Las 19 escenas míticas de cine que todo ciclista guarda en su corazón

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Trece escenas míticas del cine con la bicicleta como protagonista
Esta noche se ha celebrado la entrega de los Oscars y el cine y la bici han tenido una larga relación, más que nada porque el cine en muchas ocasiones no hace sino reflejar la realidad y como parte de ella la bicicleta tiene su hueco. Por eso queremos aprovechar para hacer un repaso a Las 19 escenas míticas de cine que todo ciclista guarda en su corazón.

Seguro que vosotros ya tenéis alguna en mente, vamos a ver si coinciden con nuestras propuestas. Si queréis estar al tanto del mundo de la bici no dudéis en suscribiros a nuestra newsletter para recibirlos cómodamente en vuestro correo de forma mensual.

Bicicletas en el cine clásico

Bicicletas en el cine, dos hombres y un destino
Empezamos por una escena mítica de la película Dos hombres y un destino (1969) en la que Paul Newman monta en su manillar a Katherine Ross mientras suena de fondo “Raindrops keep falling on my head” y después realiza toda una serie de acrobacias para las que, como dato curioso, no se utilizó doble.

Otro gran clásico del cine, El hombre tranquilo (1952) donde John Wayne interpreta a un boxeador que regresa a la Irlanda que dejó siendo un niño buscando paz después de un traumático episodio en su carrera. Allí se enamora de una lugareña y tras conseguir una primera cita con ella consiguen dejar atrás a su carabina huyendo en tándem a toda velocidad para consumar su amor.

Seguimos con una obra maestra del neorrealismo italiano, El ladrón de bicicletas (1948) En ésta vemos como una bicicleta se convierta en un articulo de primera necesidad para poder tener un trabajo en la Italia de la segunda posguerra y cómo el robo de la misma obliga al protagonista a realizar con su hijo pequeño un verdadero via crucis para poder recuperarla. Destacar la escena en la que el protagonista, ante la impotencia de no poder recuperar lo que es suyo, intenta robar una bicicleta que él cree abandonada.

La gran evasión

La importancia de la bicicleta como medio de transporte también queda presente en La gran Evasión (1963) cuando James Coburn atraviesa los Pirineos para llegar a España en bicicleta escapando de un campo de concentración para militares. No tuvo tanta suerte Steve McQueen intentando llegar a Suiza en motocicleta pero sí lo consiguieron unos años más tardes pedaleando las gallinas de Chiken Run en un claro guiño a la película de John Sturges. La importancia de la bicicleta en periodo de guerras también queda reflejado en El Imperio del sol (1984) donde el mundo de Christian Bale se hace un poco más grande gracias a la movilidad que le proporciona la bicicleta.

Otro clásico del cine es la francesa Día de fiesta (1949) donde vemos la importancia de la bicicleta en el ámbito laboral. En este caso como los carteros agilizaron su trabajo gracias a este medio de transporte. Una versión más moderna la tenemos en El cartero de Pablo Neruda donde Massimo Troisi entregaba en bici las cartas al poeta.

Mención a parte tiene la alocada persecución por la calles de San Francisco de la película ¿Qué me pasa Doctor? (1972) en la que sus protagonistas encabezan la misma en un triciclo de reparto. Cuesta abajo y sin frenos no hay quien pare a Barbara Streisand y Ryan O´neal.

Los años dorados de escenas de cine con bicicletas: las décadas de los 80 y 90

La década de los 80 sigue dando protagonismo a la bicicleta en el mundo del cine. Memorables son algunas películas como Quicksilver (1986)donde un jovencísimo Kevin Bacon ejerce de mensajero a lomos de su fixie entre el caótico tráfico de Nueva York. El mismo Bacon ya había montado en bicicleta por el aburrido pueblo de la película Footloose (1984) y un año antes Jennifer Bales se desplazaba en bicicleta a su trabajo en una acería de Pittsburg en Flashdance (1983). ¿Tendría su bici algo ver en su forma física para realizar sus estupendas pruebas de baile?

ET

Llegamos a la escena por excelencia del cine de los 80 y sí, en esa escena había una bicicleta. En ella escapa un extraterrestre conocido por todos. ¿Quien no deseó tener a E.T. como compañero de juegos? ¿Quien no les pidió a sus padres una bicicleta después de ver la peli? Y lo más importante, ¿quien no deseó ser Elliot montado en esa bici que parecía tocar la luna?

Y de la mano de E.T finalizamos los 80 con una de mis películas favoritas, Los Goonies (1986), otro grupo de amigos que se desplazan en bicicleta y que les llevan a la aventura de sus vidas. Memorable la escena de un joven Josh Brolin robando la bicicleta de su vecina pequeña con catastróficas consecuencias para él.

Famosos en bicicleta y su evolución en el cine actual

El cine actual tampoco abandona la bicicleta. Uno de los últimos ejemplos viene de la mano de nuestro manchego universal, Pedro Almodóvar, que en Los amantes pasajeros (2013) rueda una preciosa escena en la que Blanca Suárez baja en una maravillosa bicicleta por debajo del viaducto de Madrid cuando de la nada cae un Smartphone en su cesta.

Seguimos con otra de cine español, El prado de la estrellas (2007). Exquisita película donde varias historias se entrelazan con un nexo común, un joven que monta en bicicleta desde que su padre le compró la primera con el dinero de la venta de las vacas. Disfrutamos con ese joven de sus recorridos y de los paisajes cántabros.

Otra de mis películas favoritas, In&Out (1997), una comedia desenfadada sobre algunos estereotipos gays donde el protagonista Kevin Kline, da una lección de pulcritud a la hora de montar en bici y llegar inmaculado a su trabajo en el instituto del pueblo. No quedará tan pulcro tras su beso con Tom Selleck, tras el cual sufre una caída debida a una ligera “desorientación”.

Del mismo año es la estupenda La vida es bella, en ella el protagonista se desplaza por su pueblo montado en su bici quizás de ahí su carácter risueño y optimista. Otro ejemplo del uso de la bicicleta como medio de desplazamiento diario. Recordemos la escena en la que los tres miembros de la familia van montados en la bici.

En definitiva, el mundo del cine no deja de ser un reflejo de nuestra sociedad y, como parte de ella, la bici también está presente. Las estrellas de cine también se mueven en bici y seguro que hay muchas más escenas de cine donde la bicicleta es protagonista, ¿cuáles son vuestras favoritas?

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Imágenes | mconnors |

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4 thoughts on “Las 19 escenas míticas de cine que todo ciclista guarda en su corazón”

  1. Qué bonito. Es muy mágico ver las bicicletas en el cine, no solo cuando vuelan, sino en cualquier ocasión. Películas como Los Goonies, que mencionas más arriba, yo creo que hicieron a una generación de niños y niñas querer tener bicicletas. Nunca ha parecido tan divertido montarse en una.

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