viajar en metro

11 cosas que no pensabas que podías hacer en el transporte público para aprovechar el tiempo

viajar en metro

Ir al trabajo o a estudiar en transporte público en lugar de en coche, aparte de ser más ecológico y económico, resulta mucho más cómodo y menos estresante para nosotros. Además, podemos dedicar ese tiempo a hacer multitud de cosas muy útiles, que sería imposible realizar mientras conducimos, gracias a lo cual, cuando lleguen nuestros ratos libres, tendremos más horas para disfrutar. Vamos a dar 11 sugerencias de cosas para hacer mientras vamos en metro o autobús, muchas de ellas que ni se te habían ocurrido. Para casi todas las actividades que vamos a sugerir, basta con un smartphone o una tableta, o sea que ni siquiera te estamos pidiendo que vayas más cargado de lo habitual.

Somos urbanitas y conocemos que las ciudades grandes tienen sus ventajas y sus desventajas, pero tenemos una idea todavía mejor: la de convertir esas desventajas en ventajas. Por ejemplo, el tiempo que se requiere para moverse de un lado a otro en una gran urbe, en lugar de considerarlo perdido, lo disfrutamos y le sacamos provecho. Si tú también tienes una mentalidad similar, apúntate a nuestra Newsletter, porque eres de los nuestros.

¿Estudias o trabajas?

Lo importante es que aprovechemos la duración del trayecto, que viajar en cercanías, autobús o metro no suponga un una contrariedad, sino todo lo contrario. Por eso, si nos toca estudiar un poquito para ese día de clase o avanzar algún trabajo que nos han encargado, este será un buen momento. Por ejemplo, para leer los informes que te pasa tu jefe o tus compañeros, documentarte sobre algo en lo que luego tendrás que profundizar, preparar tu intervención en una reunión…  Con algunos teléfonos móviles, lo podrás hacer incluso dictando, sin necesidad de tener las manos libres.

trabajar en el autobús urbano

Aprovechar el tiempo en el trasporte público: organiza tu agenda

Saca partido de este lapso para organizar tu agenda, no solamente la del trabajo o de estudios, sino también la tuya personal. Es una cosa que suelo hacer mucho cuando me toca ir un rato en el metro: pongo al día los eventos de mi calendario, que llevo en el teléfono móvil y que se sincroniza con el de mi ordenador. Anoto las cosas que ya he hecho, para que luego me quede constancia de ellas, y me apunto la que tengo que hacer. Es una manera muy buena de aprovechar estos ratos y luego así tener todo más organizado y te digo una cosa: el tiempo pasa volando.

al día tu agenda

Además de actualizar la agenda, puedes hacerte listas de cosas que quieras recordar. No sólo la lista de la compra y de las tareas que se hacer ese día, también de asuntos que te interese guardar. Por ejemplo, a mí me gusta tener apuntadas todas las películas que veo en cines y los libros que leo. Anotar todo esto me resulta agradable porque además de saber que ya no lo olvidaré, me sirve para recordar el buen rato que pasé disfrutando de ellos. La misma sugerencia se aplica a llevar los cálculos de nuestros avances en el deporte urbano que practiquemos. Si tenemos nuestras marcas y estadísticas registradas, podemos ir sacando conclusiones que luego nos vendrán muy bien.

Ponte al día con tu vida social

A lo mejor cuando dispones de cobertura, tu actividad en Whassap es frenética, pero el correo electrónico lo tienes abandonadísimo y los mails largos hace tiempo que no los lees ni los contestas. Lo que puedes hacer es, en el momento de recibirlos, descargártelos para que estén disponibles offline. Luego, cuando te encuentres en el metro sin Internet, los lees con tranquilidad y atención. Incluso, podrías responder gracias a aplicaciones de notas que no necesitan conexión, guardando el texto para enviarlo más adelante. Esto es aplicable tanto a los correos personales como a los de trabajo. Quedarás muy bien con tus amistades o tus jefes y clientes si reciben una carta redactada con tiempo y dedicación.

En los tramos donde hay cobertura telefónica o si viajas en autobús o cercanía, otra cosa que avanzar son esas llamadas pendientes que nunca sabemos cuándo realizar. Ya que disponemos de bastantes minutos, no nos importará comunicarnos con esas personas que conocemos bien y sabemos que charlarán largo y tendido. Digo lo mismo: vamos a quedar muy bien con esos parientes o amigos que se sienten desatendidos si de vez en cuando no saben de nosotros.

vida social en el metro

Practica tus habilidades sociales iniciando alguna conversación con tus compañeros de viaje. A lo mejor hay personas con las que coincides muchos días y tienes curiosidad por saber si viven cerca de ti y se dirigen a algún lugar próximo a tu trabajo. Tal vez hagas nuevas amistades y encuentres personas con las que conversar para que la travesía parezca más breve.

