sexandthebici.blogspot.com

La bici en verano: 10 consejos para sobrellevar el calor

El título de la magistral obra de teatro (y película) de Fernando Fernán Gómez nos decía que las bicicletas son para el verano y desde hace generaciones las hemos asociados a las vacaciones infantiles y los pueblos de veraneo. Pero el uso que hacemos hoy en día de la bici, como medio de transporte urbano, puede no ir tan de la mano de las elevadas temperaturas atmosféricas. Veamos unos cuantos truquillos para que ese calor no nos afecte negativamente hasta impedirnos sacar la bici porque a los verdaderos amantes de las dos ruedas un poco de calor no nos desanima.

1º. La ropa adecuada. Escogemos ropa de colores claros y de tejidos transpirables, como el algodón. Para las chicas, los vestidos holgados serán la apuesta del verano. Busquemos variar cada día la forma de tirantes y mangas para no presentar ese antiestético “moreno agromán” de los ciclistas profesionales. Vendrá bien llevar la cabeza cubierta con una gorra o pañuelo y quien utilice casco, que se pase a uno bien ventilado y de tonos también claros. Si las almohadillas interiores son intercambiables, podemos lavarlas al cabo de unos días.

2º. Unos cuantos consejos para llevar a cabo antes de montarte en la bici: es importante aplicarse crema solar con un factor alto de protección, antes de salir. Y como último complemento, añadamos unas gafas de sol. Si te duchas justo antes de montarte en la bici, puedes salir con el pelo mojado. Y, si comes en casa, no sería una mala idea darse dos duchas diarias.

3º. Sal al amanecer o al atardecer. Desde que ha entrado el calor, me he programado el despertador una hora antes para salir en la bici cuando la ciudad aún está fresquita. Tanto es así, que tengo que salir con chaqueta y luego aplicarme el consejo de las capas, que vale ahora tanto como en invierno. Si no tenemos tiempo por la mañana, podemos escoger las últimas horas de la tarde. Cuando las horas nos las marcan nuestras obligaciones y no podemos escoger, tendremos que hacer caso a otros consejos.

4º. Ve por la sombra, que por el sol… ya sabemos. La sabiduría popular, aunque tenga una manera particular de expresar las cosas, no está exenta de razón. De todas las rutas posibles, en esta ocasión no elegiremos la más corta o rápida, sino la más sombría. Además, podemos elegir calles y horas donde sepamos que hay un aspersor en un jardín o parque y dejar que nos refresque con unas gotitas.

5º. Hidratación en tres momentos. Será bueno hidratarse antes, durante y después del ejercicio. Beberemos un par de vasos de agua antes de salir. En la bici, podemos optar por el bidón de toda la vida o por las mochilas de hidratación, muy buena solución para llevar más cantidad de líquido y para transportar, además, lo necesario. Si llevamos el agua casi helada, hasta nos puede refrescar la espalda. También existe una versión para el sillín. Al llegar, lo que más apetece son unas cervezas sin alcohol San Miguel 0,0 %, que nos servirán para recuperar los líquidos y minerales perdidos.

6º. La ley del mínimo esfuerzo. La velocidad de la bici provoca que te azote una brisa que cuando vas a pie o te paras resulta inapreciable. Así que, de momento, vamos con ventaja. Pero tampoco podemos aspirar a una velocidad excesiva que nos obligue a realizar un esfuerzo físico, pues entonces estaremos provocando una transpiración indeseada. La clave está en no generar más calor del que puedes evaporar. Es igual de importante administrar bien el cambio de marchas –si nuestra bici las tiene– para que el esfuerzo físico siempre sea el mínimo.

7º. No pares, sigue, sigue. Por mucho calor que haga, sobre la bici no suelo advertirlo, gracias a la brisa. Sin embargo, cuando me detengo de repente noto cuál es la auténtica temperatura. Por ello es preferible tratar hacer el menor número de paradas posible. Por ejemplo, si vemos un semáforo y calculamos que se va a cerrar, mejor aminorar la marcha y evitar pararse que llegar rápidos y estar un rato detenidos bajo el sol.

8º. Si ocurre lo peor… Con todos estos consejos y los que cada uno nos dais en nuestra sección paralela, como planificar bien la ruta, salir con más tiempo para relajarse en el último tramo, hacer descansos, echarse agua fría por el cuerpo, etc., evitaremos consecuencias del esfuerzo exagerado y del elevado calor como los mareos, las pájaras, los golpes de calor… Pero si, a pesar de todo, ocurre, será necesario ayudar a la persona que lo haya sufrido. La llevaremos a un lugar fresco y trataremos de bajarle la temperatura corporal con paños húmedos. Echar agua por encima es buena idea, siempre que no esté muy fría. Pasado un rato, será bueno que beba agua e ingiera alimentos salados.

