Cómo ahorrar en consumo del aire acondicionado de una vez por todas

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Con la llegada del verano, muchos se estarán planteando la compra de un aire acondicionado y otros, que ya lo instalaron en su día, estarán sudando tanto por el calor exterior como por la factura que saben que le espera. En cualquier caso, es un buen momento para darnos cuenta de que, muchas veces, estamos desperdiciando energía sin conseguir una mejor climatización de la casa. Son una serie de malas prácticas a las que nos hemos acostumbrado casi sin darnos cuenta. Y este verano es un momento excelente para animarnos a cambiarlas.

Si te interesan otras formas de colaborar con el medio ambiente mientras te sientes bien y haces que tu bolsillo respire aliviado, sin renunciar a las comodidades, no tienes más que dejar tu dirección para recibir la Newsletter. Por lo pronto, te dejamos más abajo con las cosas que sería preferible no hacer, pues con estas malas prácticas el consumo provocado por el aire acondicionado se dispara.

1. Comprar un modelo sin termostato y sin lector numérico

Si nuestro modelo de aire acondicionado no tiene termostato ni lectura numérica, nos exponemos a un elevado consumo, ya que deberemos operar el aparato según nuestra sensación térmica y, aunque parezca poca cosa, la variación de un grado sube hasta un 8% el consumo de energía.

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Respecto a la instalación del termostato, no solo hay que tener en cuenta el colocarlo lejos de fuentes de calor sino que, además, cuando lo programemos, no se debe ajustar a una temperatura inferior a la deseada: la habitación no se enfriará más rápido, pero sí se consumirá más energía innecesariamente. Además del termostato, te pude ser útil consultar alguna app de ahorro de energía.

2. No prestar atención a la eficiencia energética del equipo

Hoy en día, resulta muy fácil informarse sobre la eficiencia energética del aire acondicionado que queramos comprar: en la propia tienda, podemos fijarnos en la la etiqueta energética: la clase A son los que tienen un menor consumo, seguidos por la B, la C hasta llegar a los menos sostenibles. A largo plazo, compensa comprar un equipo de clase A que puede llegar a consumir hasta un 60% menos que otros con las mismas prestaciones.

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Incluso algunas comunidades autónomas subvencionan la sustitución de los aparatos menos sostenibles con un plan Renove. En la web del Instituto de la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) se puede consultar cuáles son los aires acondicionados que menos gastan.

3. No ahorrar energía con equipos de enfriamiento por evaporación

Cuando la temperatura no es excesivamente elevada y el ambiente es seco, resulta muy interesante plantearse la opción de sustituir el aire acondicionado por sistemas evaporativos. Estos son aparatos que hacen pasar una corriente de aire por una bandeja llena de agua. Cuando se evapora, la humedad generada enfría la habitación.  Aunque no refrigeran tanto como el aire acondicionado, su consumo es mucho más bajo.

41 grados en la calle

4. No alternar el aire acondicionado con el uso de ventiladores

En los días menos calurosos del verano, deberíamos tener en cuenta que el movimiento del aire que genera un ventilador produce una sensación de descenso de la temperatura de entre tres y cinco grados y con un consumo energético muy inferior al de los aires acondicionados.

Ventilador

En caso de hacer mucho calor, alternar ambos aparatos también nos supondrá un ahorro importante en la factura. Además, los ventiladores de techo permiten mejorar la circulación del aire acondicionado, con lo cual es posible elevar la temperatura del termostato y aun así permanecer cómodo.

5. Dejar puertas y ventanas abiertas

Muchas veces, por descuido, al mantener abiertas las puertas interiores, el aire fresco va hacia pasillos y cuartos que no se están utilizando, con lo cual no se refrigera del todo la estancia que nos interesa, perdiéndose además mucha energía.

Cerrar ventanas para conservar fri?o

En el caso de las ventanas, resulta todavía más importante corregir el mal hábito de dejarlas abiertas, porque el aire acondicionado tendrá que hacer un esfuerzo todavía mayor para refrigerar el aire caliente que viene de fuera.

6. Elegir una mala ubicación para el aire

En ocasiones, elegimos una ubicación por pura estética o donde hubiese un hueco en la habitación sin plantearnos que, ante todo, un aire acondicionado debe estar en una zona con una buena circulación de aire y donde no le dé el sol, ni otros electrodomésticos que le den calor ni tampoco cerca de bombillas.

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Además, si lo colocásemos en el tejado de un edificio, es conveniente ponerles una cobertura protectora que les dé sombra. También deberíamos no es intentar refrigerar varias estancias con un solo equipo porque el gasto será mayor y la temperatura conseguida, poco adecuada.

