Lo que pasó el día que decidí optimizar el espacio en casa

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Hablamos muchas veces de formas de ahorrar. Existe algo tan valioso como intangible a lo que también se puede aplicar esta filosofía de ahorro: el espacio. Con algo de ingenio, imaginación y sin necesidad de una gran inversión, lograremos que el lugar en el que vivimos parezca mucho más grande de lo que es.

Una de las ideas que venimos proclamando en el blog Ciudadano 0,0 es la de no acumular sin necesidad. Así que contar solo con lo imprescindible nos ayudará a que nuestra casa parezca ese palacio que nos merecemos. No estoy hablando necesariamente de viviendas en exceso minimalistas, pues estoy a favor de lugares acogedores y donde te sientas como en casa en todos los sentidos. Pero encontrar el equilibrio entre tener demasiadas cosas o demasiado pocas puede ser la clave.

La sensación de espacio

Los muebles que generalmente se eligen para decorar algunos pisos están pensados para volúmenes mucho más extensos de lo que muchas veces tenemos. Por ejemplo, esas enormes estanterías con aparador que ocupan toda una pared del salón tienen una profundidad que ya no es necesaria. Si no tenemos tantos libros como para plagar los estantes, no vale la pena desperdiciar todo ese territorio para alojar dos o tres figurillas de porcelana. Si no hay más remedio que ocupar toda una pared con una estantería porque tenemos muchos libros, que esta tenga solo el fondo necesario para que no sobresalga demasiado. Estos muebles con tanto fondo, pensados para televisores de tubo o para las ya obsoletas enciclopedias, podrían empezar a desaparecer.

En mi casa, gané muchísimo lugar cuando me deshice del antiguo mueble de la tele y taladré el nuevo televisor, de pantalla plana, a la pared, gracias a un soporte nada caro. Ahora solo tengo una pequeña balda para los cables y aparatos y el espacio de paso ha aumentado muchísimo. Con gestos así, como el que me pasó el día que decidí optimizar el espacio en mi casa, no solo aumentará de forma real el espacio libre, sino que también tendremos una mayor sensación de espacio, es decir, no se nos vendrá la casa encima, como se suele decir. La elección del tipo de mueble e incluso de su color es fundamental para conseguir esta sensación, que se multiplicará con la colocación de espejos y con la búsqueda de la luz.

Si los techos son altos, aprovechemos esos metros extra para colocar las estanterías muy arriba y así no tener la sensación de estar rodeados de cosas. Vale la pena, aunque luego haya que usar un taburete para alcanzar los objetos. También podemos crear altillos en el falso techo y usarlos para almacenar lo que menos usamos. Pero sin llegar a bajar demasiado el techo, pues esa altura también dará sensación de amplitud.

El espacio multiuso

Con un poco de ingenio, puede resultar divertido encontrar formas de aprovechar las habitaciones para convertirlas en espacios multiusos, que vayan cambiando según las necesidades.

Pongamos el ejemplo del comedor, pieza de la casa que ha caído en desuso, pues es habitual que comamos frente a la tele, en los sofás del salón. El comedor, que solo nos hará falta cuando vengan numerosos invitados a comer o cenar en casa, puede situarse en un espacio multiusos. Una mesa plegable, que se esconda bajo la cama o bajo otro mueble, ocupará el espacio de lo que habitualmente es un despacho o un dormitorio y los comensales se sentirán la mar de a gusto.

Se trata de aplicar nuestra filosofía de la reutilización a los lugares y de pensar que una cama puede ser un sofá por el día o una mesa de comer puede servirte para trabajar con el portátil. En casos de dimensiones realmente reducidas, las camas pegables, que se acoplan a la pared y las cocinas americanas que forman parte del salón son soluciones de toda la vida que se van reinventando con muebles mucho más cómodos.

Se han inventado muchos muebles ingeniosos multiuso, que nos ayudan a ahorrar espacio. Además, podemos seguir alguno de estos trucos o estos consejos. Muebles como el de la siguiente pareja de fotografías, cuyo uso se explica aquí, pueden convertir un dormitorio en despacho en unos segundos.

