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Métete el casco donde te quepa

Si nos movemos con nuestra propia bici, no resulta difícil dejar el casco donde la aparcamos. Meteremos la cadena secundaria, con la que sujetamos la rueda trasera y el sillín, por uno de sus orificios de ventilación y lo dejaremos seguro, colgando junto a la bici. Incluso podemos dejar dentro los mitones, introduciendo la misma cadena por uno de sus dedos, y tal vez alguna cosa más que igualmente pueda rodear la cadena –en invierno, por ejemplo, dejo mis orejeras en forma de bandana–.

El problema llega cuando montamos en las bicicletas de alquiler municipal, pues estas las aparcamos y “si te he visto, no me acuerdo”. Lo que llevemos en una de estas bicis, se tiene que venir con nosotros. Es en estos casos cuando llevar casco puede convertirse en un estorbo, una pesadez o las dos cosas juntas.

Por ese motivo, hemos buscado numerosas soluciones en forma de cascos plegables y ultraligeros, que ocupan un espacio mínimo y por lo tanto, podemos llevarlos en el bolso, en la mochila, en el capazo o bolsa de playa, de la compra… O meterlos en un cajón de la oficina, en nuestra taquilla o en cualquier estante donde ni tan siquiera se verán, si no queremos.

Cascos para llevar en espacios mínimos

Ya habíamos hablado del casco Closca (caparazón), diseñado por una start-up valenciana, que se aplasta y ocupa un tercio de su espacio, para poder introducirlo en la mochila, como si se tratase de un grueso libro.

La tienda Curiosite, que tiene local en Madrid y también vende por Internet, ofrece un casco plegable llamado Tatamet, que, una vez doblado, ocupa menos de un cuarto de un casco normal. Está diseñado para proteger no solo la cabeza, sino también el cuello. El casco Tatoo todavía se hace más pequeño, ya que se despliega como si desmontásemos un armadillo y queda totalmente plano.

El casco Kano, que puede quedar tan plano como una prenda textil y resulta el más ligero de todos, fue el ganador del concurso de diseño de cascos, lanzado por la revista INTRAMUROS, que entregaba el diploma l’ENSCI. Al concurso también se presentó el casco Boheme, que se convierte en bolso de cuero cuando te bajas de la bici. Otras de las ideas pasaban por incluir un candado al casco para poder dejarlo sujeto al cuadro y despreocuparse.

Entre los cascos deportivos, encontramos el Stash, un casco multideporte, que se pliega y resulta ultraligero. Va acolchado, como los cascos normales, se vende en diferentes tallas y cumple la normativa internacional en estándares de seguridad CEN EN1078. Al ser multideporte, puedes usarlo también si sales con los patines, el patinete, el monopatín, etc… Con un aspecto también deportivo o quizá incluso robótico, encontramos el Overade, casco desmontable que puede ocupar un tercio de su tamaño y que se puede personalizar. Dentro de este estilo, descubrimos el Pango, que se aplasta para ocupar menor espacio. Viene en diferentes tallas y su seguridad está certificada.

Combina tu casco

Si lo que nos preocupa no es dónde llevar el casco, sino el aspecto que nos confiere, llega la hora de pensar en él como en un complemento de moda más, como lo sería cualquier sombrero, gorra o tocado. Por ello, muchas marcas de moda están desarrollando cascos a la última, que combinan con las zapatillas, los pantalones, que se camuflan como gorras o sombreritos, o que simplemente son vistosos por sí mismos. El propio Closca, del que ya hemos hablado, puede forrarse para combinar siempre con el color del atuendo del ciclista.

No nos gustaría pensar que pueda haber una cuestión que influya en la implantación del ciclismo urbano como algo más que una moda. Nos sumamos a la idea de que todos saquemos nuestra bici y por ello tratamos de ver soluciones en lugar de problemas. Hasta puede resultar divertido proponerse combinar estos cascos con la ropa, el calzado o la misma bici.

Fotografías | London Cyclist, XViladas, Cycle Chic, Cycle Yoshida y Neuromaquia.

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    • natxolo

      ¡Aplauso! ¡Ni conocía estos diseños! Yo soy más de usarla por oico y yendo todo lo rápido que pueda, así que SÉ que no soy indestructible, que la caída está garantizada (llevo tres) y que la mala suerte EXISTE. Ojalá estas iniciativas dejen de criminalizar el casco y eviten a muchos más de un disgusto a la vez que popularicen la bicicleta.

      • Beatriz

        Habrá quien haga rutas muy tranquilas y cortitas en las que no necesite el casco, no sé. Pero la verdad es que por donde yo suelo ir, aunque no te caigas, a veces te encuentras con árboles de ramas muy bajas. Vale que te agachas, pero incluso así las ramas te dan y a esa velocidad podrían hacer bastante daño. De alguna de ellas habría salido como Cristo (sangrando a chorros por la frente) de no ser por el casco.

      • Carlos Roberto

        A mi me parecen unos cascos geniales para llevar en la ciudad. Tampoco creo que se esté criminalizando el casco, simplemente se está pidiendo que sea opcional, nadie discute su efectividad contra una caída.