con su ocio, el carril bici es básico. Seguramente si no existiera esta infraestructura no se vería con la capacidad, con la confianza necesaria como para volver a coger la bici. No se puede circular por las aceras y en la calzada no tienen la seguridad necesaria.

En este sentido podríamos decir que el carril bici se configura como un carril de aprendizaje o de reentrada. Seguramente la mayoría de los ciclistas que retoman la bici aprendieron a montar de pequeños y ahora llevan años sin hacerlo. Cierto que montar en bicicleta es algo de lo que nunca nos olvidamos, sin embargo, aprendimos a hacerlo por la acera, no por la calzada entre otros vehículos.

Una vez que ya se ha pasado este periodo de aprendizaje, de vuelta a la confianza, es cierto que el paso a circular por la calzada está un poco más cerca. Aprenden a utilizar las calles tranquilas, que tienen poco tráfico para sus desplazamientos. También cómo deben circular, siempre por el centro del carril, cuando van por una calle.

Aquí son de ayuda los ciclocarriles, carriles que tienen marcas viarias en una calle normal, pero que ya advierten al resto de vehículos que la velocidad está limitada a 30 km/h y que es una calle utilizada por ciclistas. Esto hace que el tráfico en ellas sea un poco más pacífico. Sin embargo, estos mismos carriles dentro de grandes vías de varios carriles no tienen tanta utilidad.

Para el experto el ciclocarril tiene más sentido

Masa crítica de ciclistas

Para el ciclista más experto el carril bici es indiferente. Además de llevar habitualmente un paso más rápido que el ciclista más novato, están acostumbrados a salir a carretera y circular con otros vehículos. Además tienen un mayor dominio de la bici, un mejor control de frenado, para resolver circunstancias imprevistas, etc. Esto a veces también les hace un poco más confiados y llevarse algún que otro susto.

Pocas veces los veremos por el carril bici. Se integran como un vehículo más en el tráfico. Los ciclocarriles o calles tranquilas donde tienen señalización viaria que advierten al resto de vehículos de la presencia de bicicletas en el tráfico, dándoles muchas veces preferencia son mucho más útiles para este tipo de ciclistas. En muchos casos son ciclistas ejemplares, que conocen las normas municipales a la perfección y se preocupan de darlas a conocer al resto de usuarios de la bici que se retoman la afición.

El carril bici en el pasado

Señalización carril bici

Los carriles bici tienen una larga tradición. Se considera que el primero de ellos se creó en Holanda, con 1,4 kilómetros construidos con dos carriles bici al costado de la carretera adoquinada entre Breda y Tilburg. La expansión de la bicicleta como medio de transporte muy popular entre finales del siglo XIX y hasta los años 20 del siguiente hacían necesario mejorar la infraestructura viaria de los caminos para su circulación.

Sin embargo, no fue la seguridad lo que fomentó la creación de los carriles bicis, sino un exceso de bicicletas en la calzada que obstaculizaba y limitaba la introducción del vehículo del futuro, el automóvil. De esta manera se segregó a los ciclistas de la calzada, que se convirtió en uso exclusivo para vehículos motorizados.

Por lo tanto, la segregación del tráfico entre bicicletas y vehículos motorizados es un viejo debate. La diferencia de velocidad media de circulación entre ambos vehículos es la clave. O la percepción de velocidad, porque si luego miramos la velocidad media de circulación de los vehículos de las diferentes ciudades veremos como no es tan alta, ni tan diferente al que pueden alcanzar las bicicletas en su circulación.

ciclocarril

Lo cierto es que el automóvil también en su introducción tenía un consideración de estatus social. La bicicleta era un medio de transporte más popular, mientras que el que disponía de un automóvil significaba que estaba socialmente un peldaño por encima. En nuestro país también se daba esta circunstancia. Con la llegada de los 600 y la popularidad del utilitario la bicicleta empieza a “estorbar”, a ser vista como un medio de transporte de pobres… Y este prejuicio le ha durado hasta hace muy poco.

Por ejemplo, en mi desplazamiento al trabajo os puedo contar que la mayoría de la gente que sabía que iba en bici pensaba que no tenía coche. No concebían que teniendo un automóvil me desplazara al trabajo dando pedales. Cuando les explicaba que tardaba más o menos lo mismo en realizar el trayecto, pero que con la bicicleta no necesitaba estar dando vueltas al llegar para buscar aparcamiento, empezaban a entender, pero no se llegaban a imaginar ellos mismos utilizando la bici para ir a su trabajo.

El futuro del carril bici

En España la bicicleta recupera protagonismo en los últimos años. Vuelve a ser una opción para los desplazamientos, ni mejor ni peor, una opción diferente con sus ventajas e inconvenientes. La recuperación de este protagonismo ha venido de la mano de kilómetros y kilómetros de carriles bici, fomentados por la administración junto con sistemas de bicicleta pública.

El problema es que muchos de estos carriles no estaban conectados entre ellos, no se realizaban con un modelo se seguridad vial pensada para la bicicleta, lo que hacía que en muchos casos no se les diera el uso que debía. Al final es una infraestructura que económicamente sale mucho más económica que la construcción de una carretera, pero sin embargo puede ser menos rentable si luego no se le da uso.

El futuro de los carriles bici está pensado en dos modelos. Vías rápidas que ayuden a descongestionar el tráfico, lo que se podrían llamar carriles bici rápidos, que sirvan para descongestionar el tráfico en zonas atascadas entre dos ciudades o dos puntos de la ciudad. También en el apaciguamiento del tráfico en determinados barrios de la ciudad, consiguiendo reducir la velocidad media de circulación.

También se está investigando en la creación de carriles bici solares. Por el momento no son viables económicamente, pero el objetivo es que consigan suministrar gran parte de la energía necesaria para la iluminación de la ciudad e incluso recargar los vehículos eléctricos. De la eficiencia de este carril bici solar puede depender en el futuro de la configuración de la ciudad tal y como la conocemos hoy día y la posibilidad de expansión de los vehículos eléctricos en ella.

Mención aparte tendrían algunos proyectos arquitectónicos de carril bici futurista más a tono con Blade Runner que con la ciudad a medio plazo. Veremos que es lo que nos depara el futuro, pero el presente está hoy por hoy en una combinación de carril bici y ciclocarriles, con una inversión mucho menor y que contribuyen a fomentar el uso de la bici de forma preferente por determinadas calles de la ciudad.

En Ciudadano 0,0 | Carril bici, ventajas para todos

Imágenes | NYCDOT 1 | 2 | Pixabay

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Comentarios

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2 thoughts on “Pasado, presente y futuro del carril bici como elemento clave para la consolidación de la bici en la ciudad”

  1. Para mi la clave está en que la infraestructura sea útil. Por eso es bueno que runners, skaters o caminantes también usen los carriles bici o las vías ciclables. Cabemos todos

  2. Muy cierto eso de que la utilidad del carril bici depende mucho de la experiencia del ciclista. Pero lo ideal sería que los carriles fuesen tan amplios y bien diseñados que pudiésemos usarlos todos, cada uno a su velocidad, porque hubiese espacio para adelantarse sin peligro y porque fuesen lo bastante largos como para que a la gente que hace muchos kilómetros les resulten suficientes.

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