7. Dejarte el aire encendido cuando no estás en casa

Esto es una obviedad, pero es uno de los errores más frecuentes. Tal vez con un susto en la factura todos terminamos teniendo más cuidado. Pero, incluso por responsabilidad energética, es una buena práctica el no dejarse aires encendidos ni en hoteles ni pisos de alquiler: lo más probable es que, a nuestro regreso, la habitación esté helada. Como detalle curioso, existen aparatos de aire acondicionado que tienen detectores de personas y si no hay nadie en la habitación se apagan solos.

Edificio aires acondicionados

Además de por olvido, esta mala práctica también se lleva a cabo en algunas ocasiones como truco para tener el dormitorio refrigerado. Pensamos que, dejando el aire puesto muchas horas o incluso todo el día antes de irnos a dormir, podremos pasar una noche fresquita sin oír el ruido del aparato y sin que nos provoque sequedad o irritación de garganta.

Esto es un error ya que, por muchas horas que haya estado encendido, el frío solo durará unos diez minutos o un cuarto de hora, pues el calor corporal se irá imponiendo y en seguida necesitaremos encenderlo de nuevo. Si no queremos dormir con aires acondicionados puestos, que tiene sentido, para evitar dolores de cuello y resfriados veraniegos, lo mejor es seguir los consejos 4º y 5º y optar por ventiladores o sistemas de enfriado por vapor. O confiar en los programadores de tiempo que llevan muchos de los mandos a distancia de los Split para que, por ejemplo, se encienda media hora de cada hora.

8. Apagar el equipo justo al salir de casa

Fachada con aires acondicionados

Éste es un caso distinto del anterior: cuando sepamos que vamos a abandonar la habitación durante bastante tiempo o se salimos a la calle, conviene quitar el aire acondicionado con antelación. Por inercia térmica, el fresco seguirá en la estancia durante diez minutos o un cuarto de hora. Si apagamos el aire justo al salir, habremos desaprovechado ese tiempo y se habrá consumido energía de forma poco eficiente.

9. Enfriar el interior de la casa excesivamente

Temperatura interior

Muchas veces, entramos en casa con tal sofoco que nuestra tendencia es sobreenfriar la estancia. En ese caso, conviene tener en cuenta que, además del gasto energético innecesario, una diferencia de más de 12ºC entre la temperatura de la calle y la del interior no es saludable.

10. No consultar a los expertos sobre ahorro energético

El equipo de aire con mayor potencia y más frigorías no tiene por qué ser el más adecuado para todas las casas. Hay que tener en cuenta las necesidades generales de refrigeración del piso para no gastar energía de más al adquirir un equipo por encima de nuestras. Por ejemplo, para refrigerar una superficie de 15 metros cuadrados se requiere una potencia de 1,5 kW y para una de 30 metros, basta con 2,4kW.

Aparato aire acondicionado

Por otra parte, puede que tampoco sea necesario que todas las habitaciones cuenten con aire acondicionado. Todos estos factores los conocen muy bien los profesionales que venden o colocan aparatos de aire acondicionado, así que es siempre recomendable darles toda la información sobre nuestras necesidades para que nos puedan asesorar sobre lo que realmente necesitamos.

11. Fijar parámetros inadecuados en el equipo

Mando a distancia aire acondicionado
Cuando fijemos la temperatura en el aire acondicionado, está bien tener en cuenta parámetros de referencia como que nuestro cuerpo no necesita una temperatura inferior a 26ºC para sentirse cómodo y que, en cualquier caso, una temperatura entre los 22 y 25º C será suficiente.

Recordemos que un grado menos de temperatura puede suponer hasta un 8% más de consumo de energía. Respecto a los valores de humedad relativa a fijar en el aparato, se recomienda que oscile entre los el 40% y el 60%.

12. Olvidarte de limpiar los filtros del aire acondicionado

Filtro del aire acondicionado

Salvo que se produzcan malos olores o ruidos excesivos, tenemos tendencia a no plantearnos que el aparato del aire tiene unos filtros que se van llenando de polvo con el uso. Los filtros sucios dificultan la circulación de aire y pueden dañar la unidad o hacer que funcione con menos eficacia. Cada tipo de modelo de aire acondicionado te da unas indicaciones sobre cómo retirar la tapa y acceder a los filtros para poder sacarlos y proceder a su limpieza con jabón líquido y abundante agua. Es muy importante que no estén obstruidos.

13. No hacer revisiones periódicas de los conductos de refrigerante

Aire por detra?s

Si evitamos el llamar a un profesional cada dos o tres años para ahorrarnos un dinero, puede que estemos logrando perder más de lo ahorrado cuando nuestro aparato se haga cada vez más ineficiente. Para que nuestra unidad de aire sea hasta un 20% más efectiva, debe revisarse el sistema de conductos para asegurarnos de que está sellado y aislado, a fin de mejorar su funcionamiento.

