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Reciclaje, cuando los hijos enseñamos a los padres

 

Llega un momento en el proceso de aprendizaje y crecimiento de los hijos donde los padres dejan de tener todas las respuestas. Y esto es algo que cada vez va ocurriendo antes. Pero hay cuestiones donde los hijos, gracias a la educación que han recibido en la escuela o debido a que crecieron y se hicieron mayores en un momento social distinto saben más que los padres. No es sólo en algunos sectores, como el tecnológico, donde sabemos que las nuevas generaciones están más formadas y asumen con naturalidad cuestiones que a los ya tenemos unos añitos nos costó más asimilar. Sino también en otros aspectos del día a día que podríamos asumir con normalidad, pero que no lo hacemos, como es el caso del reciclaje, cuando los hijos y enseñamos a los padres donde va cada cosa.

En mi caso, que estoy bastante concienciado con el tema, me toca insistir con mis padres que no lo están nada. Reconozco que les cuesta horrores, no se adaptan a los cambios. Para ellos sólo hay un cubo de basura y todo es lo mismo. Crecieron en un momento donde la realidad era otra, los residuos que se generaban por hogar eran mínimos. Además en muchos hogares de entorno rural se les daban directamente a los animales para que se los comieran.

Los tiempos y los envases han cambiado

Los envases eran de vidrio y se retornaban, los productos envasados casi no existían, o se usaban papeles de periódicos o de estraza para envolver la fruta, pescado, etc. y en los supermercados no daban bolsas y cada uno iba al mercado con su carro, su bolsa o su cesta de mimbre. Tal vez por eso no saben manejarse con esta cantidad ingente de residuos que genera la sociedad actual.

Lo cierto es que yo intento vendérselo como una mayor comodidad para ellos. Pero no hay manera. Mis padres tienen la suerte de vivir en una ciudad con recogida de basuras neumática. Es decir, tienen unos contenedores donde introducen las bolsas de basura y caen a un depósito subterráneo donde con la fuerza del aire se trasladan a los centros de recogida. La ventaja que tienen es que no hay olores y pueden sacar la basura a cualquier hora. Por contra el tamaño de las bolsas que caben en los contenedores es más reducido.

Por eso trato de venderles la separación y el reciclaje como una opción mejor, para no tener que estar llevando la basura al exterior a cada momento, puesto que en seguida si mezclamos envases, con orgánico o cristal y cartón se nos llena el cubo. Poco a poco lo voy consiguiendo. De momento y tras mucho machacar, parece que el mensaje como la lluvia fina, no moja pero acaba calando. De momento vidrio y cartón se separan. Y a pesar de algún despiste, el vidrio y el cartón no van al cubo general. Tampoco se acumulan grandes cantidades en casa y se saca habitualmente aprovechando cualquier salida para otras cuestiones.

El ejemplo más concreto lo tenemos con los productos de San Miguel 0,0%. Un pack de botellas tenemos que separar una vez consumido, por un lado el vidrio, por otro el cartón que nos ayuda a transportar el pack. Lo mismo si preferimos su consumo en latas, donde después las debemos separar para llevarlas al contenedor de envases y facilitar su reciclado.

El tetrabrick, un envase de cartón y una incógnita constante

 

El problema fundamental viene con los envases. De vez en cuando me toca echar la bronca a mi padre al encontrar un bote de aceitunas en la basura orgánica. ¡Pero si es un bote! Es su queja habitual. Yo le explico que los botes también van al contenedor amarillo de los envases, pero no acaba de prestarme atención y lo normal es que otro día me encuentre una lata de San Miguel 0,0% en el mismo cubo. ¡Pero si es una lata! Y así día tras día.

Caso aparte merece el tetrabrick, si el cartón de leche, que siempre acaba, seguro que lo adivináis… en el contenedor de cartón. ¡Pero si es un cartón! Intento explicarle que es el envase donde viene la leche, que por dentro no es de cartón, pero se ve que su subconsciente le juega malas pasadas y no hay manera de que acabe por ponerlo en el sitio correcto.

Lucha aparte es conseguir que además de ponerlo en el sitio adecuado esté plegado. Intento explicarle que de esta manera no tiene que salir tan a menudo a tirar los envases, si los aplasta, y hace que ocupen menos espacio. ¡Ya lo saco en un momento cuando vaya a por el pan!, suele ser su respuesta. Porque esto es algo muy de padres, todos los días, llueva o truene, se compra el pan. Intento explicarle que no es sólo por él, sino por la recogida de las basuras. Si los tiramos prensados, intentando que ocupen el mínimo espacio será más barata la recogida y todos salimos ganando.

Y podría ser peor

 

Lo malo es que ya no vivo con mis padres, y sospecho que ponen más cuidado cuando yo estoy, pero se vuelven a sus viejas costumbres cuando acaba mi visita. Afortunadamente tienen la basura neumática al lado del portal, pero tiemblo de pensar que les hubiera tocado un sistema de recogida donde cada día se recoge un tipo de residuo. Porque la mitad de los días no les recogerían la basura y acabarían por coger el coche para tirarla en otra parte.

Lo malo es que todo esto que os cuento no es exclusivo de padres, ni de abuelos. El reciclaje y separación no llevan tanto tiempo en marcha y todos nos hemos tenido que adaptar. Son muchos mis amigos y gente de mi generación, que pasa ya de los 30, que están más o menos como mis padres. Afortunadamente los más jóvenes consumidores que ya se emancipan, tuvieron en el colegio una educación medioambiental que les enseñó como tienen que separar y reciclar.

Todos estos pequeños gestos, separar los residuos para su reciclado, aplastar y prensar los productos, para facilitar su tratamiento es el espíritu del Ciudadano 0,0. Son actos que si interiorizamos los haremos sin que nos cueste ningún esfuerzo, pero serán muy beneficiosos tanto para toda la sociedad como para el planeta.

En Ciudadano 0,0 | Y esto ¿dónde se recicla?
Imagen | lumaxart | sergis blog | Crystian Cruz

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    • Maria SJB

      Totalmente de acuerdo, en casa de mis padres les regalamos todos los cubos de basura para reciclar sin problemas y cuando vamos no hacemos más que meter la mano en las basuras, porque tiran las cosas en el primero que ven abierto, así que cuando no estamos me imagino que va todo a la misma, salvo el vidrio y el papel (espero)