Mantente informado y amplía tu cultura

Ponte al día asimismo en lo que se refiere a asuntos nacionales e internacionales. No estoy descubriendo nada nuevo si sugiero leer el periódico durante el trayecto en transporte público, ya sea uno comprado antes de montar o el gratuito que encontraremos en el bus o en el vagón del tren. Pero podemos transformar esta actividad que se suele hacer casi en plan zombi, pasando las páginas de manera mecánica, en algo más activo y concienzudo.

ponte al día y amplía tu cultura

La idea sería leer el periódico o alguna publicación especializada con la idea de enterarnos bien de algún asunto que sabemos que se comentará en nuestro ámbito laboral o entorno social, de profundizar en un tema que nos atañe de alguna forma. Esto más adelante puede darnos un buen resultado en alguna conversación y mejorar nuestra imagen externa, además de crearnos igualmente una mayor autoestima. Nos ampliará las miras y el espectro de intereses y podremos ir poco a poco cogiéndole el gusto a más cosas.

Leer ya se te había ocurrido, pero…

Mucha gente me comenta que no aprovecha sus trayectos en metro para leer porque casi siempre le toca ir de pie y el vagón va tan apretado que sujetar el libro es complicado. Incluso, si alguna vez consigue sentarse, es durante un corto espacio de tiempo. Por eso recomiendo una modalidad de lectura muy adecuada para eltransporte público: el libro leído.

Con el audio libro, que puedes llevar en el propio teléfono y escuchar con auriculares, no importa si encuentras sitio de pie o sentado, pues podrás oírlo en cualquier postura y agarrándote a la barra. Además, avanzarás mucho más en tu lectura cada día porque no sólo lees durante el tiempo de recorrido, sino también andando por pasillos y escaleras y en lo que vas de casa la estación y de la estación al trabajo.

escuchar podcast en autobús

Si sabes idiomas, lo tendrás más fácil para encontrar títulos, ya que los audio-books están más extendidos en otros países. Pero incluso en español puedes descubrir bastantes textos y te sorprenderá descubrir que alguno de tus autores favoritos lo ha grabado con su voz. Date una vuelta por la red: puedes comprar audiolibros a través de plataformas o tiendas online.

Escucha tus podcast preferidos

Una opción similar a la anterior es la de escuchar programas de radio, ya sean de música o hablados. Son cosas que te interesan y que a lo mejor se emiten desde fuera de tu país o en las horas en las que no tienes acceso a la radio. Escuchar música mientras se viaja en transporte público es algo obvio que a todo el mundo se le ha ocurrido, pero escuchar programas específicos que nos sirvan para ampliar nuestros conocimientos musicales, además de agradable resulta enriquecedor.

Crearse la rutina de descargar podcasts cada tarde para escucharlos a la mañana siguiente no cuesta nada; casi siempre son gratuitos y se encuentran en las webs de las propias emisoras de radio o del artista que los protagoniza. Gracias a esta costumbre, estaremos más al día de temas sobre los que queremos saber o simplemente pasaremos un buen rato, escuchando canciones que nos gustan o cualquier otro contenido. Un programa de humor de camino al trabajo puede conseguir que lleguemos con mucho mejor ánimo del habitual.

escuchar audiolibro en el metro

Aprende o perfecciona un idioma

En los dos apartados anteriores, saber idiomas nos venía bien para tener más opciones de audios que descargar. Pero también podemos entender esto de forma contraria: escuchando grabaciones en el idioma que estamos aprendiendo, dominaremos mejor su comprensión y perfeccionaremos nuestra pronunciación.

Si todavía no tenemos nivel como para escuchar cosas grabadas para público que conoce esa lengua, lo que podemos es llevar en el disco duro del Smartphone son cursillos pensados para ser escuchados. Encontraremos muchísimos en Internet de diferentes niveles o incluso libros adaptados a nuestro grado de conocimientos.

Aprovecha el tiempo en el metro

Actividades en el metro: ejercita tu mente

No voy a dar la sugerencia de jugar a videojuegos del móvil en el transporte púbilco, eso seguro que se le ha ocurrido ya a todo el mundo. Pero como de lo que va este post es de encontrar cosas útiles para hacer en estos momentos, podemos darle la vuelta a esta actividad y enfocarla a juegos que nos sirvan para ejercitar la mente y la memoria.

También podemos entrenarnos en habilidades que nos harán falta para el trabajo o la vida diaria y que tengamos un poco oxidadas. Por ejemplo, se me ocurre aprender algún tipo de vocabulario técnico que vayamos a usar en nuestro empleo, familiarizarnos con el uso de algún aparato o software útil para nuestro desempeño, leer las instrucciones de ese chisme que llevamos tanto tiempo intentando aprender a usar…

autobús urbano

Sumérgete en una de tus aficiones

Seguro que además del trabajo y la vida familiar y social, tienes algún hobby. Hasta ahora, pensabas que para dedicarte esta afición necesitabas disponer de tiempo libre. Pero seguro que los minutos que pasas en el medio de transporte que te toque también los puedes utilizar para avanzar un poco en lo que más te gusta.

