Movilidad ciclista: tomando ejemplo de Europa

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Cada vez somos más los Ciudadanos 0,0 que sabemos que la bici no es solo un entretenimiento para el fin de semana o las vacaciones, sino un medio de transporte con derecho propio. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer en este sentido, e iniciativas como la Mesa Nacional de la Bicicleta van sin duda en el buen camino.

Lo mejor de todo es que la introducción de la bicicleta en la ciudad no es un camino nuevo. Se trata de un fenómeno que ya se ha probado en otros países con estupendos resultados. En América, el bajo precio de la gasolina, una cultura diferente y un urbanismo atomizado, el coche es el rey y resulta mucho más complicado hacerle frente, pero nuestro espejo debe ser Europa, con una planificación urbana y unas ciudades mucho más parecidas a las nuestras.

El viejo continente reivindica la bici

No sé si os ha pasado alguna vez, pero cuando voy con un amigo por una zona con grandes áreas peatonales, o vemos pasar muchos ciclistas urbanos, decimos “qué europeo es todo esto”. Y es que las grandes capitales de nuestros países vecinos nos pueden enseñar mucho.

Y no se trata de que los europeos estén hechos de otra pasta. A veces aducimos todo tipo de excusas para no sacar la bici del armario, pero salvo excepciones, la mayoría de ciudades de España son bastante planas, contamos con muchos más días de sol y menos de lluvia que nuestros vecinos de continente y unas temperaturas mucho más agradables a lo largo del año. Solo tenemos que fijarnos en lo que ellos han hecho bien y aquí no puede salir mal.

Medidas que funcionan en Europa

 

Las zonas 30, es decir, tramos en que los coches no pueden circular a más de 30 km/h, son una estupenda idea que comienza a ensayarse tímidamente en nuestro país. No solo eso hace las ciudades más seguras (las probabilidades de sobrevivir a un atropello a esa velocidad son casi totales), sino también menos contaminadas, con menos ruidos y más seguras para los ciclistas. En muchas ciudades de Holanda y Dinamarca comenzaron a ensayarse en los 80 y su gran éxito ha extendido la idea por todo el continente. Una medida que además se complementa perfectamente con los cascos históricos peatonales o de prioridad peatonal y ciclista, para disfrutar al máximo la ciudad.

También son importantes los carriles bici. No hablo solo de los de ciudad (recuerda que una bicicleta tiene derecho a circular por cualquier calle, exista o no carril bici), sino también de los interurbanos que permiten a mucha gente vivir y trabajar en localidades próximas entre sí y hacer el recorrido en bici, como los que se están diseñando en Copenhague. Esto debe complementarse con una mayor presencia de la bici en el transporte público, permitiendo llevarla a bordo e incluso con espacios reservados. De esta manera, podemos combinar los medios que mejor nos vengan.

Una cosa que me llamó mucho la atención la primera vez que viajé a Bruselas fue ver un supermercado con un espacio para bicicletas. Y no era algo meramente propagandístico: personas de todas las edades llegaban, aparcaban su bici casi junto a las cajas y se llevaban la compra en las alforjas. En España aún nos cuesta imaginar que se reserve espacio en un comercio a otro medio de transporte que no sea el coche, pero hacer la compra en bici es posible, rápido y muy cómodo, además de que por supuesto, en el espacio de dos coches caben hasta 10 bicis. Y no solo comercios: edificios públicos, museos, centros de trabajo, estaciones de tren… poder ir en bici a cualquier parte también supone poder aparcarla con seguridad y comodidad en el lugar de destino.

Administraciones y ciudadanos

 

Y ya que hablamos de administraciones, es importante que se tomen en serio la bicicleta. La creación de figuras como “el señor de la bici” (ya existente en gobiernos como el de Francia) para coordinar toda la acción ciclista, o la puesta en marcha de Oficinas de la Bicicleta y de registros centrales de bicis, ayudan a informar a los nuevos usuarios, a difundir las normas de convivencia y circulación y a poner en marcha medios de evitar los robos y la venta de bicicletas de dudosa procedencia. Así mismo, la puesta en marcha de sistemas de bicicleta pública ayuda a democratizar este transporte, y permitir combinarlo fácilmente con otros o con necesidades muy concretas.

Los resultados obtenidos en Europa hablan por sí solos. Algunos datos: En Estocolmo los ciclistas urbanos han aumentado hasta los 100.000, cantidad que sigue creciendo; en Italia se venden más bicicletas que coches; el 75% de los habitantes de Amsterdam tiene bicicleta y el 50% la utiliza a diario; en París usan la bicicleta unos 40.000 ciudadanos cada día…

Estas medidas son solo algunas de las más llamativas que podemos ver por Europa, y que comienzan a llegar a nuestro país. Aunque aún tenemos muchas utopías que convertir en realidad, lo más importante es que la bici en la ciudad es un efecto de bola de nieve. Cuanta más gente la usa, más seguras y calmadas son las ciudades, más conscientes son los conductores de que hay un nuevo medio en la calle, más infraestructuras se crean para ellos y más gente se anima a sacar su bici a la calle. Y es que al margen de decisiones políticas, todos podemos hacer algo por sentirnos un poco más europeos en ese sentido: perder el miedo a la bici, da igual nuestra edad o trabajo.

Imágenes | Bikes & Roses | Diario del viajero | madripolis

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  • Loja

    Yo pondría además la prohibición de que haya cuestas en las ciudades. Hay que ver lo que cuestan, eh? jejeje

    • Fernando de Córdoba

      Bueno, piensa que al otro lado de una cuesta arriba… siempre hay una cuesta abajo 😉

  • Carlos Roberto

    Sobre todo el tema de la bici en el transporte público y las zonas de 30 ayudarían mucho a la movilidad dentro de la propia ciudad.

    • Beatriz

      En Madrid, lo de llevarla en el transporte público, sobre todo en los autobueses, está muy en pañales.

  • Fernando de Córdoba

    Totalmente de acuerdo. Y facilitaría mucho la intermodalidad, para que cada uno utilizase en cada momento el transporte más eficiente.

  • Sebas

    Concienciar primero a los usuarios de vehiculos a motor de la introduccion de la bicicleta en calzada y a los Agentes encargadas de la vigilancia del trafico a denunciar tanto a las bicicletas por la acera como a los vehiculos a motor que no respeten a sus nuevos compañeros los ciclistas igual que pueden hacerlo con un tractor agricola que va incluso a velocidades inferiores

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