Cafés, clubs y asociaciones, las nuevas salas de cine de tu ciudad

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El cine siempre ha crecido y sigue creciendo, además de en su faceta más comercial o institucional, de espaldas a las grandes producciones y a los apoyos oficiales. En épocas de poca bonanza económica, los creadores demuestran que la crisis financiera no tiene por qué significar una crisis de ideas y continúan inventando no solo nuevas historias para contar, sino nuevas formas de hacer sus películas. Esto ocurre con respecto a la producción y realización, pero no es el único terreno donde se nota, pues en la exhibición de los films las dificultades también aguzan el ingenio y hacen que proliferen maneras diferentes de hacer llegar el cine a los espectadores.

En Ciudadano 0,0 nos hacemos eco de estos movimientos que permiten que el cine llegue hasta muchas más personas porque, además de ser una forma de extender la cultura y el conocimiento, la manera comunitaria de trabajar, el hermanamiento, la organización por parte del propio usuario… responden a las filosofías que venimos reflejando desde hace tiempo. Si también te gustan estas iniciativas, tal vez quieras apuntarte a nuestra Newsletter para recibir puntualmente nuestras publicaciones.

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Club de cine, conoce a gente afín

Acudir a una sala de cine a ver una película se puede considerar una experiencia más completa que ver el mismo film en casa, por bueno que sea el equipo audiovisual del que disponemos. Pero existe la posibilidad aumentar todavía más esa vivencia, compartiendo lo que vemos con personas que tienen gustos similares a los nuestros. Los cine clubs que se forman en pequeñas ciudades, en barrios universitarios, en colegios mayores, en asociaciones culturales… invitan a disfrutar de cada cinta rodeados de otros amantes del séptimo arte. Además, a diferencia de las proyecciones habituales, suelen dar pie a coloquios posteriores o charlas en las que conoceremos a quienes coinciden con nosotros en afición.

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En Málaga, capital que alberga el Festival de Cine Español más importante de nuestro territorio, existe, por ejemplo, el Cine Club del 27, organizado por el Centro Cultural Generación del 27, que se encuentra dentro del Centro Cultural Provincial (Calle Ollerías, 34). Esta sala especializada proyecta películas antiguas, algunas de ellas de la época muda, y se organiza a través de ciclos conmemorativos. Las películas suelen ir precedidas de una presentación de un experto, que completa la experiencia del visionado. El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, conocido como CAC, también organiza ciclos como, por ejemplo, el de clásicos norteamericanos, que se puede ver en la actualidad.

Salas de cine alternativas al circuito comercial

En Bilbao, encontramos el Cine Club Fas, que proyecta películas alternativas en todos los sentidos, es decir: tanto cine al que colocaríamos la etiqueta de “alternativo”, como films que suponen una alternativa a lo que se puede ver en las salas de cine convencionales. Organizado en programas trimestrales, apuesta por la diversidad narrativa para unir lo clásico y lo contemporáneo. Generalmente, las proyecciones tienen lugar en el salón El Carmen (Indautxu). La capital vizcaína también cuenta con el BEC o Bilbao Exhibition Centre, donde alguna vez se albergan eventos relacionados con el cine.

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Un ejemplo de sala que nace marcada por el tipo de películas que proyecta es el Artistic Metropol, de Madrid, que se centra en cine fantástico y de terror, con una apuesta por desenterrar films olvidados y de culto o por traer cintas que, de otra forma, no tendrían distribución en nuestro país.

En Madrid encontramos, además, muchas otras salas alternativas, como el Pequeño Cine Estudio, que proyecta cine minoritario, la sala de cine del Círculo de Bellas Artes, la Filmoteca en el Cine Doré, la sala de proyección de la Casa de América, la sala Berlanga, la programación de la Academia de cine, etc… Como decíamos, algunas asociaciones sin ánimo de lucro o uniones de vecinos organizan sus proyecciones. En verano, se cuenta también con una amplia oferta de proyecciones al aire libre que generalmente rescata los éxitos ya atrasados de lo que va de año.

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La Filmoteca de Catalunya, se ubica en un edificio nuevo de Barcelona, situado cerca de la Rambla del Raval, y tiene una amplia oferta, además de disponer de su propio archivo.

La capital catalana también ofrece muchas otras salas de cine independientes o alternativas, como el Cinema Maldà, que proyecta estrenos de distribución oficial, pero no mayoritarios y proyecta en versión original; los Cinemes Girona, con una política similar; El Aribau Club, El Zum Zeig, donde el programa nos acerca un cine que no tiene cabida en salas comerciales, o las proyecciones del Centre de cultura Contmporània de Barcelona. Las bibliotecas, los centros culturales de cada distrito, programan también cine de forma habitual, además del Cine al aire libre que, en verano, cuenta con varias sedes, como por ejemplo, la Sala Montjuïc.

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Sala de cine alternativa y fomentada por los interesados

Las asociaciones de vecinos improvisan de vez en cuando salas de cine circunstanciales, especialmente en verano, cuando zonas comunes al aire libre o solares en desuso se convierten en patios de butacas en los que, con un proyector alquilado entre todos, una sábana y las sillas que se trae cada uno de casa, se recuperan los éxitos del año o películas clásicas que merece la pena volver a ver. Asociaciones creadas con propósitos concretos pueden adaptar su programa a los asuntos que les conciernen y proyectar cine con ánimo de concienciar a socios y futuros participantes.