9º. Una vez llegamos. Para llegar presentables al trabajo, lugar de estudios o cualquier otro que sea nuestro destino, ya hemos aplicado una serie de recomendaciones. Pero tal vez no haya sido suficiente. Si somos de mucho sudar, quizá convenga llevar en la mochila ropa limpia o dejarla en el cajón o la taquilla, al igual que los zapatos. Tras usar el lavabo o una toallita húmeda, con la ropa limpia estaremos como nuevos.

10º. Otros consejos. Tal vez sea el momento de cambiar la mochila por alforjas o cesta para evitar el sudor de la espalda. No conviene hacer comidas pesadas, que también elevarían la temperatura corporal mientras hacemos la digestión. El estrés puede acalorarnos de verdad, así que elegiremos rutas tranquilas y de poco tránsito. Y algunas otras sugerencias, que nos habéis aconsejado, como utilizar alguna ducha pública (si vivimos en un lugar costero), llevar un frasquito de spray para echarnos agua por encima y aprovechar el aire acondicionado del trabajo… o, se me ocurre, pasar por debajo de los aspersores o junto a una fuente pública para refrescarnos con las gotitas perdidas.

Seguro que se os ocurren otras ideas que puedan ayudarnos y que tenéis ya bastantes truquitos que ya hayáis puesto en práctica para hacer el trayecto más llevadero en verano y no restarle nada de la diversión a montar en bici ni perder las ganas de usarla como medio de transporte. Si es así, no dudéis en compartirlas con nosotros en un comentario más abajo o en nuestra sección de experiencias, donde todas vuestras propuestas son bienvenidas.

Lo cierto es que nosotros mismos, al elegir la bici como medio de transporte en lugar del coche o el autobús, estamos contribuyendo a que las temperaturas de la ciudad no sean tan altas. Ya sabemos que el asfalto retiene el calor y que lo más duro en algunas de las urbes más calurosas es esa sensación de que no refresca por la noche. Si no calentamos nuestros asfaltos, a la larga, dormiremos mejor.

Fotografías | Jenene Chesbrough (Flickr Creative Commons), Prayitno (Flickr Creative Commons), Merka Bici, Tiendas Cout, Regalo publicidad, Sex and the Bici.

Newsletter No te pierdas ninguna novedad

    Echa un vistazo
    • Carlos Roberto

      Lo de la crema solar es básico. Yo antes no me ponía, pero de un tiempo a esta parte me di cuenta que cuando recorría el paseo marítimo volvía a casa mucho más tostado de lo que había salido.

      • Beatriz

        Sí, da bastante pereza echarse crema, pero es importante. A mí me pasa igual: antes no me ponía (ni siquiera para ir a la playa), pero ahora ya me he concienciado de que hay que hacerlo, aunque sea un rollete.

    • Juan Lara

      Lo de utilizar camisetas de tirantes es algo que se nota, hay mayor refregeración del cuerpo. Sobre todo en ciudades donde sopla la brisa marina. Para mi una e las mejores formas de sobrellevar el calor en la bici es refrescarme con agua fría piernas, brazos y nuca, es algo que ayuda mucho al cuerpo a regular la temperatura corporal.

      • Beatriz

        Buena idea lo del agua.

    • Ruiz

      una camiseta técnica traspirable de rejilla debajo de la ropa es mano de santo.

      • Beatriz

        Nunca las he probado. Claro, en una primera instancia, piensas que más ropa te hará pasar más calor. Pero quizá es verdad que viene bien para la transpiración.

      • Carlos Roberto

        Es cierto que este tipo de camisetas alivian mucho el calor ya que evaporan muy bien el sudor y no se nos queda pegado al cuerpo…

    • Beatriz

      En cuanto a tipo de ropa, para las chicas se recomienda llevar vestidos de algodón ligero y abierto. Estoy segura de que refresca mucho, aunque a mí me gustan más mis pantalones ciclistas. He cambiado los largos del invierno por unos cortos, pero no son a medio muslo, sino que cubren la rodilla porque cuando me caí una vez es donde me hice daño. Así que prefiero llevarla cubierta.