Poniendo a punto mi bici II: Como nueva, paso a paso

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Ya hemos comentado esos primeros consejos de mecánica básica que nos servirán para poner a punto nuestra bicicleta, sobre todo ahora que ya apunta la primavera, que los fríos poco a poco son más escasos y nos va apeteciendo salir a pasear con ella. Pero también este medio de transporte de está poniendo cada día más de moda para su uso diario y queremos seguir avanzando en los consejos para poner a punto la bici y dejarla como nueva.

A veces ocurre que tenemos verdaderas joyas es nuestros garajes o trasteros, o en los de nuestros familiares y no nos damos cuenta. Bicicletas que llevan años sin utilizarse y de repente salen de nuevo a la luz. ¿Qué necesitamos para ponerlas a punto? Os voy a comentar un poco mi experiencia en este aspecto, ya que no es la primera vez que me enamoro de una de estas bicicletas clásicas que tenemos en el olvido.

¿Merece la pena el arreglo?

Lo primero que debemos hacer con una bicicleta que lleva muchos años en el trastero es limpiarla. Seguramente habrá acumulado tal cantidad de polvo que hace muy complicado que la toquemos sin ponernos perdidos. Más allá de la limpieza que podemos hacer con paños secos o húmedos, si acumula mucha porquería mi consejo es que pasemos a un lavado a presión, en un lavacoches por ejemplo.

Si no podemos siempre podemos ir limpiando lo más cuidadosamente posible todos los elementos para que queden como nuevos. Seguramente tardaremos un poco más, pero no es necesario trasladar la bici si no tenemos una máquina para ello en casa. En este paso una cuestión que yo recomendaría es utilizar un desengrasante, que podemos comprar en cualquier tienda de bicicletas. La cadena, los platos, frenos o los piñones del cambio, en caso de tenerlos, serán los elementos básicos donde deberemos aplicar el desengrasate.

De esta forma eliminamos toda la grasa antigua que muchas veces entorpece más que ayuda el trabajo los distintos elementos de la bicicleta. Después debemos proceder a engrasar de nuevo, pero ya sobre unos elementos que han quedado limpios de toda suciedad acumulada durante años.

Al limpiarla podemos encontrarnos que algunas partes del cuadro se han oxidado con el paso del tiempo. Aquí tenemos varias soluciones, pero si no son muy importantes yo apostaría por limpiar el óxido y aplicar una pintura lo más parecida a la que ya tenemos. En mi caso, la opción utilizada fue la pintura en spray, que convenientemente tapados los elementos que no quería que se pintaran me dejó la bicicleta como nueva.

Ahora ya la tenemos limpia y podemos comenzar a probarla, darnos unas vueltas y comenzar a ver si tenemos que sustituir alguna pieza. Sobre todo si las bicicletas llevan muchos años paradas pueden necesitar algunos arreglos, piezas por cambiar, etc. En estos casos debemos evaluar el coste, porque ya no se trata de piezas estándar, sino que son complicadas de encontrar y nos costarán en muchos casos más que invertir en adquirir una bicicleta nueva.

Una cuestión a tener en cuenta es la relación entre las distintas piezas a sustituir. Muchas veces cambiamos los frenos, pero para ajustarlos bien necesitamos cambiar las manetas, o cambiamos la corona de piñones y también necesitamos cambiar el desviador, etc. Todo esto debemos tenerlo en cuenta para evaluar el coste final de la reparación. Si necesitamos algún conocimiento extra, siempre podemos acudir a algún taller de mecánica de bicis que se suelen celebrar de forma periódica en muchas ciudades.

A la búsqueda de las piezas necesarias

Hemos tensado los frenos y vemos que a pesar de todo la bici no responde bien en este aspecto. Es posible que tengamos que sustituir las zapatas o los cables y camisas que los recubren. Esta es una tarea fácil de realizar, lo complicado a veces es encontrar las zapatas que sustituyan a las que montan nuestros frenos.

También si la bicicleta ha estado durante años apoyada en el suelo lo más probable es que tengamos que cambiar las cámaras y las cubiertas. Aunque las segundas pueden aguantar mejor el paso del tiempo, si presentan grietas yo optaría por su cambio. Estas bicicletas clásicas también pueden tener elementos que necesitemos cambiar, como el sillín que a veces es de cuero y está agrietado o los muelles que tiene muy oxidados, etc. Lo mismo para elementos como los puños del manillar o las cestas, etc.

Si es posible yo apostaría por buscar elementos de sustitución lo más parecidos posibles a los originales, que podemos encontrar en tiendas de bicicletas, lo que nos mantendrá la estética de la bicicleta que tenemos. Un sillín de cuero, una bolsa para las herramientas o una cesta de mimbre pueden hacer que nuestra bicicleta luzca un aspecto nuevo conservando el gusto estético de hace unos años.

La ventaja es que muchas veces no tenemos que realizar todo el cambio de golpe. Basta con realizar la limpieza y los ajustes, luego ya podemos ir viendo si necesitamos sustituir o no piezas. Tenemos una bicicleta en uso y con paciencia miramos que tenemos que cambiar para mejorarla. En mi caso, cuando recuperé mi vieja bicicleta del trastero de mis padres ocho años después los principales cambios fueron estos, pero llevados a cabo poco a poco. Ahora tengo una bicicleta años 80 restaurada que es la envidia de mis amigos.

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4 thoughts on “Poniendo a punto mi bici II: Como nueva, paso a paso”

  1. Yo suelo hacer un lavado a fondo una vez al año y aunque me lleva tiempo desmonto la bici casi entera y la limpio y engraso por partes. Al final queda como nueva y evito que empiece a oxidarse o deteriorarse. Sin duda vale la pena cambiar las partes más gastadas, no supone mucho dinero y sí darle más calidad a la bici.

  2. Qué suerte saber hacer todas estas cosas uno mismo. Yo lo intento, voy tratando de ser lo más independiente posible y de aprender a hacer el máximo posible de cosas para tener siempre a punto mi bici, pero al final, alguna vez la tengo que dejar en un taller. La última vez, además, me descubrieron que las zapatas de los frenos (en las que no me había ni fijado) estaban gastadísimas y me las cambiaron y eso me vino genial. O sea que no estuvo mal llevarla.

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