14. No hacer otras obras en la casa

De nuevo, una pequeña inversión que no hacemos puede suponer un gran ahorro: muchos elementos contribuyen a tener la casa más fresca sin necesidad de gastar electricidad. Los toldos, persianas, pérgolas o cortinas protegen de la luz del sol y evitan que la casa se caliente. Un efecto parecido pueden lograr, también, las paredes pintadas en tonos claros reflejan la luz. Además, siempre que sea posible, conviene tener las persianas bajadas y la vivienda casi en penumbra para lograr una temperatura más agradable.

Toldos y sombrillas

15. No aprovechar las horas de temperatura más fría

La eficacia de los aires acondicionados es tal que muchas veces se nos puede olvidar que, de forma gratuita, podemos bajar la temperatura de nuestra casa si procedemos a ventilarla cuando el aire de la calle es más fresco que el del interior (primera hora de la mañana y durante la noche), abriendo ventanas en extremos opuestos de la vivienda.

Ventilar la casa

No hace falta ni decir que no tiene sentido tener el aire puesto a tope y llevar ropa abrigada dentro de casa o dormir con edredones o mantas. Pero, aunque parezca obvio que la práctica es contradictoria, algunas personas mantienen estas costumbres del invierno y no se desprenden de la ropa de cama gruesa porque se sienten a gusto con el cuerpo cubierto. Aunque los primeros días sea un cambio y nos sintamos extraños, conviene tratar de adecuar los pijamas y el atuendo de estar por casa a la temperatura que queremos sentir sobre la piel.

Dormir abrigada

¿Tienes aire acondicionado en casa o te basta con ventiladores? Dependiendo de la orientación de la vivienda, del grosor de los muros y de la altura de los techos, será más o menos imprescindible una climatización artificial. Lo mismo con respecto al lugar geográfico en el que se encuentre tu hogar: en algunas zonas durante bastantes días del año, el aire acondicionado no resulta un lujo, sino casi una necesidad. Pero incluso donde no podemos vivir sin refrigeración eléctrica, podemos recurrir a muchos trucos para ahorrar energía, con el objetivo de que no nos suba tanto la factura y no aumentemos la contaminación. ¿Solías llevar a cabo alguna de estas malas prácticas? ¿O por el contrario tienes buenas costumbres que te ayudan a ahorrar en aire acondicionado? Cuéntanos cuáles son tus trucos.

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Fotografías | Yoni Lerner, Drothamel, Hachimaki, Manchester Library, uk CWCS, Frederick Md Publicity, Rockriver, Moon House, Atomic Taco, JD Hancock, Andy Arthur, Robert S. Donovan, Sascha Kohlmann, Xhaju, Orin Zebest, Twicepix, Lee J Haywood y Brero.

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Comentarios

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6 thoughts on “Cómo ahorrar en consumo del aire acondicionado de una vez por todas”

  1. Para el uso de los ventiladores, también tengo un consejo, que es una cosa que yo vengo haciendo desde hace tiempo. Una cosa buena de los aires, que no tienen los ventiladores, es la capacidad de programarlos, que se apaguen al cabo de un rato, que se enciendan más adelante… Para poder hacer eso a los ventiladores, os recomiendo que compréis un programador de enchufe como este. Lo venden en cualquier parte (en los chinos, por ejemplo) y no cuesta ni 10€. Lo bueno es que lo puedes programar por franjitas de media hora, o sea que puede estar toda la noche encendiédose y apagándose. O, si eso molesta por el ruido, se puede dejar un par de horas cuando nos estamos durmiendo y que luego se apague para el resto de la noche… o que quede apagado en las horas más frías y se encienda según va saliendo el sol… mil posibilidades.

  2. Otra cosa que aumenta mucho el consumo y no sirve de nada es bajar la temperatura a 15 grados cuando llegamos para que se refresque antes o alcance la temperatura de 24 que nos apetece, por ejemplo

    1. Es verdad que a veces llegamos tan acalorados que queremos que se enfríe la habitación lo antes posible. Siguiendo esto que dices, otra cosa que podríamos hacer es no pedirle al aire que nos baje nuestra inercia términa. Por ejemplo, cuando hace muchísimo calor, justo al llegar a casa o antes de irnos a dormir, nos podríamos dar una ducha fresquita y así el aire ya parte de una temperatura corporal mucho menor, que le costará menos bajar.

        1. Exacto. Otro truco para tener menor sensación de estar con una alta temperatura corporal es optar por una alimentación ligera, baja en calorías y fresquita. Las recetas que suelen sugerirse en Ciudadano 0’0 en general están muy bien para eso.

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