No lo tiro

Muchas veces, el problema no está en que la casa sea pequeña, sino en que la tenemos tan llena de cosas que parece que nos falta el aire… hay viviendas que llegan a resultar agobiantes, con estanterías hasta en los pasillos. Cuando el espacio sobra, no nos ponemos límites a lo que podemos comprar o recoger. El momento en el que tenemos que mudarnos a un lugar más reducido, nos encontramos con que nos sobran cosas.

Entiendo el fetichismo de acumular libros, CDs, DVDs, Blu-rays o cualquier otro tipo de material escrito y audiovisual. En mi casa, hemos hecho un gran esfuerzo por cambiar de mentalidad y alejarnos de esa manía, que hoy en día ya no es necesaria gracias al almacenamiento virtual o en discos duros, y que solo obedecía a un afán acumulativo más propio de otra época.

Dejar de comprar estos volúmenes en su formato físico y pasar a adquirirlos como archivos –ya sea en forma de libro electrónico, audiolibro, mp3, etc… – puede costar, pero deshacerse de lo que ya se tiene desde hace años es un gesto aún más doloroso. Si pensamos que nuestros “preciados tesoros” caerán en saco roto, desprendernos de ellos resultará imposible. A veces no hay ni trastero donde guardarlos. Pero tenemos que saber que podemos donar nuestras colecciones a ONGs que sacarán un buen provecho de ellas, como la Librería Libros Libres, que colabora con la educación en países en vías de desarrollo o La Asociación Madre Coraje.

Si no contamos con suficientes armarios, trataremos de multiplicar su tamaño y utilidad, por ejemplo, guardando la ropa de otra temporada al vacío y usando las maletas como caja, o de almacenar mantas y sábanas dentro de estos prácticos canapés abatibles.

Si te subes la bici a casa porque no la puedes aparcar en la calle o en un garaje, sótano, trastero… veremos más adelante soluciones para integrarla en la decoración y que no estorbe demasiado.

Hemos hablado ya de la manera de acumular menos papel, evitando imprimir todo lo que escribimos o debemos leer, lo que también contribuye con el medio ambiente. La costumbre de tener grandes despensas de comida, también más propia de tiempos pasados, es otra de las que trataremos de desprendernos, ya que muchas veces su único resultado es que los alimentos, incluso los enlatados, caduquen y nos veamos obligados a tirarlos. Por ello, yo ya compro solo lo que sé que voy a consumir.

¿Tienes la sensación de que se te viene la casa encima? ¿No puedes pasar largos ratos en tus habitaciones porque sientes agobio? Probablemente existen algunas soluciones que puedes aplicar a tu vivienda sin necesidad de pensar en una mudanza. ¿Has hecho algo parecido ya con tu casa? Nos encantará conocer los cambios que has llevado a cabo.

Fotografías | ApcConcept, I Homee, Him Animal Hotra, Iroonie, Homahku, Casual By Kenay, Artícuo de remate

En Vive 0,0 | Espejos en la bici

Comentarios

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5 thoughts on “Lo que pasó el día que decidí optimizar el espacio en casa”

  1. Magnífico post. Qué manía tenemos con acumular cosas inútiles sólo por el mero hecho de que nos recuerdan a algo o simplemente pq “nos da pena tirarlo”. Yo he llegado a ver una habitación pequeña con las cuatro paredes forradas de estanterías sólo para almacenar cintas vhs…

    1. Muchas gracias, Cat. Yo también he visto espacios así. Lo que supongo que piensan quienes ponen así su casa es que: si cabe, cabe. Y vale, una cosa es que quepan, pero también hay que pensar en la sensación de agobio que pueden dar. Más vale una casa tirando a pequeña que no agobie que una enorme llenísima de cosas. Por lo menos es mi opinión. Y entiendo que no es fácil desprenderse de cosas, yo soy la primera nostálgica y fetichista. Pero es más fácil no acumular nuevas, dejar de comprar a destajo.

    1. Jajaja. Un toque de crítica sobre interiorismo. Pero, vamos, que si me dices el trono de espadas de 300€ y la Khaleesi con su dragón te digo lo mismo 😉

  2. Creo que has dado en la clave.. el equilibrio entre el minimalismo y el barroco. El primero genera hogares fríos, mientras que el segundo hace casas agobiantes… Lo ideal es comprar con racionalidad, solo aquello que se vaya a utilizar.

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