Así descubrí que la natación no era el rollo aburrido que imaginaba

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La natación es uno de los deportes más completos y que más beneficios nos aporta. Nadar es un ejercicio completo porque implica a la mayor parte de la musculatura y además se trabajan dos componentes saludables como son la fuerza y la resistencia. El estar en un medio como el agua también hace que sea una práctica muy segura y apenas haya lesiones. Pero, ¿es divertido nadar? Si lo enfocamos bien, nadar engancha. Os voy a explicar como me enganché yo a la natación.

Si en natación haces siempre lo mismo, acabarás aburriéndote

En primer lugar, no veas la natación como ir a la piscina y hacer el mayor número de largos posibles. Nadar también es relajarte en el agua y disfrutar con varias actividades y ejercicios. No te obsesiones con nadar mucha distancia, primero, asegúrate de aprender bien a nadar. Cuando uno aprende a nadar con técnica, este deporte se difruta mucho más.

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Hacer siempre lo mismo cansa y acabarás por odiar la piscina. Si cada día haces la misma rutina de meterte en el agua y hacer por ejemplo 50 largos, al mismo ritmo y al mismo estilo, es normal que al final acabes por dejar de ir a nadar. Tiene que haber un aliciente, un ejercicio nuevo cada día o una forma diferente de entrenar que sorprenda a nuestro cuerpo y, lo más importante, a nuestra mente.

Divertirse nadando es posible, así lo hago yo

Un entrenamiento variado es también un entrenamiento divertido y motivante. Yo siempre me planteo hacer algo diferente de lo que hice el día anterior que fui a la piscina. Si ayer me centré en nadar 1000 metros en varios estilos, hoy me centro en hacer ejercicios de técnica o en hacer series cortas para mejorar mi velocidad de nado. No repetir, esa es la clave para que nadar sea divertido.

Usar equipamiento también ayuda. Material de apoyo técnico como es el pull-boy, las palas o las aletas meten un componente diferente y divertido a la natación. Prueba a nadar con aletas o con palas en las manos, las sensaciones son muy agradables, se va muy rápido y al mismo tiempo se mejora la técnica. Además, hay muchos ejercicios que podemos hacer con estos materiales, sobre todo los podemos meter al inicio de nuestra sesión de natación.

natacion

Al principio yo también tenía esa obsesión de querer nadar muchos largos seguidos, pero es frustrante cuando ves que no puedes hacer todos los que quieres. Hay que plantearse metas cortas y asequibles. Por ejemplo, nado 2-4 largos, descanso un minuto y lo hago de nuevo. Con el paso de los días, podemos aumentar ese objetivo y llegará el momento en que aguantemos mucho tiempo seguido. Otra cosa que a mí me funciona es nadar a crol y cuando veo que estoy cansado, meter un largo a braza.

Para esos días en los que noto que me cuesta más nadar, lo que hago es variar todo lo que puedo: un largo nadando a cada estilo. Después de algunas tandas así, hago series de un largo nadando a crol lo más rápido que puedo con descanso de un minuto. Y para acabar, hago largos buceando, que es otra forma de coger buenas sensaciones con el agua y de mejorar mi capacidad respitaroria.

Ir a nadar con alguien también es fundamental para divertirse. Nadar en compañía es muy diferente a nadar en solitario. Tenemos a alguien con quien podemos hablar en los descansos y alguien que nos animará a no faltar a nuestra sesión de natación, como una especie de compromiso para nadar. Otra opción es meterte en un grupo de natación que haya en tu piscina, de iniciación o perfeccionamiento. Se aprende mucho y nadar se convierte también en una actividad social.

A mí por ejemplo me encanta montar en bici y aprovecho para ir a la piscina en bici. Es un aliciente más que tengo para nadar, saber que me espera también un rato de bici, uno de mis deportes preferidos. Quien dice esto, dice ir luego con tu amigo a tomar algo o aprovechar y quedar con el grupo de natación.

Ya sabéis, ir a nadar no tiene que convertirse en una actividad aburrida, sólo tenemos que saber cómo enfocar las sesiones. En cuanto llevemos un par de semanas yendo a nadar, se convertirá en algo imprescindible en nuestro día a día.

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  • Pablo

    Muchas gracias por el post, muy interesante

  • Beatriz

    A mí me encanta el agua y soy capaz de ir a la piscina solo por el placer de sumergirme y notar la sensación del líquido deslizándose por mi piel. Pero nadar, sin más, en plan “a ver cuántos largos hago” me parece un rollazo, como bien dices. A mí me gusta disfrutar de la piscina, así que, si puede ser, elijo una bonita, que tenga muchos ventanales al exterior, etc… Si estás todo el tiempo con la cabeza sumergida eso ni lo aprecias. Por lo que nadar unos cuantos largos, pararse un poco a observar, seguir nadando, etc… me parece mucho mejor que estar 50 mins. con la cabeza metida nadando despacito. Si nado más rápido, en plan fábula de la liebre, hago la misma distancia en el mismo tiempo con estas paradas en las que descanso, lo que me hace más falta por haber nadado rápido.

    • Juan Lara

      Lo importante es divertirse y tener buenas sensaciones. Como dices, la sensación de zambullirse y deslizarse por el agua es muy agradable, sobre todo después de un día intenso de trabajo.

  • Carlitos

    Enhorabuena por el post, muy buen aporte.

    By the way, se dice ‘pull buoy’ y no ‘pull-boy’

  • Maria Sanjuanbenito Bonal

    Después de una contractura de cervicales, que me está matando voy a retomar la natación, es un deporte tan completo y en mi caso perfecto para desconectar durante una hora, pero me pasa un poco como a Beatriz, a veces me aburro de nadar, así que lo mismo me apunto a alguna clase de gimnasia acuática.
    Estupenda entrada y un buen recordatorio

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