¿Qué pasa cuando a un barrio viejo llegan jóvenes modernos?

  • Mente
cat-icon-on-post

Las ciudades van cambiando con el tiempo. A lo largo de su historia pueden pasar por distintas fases y de vez en cuando se van produciendo movimientos que van desplazando a la población de un barrio a otro, por lo general, en función de diversos planes urbanísticos que tratan de dar respuestas a las necesidades de la población. Esto hace que muchas veces los barrios más antiguos pierdan atractivo residencial y las familias se trasladen hacia las afueras, abaratando el coste de la vivienda que se hace accesible para los más jóvenes. Pero ¿qué pasa cuando a un barrio viejo llegan jóvenes modernos?

Lo cierto es que la vida en el centro de la ciudad tiene un tremendo atractivo para los más jóvenes, ya que son más propensos a realizar actividades, a hacer vida de barrio y aprovechar las posibilidades que ofrece la ciudad, culturales, de ocio, para realizar compras o una red de transporte público bien reticulada. Si queréis conocer esta u otras noticias relacionadas con la vida en la ciudad podéis suscribiros a nuestra newsletter

Los nuevos barrios de Malasaña en Madrid, Gracia en Barcelona o el nuevo centro de Valencia

Los nuevos barrios de  Malasaña en Madrid, Gracia en Barcelona o el nuevo centro de Valencia
Tenemos muchos ejemplos de este fenómeno de gentrificación en la ciudad, la recuperación de estos barrios que mezclan la población de toda la vida, con los nuevos habitantes, rejuveneciendo y revitalizando la vida de los barrios. Además la llegada de los más jóvenes suele servir como polo de atracción cultural, lo que hace que sean muchos más los habitantes de otros barrios que los visitan para disfrutar de su oferta.

Pero los nuevos habitantes también tienen nuevas demandas de consumo. Cambian las tiendas más tradicionales del barrio y se sustituyen por otras nuevas, más relacionadas con la moda, el uso de la bicicleta como hemos podido ver en nuestro repaso a las mejores tiendas de bicis de Madrid, Barcelona por citar dos ejemplos. Se cambia el Ultramarinos de toda la vida por otro modelo de comercio local.

Pero también otros se adaptan al nuevo público. Recuerdo un bar de la zona de Latina en Madrid que estaba especializado en una receta típica, “Los callos”, que tenía tirón entre el público más tradicional del barrio, pero no tanto entre los más jóvenes. Cambió de propietario, se actualizó la estética, la música e incluso la carta, ofreciendo más productos, aunque mantuvo la esencia y la receta original que había hecho famoso el local. Se mantenía la esencia, se respetaba su historia y era curioso ver a parroquianos de toda la vida sentados al lado de distintas tribus urbanas disfrutando de sus tapas mientras se tomaban una San Miguel 0,0%.

Fenómenos similares pueden verse en el centro de otras ciudades, antes muchas veces degradados y abandonados, porque las casas eran más incómodas, o no tenían ascensor o el aparcamiento era muy difícil. Y sin embargo poco a poco se han recuperado para este uso residencia por los más jóvenes, para los que todos estos aspectos no eran inconvenientes, sino ventajas. Valencia y su centro

Mercados que cambian de función, adaptándose a los nuevos tiempos y clientes

Nuevos usos de los mercados
Pero también son muchos los espacios que con la llegada de nueva población han cambiado de uso. Ejemplos notables no faltan en distintas ciudades. No necesariamente su uso tenía que ser anteriormente de mercado, como sería el caso del Mercado de San Miguel o el de San Antón en Madrid, pero también el Mercado de Colón en Valencia que cambian su función a una oferta que tiene más que ver con el ocio que con los puestos más tradicionales.

Pero también en los servicios que ofrecen. Un ejemplo es el Mercado central de Valencia, que nos ofrece reparto a domicilio en bicicletas eléctricas, una demanda que sobre todo va a resultar mucho más atractiva para el Ciudadano 0,0, que valora aspectos como la ecología, los productos más naturales y con sabor que podemos encontrar incluso en restaurantes con huerta propia.

Todo ello son pequeñas muestras de como cambia la ciudad, de su evolución y adaptación a los nuevos tiempos, pero también a los nuevos hábitos de consumo de sus habitantes, incluso también en lo que se refiere a los horarios de apertura y cierre de los locales, donde sobre todo en verano o en zonas de costa se mantienen abiertos mucho más tiempo aprovechando que sus habitantes son más dados a salir después del horario de trabajo a la calle. Las terrazas de verano son una parte indispensable de los renovados viejos barrios, foros y lugares de encuentro como en su momento lo fueron los mentideros de las villas.

En Ciudadano 0,0 | Los 14 acontecimientos culturales del 2014 para disfrutar en España
Imagen | Alessio Maffeis | Oh-Barcelona

[Total:0    Promedio:0/5]

Comentarios

compartir en redes

2 thoughts on “¿Qué pasa cuando a un barrio viejo llegan jóvenes modernos?”

  1. El otro día estuve en Barcelona y de las cosas que se están haciendo, algunas me parecen muy buenas, otras me resultan una pena porque se puede perder mucha esencia. El Mercat del Born me pareció superchulo, tienen un lugar de gastronomía muy original y se pueden ver las ruinas a través de una cristalera. Pero me dará pena cuando hagan la remodelación del Raval.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.