Digamos, por ejemplo, que lo tuyo es el teatro aficionado; pues en el transporte puedes ir memorizando los diálogos de tu personaje. Si lo que te pierde es escribir un blog, cuando tengas conexión con Internet, dicta el texto a tu teléfono o tableta. Ahora que el ganchillo está tan de moda, ya no te dará vergüenza llevarte las agujas y la lana. Si te has apuntado a un taller creativo, puedes ir buscando ideas o dándole vueltas a la última que se ocurrió. Si lo que te motiva es cocinar, ve eligiendo la receta de aprovechamiento para esa noche. Si practicas la meditación, seguro que puedes concentrarte en cualquier circunstancia… Y así con miles de cosas.

metro barcelona

Avanza alguna de tus rutinas para dormir algo más

Tengo una amiga que domina a la perfección esto de pasar horas en el cercanías y metro cada mañana, tanto que lo ha convertido casi en un arte. Lo que hace es exprimir los trayectos para todo, ya que por desgracia le toca emplear bastante tiempo diario en sus traslados. Además de adelantar trabajo, como ya hemos recomendado, y de ponerse al día con otras cuestiones, ella aprovecha hasta para desayunar y maquillarse.

No todo el mundo tendrá equilibrio para sacar tanto partido al viaje en metro o al autobús, pero ella se lleva su tentempié y lo va tomando en el vagón y algunas veces que se levanta algo más tarde, hasta se arregla ante un pequeño espejito de mano. En ocasiones bromea diciendo que en las rutas de vuelta le falta poco para ponerse el pijama. ¿Alguna vez has hecho lo mismo? Oye, ¿por qué no?, los minutos extra de sueño que se pueden ganar lo valen con creces.

metro madrid

¿A que no te imaginabas que puedes hacer incluso gimnasia?

De todas las formas de sacarle partido a este tiempo y así quitarte de en medio una obligación, probablemente la que más te gustaría despachar en los tiempos muertos sea el ejercicio. Pues resulta que también se puede hacer algo de gimnasia en el metro, autobús o tren. No hablo solo de la recomendación de montarse una parada después y bajarse una antes, que también viene bien, sino de ejercitar músculos en la parada, el andén o el vagón.

No te digo que te cuelgues de la barra de sujeción del bus y ejercites los bíceps, ni que te tires al suelo del metro hacer fondos o te pases el trayecto echándote carreritas arriba abajo del tren, pero existe una gimnasia muy sutil que se puede llevar a cabo en ocasiones como esta sin que nadie se cuenta y que es beneficiosa para algunas dolencias, así como ejercicios faciales que ayudan a combatir las arrugas. Otros ejercicios no son tan disimulados, pero no molestarás a nadie con ellos.

hacer gimnasia en el metro

En conclusión, muchas veces pensamos que el tiempo que dura nuestro trayecto hasta o desde casa al trabajo, la universidad o el instituto es un tiempo muerto, un tiempo perdido. Sin embargo, como hemos podido ver, hay muchísimas cosas en las que podemos aprovechar esos ratos para disfrutar del recorrido y que se nos haga más corto y también para ganar tiempo y así luego disponer de más minutos libres para nuestro ocio. Cuéntanos, ¿qué haces tú mientras viajas en transporte público?

Imágenes | Stviod, Wikipedia, Moriza, Susan Sermoneta, Tokyoform, Annie Mole, Paul Ferguson, J. Mark Dodds, Bert Kommerij, Jonathan Petit, Jesús Solana y Azul neón.

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    • Beatriz

      Si soy sincera, ahora leo muchísimo menos que cuando montaba con
      regularidad en transporte público. Parece mentira que una circunstancia
      como esa cambie tanto la vida cultural de alguien, pero es así y seguro
      que a muchas más personas os pasa.

      • Carlos Roberto

        Se nota una barbaridad. Cuando me mudé de Madrid y dejé de utilizar transporte público, mi nivel de lectura descendió en picado. La ventaja es que ahora puedo ir al trabajo en bici, que está mucho más cerca

        • Beatriz

          Eso también es verdad, se ahorra tiempo que se puede dedicar a leer cuando se quiera… lo que me sucede a mí es que ya no me pongo a leer tan a menudo, si no lo tengo casi como única opción, lo que sí ocurría cuando iba en metro. Y con lo que ofrecen ahora los teléfonos inteligentes ya ni siquiera es la única opción, las tentaciones son múltiples, jejeje.

          Lo bueno del audiobook es que no te distraes porque la lectura continúa. A mí me paso mucho eso de levantar la vista del libro y ponerme a pensar otra cosa sin casi darme cuenta… con el audiolibro, aunque me ponga a mirar a cualquier otro lado, la lectura prosigue.