Otras veces lo que nos encontramos son salas de cine que sus empresarios han decidido dejar de explotar y que han sido rescatadas por asociaciones que los dedican a proyectar cine diferente, películas que saben que en esa ciudad no se distribuirían si no fuese por su sala. Tenemos como ejemplo, el abandono de dos cines Renoir en dos localidades diferentes: el de Palma de Mallorca que ha pasado a llamarse Cine Ciutat y que, además de gracias a las entradas, se financia con las cuotas de los socios que apoyan el proyecto, ya que consideran importante que siga existiendo cine de calidad en la capital Balear. De la misma forma funcionan los Cines Zoco, de Majadahonda, inaugurados algo más tarde, también en el local de un antiguo Renoir. El propósito se lo han marcado también en otras ciudades, como Zaragoza, donde ya existe la asociación para reflotarlo de la misma manera.

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Lugares reconvertidos a salas de cine y espacios para proyección

Hemos hablado en otras ocasiones de la reconversión de grandes inmuebles, como fábricas o almacenes antiguos, en lugares de uso actual, ya sea centros culturales, mercados de diseño y de alimentación presentados de forma moderna o salas de cine. La Alhóndiga de Bilbao, antiguo almacén de vinos reconvertido en centro cultural por Philippe Starck (en la imagen anterior), cuenta con 8 salas de cine. Cine Ciutat, que mencionábamos antes, nos vuelve a valer de ejemplo, ya que se ubica en S’Escorxador, un antiguo matadero, hoy centro comercial, de visitantes, restauración y ocio.

El Matadero de Madrid, además de teatros, salas de exposiciones y una gran oferta cultural, ofrece la Cineteca, lugar de proyección con dos salas que, además de programar películas alternativas, documentales, cine hecho en nuestro país, fomenta la reunión de personas ligadas al cine tanto de forma profesional tanto como por interés, con cursos, charlas, presentaciones y otras actividades alrededor del cine.

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La filmoteca Valenciana tiene una de sus sedes en el precioso Edificio Rialto, de cuyo interior podemos ver una foto más arriba. Cuenta con una programación muy completa, con ciclos como, por ejemplo, un circuito de cine independiente, películas de 36 directores japoneses, etc… que resultarán interesantes a cualquier persona que quiera ampliar su cultura cinematográfica o volver a ver aquellos films que le marcaron en otro tiempo. Además, Valencia organiza regularmente una sesión de su Cine Club Luis Buñuel, en la Universidad Miguel Hernández.

Está claro que estos planes alternativos de ocio suponen una de las grandes ventajas de vivir en la  ciudad o de acudir a ella regularmente. Además del cine que ya conocemos por los medios de masas, con estas salas de proyección alternativas, nos enteraremos de la existencia de muchas películas que no llegarían a nuestro conocimiento no por falta de méritos, sino porque la distribución comercial, como es lógico, tiene sus límites. Para poder ver un cine diferente a lo que acostumbrado o para ampliar nuestro espectro o, aunque sea, para variar solo de vez en cuando, estas salas son la respuesta. Hemos puesto ejemplos de unas cuantas ciudades, pero seguro que en la tuya también hay varios cine clubs o asociaciones donde proyectan películas, cuéntanos, ¿sueles acudir a alguno de ellos? Dinos qué es lo que más te gusta.

En Ciudadano 0,0 | Nueva York en el cine.
En Ciudadano 0,0 | Estrellas de cine en bicicleta

Imágenes | Daryl Mitchell, Wikipedia, Wikimedia, J. Merelo, Wikipedia, Wikipedia, Mark Hillary y Osunik.

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Comentarios

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5 thoughts on “Cafés, clubs y asociaciones, las nuevas salas de cine de tu ciudad”

  1. La filmoteca de Madrid, que gran programación y las sillas más incómodas que he sufrido jamás en un cine… Tengo muy buenos recuerdos de ella, además cuando vivía en Madrid me quedaba muy cerca de casa

    1. Las sillas son a propósito incómodas porque, si no, hay alguna cosa con la que te dormirías seguro… jajajajaja. No, en serio, es verdad que es un cine para amantes muy amantes del cine porque cómodo no se está. Pero durante mucho tiempo (antes de las facilidades que nos da el Internet) era el único lugar donde se podían ver muchísimas películas importantísimas y de referencia. Eso sí, algo peor que las sillas: las colas. Yo he llegado a ver peleas ante la taquilla y a la policía teniendo que separar a gente que se pegaba por las entradas.

  2. ¡Hala, ya tengo plan para mi próximo viaje a Málaga! Gracias por la sugerencia. Me parece una iniciativa formidable: ir al cine tiene que ser mucho más que ver una película. Contra esa experiencia, la piratería no tendrá nada que hacer

    1. Jaja, sí, el tema de la piratería es peliagudo. Cuando decía lo de verlo en casa ni siquiera estaba pensando en eso, sino en el alquiler o el PPV, pero además es verdad que la única forma de combatirla es ofreciendo algo más.

      1. Es verdad. Si la gente lo piensa: estar hora y media en un bar, con dos consumiciones como mínimo que pidas, sale más caro que una peli. A la que ofrezcan ese poquito más, creo que no hay piratería que pueda con una sala de cine, por mucho que digan algunos.

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